El frustrado pacto cuatripartito
Publicado: Dom Feb 05, 2012 8:52 pm
¡Hola a todos!
En varias ocasiones, en diferentes hilos del foro, me he referido de pasada a la oportunidad que hubo durante la primera etapa de la IIGM (1940-1941) de formarse una alianza político-militar entre Alemania, Japón, Italia y la Unión Soviética. Nunca me extendí en ello porque no era el tema dentral del hilo que se tratase, pero no dejé de observar cierto escepticismo mostrado por algunos intervinientes en esos hilos sobre la viabilidad de tal posibilidad. Y hace un par de días o así, surgió nuevamente de pasada el tema de un posible Pacto Cuatripartito (esto es, la inclusión de la URSS en el Pacto Tripartito del Eje), en este caso a una opción que yo hubiera tomado en el indeseado caso de que por una especie de arte de birlibirloque me encontrara al frente del liderazgo alemán en 1940 sabiendo todo lo que sé ahora sobre la guerra. Y nuevamente surgió el escepticismo. Por tanto, en este hilo quiero demostrar que hubo la suficiente voluntad política por parte de Alemania (excepto Hitler), la URRS y Japón para establecer, junto con Italia (y otros países de menor potencial) una especie de bloque continental euroasiático (una vieja idea de Haushoffer) cuyo objetivo principal era impedir la entrada de Estados Unidos en la guerra que entonces había en Europa y en una probable guerra que Japón desataría en el Pacífico contra objetivos británicos. Si las conversaciones políticas que buscaron esa alianza no desembocaron el la conclusión de un Pacto Cuatripartito fue porque Hitler, exclusivamente, se opuso.
El escepticismo de quienes no son capaces de imaginar una alianza tal se basa, sospecho, en las diferencias ideológicas existentes entre los regímenes que lideraban Hitler y Stalin, diferencias que también sospecho consideran insalvables, y que tarde o temprano llevarían al enfrentamiento armado entre Alemania y la URSS. Es posible, y hasta muy probable, que se diera ese enfrentamiento, pero esa no es la cuestión que prima. Tanto Stalin como Hitler, a través de sus diplomáticos, dejaron patente que las diferencias ideológicas que separaban el nazismo del comunismo no eran un obstáculo para que ambas potencias mantuviesen unas relaciones mutuamente provechosas. Que esto era realmente así quedó manifiesto con el acuerdo comercial que ambos países firmaron el 19 de agosto de 1939 y el pacto de no agresión concluido pocos días después, el 23 de agosto. Y aunque las razones de fondo que llevaron a ambos líderes a concluir esos acuerdos fueron puramente tácticas, el hecho innegable es que ambos se beneficiaron de los mismos durante casi dos años, en especial Hitler.
La misma situación se podía repetir, y de hecho se repitió aunque sin final positivo, en el otoño de 1940, fundamentalmente. Nuevamente, no importa que esa buscada alianza respondiera a expedientes tácticos por ambas partes; lo que importa es que por esas fechas existía la posibilidad real de concluir una alianza político-militar con las potencias del Eje y la URSS, y que tal alianza, de formalizarse, habría incrementado sustancialmente las posibilidades alemanas de derrotar o sacar de la guerra a Gran Bretaña, por no especular sobre el cambio total del cuadro estratégico de la guerra y su evolución.
En Alemania, buena parte de la vieja guardia diplomática todavía existente en el Ministerio de Asuntos Exteriores en 1940, especialmente el personal diplomático alemán en Moscú, era partidaria de un estrechamiento de las relaciones con los soviéticos, o al menos el mantenimiento y ampliación de las relaciones comerciales. De igual forma pensaban Göring y Raeder. Pero el más firme partidario y defensor de un mayor acercamiento alemán con la URSS era el jefe de Exteriores, Ribbentrop. Hitler se mantuvo más o menos ambiguo, dejando hacer a Ribbentrop y Göring, hasta octubre de 1940, cuando se confirmó en su decisión inicial de julio de atacar a la URSS.
En Japón eran igualmente partidarios de una alianza a cuatro Konoe y Matsuoka, mientras que en la URSS, Stalin decidió concluir esa alianza con ciertas condiciones. Por cuestión de tiempo y espacio, aquí voy a resumir exclusivamente las conversaciones germano-soviéticas, aunque daré algo de bibliografía al final para quien quiera explayarse en las soviético-japonesas y germano-japonesas en tal sentido.
