Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

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Torifune
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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por Torifune » Lun Ago 23, 2010 11:39 pm

Hola, queridos amigos, he querido titular este correo con el subtítulo que tiene el libro de Peter Bor "El Estado Mayor alemán visto por Halder, sólo que, en mi caso, el subtítulo va entre interrogaciones.
He de confesar que una de las cosas que más me atrae del III Reich es la cantidad de personajes misteriosos que existen en su seno. Por supuesto la palma se la lleva Hitler. Como decía Ian Kershaw, Hitler es la personalidad más descaradamente misteriosa de toda la historia reciente. Hitler quiso, por encima de todo, y sobre todo, mantenerse totalmente hermético en cuanto a su espíritu y alma.
Pues bien, para mí una de las personalidades más extrañas que hay en el III Reich es Halder. La verdad es que no sé muy bien qué opinar de él. Por eso os convoco. Me interesa vuestra opinión sobre él.
Halder pertenecía a un antiguo linaje militar que se remontaba a trescientos años atrás. Evidentemente no podía congeniar con un hombre como Hitler que no era sino un recién llegado, un diletante en el terreno militar.
Halder era pequeño de estatura, muy introvertido, acabad la guerra fue hasta cierto punto comprensivo con Keitel, católico y con los ojos intensamente azules. Consideraba que la estrategia y la direccion militar tenía mucho, muchísimo, de arte y, que, por tanto, no se podía aprender al cien por cien en una academia militar o en una escuela de guerra, por muy buenos profesores que allí hubiese. Además, era muy testarudo e investido siempre por la certeza y la seguridad en sus razones. Echando la vista sobre este personaje me parece que su principal, su única, aportación al Ejército fue la de intentar evitar siempre las intromisones del Führer en las decisiones que competían a los mandos. Halder cita cómo ya en 1938, en el trascurso de unas maniobras donde se representaba la ocupación de Checoslocaquia, se enemistó con Hitler pues se negó a recoger la orden del Führer de dirigir dos ataque simultáneos por parte del Ejército alemán, uno sobre Pilsen y otro sobre Praga. Halder no quería dividir las tropas. Discutieron durante varias horas. Al final Hitler zanjó la discusión por las bravas: se introdujo su plan de operaciones y se acabó. Halder se sintió muy dolido y humillado.
Tras la conquista de Polonia, me da la impresión de que Halder tenía su equipo de generales y Hitler el suyo. Halder criticó sin piedad el plan de invasión de Francia pero no propuso ninguno suyo. Sin embargo, Hitler sí tenía un plan: se apoderó del "golpe de hoz , de Manstein, incluyendo, por cierto, la ocupación de Holanda, con la idea de progresar desde allí hacia las costas del Canal de la Mancha, en una especie de nueva carrera hacia el mar.
Una vez empezada la guerra en el Oeste, todo iba bien hasta que Hitler decidió intervenir cada vez más a fondo en la marcha de las operaciones. Por culpa de Hitler en Marle y en Dercy las tropas alemanas bordearon el desastre, y si se salvaron fue por la habilidad de la Werhmacht. Halder intentaba de todas las formas posibles que Hitler nunca interviniese. Le citaba una y otra vez a Moltke, cuando éste, momentos antes de Sadowa, en cuyo campo de batalla debían de converger simultáneamente y en el mismo momento, los ejércitos germanos, que marchaban separados y desde alejadas posiciones, se entretenía fumando tranquilamente. Cuando el miedo se aproderó de Hitler y mandó parar a todos llegando a Abbeville, con Dunkerque a la vista, los enfrentamientos Halder- Hitler fueron casi irracionales.
