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Un condenado rio

La guerra en el Continente Africano

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beltzo
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Un condenado rio

Mensaje por beltzo » Lun Jun 04, 2007 7:33 pm

Antecedentes

El general Clark había diseñado un plan en varias fases para su 5º Ejército con el objetivo de quebrar la linea Gustav cuyo eje se encontraba en Monte Cassino, el X cuerpo inglés (McCreery) atravesaría el rio Garigliano avanzado por la izquierda del valle del Liri, mientras el cuerpo expedicionario francés (Juin) continuaría su avance por las montañas amenazando y presionando en el flanco derecho del valle, la clave del plan se encontraba en el centro donde el 2º cuerpo de ejército norteamericano (Keyes) debía irrumpir en el valle del Liri para conseguir enlazar con el 6º cuerpo de ejército (Lucas) que estaba a punto de desembarcar en Anzio, la irrupción en este valle permitiría hacer uso de grandes unidades blindadas aprovechando el terreno llano, la vía Casiliana (nacional 6) y el ferrocarril Napoles-Roma que pasa por Cassino. Pero antes de llegar al valle del Liri los norteamericanos debían cruzar el río Rápido a unos 8 kilómetros al sur de Monte Cassino…

El encargo recayó sobre la 36 º división de infantería (Texas), una división de la guardia nacional que había desembarcado en África en 1943, en un primer momento se la destino a la operación en Sicilia, sin embargo la inexperiencia de sus tropas hizo que se la destinara al desembarco en Salerno que sería su primer contacto con el combate. Aunque los hombres de la 36º división eran bisoños, por el contrario su comandante, desde finales de 1941, el general Fred Livingood Walker era uno de los más experimentados comandantes norteamericanos en servicio. Contaba con 56 años habiendo servido en I guerra mundial como capitán al mando de un batallón de infantería; en el periodo entreguerras había sido profesor en la escuela de mando y estado mayor y en la academia de guerra del ejército (el general Clark había sido uno de sus alumnos), y durante un tiempo estuvo destacado en China.

De este modo para cuando la división actuara en el Rápido era ya una división experimentada en combate, aunque esto era sólo en teoría, los duros combates que había tenido que soportar sobre todo en Salerno y San Pietro hicieron que necesitara de numerosos reemplazos lo que hacía que una gran proporción de sus integrantes fuesen novatos que en algunos casos tenían incluso dificultades en emplear debidamente sus armas, especial importancia revestía la bisoñez de los oficiales subalternos. Para hacernos una idea, sólo en las dos semanas previas al cruce del Rápido la división había recibido 1.040 soldados recién salidos de los campos de entrenamiento, y 90 oficiales recién salidos de la escuela de oficiales, para recomponer su fuerza, y su principal destinatario había sido el 143 regimiento especialmente castigado en los combates en Monte Sammucro y San Pietro (más de 1.000 bajas), aún con ello la división estaba por debajo de su fuerza normal y Clark la había clasificado con una eficacia del 75%.

Aunque la tarea nadie pensó nunca que sería fácil, otro factor vino a añadir más problemas, los ingleses habían obtenido un cierto éxito más al sur donde los alemanes habían tenido que movilizar sus reservas cerca de Roma para detenerlos, sin embargo para el 19 de enero estaba programado un tercer cruce del Garigliano a cargo de la 46º división frente a Sant Ambrogio, con objeto de apoyar el flanco izquierdo de los norteamericanos en su cruce del Rápido, en opinión de Clark esa era la misión más importante para el X cuerpo, pero esta operación se saldo con un fracaso y los ingleses, con buen criterio por otra parte, no intentaron perseverar en el intento que pudiese comprometer el éxito obtenido más al sur, para los norteamericanos esto fue algo muy decepcionante.

Clark no se hizo ilusiones sobre lo que este fracaso significaba y en su diario anotó: “Aunque el esfuerzo de la 46º división no hubiese protegido por completo el flanco izquierdo de la 36 º, su fracaso la dejaría completamente expuesta durante el cruce del Rápido”. En el diario también anotó que McCreery había advertido de las escasas posibilidades de éxito de la 36º división, para concluir anotando: “Sabiendo sin ninguna duda que tendré fuertes pérdidas, mantengo que es esencial ese ataque para fijar a todas las tropas enemigas en mi sector y atraer aún más hacia él, despejando de ese modo el camino para Shingle (el desembarco en Anzio). El ataque sigue en pie”. Se equivocaba, las tropas que los alemanes hubieran podido oponer en Anzio ya habían sido comprometidas más al sur debido al éxito inglés en esa zona.

Por su parte el general Fred Walker jefe de la 36º división anotó en su diario que el jefe de la 46º división había ido a verle para disculparse por su fracaso a lo que Walker había respondido: “Su fracaso complica la labor de mis hombres que ahora no tendrán ninguna de las ventajas que su cruce hubiera proporcionado. Los británicos son los mejores diplomáticos del mundo, pero no puedes contar con ellos para nada que no sean palabras”. Los ánimos anglo-norteamericanos ya caldeados de por si, estaban ahora en grado de ebullición.

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Mensaje por beltzo » Mar Jun 05, 2007 11:53 am

Los planes

El plan de Walker visto sobre el papel era sencillo, la artillería cubriría el área 30 minutos antes de comenzar el cruce que estaba previsto para el día 20 de enero a las 20.00; por encima de Sant` Angelo el 141º rgto con dos compañías de ingenieros y otra de guerra química adjuntas, cruzaría el río por dos puntos disponiendo para ello de unos 30 botes neumáticos y otros 30 de madera, más cuatro pasarelas provisionales. Unos 900 metros río abajo de Sant` Angelo lo haría el 143º rgto también por dos puntos y con idénticos medios adjuntos, quedando el 142º rgto en reserva. Con ello sus seis batallones tendrían once horas de oscuridad para cruzar el río, una vez que ambas riberas estuvieran seguras se construirían dos puentes Bailey para que cruzaran los tanques de la 1º división blindada y asunto resuelto. Llevarlo a la práctica es lo que resultaría infinitamente más complicado.

Imagen

Los planes iniciales implicaban al 142º rgto pero después de los ensayos se planteó que fuese el 141 el que actuara, esto trajo como consecuencia que este regimiento no tuviera entrenamiento específico para la operación, de todas maneras el entrenamiento había sido bastante incompleto y nada sobre el trabajo conjunto con los ingenieros había sido ensayado.

El 111º batallón de ingenieros de la división fue reforzado con dos compañías del 16º batallón de ingenieros y el 19º rgto de ingenieros proporcionaría los dos batallones adjuntados a los regimientos de asalto.

El río Rapido por si mismo ya era un gran obstáculo, sus gélidas aguas fluían a gran velocidad con una anchura de entre 7 y 9,5 metros y una profundidad de más de 3 metros, con unas orillas altas y empinadas. Río arriba los alemanes habían desviado su cauce haciendo que las zonas de aproximación fuesen un mar de lodo. Desde las alturas de Sant` Angelo y Monte Cassino los alemanes podían observar cualquier aproximación y batir todo el área. Los vehículos anfibios inicialmente previstos para el cruce del río, habían sido desviados al VI cuerpo para reemplazar los vehículos perdidos en los ejercicios de práctica para Anzio. El cruce dependería de los endebles botes de goma y de madera, hasta que los ingenieros pudiesen construir pasarelas por las que pudieran pasar el grueso de la tropa. Debido a los bancos pantanosos y al fuerte fuego alemán, los botes fueron colocados a algunas millas del río y tendrían que ser llevados por la infantería en el momento del ataque por lo que este debería realizarse de noche.