Cuando Ribbentrop visitó Moscú el 23-24 de agosto de 1939 aseguró al gobierno soviético que Alemania estaba preparada para mediar en el conflicto que entonces enfrentaba a la URSS y Japón como consecuencia del “Incidente de Nomonhan”, si bien Stalin declinó el ofrecimiento. En el protocolo secreto del pacto de no agresión, aparte de la partición de Polonia, quedó establecido que los cuatro países bálticos serían divididos entre Alemania y la URSS, que Finlandia, Estonia y Latvia quedarían bajo la esfera de influencia soviética y Lituania bajo la alemana. En cuanto a Besarabia, los alemanes declararon que no tenían interés político en la zona. Cuando el gobierno japonés de Kiichiro Hiranuma supo del pacto, y habiendo expresado previamente que no creía posible un acercamiento entre Alemania y la URSS, presentó su dimisión el 28 de agosto de 1939.
Al Pacto de No Agresión nazi-soviético de agosto de 1939 seguirían dos contratos económicos (de 11 de febrero de 1940 y de 10 de enero de 1941), aunque por el medio las relaciones entre ambas potencias se tornaron complicadas por las anexiones soviéticas del verano de 1940 y por el acuerdo concluido entre Finlandia y Alemania el 27 de septiembre de 1940 que permitía el paso de tropas alemanas por Finlandia. Téngase presente que desde finales de julio de 1940 Hitler había decidido atacar a la URSS.
El tema finlandés fue la principal causa, junto con la cuestión de Bukovina, que desbarató las conversaciones que Molotov mantuvo con Hitler en Berlín durante el 12-13 de noviembre de 1940. Pero lo importante para el tema que nos ocupa fueron las conversaciones que, inmediatamente después, tuvo Ribbentrop con Molotov.
El 13 de noviembre, de noche, Ribbentrop presentó a Molotov un borrador de tratado de coalición entre Alemania, Italia, Japón y la URSS. En las conversaciones que mantuvo con Molotov entre las 21:45 y las 24:00 horas de dicho día, Ribbentrop declaró a su homólogo que quería presentarle un borrador respecto a la coalición mencionada, si bien reconoció que todavía no había hablado detalladamente con los japoneses e italianos al respecto porque creía que antes era necesario asentar la propuesta de coalición entre la URSS y Alemania. También le comentó que el borrador no era una propuesta final y decisiva de Alemania, sino un plan que debía ser discutido entre ambas y entre Molotov y Stalin.
El borrador de Ribbentrop presentaba el acuerdo de la siguiente forma:
[Los gobiernos de los estados del Pacto de las Tres Potencias, Alemania, Italia y Japón, por una parte, motivados por el deseo de establecer en sus fronteras naturales un orden que sirva al bienestar de todos los pueblos concernidos......, han acordado lo siguiente:
Artículo 1.- En el Pacto de las Tres Potencias de 27 de septiembre, Alemania, Italia y Japón acordaron oponerse a la extensión de la guerra en un conflicto mundial con todos los medios posibles y colaborar hacia una pronta restauración de la paz mundial. Expresaron su voluntad de extender su colaboración a las naciones en otras partes del mundo que estén inclinadas a dirigir sus esfuerzos en el mismo curso que los suyos (de las tres potencias). La Unión Soviética declara que concuerda con estos objetivos y está por su parte decidida a cooperar políticamente en este camino con las Tres Potencias.
Artículo 2.- Alemania, Italia, Japón y la Unión Soviética se comprometen a respetar entre sí sus naturales esferas de influencia. En tanto en cuanto esas esferas de influencia entran en contacto entre sí, constantemente consultarán entre sí una forma amistosa con respecto a los problemas de aquí surgidos.
Artículo 3.- Alemania, Italia, Japón y la Unión Soviética se comprometen a no unirse a ninguna combinación de potencias y a no apoyar a ninguna combinación de potencias que esté dirigida contra las Cuatro Potencias. Las Cuatro Potencias se ayudarán entre sí en asuntos económicos de toda índole, y complementarán y ampliarán los acuerdos existentes entre ellas mismas].
Ribbentrop sugería que este acuerdo podría estar en vigor durante 10 años y que se negociaría su ampliación antes de que expirase; el acuerdo debía ser público, si bien se podría crear un acuerdo secreto sobre las expectativas territoriales de los cuatro países. Ribbentrop también se extendió sobre las existentes relaciones soviético-japonesas, buscando un acercamiento entre ambas potencias, a lo que Molotov respondió positivamente diciendo que el gobierno japonés ya estaba tratando de conseguir un pacto de no agresión con el soviético. Molotov le dijo que consultaría el asunto con Stalin y partió para Moscú.