En el libro de Peter Bor, Halder se deshace en críticas al mando de Hitler. Le acusa de principiante, oscurantista, de tener mente confusa y de haberse dejado ganar por la inseguridad del que no ha tomado nunca grandes decisiones en el campo de batalla.
Bueno, dejando aparte, y de lado, esta obsesión de Halder por resguardar la independencia del Alto Mando, a mí no me parece que Halder merezca el título de ser el mejor estratega del Ejército Alemán. Es más, creo que su única aportación fue precisamente la que he dicho. En esta tarea se mostró muy inflexible, generando continuas tensiones y broncas con Hitler. ¿Hubiera conseguido algo más con la diplomacia y la mano izquierda? Posiblemente no, Hitler era un fanático y un fanático se comporta de forma radical, como Hitler se comportaba.
También criticó ásperamente la campaña contra Yugoslavia, a la que calificó de improvisada, y, sin embargo fue un éxito, seguramente por la propia habilidad de la Wehrmacht en maniobrar y en ganar batallas.
Halder insistió en la necesidad de acabar con Inglaterra fuese como fuese, por medio de la guerra en el mar y en el aire, o con un desembarco, y, después, con la conquista de Gibraltar, Grecia, Egipto, Malta e, incluso, las Azores. Halder llama a estas operaciones "esos bellos planes". Por tanto, no se sintió "cómodo" con la campaña de Rusia pues, para él, abandonar al enemigo en el Oeste significaba, inevitablemente, la deriva segura hacia la derrrota.
Halder se centró de forma obsesiva ( junto con muchos otros, Brauchitsch, por ejemplo ) en la conquista de Moscú.
Si leéis el libro de Peter Bor veréis con qué fatalismo encara Halder los acontecimientos a partir del 22 de junio de 1941. Hay que decir, aun así, que Halder desconfiaba de los rusos y que pensaba que la idea del Ejército Ruso era marchar contra Alemania en cuanto se recrudeciese el conflicto en el Oeste, resucitando el viejo fantasma de la Guerra en dos frentes, tal y como Beck anunció en su memorando. Siempre desconfió de Rusia y se sintió un tanto inquieto por la cantidad de tropas que los rusos llevaron a Polonia para consumar el reparto, así como por la ocupación de Estonia, Letonia, Lituania y Besarabia.
De nuevo, en Barbarroja, me parece a mí funcionaron dos grupos, el Estado Mayor de Halder, que le ofreció un plan ( la cuña acorazada lanzada en una dirección ), y las propias ideas de Hitler, que despreciaba Moscú y concebía como puntos esenciales Stalingrado y Leningrado. Este antagonismo llegó a su punto definitivo en la orden del 21 de agosto forzando el ataque a Kiev. Las disputas violentas y destempladas entre Halder y Hitler concluyeron el 24 de septiembre de 1942 con su remoción por Zeitzler. "Siempre que pude luché contra las propuestas y las medidas inexpertas de Hitler hasta que la situación se hizo tan tensa que no podía seguir albergando la menor esperanza de continuar rindiendo un servicio útil para el Ejército". Puesto que Hitler había prohibido la presentación de solicitudes para ser separado del cargo, Halder se dedicó a conciencia a forzar la ruptura, hasta que lo consiguió después de cuatro años de desempeñar el cargo.
¿Qué opinión teneís de Halder? Para mí sigue siendo una persona extraña, muy extraña. ¿Qué opináis vosotros? Para mí sería maravilloso poder leer vuestras opiniones sobre este general.
Un abrazo de vuestro amigo
Torifune.