La escasa anchura del río impediría a la artillería propia batir la orilla opuesta en cuanto los hombres empezaran a cruzar; en la orilla propia, los ingenieros no habían tenido tiempo de limpiar las minas en la llanura inundada e incluso las zonas marcadas como seguras no eran fiables debido a que patrullas alemanas cruzaban el río y movían las cintas de señalización o plantaban nuevas minas en las áreas seguras. El área en ambos lados era esencialmente llana y no ofrecía ninguna cobertura ya que los alemanes habían arrancado toda la vegetación. En el lado contrario se pensaba que los alemanes había construido una red de refugios protegidos por dos líneas de alambre de espino, nidos de ametralladoras, trampas cazabobos y minas accionadas por cable trampa, aunque en realidad, las patrullas enviadas al otro lado del río apenas había tenido éxito en cruzarlo y mucho menos el suficiente como para evaluar las defensas alemanas.

Pero eso no era todo, el comandante alemán del XIV panzer Corps, general Fridolin von Senger, consciente de la importancia del área había asignado para su defensa a la 15º Panzergrenadier División del general Eberhard Rodt's, una formación temible y posiblemente en ese momento la más fuerte con que contaban los alemanes en Italia.

El 7 de enero el general Walker encargó al comandante Oran C. Stovall, un oficial de ingenieros destinado en el estado mayor, que hiciese una estimación del cruce del río para poder planificarlo. Su informe fue demoledor y resumía todas estas dificultades: “En primer lugar nos será imposible llegar al río. Segundo, no podremos cruzar, y tercero, si conseguimos llegar al otro lado del río no habrá sitio a donde ir”. Otros ingenieros fueron de la misma opinión, esa ruta era un cuello de botella embarrado y muy bien defendido. Además constataron que los ingenieros disponían de pocos puentes y no contaban con todo el material necesario.

Walker no se hacía ilusiones, a todas las dificultades, se añadía su propia visión influida por su propia experiencia en la I guerra mundial en la que su batallón había impedido el cruce del Marne a una fuerza alemana 8 veces superior, ahora en enero de 1944 se oponía a llevar acabo el mismo tipo de ataque e intentó hacérselo ver en vano al general Keyes, que tampoco es que fuera muy optimista, y al superior de este, el general Clark; llegó incluso a sopesar su renuncia como forma de presión, pero no podía abandonar a su 36º división en unos momentos tan cruciales. El 8 de enero escribió en su diario: “No veo como podremos cruzar el río en Sant Angelo cuando ese torrente es la línea principal de resistencia de las posiciones germanas”; y el mismo día de la operación, el 20 de enero anotó: “[…] El río es el mayor obstáculo de la principal línea de resistencia alemana… es por ello que estoy preparado para la derrota. La misión nunca debió ser asignada a tropas con sus flancos expuestos”.

En realidad Walker y todo su estado mayor sabían que cruzar el río a la luz del día sería un suicidio, pero a la vez veían que se estaba rompiendo una de las más elementales normas tácticas: para que un plan nocturno funcione debe ser sencillo en su ejecución, y este, no lo era. Solo les cabía confiar en la suerte y eso no era muy alentador.


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Mensaje por beltzo » Mié Jun 06, 2007 2:39 pm

El ataque

El día 20 al caer la noche sobre las 18.00 el pelotón de la compañía b del 1/141º rgto que abría la marcha se puso en movimiento con la bayoneta calada, en la densa niebla que reducía la visibilidad casi a cero pronto equivocaron el camino y fueron a parar a escasos metros del puesto de mando avanzado del batallón, cuando quisieron girar atrajeron fuerte fuego del enemigo y al intentar ponerse a cubierto fuera de las sendas marcadas las minas comenzaron a estallar. Por fin casi a las 19.30 consiguieron localizaron los botes descubriendo que un buen número de ellos habían sido dañados por la artillería, poco después comenzó la barrera artillera norteamericana atrayendo la respuesta germana que teniendo el terreno previamente marcado podía disparar en la oscuridad con gran precisión, a unos 400 metros del río dos proyectiles dieron de lleno en la compañía diezmándola y dejando únicamente disponibles a tres oficiales todos ellos novatos.

Hacia las 23.00 horas por fin el 1/141 llegó al río para descubrir que muchos de los botes que habían conseguido acercar estaban agujereados y se hundían al ponerlos en el agua, con los botes intactos también hubo problemas pues al deslizarlos por las empinadas orillas iban directamente al fondo si no tenían la precaución de botarlos de lado, otros zozobraron en las rápidas aguas, el resultado final es que sólo unos pocos miembros de la compañía b, haciendo parte de la travesía a nado consiguieron cruzar el río; las compañías a y c del 1/141 se enfrentaron a similares dificultades y ninguno de sus miembros pudo cruzar con los botes, estaba claro que necesitaban las pasarelas.

El regimiento contaba con cuatro pero una de ellas era defectuosa, otra fue destruida por acción de las minas durante el trayecto y las otras dos fueron voladas por la artillería en el mismo borde del río, con los restos los ingenieros improvisaron una pasarela por la que el 1/141 pudo empezar a cruzar a las 04.00, ocho horas después del horario previsto y dado que sólo había una pasarela el 141 no podría cruzar por los dos puntos previstos.

Las compañías a, b, y una parte de la c, unos 400 hombres en total, consiguieron cruzar antes de que el denso fuego de artillería y ametralladoras sobre la pasarela hiciera inviable seguir usándola, pero los problemas no habían hecho sino comenzar, los pocos que consiguieron abrirse paso a través de las alambradas fueron abatidos o capturados mientras el resto intentaba atrincherarse de alguna forma en un terreno infestado de minas y trampas cazabobos, batido por fuego de ametralladoras, morteros y artillería, y donde los pozos de tirador se inundaban nada más cavarlos. Sus radios se estropearon en el cruce, los cables de teléfono pronto fueron destruidos e intentar volver sobre sus pasos hubiese sido un suicidio, a todos los efectos el 1/141 estaba incomunicado y atrapado entre las posiciones germanas y el río, las ordenes en vigor dadas por el jefe regimental, teniente coronel Aaron A. Wyatt, decían que aguantaran en sus puestos la llegada de refuerzos, pese a que cuando se habían cursado el cruce para el resto de la fuerza ya había sido suspendido.

En un principio el 1/143 regimiento tuvo más suerte, su primera compañía pasó el río en sus botes sin mayores problemas, el resto del batallón con los botes destruidos consiguieron pasar sobre una única pasarela puesto que la otra fue destruida nada más montarla, para las 05.00 estaban en la otra orilla. El 3/143 ni siquiera llegó al río, en su lugar se perdieron entre la niebla y los campos de minas quedando todos sus botes destruidos, cuando comenzaba el día ni uno sólo había cruzado y su comandante que había resultado herido fue reemplazado por un nuevo comandante que no pudo hacer nada más que ordenar la retirada del batallón a sus puntos de reunión.