De vuelta en Moscú, el 25 de noviembre Molotov invitó al embajador alemán Schulenburg para dictarle la respuesta del gobierno soviético con respecto al borrador del tratado de coalición entre las cuatro potencias previamente presentado por Ribbentrop. Según el telegrama urgente que Schulenburg envió desde Moscú a las 05:34 am del 26 de noviembre, la respuesta soviética era como sigue:
[Elgobierno soviético ha estudiado los contenidos de las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores del Reich en la conversación final del 13 de noviembre, considerando el tema de la colaboración política y el apoyo económico recíproco sujeto a las siguientes condiciones:
El gobierno soviético está dispuesto a aceptar el borrador del tratado de coalición entre los cuatro países.......en las siguientes condiciones:
1.-Siempre que las tropas alemanas se retiren inmediatamente de Finlandia, la cual, bajo el acuerdo de 1939, pertenece a la esfera de influencia de la Unión Soviética. Al mismo tiempo la Unión Soviética se compromete a asegurar relaciones pacíficas con Finlandia y a proteger los derechos e intereses económicos alemanes en Finlandia (exportación de madera y níquel).
2.-Siempre que dentro de los siguientes pocos meses la seguridad de la Unión Soviética en los Estrechos quede asegurada mediante la conclusión de un pacto de asistencia mutua entre la Unión Soviética y Bulgaria, que geográficamente está situada dentro de la zona de seguridad de las fronteras del Mar Negro de la Unión Soviética, y mediante el establecimiento de una base para fuerzas terrestres y navales de la URSS, con alcance del Bósforo y los Dardanelos mediante un arrendamiento a largo plazo.
3.-Siempre que el área al sur de Batuum y Baku en la dirección general del Golfo Pérsico esté reconocida como el centro de las aspiraciones de la Unión Soviética.
4.-Siempre que Japón renuncie a sus derechos de concesión de carbón y petróleo en Sajalín del Norte ].
Hitler jamás respondió a la contra-propuesta soviética pese a las reiteradas peticiones de Moscú. Las condiciones soviéticas para la conclusión del pacto no eran tan desaforadas, al fin y al cabo no lo habían sido un año antes. La diferencia es que esta vez Hitler ya había decidido su estrategia, y a diferencia de 1939 se iba a lanzar contra la URSS. Sin embargo, de hacerle caso a Göring, Ribbentrop, Schulenburg y otros altos funcionarios alemanes, así como al Ministerio de Exteriores japonés, Hitler podría haber concluido un Pacto Cuatripartito en el otoño-invierno de 1940 con soviéticos, japoneses e italianos. Él y sólo él fue quien se opuso.
Creo que está traducido al español el libro de Weinberg, A World at Arms (1994), y un buen resumen de lo acontecido en la diplomacia nazi-soviética de 1940-41 está en su capítulo que trata la expansión alemana al este, pp. 187 en adelante. También es buena obra para las relaciones nazi-soviéticas el libro de Edwar Ericson (el cual ya he utilizado, creo recordar, en un hilo de las relaciones comerciales nazi-soviéticas en el subforo de “economía”), Feeding the German Eagle: Soviet Economic Aid to Nazi Germany, 1933-1941(Praeger, 1999). Para quien no pueda acceder a este libro hay un buen artículo sobre el mismo tema en Heinrich Schwendemann, "German-Soviet economic relations at the time of the Hitler-Stalin pact, 1939-1941", en Cahiers du monde russe: Russie, Empire russe, Union soviétique, États indépendants. Vol. 36 N°1-2. pp. 161-178. Accesible en:
http://www.persee.fr/web/revues/home/pr ... _36_1_2425" onclick="window.open(this.href);return false;
Para las relaciones nazi-soviético-japonesas, hay una conferencia del profesor Masaki Miyake de la Universidad de Meiji de septiembre de 2010 titulada The Tripartite Pact and the Idea of a Eurasian Continental Bloc, que tenéis accesible en Internet (basta que pongáis el título en el buscador). Y más profundo para las relaciones soviético-japonesas es otro autor que ya he comentado varias veces en el foro: Boris Slavinsky, The Japanese–Soviet Neutrality Pact. A diplomatic history, 1941–1945 (Routlege, 1995).