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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por antfreire » Mar Ago 24, 2010 12:43 am

Critico a Hitler porque nunca habia tomado grandes decisiones en el campo de batalla, pero la gran decision que debia tomar el y no la tomo fue la de pegarle un tiro al Fuhrer. Halder, Brauchtist, Beck, Von Fritz, Von Blomberg y casi todo el alto mando del ejercito aleman se portaron de una manera muy cobarde respecto a Hitler y al nazismo. Hay que llegar a la conclusion que la alta oficialidad de los ejercitos europeos fueron, en su mayoria, muy habiles y valientes en el campo de batalla, pero no sabian o no tenian la habilidad de pensar por cuenta propia. Halder estaba dispuesto a morir en el campo de batalla sabiendo que Hitler estaba llevando a Alemania a la ruina, sin embargo no fue capaz de morir en el empeño de liberar a su patria del monstruo que la estaba arruinando.
Me viene a la mente Rokossovsky que despues que Stalin lo encarcelo y lo toruro por tres años y desterro a su familia, cuando a Stalin le convino lo mando a buscar y el polaco se convirtio de la noche a la mañana en el mayor de los Stalinistas....cobarde.

Esa es mi opinion personal. Quizas habria que estar en el lugar y en el momento preciso para entender mejor las mentes de esos hombres.

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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por José Luis » Mar Ago 24, 2010 12:40 pm

¡Hola a todos!

El compañero Torifune pregunta si Halder fue el mayor estratega de Hitler. Debo adelantar que Hitler no permitió que ninguno de sus generales participase en el nivel estratégico de la guerra, también llamado la gran estrategia. Aquí entran en juego, a grandes rasgos, los factores políticos, económicos y militares de un país para (puestos en contraposición con los del potencial enemigo) decidir o no la guerra, y, caso positivo, conducirla. Hitler vetó este terreno al asesoramiento de sus oficiales generales (en particular al que le correspondía por historia, el Jefe del EMG) y, en consecuencia, no se puede hablar de ningún general alemán como estratega en la anterior acepción del término.

Halder fue Jefe del Estado Mayor General alemán desde 1938 a 1942. Antes de hablar de Halder sería necesario decir alguna cosa sobre la evolución histórica del EMG alemán. Creado en 1809 por Scharnhorst como la más alta institución militar del soberano en todos los asuntos militares, el EMG alcanzó su mayor independencia en el mando de los ejércitos en 1866, cuando su jefe, Moltke el Viejo, obtuvo una posición de igualdad con la del ministro de Guerra. Y a partir de 1871, ese equilibrio se fue rompiendo a favor del Jefe del EMG, si bien durante el reinado de Guillermo II fue el Jefe del EMG quien vio su protagonismo reducido por el Gabinete Militar (fundado en 1824). Lo que importa reseñar aquí es que, por una parte, el Jefe del EMG tenía acceso directo (Inmediatrecht) al soberano sin necesidad de pasar previamente por el ministro de Guerra, y, por la otra, era responsable, entre otras tareas, de la planificación y conducción de todas las operaciones militares. Quiere esto decir que el Jefe del EMG era el único responsable de la preparación táctica y estratégica de la guerra, así como del entrenamiento y educación de los oficiales superiores del EMG y un asesor inmediato del Kaiser en todas las cuestiones de operaciones militares.

Tras el final de la IGM, el EMG (más propiamente, Gran Estado Mayor General, Grosser Generalstab), fue abolido y prohibido por los aliados, aunque los líderes de las nuevas fuerzas armadas de la Alemania de Weimar (Reichswehr) establecieron el Truppenamt (oficialmente Oficina de Tropas) como el nuevo EMG encubierto, si bien su jefe ya no tenía la prerrogativa del Inmediatrecht, y debía reportar al jefe del alto mando (Chef der Heeresleitung) y al ministro de Defensa antes de llegar al jefe del gobierno y al presidente de la república. Hitler restauró el EMG (Generalstab des Heeres) y la Academia de Guerra de Berlín (destino obligatorio para los oficiales que eran seleccionados para los cursos para oficiales de EMG, cursos que previamente se hacían en los distritos militares), pero mantuvo y con el tiempo disminuyó la importancia efectiva del Jefe del EMG en los asuntos militares. En 1938 suplió (aunque no abolió) el Ministerio de Guerra por el OKW, que se convirtió en una duplicación y rival del OKH (donde se encuadraba el EMG).

El general Ludwig Beck quiso recuperar el papel que históricamente le correspondía al Jefe del EMG en la estrategia de la guerra cuando en la primavera-verano de 1938 escribió una serie de memorandos que venían a reflejar su rechazo a la política exterior de Hitler, política que en esos momentos parecía precipitar a Alemania en una guerra generalizada. En realidad, esos memorandos fueron la manera que Beck escogió para demandar de sus colegas militares, y especialmente del comandante-en-jefe del ejército de tierra, una actitud conjunta de oposición frontal a los planes de guerra de Hitler, que a la sazón estaba dispuesto a invadir Checoslovaquia. Beck argumentó desde una base estratégica que Alemania no estaba preparada para asumir en esos momentos el coste de una guerra generalizada, guerra que llevaría al país a la derrota y la ruina. Apelando a principios morales y de responsabilidad más allá de las funciones meramente militares del generalato superior de la Wehrmacht, Beck pidió, sin éxito, un frente común para oponerse al dictador alemán. Solo y decepcionado, dimitió. Y aquí entra en escena Franz Halder, el sucesor de Beck, a quien Hitler recalcó que sus únicas responsabilidades, en lo que a la guerra se iba a referir, descansaban exclusivamente en el nivel operacional, esto es, la planificación y conducción de las campañas militares de acuerdo con los objetivos estratégicos marcados por el Führer.