El 1/143 al otro lado del Rápido se encontró rápidamente inmovilizado de espaldas al río y sin posibilidades de ensanchar la cabeza de puente, a las 07.15 cuando los tanques alemanes empezaron a disparar desde Sant'Angelo, su comandante, el mayor David M. Frazior, pidió permiso para retirarse, y aunque el general Walker lo denegó, el comandante ya había empezado la evacuación antes de recibir respuesta, cruzando unos a nado y otros sobre la pasarela que estaba en su sitio pero por debajo del río, para las 10.00 todos los hombres del 143 estaban de nuevo en el lado norteamericano.

El asalto había resultado un absoluto desastre para la división y por si fuera poco uno de sus batallones, o lo que quedará de él, se hallaba todavía al otro lado del río, aislado, incomunicado y sin posibilidades de volver, en la división suponían que seguían vivos porque al otro lado aún se escuchaban disparos. El comandante alemán del X ejército, von Vietinghoff, ni siquiera se dio cuenta de que lo que habían rechazado sus hombres era nada menos que el ataque principal sobre la línea Gustav y continuo pensando que solo había sido un intento de reconocimiento en profundidad.. La 15º división de panzergranaderos informó: “Fuertes destacamentos de asalto enemigos, que han cruzado el río, han sido aniquilados”.

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Mensaje por beltzo » Jue Jun 07, 2007 1:02 pm

Insistiendo en el desastre

El general Clark recibió noticias por parte de la inteligencia de que los alemanes estaban trasladando refuerzos a la zona, en realidad se dirigían a intentar bloquear la cabeza de puente de los ingleses en el Garigliano, pero Clark creyendo que al menos una parte de su plan iba por buen camino y estaba restando fuerzas que los alemanes pudieran oponer en Anzio, presionó con fuerza para que el asalto se reanudara, incluso bajo la luz de día.

Alrededor de las 10.00 horas del día 21, el comandante del 2º cuerpo, general Keyes fue a ver a Walker y le ordenó personalmente reanudar el asalto inmediatamente, el general Walker había estado sopesando por su cuenta la idea de volver a cruzar con el único objetivo de rescatar a los hombres de 1/141 que quedaran con vida, sin embargo Keyes le ordenó un nuevo asalto con los objetivos iniciales y a poder ser antes de mediodía para según dijo, que a los alemanes les molestara el sol en los ojos. Walker no tuvo otra opción que aceptar la orden a regañadientes, en su diario escribió: “Espero que este ataque acabe en chasco lo mismo que el de la noche pasada. La estupidez del alto mando parece no tener fin”.

Esta vez no habría ninguna sorpresa y era de prever que el enemigo se hubiese reforzado, sin embargo Walker para complacer al general Keyes programó el nuevo ataque para las 14.00, llegada la hora lo retrasó hasta las 15.00 y después hasta las 16.00, con los cuarteles generales del 2º cuerpo presionándole para iniciar el ataque no pudo posponerlo nuevamente y finalmente se llevó a cabo pese a que ninguno de los regimientos estaba listo.

Al tratarse de un asalto diurno se utilizaron botes de humo para proteger a las tropas que cruzaban, pero como los alemanes disparaban sobre objetivos previamente registrados, el único efecto fue confundir a la artillería propia. Los problemas fueron un calco de los del día anterior, sin embargo en un principio la resistencia era ligeramente inferior a la de la noche pasada y para las 18.30 la mayor parte del 3/143 había conseguido pasar al sur de Sant` Angelo, mientras el 1/143 había hecho lo propio un poco más al norte, a unos 450 metros, quedaron definitivamente clavados en el terreno. El oficial de operaciones del 2º cuerpo, teniente coronel Ralph J. Butcher, rompió entonces con el procedimiento estándar y decidió construir los puentes Bailey antes de que las orillas estuviesen aseguradas. A medianoche los ingenieros pudieron tender nuevas pasarelas y durante la noche nuevas tropas continuaron pasando, sin embargo también sirvieron para que muchos hombres se rezagaran o volvieran atrás con cualquier pretexto, mientras los ingenieros a su espalda bregaban infructuosamente para construir nuevos puentes en una zona bajo que estaba constante fuego enemigo.

Al amanecer del día 22 el sol reveló a los alemanes de manera clara las posiciones del 143 y un fuego más denso y mortífero batió la exigua cabeza de puente, en los batallones del regimiento se empezaron a dar indicios de descomposición, hasta que finalmente a mediodía el comandante del regimiento, coronel William H. Martin, viendo que era inútil cualquier esfuerzo suplementario ordenó volver a los supervivientes. Ese día 22 de enero la compañía f del 2/143 que menos de 24 horas antes había dispuesto de 140 hombres y tres oficiales contaba ahora con 15 soldados, muchos de ellos heridos, y con todos los oficiales también heridos.

El 141 por su parte demoró su ataque hasta las 21.00 debido principalmente a la falta de botes, a pesar de todo también consiguió cruzar, y adentrarse combatiendo unos 900 metros, pero tampoco aquí se pudieron construir los puentes Bailey, y muy pronto, todas las compañías se encontraron bajo el mando de suboficiales ante la baja de los oficiales. Tras la retirada del 143 todo el peso de los alemanes cayó sobre ellos con efectos devastadores; incomunicados, sin apenas munición y sin botes ni puentes sobre los que volver, esa noche unas pocas decenas de exhaustos miembros del 141 nadaron en las aguas del Rápido, hacia la medianoche todo sonido de combates en el lado alemán del río había cesado. La compañía b, que había iniciado el avance del primer día, regresó con 14 hombres y 2 oficiales, de una plantilla original de 145 soldados y 6 oficiales, la compañía del capitán Zerk Robertson que contaba con 187 soldados y oficiales tenía ahora 17, el panorama era igualmente desolador en todas las compañías del 141, a todos los efectos el regimiento había sido aniquilado en el Rápido, y al 143 sólo le había ido ligeramente mejor.

Todavía hubo ordenes para un tercer intento implicando al 142 rgto que hasta entonces había permanecido en reserva, Keyes ilusoriamente pensaba que la moral alemana era baja y que probablemente estarían preparando una retirada, sin embargo ante las airadas protestas del general Walker que le dijo que no habían hecho ni un arañazo en las defensas alemanas y que un nuevo ataque sólo serviría para aumentar el número de bajas, Keyes se puso en contacto con Clark que lo anuló definitivamente.

El balance final arrojaba un sangriento fracaso en el que los alemanes habían rechazado el cruce con un mínimo esfuerzo, en 48 horas la 36º división había dejado de existir como fuerza combativa sufriendo 430 muertos y 770 prisioneros a sumar otros 900 heridos o muertos en el lado americano del río. Por su parte los alemanes sufrieron 64 muertos y 179 heridos. Los periódicos norteamericanos hablaban del peor desastre desde Pearl Harbor. Quizá lo peor de todo era que el fracaso en cruzar el Rápido presagiaba que la campaña para atravesar la línea Gustav iba a ser larga y sangrienta.

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Mensaje por beltzo » Vie Jun 08, 2007 11:39 am

¿Por qué?