Los borradores citados arriba están sacados de Miyake.
Saludos cordiales
JL
En varias ocasiones, en diferentes hilos del foro, me he referido de pasada a la oportunidad que hubo durante la primera etapa de la IIGM (1940-1941) de formarse una alianza político-militar entre Alemania, Japón, Italia y la Unión Soviética. Nunca me extendí en ello porque no era el tema dentral del hilo que se tratase, pero no dejé de observar cierto escepticismo mostrado por algunos intervinientes en esos hilos sobre la viabilidad de tal posibilidad. Y hace un par de días o así, surgió nuevamente de pasada el tema de un posible Pacto Cuatripartito (esto es, la inclusión de la URSS en el Pacto Tripartito del Eje), en este caso a una opción que yo hubiera tomado en el indeseado caso de que por una especie de arte de birlibirloque me encontrara al frente del liderazgo alemán en 1940 sabiendo todo lo que sé ahora sobre la guerra. Y nuevamente surgió el escepticismo. Por tanto, en este hilo quiero demostrar que hubo la suficiente voluntad política por parte de Alemania (excepto Hitler), la URRS y Japón para establecer, junto con Italia (y otros países de menor potencial) una especie de bloque continental euroasiático (una vieja idea de Haushoffer) cuyo objetivo principal era impedir la entrada de Estados Unidos en la guerra que entonces había en Europa y en una probable guerra que Japón desataría en el Pacífico contra objetivos británicos. Si las conversaciones políticas que buscaron esa alianza no desembocaron el la conclusión de un Pacto Cuatripartito fue porque Hitler, exclusivamente, se opuso.
El escepticismo de quienes no son capaces de imaginar una alianza tal se basa, sospecho, en las diferencias ideológicas existentes entre los regímenes que lideraban Hitler y Stalin, diferencias que también sospecho consideran insalvables, y que tarde o temprano llevarían al enfrentamiento armado entre Alemania y la URSS. Es posible, y hasta muy probable, que se diera ese enfrentamiento, pero esa no es la cuestión que prima. Tanto Stalin como Hitler, a través de sus diplomáticos, dejaron patente que las diferencias ideológicas que separaban el nazismo del comunismo no eran un obstáculo para que ambas potencias mantuviesen unas relaciones mutuamente provechosas. Que esto era realmente así quedó manifiesto con el acuerdo comercial que ambos países firmaron el 19 de agosto de 1939 y el pacto de no agresión concluido pocos días después, el 23 de agosto. Y aunque las razones de fondo que llevaron a ambos líderes a concluir esos acuerdos fueron puramente tácticas, el hecho innegable es que ambos se beneficiaron de los mismos durante casi dos años, en especial Hitler.
La misma situación se podía repetir, y de hecho se repitió aunque sin final positivo, en el otoño de 1940, fundamentalmente. Nuevamente, no importa que esa buscada alianza respondiera a expedientes tácticos por ambas partes; lo que importa es que por esas fechas existía la posibilidad real de concluir una alianza político-militar con las potencias del Eje y la URSS, y que tal alianza, de formalizarse, habría incrementado sustancialmente las posibilidades alemanas de derrotar o sacar de la guerra a Gran Bretaña, por no especular sobre el cambio total del cuadro estratégico de la guerra y su evolución.
En Alemania, buena parte de la vieja guardia diplomática todavía existente en el Ministerio de Asuntos Exteriores en 1940, especialmente el personal diplomático alemán en Moscú, era partidaria de un estrechamiento de las relaciones con los soviéticos, o al menos el mantenimiento y ampliación de las relaciones comerciales. De igual forma pensaban Göring y Raeder. Pero el más firme partidario y defensor de un mayor acercamiento alemán con la URSS era el jefe de Exteriores, Ribbentrop. Hitler se mantuvo más o menos ambiguo, dejando hacer a Ribbentrop y Göring, hasta octubre de 1940, cuando se confirmó en su decisión inicial de julio de atacar a la URSS.
En Japón eran igualmente partidarios de una alianza a cuatro Konoe y Matsuoka, mientras que en la URSS, Stalin decidió concluir esa alianza con ciertas condiciones. Por cuestión de tiempo y espacio, aquí voy a resumir exclusivamente las conversaciones germano-soviéticas, aunque daré algo de bibliografía al final para quien quiera explayarse en las soviético-japonesas y germano-japonesas en tal sentido.