Halder, anti-nazi, intentó romper ese dictado del Führer en varias ocasiones; unas veces adentrándose clandestinamente en el terreno político (conspiraciones de 1938-1939) y otras intentando decidir la planificación estratégica de campañas militares o la concepción estratégica de las planificaciones (y conducciones) operacionales (Caso Amarillo, Barbarroja, Caso Azul y Mediterráneo). Como conspirador le faltó temple y decisión; como “estratega” fracasó en sus intentos de imponer sus criterios a Hitler, criterios que algunas veces fueron acertados (Caso Amarillo) y otras veces, las más en mi opinión, errados (especialmente durante Barbarroja).

De todas formas, a la hora de juzgar a Halder (como militar y como hombre), debemos tener presente que ningún jefe militar alemán estuvo sujeto a tanta presión durante tanto tiempo y en puesto de tan alta responsabilidad como lo estuvo este bávaro protestante durante el tiempo de su jefatura del EMG.

Saludos cordiales
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Mensaje por Torifune » Mar Ago 24, 2010 9:45 pm

hola, José Luis, igual estoy yo equivocado, es muy posible, pero ¿no era Halder católico?, te lo digo porque al final de tu escrito nos dices que era protestante.Sin embargo, recuerdo perfectamente haber leído cómo Halder se enorgullecía de ser tanto el primer bávaro como el primer católico (los bávaros suelen ser de religión católica) en haber llegado a tal destino.
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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por José Luis » Mar Ago 24, 2010 11:48 pm

Torifune escribió:hola, José Luis, igual estoy yo equivocado, es muy posible, pero ¿no era Halder católico?, te lo digo porque al final de tu escrito nos dices que era protestante.Sin embargo, recuerdo perfectamente haber leído cómo Halder se enorgullecía de ser tanto el primer bávaro como el primer católico (los bávaros suelen ser de religión católica) en haber llegado a tal destino.
¡Hola, Torifune!

Que fue protestante lo dicen algunos de sus biógrafos como Gerd R. Ueberschär en Generaloberst Franz Halder (1991), (escribió que Halder fue bautizado el 15 de julio de 1884 bajo la fe protestante-luterana); Heidemarie Schall-Riaucour en Generaloberst Franz Halder (2006), y Barry A. Leach en “Halder”, en Correlli Barnett (Ed.), Hitler's Generals (1989).

Ahora, yo no tengo su partida de bautismo ni de matrimonio, por lo que no puedo asegurar su religión, si bien me inclino por lo que escribieron sus biógrafos y no por la "información" de Internet.

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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por Torifune » Jue Ago 26, 2010 12:11 am

Hola, José Luis, una verdadera sorpresa el que fuese protestante. A veces circulan por todas partes datos y detalles referidos a un personaje y nunca se han comprobado que sean ciertos. Y todos se limitan a repetir esos datos, una y otra vez. Me imagino que en el caso de Halder se habrá identificado catolicismo- nacimiento en Baviera ....
Peter Bor, en el libro del cual hablo, "El Estado Mayor alemán visto por Halder", Espasa Calpe, 1955, habla de los pocos datos que se tienen de Halder. El autor dice textualmente, en la pag. 12, "sorprende lo poco que se sabe de Halder". Peter Bor lo explica dando a entender que Halder practicaba la máxima del Estado mayor prusiano: "El oficial de Estado Mayor carece de nombre", y "Ser más de lo que se aparenta"
Trevor Roper en "Los últimos días de Hitler" considera a Halder "un snobista militar", sin embargo Shirer lo consideraba el mayor estratega de toda la guerra. Peter Bor también es de esta opinión.
En la famosa conversación en la que Hitler decía que él señalaba quién era héroe y quién no lo era (nombrando, por cierto a Dietl y Rommel) estaba presente Halder. Hitler se volvió hacia éste, consciente de que Halder no comulgaba con esos ejemplos típicos del propagandismo militar- romántico, y añadió mirándole directamente a los ojos: "Sé que esta afrimación no es del agrado de V., señor General en jefe, pero créame, también conozco las limitaciones de Rommel y de Dietl".
Os recomiendo el libro de Peter Bor, a mí me gusta mucho. Es un repaso a toda la Historia y tradiciones del estado Mayor, desde Carnot hasta el propio Halder. Por otra parte contiene magistrales comentarios sobre la Guerra de Sucesión Austríaca, las campañas napoleónicas, las operaciones en la IGM, ....
Un abrazo a todos, de vuestyro amigo Torifune.
VALE IN CRASTINUM