En la mañana del 23 de enero Clark y Keyes se encontraban en el cuartel general de Walker, mientras Walker iba relatando todo lo que había salido mal, Keyes hizo una observación diciendo que de las informaciones que disponían antes del ataque se desprendía que este ataque era el más importante, Clark le cortó secamente diciéndole: “un error mío tanto como suyo”.

Sin embargo, en el futuro ni Clark ni Keyes admitieron públicamente su error de juicio. Clark mantuvo que el ataque no había sido en vano y que el ataque no sólo había atado a fuerzas alemanas de la línea Gustav sino que además había atraído fuerzas desde el área de Anzio. Distaba mucho de ser cierto, como ya se ha visto, Kesselring movilizó dos divisiones del área de Anzio por los problemas con los ingleses en el Garigliano, pero en ningún momento había estado preocupado por la incursión en el Rápido.

Como también se ha visto los alemanes ni siquiera fueron conscientes de haber rechazado el principal ataque norteamericano contra la línea Gustav, en su lugar cuando capturaron una de las palomas mensajeras la soltaron con una nota que decía: “Por la presente les devolvemos la paloma. Tenemos suficiente comida y por encima de todo esperamos con placer su próximo intento”. El mismo Kesselring años más tarde recordando los sucesos del Rápido manifestó que si dicha acción la hubiese ordenado un subordinado suyo no le habría tratado amablemente.

El dos de marzo de 1944, aniversario de la independencia de Texas, un grupo de 25 oficiales de la división se reunieron en una granja en Italia y juraron hacer todo lo posible para promover una investigación y depurar responsabilidades. En 1946 los veteranos consiguieron una investigación del congreso, en la esperanza de que Clark asumiera sus errores. Lo que no obtuvieron es la investigación que ellos hubiesen deseado, los veteranos pidieron que se investigara no solo el desastre del Rápido, sino también los pasos a seguir para corregir un sistema militar en el que un oficial inexperto e ineficiente, como Clark, pudiera ocupar puestos en el alto mando desde el cual los soldados pudiesen ser sacrificados de manera inútil.

El capitán Zerk Robertson declaró: “tenía 187 hombres y en 48 horas quedaban 17, si eso no es un asesinato en serie no se lo que es”. Sin embargo, y probablemente porque no podía ser de otra manera, para los representantes del comité tenían más peso las declaraciones del ejército que las de los veteranos de la 36 división y aceptaron el punto de vista del ejército que decía que la operación era difícil, pero legítima, y que la orden de ataque entraba dentro de lo razonable. Clark nunca asumió sus errores, y fue exonerado.

Sin embargo un examen superficial de lo ocurrido muestra claramente que las necesidades tácticas fueron totalmente subordinadas a las necesidades estratégicas, una cierta obsesión norteamericana con el desembarco en Anzio, y una mucho menor preocupación por lo que pudiera suceder en el Rápido.

Clark, no tomó en consideración las sugerencias del general McCreery para suspender la operación, como tampoco las opiniones en contra expresadas por los dos mandos más directamente implicados, los generales Keyes y Walker, ni de las alternativas que le plantearon.

Quizá Clark, no había extraído ninguna conclusión de los problemas de los ingleses para cruzar el Garigliano, o quizá, precisamente lo que deseaba, era enseñar a los ingleses como debía cruzarse un río.

El ataque estuvo mal concebido con una fuerza inicial de sólo 4 batallones, el punto elegido no era el más adecuado puesto que el enemigo bien armado y atrincherado dominaba las alturas a ambos flancos de la fuerza atacante, los pesados botes habían de transportarse 3 kilómetros bajo el fuego de la artillería con un enemigo ya alertado por las patrullas anteriores y el equipo disponible para cruzar el río era claramente insuficiente.

Hay muchas otras razones que explican el sangriento fracaso, pero para los veteranos, por encima de todos los demás, el gran error de Clark fueron el lugar y fechas elegidas para el ataque, una decisión que rayaba en la negligencia e incompetencia, pensaban que tras el fracaso de los ingleses la operación nunca se debió llevar a cabo como estaba planeada y desde luego las consideraciones sobre Anzio debieron quedar aparcadas a la vista de las circunstancias, en su opinión el empecinamiento de Clark devino en una orden ataque suicida.

La 36 división por aquel entonces tenía fama de ser una división con mala suerte a la que siempre le tocaba meterse en los peores fregados, y algo de cierto debía haber en ello, a tenor de que con 27.343 bajas fue la tercera división norteamericana con mayor número de bajas en toda la II guerra mundial.


Bibliografía
“Monte Cassino” de Mattew Parker Ed. RBA 2006
"River Crossings, Crossing the Rapido" del Dr. Roger J. Spiller, capitulo incluido dentro de la obra "Combined Arms in Battle Since 1939” VVAA. Disponible en http://www-cgsc.army.mil
“Rapido River Disaster” Articulo de Clayton D. Laurie publicado en http://www.military.com/Content/MoreCon ... do,00.html
Diferentes artículos y en especial “General Walker's Story of the Rapido Crossing” de Fred Walker, publicados todos ellos en el texas military forces museum http://www.texasmilitaryforcesmuseum.org/
Army Correspondence Course Program (ACCP) - U.S. Army Engineer School - Introduction to Planning River-Crossing Operations, lesson 1 disponible en http://www.globalsecurity.org
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Mensaje por José Luis » Vie Jun 08, 2007 1:43 pm

¡Hola a todos!

Culpar exclusivamente al general Clark del desastre del cruce de lo que los estadounidenses llaman Rapido River no es mostrar toda la verdad. La 36ª División de Infantería "Texas" y su comandante también tienen su parte importante de culpa.

Yo he leído hace ya bastante tiempo una larga entrevista que el coronel Robert F. Ensslin realizó en 1977 al general Theodore G. Conway, quien en la época de los hechos -siendo un mayor o capitán, no recuerdo exactamente- estaba asignado a la plana mayor del general Truscott, a quien el general Marshall había asignado la misión de -teniendo como modelo a los ingleses- crear una unidad especial de comandos (Rangers). Bien, Conway escribió más tarde los informes post-acción del Quinto Ejército (para lecciones aprendidas del ejército), y, por tanto, las acciones del cruce del Rapido.

En esa entrevista, Conway hacía referencia a los estudios (libros) de Blumenson y Dupuy sobre el cruce del Rapido. Y advertía que quien deseara buscar la verdad de cualquier operación -la del Rapido incluida- no la iba a encontrar enteramente en las historias unitarias. Era y es necesario buscar en otras partes. Yo estoy de acuerdo con Conway, quien además tuvo el fair play de reconocer que incluía en ello los propios informes oficiales que él mismo escribió, si bien eran de naturaleza técnica, y no conceptual o de liderazgo. Y, aunque es comprensible la rabia y el dolor experimentados por la 36ª DI tras el fracaso del Rapido, no se puede tomar como único punto de vista (y por tanto única realidad) lo que cuenta la historia divisionaria de la 36ª.