Cuando Ribbentrop visitó Moscú el 23-24 de agosto de 1939 aseguró al gobierno soviético que Alemania estaba preparada para mediar en el conflicto que entonces enfrentaba a la URSS y Japón como consecuencia del “Incidente de Nomonhan”, si bien Stalin declinó el ofrecimiento. En el protocolo secreto del pacto de no agresión, aparte de la partición de Polonia, quedó establecido que los cuatro países bálticos serían divididos entre Alemania y la URSS, que Finlandia, Estonia y Latvia quedarían bajo la esfera de influencia soviética y Lituania bajo la alemana. En cuanto a Besarabia, los alemanes declararon que no tenían interés político en la zona. Cuando el gobierno japonés de Kiichiro Hiranuma supo del pacto, y habiendo expresado previamente que no creía posible un acercamiento entre Alemania y la URSS, presentó su dimisión el 28 de agosto de 1939.
Al Pacto de No Agresión nazi-soviético de agosto de 1939 seguirían dos contratos económicos (de 11 de febrero de 1940 y de 10 de enero de 1941), aunque por el medio las relaciones entre ambas potencias se tornaron complicadas por las anexiones soviéticas del verano de 1940 y por el acuerdo concluido entre Finlandia y Alemania el 27 de septiembre de 1940 que permitía el paso de tropas alemanas por Finlandia. Téngase presente que desde finales de julio de 1940 Hitler había decidido atacar a la URSS.
El tema finlandés fue la principal causa, junto con la cuestión de Bukovina, que desbarató las conversaciones que Molotov mantuvo con Hitler en Berlín durante el 12-13 de noviembre de 1940. Pero lo importante para el tema que nos ocupa fueron las conversaciones que, inmediatamente después, tuvo Ribbentrop con Molotov.
El 13 de noviembre, de noche, Ribbentrop presentó a Molotov un borrador de tratado de coalición entre Alemania, Italia, Japón y la URSS. En las conversaciones que mantuvo con Molotov entre las 21:45 y las 24:00 horas de dicho día, Ribbentrop declaró a su homólogo que quería presentarle un borrador respecto a la coalición mencionada, si bien reconoció que todavía no había hablado detalladamente con los japoneses e italianos al respecto porque creía que antes era necesario asentar la propuesta de coalición entre la URSS y Alemania. También le comentó que el borrador no era una propuesta final y decisiva de Alemania, sino un plan que debía ser discutido entre ambas y entre Molotov y Stalin.
El borrador de Ribbentrop presentaba el acuerdo de la siguiente forma:
[Los gobiernos de los estados del Pacto de las Tres Potencias, Alemania, Italia y Japón, por una parte, motivados por el deseo de establecer en sus fronteras naturales un orden que sirva al bienestar de todos los pueblos concernidos......, han acordado lo siguiente:
Artículo 1.- En el Pacto de las Tres Potencias de 27 de septiembre, Alemania, Italia y Japón acordaron oponerse a la extensión de la guerra en un conflicto mundial con todos los medios posibles y colaborar hacia una pronta restauración de la paz mundial. Expresaron su voluntad de extender su colaboración a las naciones en otras partes del mundo que estén inclinadas a dirigir sus esfuerzos en el mismo curso que los suyos (de las tres potencias). La Unión Soviética declara que concuerda con estos objetivos y está por su parte decidida a cooperar políticamente en este camino con las Tres Potencias.
Artículo 2.- Alemania, Italia, Japón y la Unión Soviética se comprometen a respetar entre sí sus naturales esferas de influencia. En tanto en cuanto esas esferas de influencia entran en contacto entre sí, constantemente consultarán entre sí una forma amistosa con respecto a los problemas de aquí surgidos.
Artículo 3.- Alemania, Italia, Japón y la Unión Soviética se comprometen a no unirse a ninguna combinación de potencias y a no apoyar a ninguna combinación de potencias que esté dirigida contra las Cuatro Potencias. Las Cuatro Potencias se ayudarán entre sí en asuntos económicos de toda índole, y complementarán y ampliarán los acuerdos existentes entre ellas mismas].
Ribbentrop sugería que este acuerdo podría estar en vigor durante 10 años y que se negociaría su ampliación antes de que expirase; el acuerdo debía ser público, si bien se podría crear un acuerdo secreto sobre las expectativas territoriales de los cuatro países. Ribbentrop también se extendió sobre las existentes relaciones soviético-japonesas, buscando un acercamiento entre ambas potencias, a lo que Molotov respondió positivamente diciendo que el gobierno japonés ya estaba tratando de conseguir un pacto de no agresión con el soviético. Molotov le dijo que consultaría el asunto con Stalin y partió para Moscú.