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Mensaje por José Luis » Jue Ago 26, 2010 9:35 am

¡Hola a todos!
Torifune escribió:El autor dice textualmente, en la pag. 12, "sorprende lo poco que se sabe de Halder". Peter Bor lo explica dando a entender que Halder practicaba la máxima del Estado mayor prusiano: "El oficial de Estado Mayor carece de nombre", y "Ser más de lo que se aparenta"
En realidad, si tenemos en cuenta que Halder fue Jefe del EMG alemán durante una etapa crucial de la historia del siglo XX (1938-1942), que dejó escritos unos diarios de importancia igualmente trascendental para la comprensión e interpretación de la historia militar alemana de la guerra, que en la posguerra dirigió el equipo de oficiales alemanes contratados por la División Histórica del U. S. Army en Europa para escribir sobre sus experiencias en la guerra, y que murió en 1972, debería haberse escrito bastante más sobre su vida de lo que se ha publicado hasta ahora. Incluso sorprende que él mismo no haya escrito unas memorias (que yo sepa), cuando tantos de sus colegas así lo hicieron.

Quizás también tuvimos mala suerte por la desaparición de los libros (probablemente cinco) que Halder comenzó a escribir durante el periodo de entreguerras. Aunque, como contrapunto a ese aciago destino, sobrevivieron los siete libros de anotaciones que escribió desde el 14 de agosto de 1939 hasta el 24 de septiembre de 1942, que, una vez revisados por el propio Halder, fueron publicados al completo en una edición en tres tomos entre 1962 y 1964 por Hans-Adolf Jacobsen.

Sea como fuere, y ya que estamos en el subforo de “biografías”, vamos a dar algunos apuntes de su carrera militar. Nació en Würzburg, Bavaria, el 30 de junio de 1884, vástago de una familia cuyos miembros varones, según declaración del propio Halder, fueron soldados por más de 300 años. Completó sus estudios secundarios (Abitur) en el Instituto Teresiano de Munich el 30 de junio de 1902, y dos semanas más tarde ingresó en el Real Ejército Bávaro como aspirante a oficial (Fähnrich) en el 3º Regimiento de Artillería de Campaña “Príncipe Leopoldo”. Tras cursar sus estudios en la Escuela de Guerra de Munich fue comisionado como teniente (Leutnant) el 9 de marzo de 1904. Habiendo sido seleccionado para cursar estudios para el EMG, asistió a la Academia de Guerra de Munich* durante 1911-1914, y el 31 de julio de 1914 fue comisionado como oficial de suministros en el III Cuerpo Bávaro.

Sirvió durante la mayor parte de la guerra en el Frente Occidental como oficial en puestos de EM-EMG; primero como oficial de suministros (Ib) en la 6ª División de Infantería Bávara (enero de 1915-diciembre de 1916); luego como oficial de operaciones (Ia) en la 5ª División de Infantería Bávara (diciembre de 1916-marzo de 1917); como oficial de EMG en los ejércitos 2º y 4º (marzo-julio de 1917); como Ia de la División de Caballería Bávara en el Frente Oriental (julio-octubre de 1917) e inmediatamente después como oficial de EMG del departamento de planificación del Comandante-en-Jefe del Este. Retornó al Frente Occidental la víspera de Navidad de 1917 como oficial de EMG del Grupo de Ejércitos del Príncipe Rupprecht de Bavaria, y, acabada la guerra, fue enviado a Munich para servir como ayudante de la Oficina Central del EMG Bávaro.