Empezando con el general Fred Walker, conviene recordar que cuando Marshall lo asignó como comandante de la Texas en 1941 ó 1942 (no recuerdo ahora exactamente la fecha), le encomendó como tarea principal limpiar a la 36ª de los oficiales (coroneles) que tenía, pues a juicio del Jefe del Estado Mayor del Ejército, esos caballeros no estaban capacitados para sus mandos. Pero Walker no movió ficha alguna en todo el tiempo que estuvo ál mando de la división, y aquellos oficiales que Marshall le había dicho que se deshiciera de ellos, fueron quienes dirigieron regimentalmente el cruce del Rapido.

En segundo lugar, Conway no deja lugar a la duda al afirmar que la Texas estaba insuficientemente entrenada, y muy verde para acometer ese tipo de operaciones en un terreno y entorno tan difíciles. La opinión de Conway viene confirmada (o mejor dicho, habría que decir al revés) por la afirmación del coronel de ingenieros de la Texas, quien se expresó en esos mismos términos.

Tengamos presente que al principio esa operación (después explicaré su concepto) del Rapido se pensó para la 3ª División de Infantería, que estaba precisamente al mando del general Truscott. Éste expresó sus dudas de que se pudiese cruzar el río, y cuando Clark le pidió su opinión y su plan, Truscott dijo que la única posibilidad de éxito estaba en que los ataques fuesen tan poderosos que obligaran a todos los cañones alemanes (Truscott pensaba en la facilidad con que los 88 podían destruir los puentes) a oponerse a ellos. Pero dudaba que pudieran realizarse ataques tan poderosos. Al final se decidió enviar a la 3ª a Anzio y comprometer a la 36ª en el Rapido.

Conway creía (con Blumenson, Dupuy, y el mismo Truscott) que las posibilidades de éxito de cruce del Rapido habrían sido infinitamente mayores si la operación la hubiese realizado la 3ª DI, lo que es una manera clara de cuestionar el liderazgo mostrado por los mandos de la 36ª DI en la operación. Este punto está apoyado, además, por la falta de confianza que se sentía entre los hombres de la Texas, algo que también confirmó el coronel de ingenieros. La fama que tenía de "mala suerte" no se puede entender exclusivamente como tal, sino como un factor psicológico a tener en cuenta.

Finalmente, tenemos el ejemplo de la 34ª División de Infantería, que operó muy próxima a la 36ª DI y en un terreno tan duro o más que el de la 36ª, y con los alemanes encima de ella. Bien, la 34ª tuvo tantas bajas y sufrió tanto como la Texas, pero no se les ocurrió hacer de esa operación una cuestión de honor federal, tal como hicieron los de la Texas.

Conway dijo que los errores de la operación del cruce del Rapido fueron, por una parte, el resultado de la interconexión de un liderazgo deficitario del trío Clark-Keyes-Walker (ejército-cuerpo-división), y, por la otra, de la mala preparación de la 36ª, especialmente en cuestiones técnicas. La cooperación, coordinación y comunicación entre la infantería y la ingeniería fueron fatales.

Por último, debo decir que la operación llevada a cabo por la Texas es una regla de manual. En inglés se define como "holding attack", que debe acompañar siempre al ataque principal de una operación ofensiva. La una no puede ejecutarse sin la otra. Con ese ataque digamos secundario se pretende clavar al enemigo, desorientarlo, obligarlo a que retire reservas de otro sector (que precisamente es donde se pretenderá llevar a cabo el ataque principal), para que en una palabra debilite el sector donde la ofensiva coloca el ataque principal. Naturalmente, cuando una operación de esas características se tiene que realizar en un entorno tan duro y complicado como el que rodeaba al Rapido, y teniendo en frente a un oponente experimentado, es lógico que a ninguna unidad le guste ser la ejecutante, pero alguien tiene que hacerlo.

Sin embargo, lo que sucedió con la operación de la Texas fue que en ningún momento, y ello ha quedado patente en el magnífico relato que nos ha regalado Beltzo, consiguió, ni de inicio, ninguno de los objetivos propios a ese tipo de operaciones. Simplemente, en ningún momento engañaron a los alemanes. Con esto, el resultado estratégico de ese movimiento táctico fue nulo, y lo peor que a un coste tremendo.

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Mensaje por beltzo » Vie Jun 08, 2007 3:33 pm

Hola a Todos:

Amigo José Luis creo que en el relato quedan reflejadas en su mayor parte tus pertinentes aportaciones; la 36º D.I. había sufrido graves bajas en operaciones anteriores necesitando numeroso reemplazos en especial de oficiales, lo que indica que no estaba ni mucho menos preparada para un cometido tan duro e importante. Pero quien asignó esta tarea a la 36º D.I. no fue otro que Clark, Walker solo podía obedecer aunque sabía que solo con mucha suerte cumpliría su cometido, según dejo escrito, si finalmente no renunció al mando es porque pensaba que cualquier otro que pusieran en su lugar no conocería la división tan bien como él y por tanto las opciones aun sería menores.

El principal fallo, a mi juicio, fue el lugar escogido para el cruce, pero, ¿Quién lo había elegido? Nuevamente Clark, tanto Walker como Keyes ofrecieron como alternativa el cruce más al norte donde el río se ensanchaba y la corriente no era tan fuerte, pero a Clark no le servía, porque el terreno posterior no era apto para desplegar los blindados, esto indica que Clark no se conformaba con fijar tropas germanas para liberar la zona de Anzio, sino que esperaba la explotación posterior del cruce y siguió empecinado en ello pese al fracaso de los ingleses en el Garigliano que ya alteraba los planes iniciales y a despecho de los ruegos de sus subordinados (Walker solicitó que al menos se le concediera un aplazamiento en la fecha).

Todo esto no quiere decir que Clark fuese el único responsable, en este tipo de cuestiones nunca lo hay, pero lo que si esta claro es que con mucho fue el principal causante del desastre. No ensayar el trabajo conjunto con los ingenieros es un error que en parte se explica por la premura del tiempo pero también por fallos a nivel divisional, asimismo ensayar con un regimiento y después utilizar otro sin que ni siquiera haya efectuado un ensayo es una mala solución que solo puede reflejar carencias en el mando a nivel divisional.

Ahora bien, para una mayor información de lo que falló en el cruce a nivel divisional, es interesante consultar la parte final de la última fuente que he mencionado: http://www.globalsecurity.org/military/ ... 82/le1.htm

Por último, los alemanes ni siquiera tuvieron que despeinarse para rechazar el cruce, no creo que ninguna otra división hubiese conseguido los objetivos asignados sino es con mucha suerte, un factor siempre importante pero al que no se puede fiar una operación, todo lo más, los alemanes quizá hubiesen tenido que despeinarse un poco para rechazarlo.

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Mensaje por José Luis » Vie Jun 08, 2007 3:51 pm

Así es, Beltzo. Pero yo concuerdo con Conway y Blumenson en que, Clark aparte, el eje central del fracaso de la operación fue la poca fe que Walker tenía en ella.

Yo hace tiempo que leí esa operación, y ahora no tengo muy frescos los detalles. Pero recuerdo que la conclusión del único libro que conozco que se dedica por entero a estudiar el cruce del Rapido por la Texas es la que digo de Walker, y de las cuestiones personales (liderazgo y psicológicas) de los tres comandantes protagonistas ya citados. Se trata del Bloody River: The Real Tragedy of the Rapido, de Blumenson. El libro merece muy mucho la pena (en cuanto a la operación y las razones del fracaso).