De vuelta en Moscú, el 25 de noviembre Molotov invitó al embajador alemán Schulenburg para dictarle la respuesta del gobierno soviético con respecto al borrador del tratado de coalición entre las cuatro potencias previamente presentado por Ribbentrop. Según el telegrama urgente que Schulenburg envió desde Moscú a las 05:34 am del 26 de noviembre, la respuesta soviética era como sigue:
[Elgobierno soviético ha estudiado los contenidos de las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores del Reich en la conversación final del 13 de noviembre, considerando el tema de la colaboración política y el apoyo económico recíproco sujeto a las siguientes condiciones:
El gobierno soviético está dispuesto a aceptar el borrador del tratado de coalición entre los cuatro países.......en las siguientes condiciones:
1.-Siempre que las tropas alemanas se retiren inmediatamente de Finlandia, la cual, bajo el acuerdo de 1939, pertenece a la esfera de influencia de la Unión Soviética. Al mismo tiempo la Unión Soviética se compromete a asegurar relaciones pacíficas con Finlandia y a proteger los derechos e intereses económicos alemanes en Finlandia (exportación de madera y níquel).
2.-Siempre que dentro de los siguientes pocos meses la seguridad de la Unión Soviética en los Estrechos quede asegurada mediante la conclusión de un pacto de asistencia mutua entre la Unión Soviética y Bulgaria, que geográficamente está situada dentro de la zona de seguridad de las fronteras del Mar Negro de la Unión Soviética, y mediante el establecimiento de una base para fuerzas terrestres y navales de la URSS, con alcance del Bósforo y los Dardanelos mediante un arrendamiento a largo plazo.
3.-Siempre que el área al sur de Batuum y Baku en la dirección general del Golfo Pérsico esté reconocida como el centro de las aspiraciones de la Unión Soviética.
4.-Siempre que Japón renuncie a sus derechos de concesión de carbón y petróleo en Sajalín del Norte ].
Hitler jamás respondió a la contra-propuesta soviética pese a las reiteradas peticiones de Moscú. Las condiciones soviéticas para la conclusión del pacto no eran tan desaforadas, al fin y al cabo no lo habían sido un año antes. La diferencia es que esta vez Hitler ya había decidido su estrategia, y a diferencia de 1939 se iba a lanzar contra la URSS. Sin embargo, de hacerle caso a Göring, Ribbentrop, Schulenburg y otros altos funcionarios alemanes, así como al Ministerio de Exteriores japonés, Hitler podría haber concluido un Pacto Cuatripartito en el otoño-invierno de 1940 con soviéticos, japoneses e italianos. Él y sólo él fue quien se opuso.
Creo que está traducido al español el libro de Weinberg, A World at Arms (1994), y un buen resumen de lo acontecido en la diplomacia nazi-soviética de 1940-41 está en su capítulo que trata la expansión alemana al este, pp. 187 en adelante. También es buena obra para las relaciones nazi-soviéticas el libro de Edwar Ericson (el cual ya he utilizado, creo recordar, en un hilo de las relaciones comerciales nazi-soviéticas en el subforo de “economía”), Feeding the German Eagle: Soviet Economic Aid to Nazi Germany, 1933-1941(Praeger, 1999). Para quien no pueda acceder a este libro hay un buen artículo sobre el mismo tema en Heinrich Schwendemann, "German-Soviet economic relations at the time of the Hitler-Stalin pact, 1939-1941", en Cahiers du monde russe: Russie, Empire russe, Union soviétique, États indépendants. Vol. 36 N°1-2. pp. 161-178. Accesible en:
http://www.persee.fr/web/revues/home/pr ... _36_1_2425" onclick="window.open(this.href);return false;
Para las relaciones nazi-soviético-japonesas, hay una conferencia del profesor Masaki Miyake de la Universidad de Meiji de septiembre de 2010 titulada The Tripartite Pact and the Idea of a Eurasian Continental Bloc, que tenéis accesible en Internet (basta que pongáis el título en el buscador). Y más profundo para las relaciones soviético-japonesas es otro autor que ya he comentado varias veces en el foro: Boris Slavinsky, The Japanese–Soviet Neutrality Pact. A diplomatic history, 1941–1945 (Routlege, 1995).
Los borradores citados arriba están sacados de Miyake.
Saludos cordiales
JL