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Mensaje por beltzo » Sab Jun 09, 2007 4:24 pm

Hola de Nuevo:

Lo cierto es que los veteranos de la 36º D.I. tenían motivos más que suficientes para estar cabreados y Clark al menos les debía una explicación que en realidad nunca dio, si yo hubiese sido un veterano de esta división hubiese pensado mal, pero que muy mal de Clark, porque a ver como explica que cuando Truscott, que por cierto era uno de los militares norteamericanos más competentes, expresa sus reservas contra esta operación la decisión de Clark es confiársela a la 36º D.I., y, cuando el general Walker expresa las mismas dudas que Truscott, posiblemente aun mayores, Clark esta vez hace oídos sordos, ¿como explicar esta diferencia de criterio?

Pero tiene muchas más cosas que explicar, ¿porque se empecina en seguir adelante con una operación que ya estaba comprometida antes de iniciarse por el fracaso inglés en el Garigliano? ¿Por qué hace odios sordos a Mc Creery, Walker y Keyes cuando todos le aconsejan no seguir adelante con la operación?

Puesto que el Rápido por ese punto propiciaba la entrada al valle de Liri es de suponer que Clark debía saber que sería uno de los puntos mejor defendidos de la línea Gustav, como en efecto así era. Aún con ello, ¿cómo es posible que para lo que Clark considera el ataque más importante contra la línea Gustav designe a una división en las que según las estimaciones que él mismo manejaba contaba de partida con una eficiencia de combate en torno al 75%?

Clark se mantuvo en sus trece y con posterioridad siguió afirmando que el ataque contra el Rápido fue útil para distraer tropas germanas en el área de Anzio cuando desde luego ya tenía suficiente información como para saber que esto era falso, y si tal era su propósito, ¿porque no se avino a las sugerencias presentadas por Walker y Keyes para cruzar el Rápido más al norte donde era vadeable, estaba menos defendido y el terreno en general era infinitamente más favorable? La sugerencia no podía ser más acertada ya que precisamente sería por ese punto por donde muy poco después la 34º D.I. cruzaría el Rápido, pero a Clark este punto no le servia porque no abría la puerta al valle del Liri, la 36º D.I. pagaría esta decisión con sangre y lo peor es que fue para nada.

Walker tenía ante si un autentico papelón, el terreno no podía ser peor para acometer una operación de este tipo, el único área posible para la reunión estaba a más de dos millas de la rivera del río, en Monte Trocchio, el terreno que debían cubrir estaba enfangado, minado y totalmente descubierto lo que hacía que un ataque diurno fuese suicida, pero en uno nocturno el propio Walker dejó anotado en su diario que no sabía como iban a sobrevivir a la inevitable confusión.

Walker era pesimista en cuanto a las opciones que se les presentaban y tenían razones más que fundadas para ello, tanto por su experiencia personal como porque era quien mejor conocía lo que podía dar de si su división, pero no solo Walker, todos los que de alguna manera habían tenido algo que ver con la operación habían expresado sus reticencias, todos, excepto Clark. Cuando sobrevino el desastre, hubo de insistirse en él, pese a que un ataque diurno aun tendría menos posibilidades. Desde luego Clark tenía mucho que explicar.

Conozco el libro de Blumenson aunque no haya tenido oportunidad de leerlo, más allá de unas cuantas citas, ya que es inevitable conocerlo al investigar un poco lo sucedido en el Rápido puesto que como dices parece ser el único que ha tratado esta acción en exclusiva. Aunque solo haya utilizado las fuentes que he reseñado, he leído decenas de artículos, puedo asegurar que prácticamente todo lo que se puede encontrar por la red y que merezca la pena, pero del libro de Blumenson ni rastro (mi inglés no da para leerlo en papel).

Saludos
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Mensaje por José Luis » Dom Jun 10, 2007 9:55 am

¡Hola a todos!
beltzo escribió: Aunque solo haya utilizado las fuentes que he reseñado, he leído decenas de artículos, puedo asegurar que prácticamente todo lo que se puede encontrar por la red y que merezca la pena, pero del libro de Blumenson ni rastro (mi inglés no da para leerlo en papel).
Saludos
Bueno, amigo Beltzo, te voy a traducir unas cuantas páginas del libro de Blumenson (una autoridad, ¡eh!) para que conozcas, aunque sea forzosamente en parte, sus conclusiones. Así tendrás una perspectiva más para tus archivos.

<<<<
Habiendo resumido la situación y las alternativas abiertas al enemigo y a él, Clark añadió una nota sobre la batalla del Rapido. "Al decidir sobre al ataque hace algún tiempo," escribió, "sabía que sería muy costoso pero estaba obligado a llevar a cabo el ataque para que pudiera arrojar a este frente todas las reservas posibles alemanas para limpiar el camino [a Anzio]. Esto se consiguió de una forma magnífica. Había que derramar alguna sangre en el terreno o en el frente [Anzio], y en gran manera prefería que fuera en el Rapido, donde estábamos seguros, más que en Anzio con el mar a nuestras espaldas."

El fracaso de la 36ª División en cruzar el Rapido, escribió, no había cambiado las condiciones que habían hecho el ataque necesario en primer lugar. "[Todavía] Debíamos conseguir una cabeza de puente sobre el Rapido para permitir la entrada de nuestras fuerzas de tanques en el valle de Liri."

Habiendo puesto de esta forma sus pensamientos en el papel, Clark nunca volvió a referirse a la operación por escrito durante el curso de la guerra. Lamentó el fracaso y las bajas, pero no pidió perdón por haber ordenado los cruces. La necesidad de ayudar a los desembarcos de Anzio había provocado el ataque, reiteró después de la guerra, y esto era una "justificación más que suficiente" para la acción.

Walker, en contraste, estaba enfurecido. La división había sido malamente dañada en el Rapido, tal como había temido, y por ningún fin justificable, creía. También él confió sus pensamientos al papel. Poco después de su encuentro con Clark y Keyes en la mañana del 23 de enero, escribió esto en su diario: "Esperaba de seguro que Clark y Keyes me "empaquetaran" a mí para tapar su propia estupidez. Vinieron a mi cuartel general hoy pero no estaban de mal humor. Clark admitió que el fracaso de la 36ª División para cruzar el Rapido fue tanto fallo suyo como de los demás pues sabía qué difícil sería la operación. Ahora ha decidido atacar sobre el terreno alto hacia el norte [este] de Cassino......Esto es lo que debería haber hecho en primer lugar."

Para Walker, la actitud y las palabras de Clark esa mañana parecían exonerar a Walker y su división de culpa. Aparentemente porque no estaba seguro de su propia parte en la derrota, y quizás porque esperaba que la operación se investigase después de la guerra, Walker se apresuró en documentar la conversación. Pidió a su asistente divisional, Wilbur, que le diera una declaración mecanografiada y firmada corroborando la admisión de error de Clark.

El informe de la visita de Wilbur, escrito el mismo día, describía la conversación que había tenido lugar. Clark había abierto el encuentro con el comentario, "Dime lo que ha sucedido aquí." Walker y Wilbur se pusieron luego a discutir la operación. Subrayaron las dificultades. Clark y Keyes escuchaban, preguntando ocasionalmente algo. Ninguno intentó colgar la responsabilidad del fracaso a nadie.

En un momento, Keyes dijo que la información que tenía disponibles justo antes del cruce parecía hacer el ataque un esfuerzo que bien merecía la pena.

"Fue tanto mi culpa como la vuestra", respondió Clark a Keyes.

Buscando una explicación para el desastre y la tragedia, que le afectaron profundamente, Walker vio en las palabras de Clark una admisión de error. Pocos días después escribió, "Las grandes pérdidas de excelentes jóvenes durante los intentos para cruzar el Rapido sin ningún propósito y en violación de las buenas tácticas de infantería son muy deprimentes. Todo achacable a la estupidez del alto mando."

Para Walker esto se convirtió en la razón del fracaso, la incompetencia de sus superiores. Desconocedor de la relación entre OVERLORD y Anzio, no podía entender la necesidad de la prisa de entrar en el valle de Liri o en Roma. Sospechaba que la impaciencia de Clark estaba enteramente motivada por una exagerada ambición personal.

Por tanto, sus conversaciones con Clark y Keyes antes del suceso no habían sido productivas. "Mis ideas," dijo, "no recibieron la consideración lógica." Ninguno de sus superiores, en opinión de Walker, "se dio cuenta enteramente de que los ataques asistemáticos y los movimientos muy atrevidos, viables contra guardia de retaguardia y operaciones dilatorias, no eran nunca viables contra las posiciones defensivas preparadas" de la Línea Gustav.

Por supuesto, estaba amargado, y de forma injustificable. Pues a pesar de su creencia de que sus superiores habían prestado poca atención a lo que él consideraba ser los detalles técnicos que determinaban el éxito o el fracaso de las operaciones, Clark y Keyes eran profesionales y eficientes en sus métodos. Habían discutido durante un gran periodo de tiempo las ventajas y desventajas de todo tipo de maniobras alternativas, y sus estados mayores habían trabajado mucho y duro para preparar las detalladas apreciaciones de una variedad de operaciones contempladas. Conocían la fuerza de la Línea Gustav. Y sabían algo de la potencia de las unidades americanas. Creían que había una oportunidad de cruzar el Rapido y entrar en el valle de Liri.

Donde erraron fue en asumir que Walker se daba cuenta en la misma manera que se daban ellos de cómo el diseño estratégico ataba el cruce del Rapido a Anzio, Roma y OVERLORD. Normalmente hay pocas razones para tratar con los comandantes de división sobre el gran panorama; normalmente simplemente necesitan conocer las situaciones y las intenciones de las unidades a sus flancos y el plan del cuerpo. Y consecuentemente, tienden a centrar su atención hacia abajo hacia sus propios regimientos y batallones. Sin embargo muchos comandantes son curiosos, y consideran de su competencia saber cómo casan sus actividades y cómo pueden ayudar a conseguir los grandes objetivos de una campaña. Visitan cuarteles generales superiores, hablan con miembros superiores de estado mayor, y reúnen partes de información que les dan una idea del marco general de los acontecimientos.

En cambio, Walker se mantenía alejado de los cuarteles generales superiores, y por tanto exageraba la tendencia normal de un comandante de división a concentrarse en sus propios problemas. Como resultado, vivía, en buen grado, entre sus propios problemas, en un vacío, desconocedor de los grandes asuntos que motivaban lo que para él permanecía oscuro, incluso sin sentido.

Clark y Keyes debérían haber notado esto. En vista de las dificultades que esperaban en el Rapido, había razones más que suficientes para explicar a Walker por qué era necesario realizar el ataque que ellos sabían que habría de castigar duramente a su división. Mira, uno u otro debieron haber dicho a Walker, a nosotros no nos gusta esto más que a ti, pero tiene que hacerse, y por estas razones, y si alguien puede hacerlo y hacerlo con éxito, eres tú y tu división Texas. Halagado y animado por la confianza así expresada, Walker se podía haber lanzado a la tarea de preparar e inspirar la operación con total conocimiento de su objetivo en el esquema general. Esto debería haber incrementado la oportunidad de éxito en una aventura que necesitaba hasta el último impulso positivo para ganar.

Y quizás sea esto el por qué Clark y Keyes no lo recriminaron cuando hablaron con Walker al día siguiente de la batalla, cuando él medio esperaba que se le echaran encima. Como no lo relevaron del mando, Walker encontró más justificaciones en su creencia de que el ataque había sido temerario e imposible de éxito. Ya que Clark y Keyes no lo hicieron responsable del fracaso, creía que ellos habían llegado a este punto de vista. Él había tenido razón todo el tiempo.

Si fuera así, ¿por qué no se opuso a la operación con más determinación? La respuesta probable es que no se atrevió. Se supone que un soldado debe obedecer órdenes. Stovall, el oficial de ingenieros de Walker, escribió más tarde: "A medida que reviso la batalla después de muchos otros cruces de ríos, siento que debería haber protestado más contra la operación que yo sentía no tenía ninguna oportunidad de éxito. Sin embargo, haber hecho esto más de lo que lo hice hubiera sido insubordinación."

Demasiadas protestas por parte de Walker podían haber conducido a su relevo del mando. Pero seguramente hubiera tenido razón en aguantar o caer en una cuestión de principios. Si hubiera puesto el asunto bien claro de esa forma -una elección entre él y la operación- podía haber hecho que sus superiores comprendieran su oposición. Pero no podía aceptar el riesgo. No podía arriesgarse a dejar la división a otro comandante, uno que podía ser menos delicado que él con la protección de sus hombres.

Kesselring dijo más tarde que creía que "el ataque frontal a través del Rapido nunca debería haberse hecho." Pero Kesselring, a diferencia de Clarky los otros comandantes aliados, sabía exactamente lo que habían hecho en las defensas de la Línea Gustav los ataques anteriores del X Cuerpo británico a través del Garigliano. Al romper, interrumpir, y amenazar con anular completamente las posiciones Gustav, el cruce británico cerca de la costa sacó las reservas que Kesselring estaba manteniendo cerca de Roma. Obviamente, desde su punto de vista, la operación del Rapido era innecesaria. El daño estaba hecho. Él ya había despachado sus reservas al Garigliano.

Pero esto a duras penas podía esperarse que lo supieran los comandantes aliados. E incluso si Clark huiese sabido completamente lo que había conseguido el cruce del Garigliano, todavía necesitaba unirse rápidamente a los elementos anfibios que venían a desembarcar en Anzio. El valle de Liri era sin duda la mejor ruta de unión.

La mejor maniobra probablemente habría sido explotar el éxito del X Cuerpo británico comprometiendo a la 36ª División, o parte de ella, no a través del Rapido, sino más bien a través de la cabeza de puente ya establecida a lo largo del bajo Garigliano. Habría sido difícil deslizar a la 36ª División en la zona del X Cuerpo. Pero si el X y II Cuerpos hubieran sido bien británicos, bien americanos, el intento habría sido viable.....

¿Quién fue el responsable de iniciar la operación del Rapido? Clark recordó más tarde que la decisión de cruzar el Rapido se originó con Alexander, su inmediato superior, el comandante de las fuerzas terrestres aliadas en Italia. En el sentido de que Alexander era -y continuaría siendo durante la primavera de 1944- el mayor defensor de entrar en el valle de Liri para conseguir Roma, Clark tenía razón.

Keyes tenía la "firme impresión", dijo más tarde, de que el cruce del Rapido fue "hijo del general Clark." En el sentido de que Clark estaba ejecutando el concepto de Alexander de realizar el desembarco en Anzio y por tanto creando la necesidad de un rápido contacto con las fuerzas de la cabeza de playa, Keyes tenía razón.

Los tres, Alexander, Clark y Keyes fueron cogidos y arrastrados por la fuerza de las circunstancias, y de la misma forma, al final, lo fue Walker. La estrategia desarrollada para la campaña, la reacción alemana, y la manera en que se desarrolló la situación les dejó, teniendo en cuenta cómo se movieron para evitar la trampa, poca libertad de acción.

Clark y Keyes comprendieron esto bien. Y siendo duros en una profesión donde los corazones sensibles están en desventaja, ocultaron sus sensibilidades y continuaron. Pueden haber parecido insensibles. Pero había una guerra que ganar.

Walker sufrió. Se vio a sí mismo y a los hombres a los que estaba tan grandemente unido como víctimas de la indiferencia e incompetencia de sus superiores.

Pero no fue el único que había estimado correctamente los rasgos defensivos naturales del terreno, las mejoras realizadas por los alemanes en esas características del terreno, y la calidad de las tropas defensoras. Clark conocía bien esto, y once días antes de la operación, admitió francamente que esperaba que la 36ª División "iba a ser gastada duramente en sus cruces del Rapido."

Lo que trajo el desastre a la aventura del río Rapido fue una serie de contratiempos, una cola de desgracias. La orilla cercana del río nunca estuvo completamente bajo control americano, y en consecuencia el reconocimiento, limpiado de minas, y los preparativos de las rutas de aproximación en los puntos de cruces y sitios de puentes nunca se completaron plenamente. El gran peso e incomodidad de los botes de asalto, junto con la gran distancia en la que tenían que ser llevados al río, fatigaron a las tropas de asalto antes de que alcanzaran la orilla del agua. La precisión del fuego de artillería alemán, que cayó en lenta cadencia durante la mayor parte de las 48 horas de la operación, dañó botes, mató e hirió hombres, y alteró la planificada orden de la operación al enviar tropas a las zonas atrincheradas o instalaciones médicas. Un uso demasiado generoso del humo para cubrir los movimientos dificultó a los observadores de la artillería de campaña americana al ocultar los objetivos alemanes. La oscuridad, la niebla y el humo colgaron como un sudario fantasmagórico sobre el Rapido y ocultaron las marcas de terreno conocidas. Los guías se perdieron, y las tropas entraron accidentalmente en campos de minas. Hubo falta de cooperación entre la infantería y los ingenieros...........
>>>>>>>

Martin Blumenson, Bloody River: The Real Tragedy of the Rapido (Texas A & M University Press, 1998), pp. 125-131

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Mensaje por beltzo » Dom Jun 10, 2007 9:19 pm

Hola de Nuevo:

En esencia no veo nada de lo escrito por Blumeson que contradiga en nada de lo que yo he expresado anteriormente, aún más, me parece que lo refuerza. Aun con ello voy a comentar una par de cosas.
Sospechaba que la impaciencia de Clark estaba enteramente motivada por una exagerada ambición personal.
Resulta que yo también sospecho que sea una de las razones, su posterior entrada triunfal en Roma hubiese sido motivo más que suficiente para una destitución fulminante y probablemente algo más, la motivación: su ambición personal o ser héroe por un día, como prefieras llamarlo.
Por supuesto, estaba amargado, y de forma injustificable. Pues a pesar de su creencia de que sus superiores habían prestado poca atención a lo que él consideraba ser los detalles técnicos que determinaban el éxito o el fracaso de las operaciones, Clark y Keyes eran profesionales y eficientes en sus métodos. Habían discutido durante un gran periodo de tiempo las ventajas y desventajas de todo tipo de maniobras alternativas, y sus estados mayores habían trabajado mucho y duro para preparar las detalladas apreciaciones de una variedad de operaciones contempladas. Conocían la fuerza de la Línea Gustav. Y sabían algo de la potencia de las unidades americanas. Creían que había una oportunidad de cruzar el Rapido y entrar en el valle de Liri.
Profesionales no lo dudo, pero eficientes… en fin que lo dudo mucho, (quizá dentro de los parámetros del US Army en Europa lo fueran), pero desde luego más allá de toda duda, se equivocaron en creer que tenían alguna oportunidad de entrar en Liri y esa apreciación costó muy cara. Walker podía haber tenido su parte de culpa, pero desde luego ni con mucho se acercaba a la de Keyes y sobre todo a la de Clark y desde luego tenía toda la razón del mundo en manifestar su amargura.
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Y realmente me parece una razón de mucho, muchísimo, peso.

Todo eso no quita en que Clark aun tenga que responder varias preguntas embarazosas, ¿por que no encargó a la 3º D.I. el trabajo y en cambio si lo hizo con la 36º D.I.?, parece que los raparos de Walker no fueron tenidos en consideración a diferencia de los de Truscott ¿por qué esa diferencia de criterio?, pensando mal, ¿Acaso pensaba que de sacrificar una división mejor a la 36º D.I. precisamente porque era una unidad mucho menos preparada que la 3º? Desde luego lo que no tiene mucho sentido es mandar a una división poco preparada a una tarea que se consideraba fundamental y muy difícil.

Me remito a una de las últimas conclusiones expresadas en el post original:
Sin embargo un examen superficial de lo ocurrido muestra claramente que las necesidades tácticas fueron totalmente subordinadas a las necesidades estratégicas, una cierta obsesión norteamericana con el desembarco en Anzio, y una mucho menor preocupación por lo que pudiera suceder en el Rápido.
Porque realmente me parece la razón más importante que explica el desastre y desde luego da motivos sobrados para que los miembros de la 36º D.I. estuviesen cabreados con la actitud de sus superiores.

Saludos
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Mensaje por José Luis » Dom Jun 10, 2007 9:25 pm

Gracias, de nada.

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Mensaje por beltzo » Dom Jun 10, 2007 10:08 pm

Gracias, de nada.

Saludos cordiales
José Luis
Amigo José Luis, que no te haya agradecido explícitamente tu labor de traducción no quiere decir que no lo haga, es más, te agradezco todas y cada una de las intervenciones en este hilo, como en general en todos los demás independientemente de si coincidimos o no en nuestras apreciaciones.

En general y esto vale para todos, mi manera de ser me lleva a pensar que la mejor forma de agradecer algo en un foro es leer con detenimiento lo escrito y comentar algo si es pertinente, eso es lo que he hecho. Mea culpa, pues a veces, (en realidad muchas veces), no me doy cuenta de que eso no siempre basta.

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Mensaje por José Luis » Dom Jun 10, 2007 10:23 pm

No hay problema, Beltzo. Pero escribir "gracias", siempre que uno las sienta, cuesta un nada y agrada a las formas, tan saludables en esta extraña era de las comunicaciones que, sin embargo, tengo la impresión de que son causa de este autismo social que padecemos, si se me permite la expresión. Y no va por ti, amigo Beltzo; sólo es una reflexión.

Ciao
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