En 1919 fue seleccionado para entrar en el Reichswehr, sirviendo en el Ministerio de Defensa en Berlín hasta 1920, en el estado mayor de la 7ª División de Infantería (Munich, 1920-21), estado mayor del comandante de distrito (Munich, 1921), de nuevo estado mayor de la 7ª División de Infantería (1921-23), líder de la 4ª Batería del 7º Regimiento de Artillería (Landsberg y Lech, 1923-25), oficial de operaciones de la 7ª División de Infantería (1925-1926), sección de entrenamiento (T-4) del Truppenamt (1926-31), jefe del EM del VI Distrito Militar (Münster, 1931-34), comandante de la 7ª División de Infantería (1934-36), jefe del EM de maniobras EMG (Berlín, 1936), jefe suplente (O Q II) de la sección de entrenamiento del EMG (desde el 12 de octubre de 1937), jefe de la sección de operaciones (O Q I, desde el 10 de febrero de 1938). y finalmente jefe del EMG (oficialmente desde el 24 de septiembre de 1938).

Durante todos esos años (oficial de EMG de tomo y lomo) sus promociones fueron: Leutnant (1904), Oberleutnant (1912), Hauptmann (1915), Major (1924), Oberstleutnant (1929), Oberst (1931), Generalmajor (1934), Generalleutnant (1936), General der Artillerie (1938) y Generaloberst (1940)**.

*Durante la Alemania imperial guillermina, Baviera, Sajonia y Gotemburgo (Württemberg) preservaron hasta donde pudieron su independencia militar (de Prusia), teniendo sus propios ministros de guerra y sus academias de guerra.

**He cotejado de varias fuentes (libros e Internet) las fechas, comisiones y promociones, pero a falta de poseer su expediente militar oficial no puedo dar por totalmente fiables esos datos.

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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por José Luis » Jue Ago 26, 2010 12:16 pm

¡Hola a todos!

Dicen que quien no aprende de los errores pasados está condenado a repetirlos, y también dice el refrán que “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Sabios o no, estos adagios no fueron observados por Franz Halder (ni, por supuesto, por la inmensa mayoría de sus colegas de preguerra).

La en un tiempo respetada y siempre temida institución del EMG prusiano-alemán creada por Scharnhorst tuvo jefes ilustres como Gneisenau, Moltke el Viejo, Schlieffen, Seeckt y Beck, por nombrar los que, a mi parecer, fueron los jefes y estrategas más capacitados del ejército prusiano-alemán. Otros jefes ilustres como Moltke el Joven, Falkenhayn y Ludendorff pasaron con más pena que gloria por la jefatura de esa controvertida institución.

Moltke el Viejo, sin duda el paradigma de Jefe del EMG, intentó sobrepasar uno de los principios básicos establecidos por Clausewitz (otro ilustre oficial de EMG) cuando quiso imponer a Bismarck su punto de vista sobre la conclusión de la guerra franco-prusiana de 1870-71. La fuerte personalidad del Canciller de Hierro y la propia sabiduría de Moltke, que supo recular a tiempo, pusieron las cosas en su sitio, y la conducción de la guerra siguió en manos del político, tal como había aconsejado el famoso autor de Vom Kriege.

Ludendorff rompió esa máxima cuando se auto-convirtió, de facto, en conductor de la guerra en el verano de 1916 con su superior Hindenburg (que había sustituido a Falkenhayn como Jefe del EMG) como figura simbólica. Dos años más tarde, luego de apurar al máximo y poner al ejército alemán al borde mismo del colapso total, urgió a los políticos a poner fin (petición de armisticio) al desastre que, en gran parte, él mismo había provocado. También rompió la máxima del EMG encarnada por Moltke el Viejo, la de que los oficiales de EMG no tiene rostro, ya anotada por Torifune, pues fue el gran protagonista, de gusto propio, de los dos últimos años de la Gran Guerra en el bando alemán.

El sustituto de Ludendorff, general Groener, se desvinculó del tan cacareado juramento de lealtad prusiano cuando, por conciencia y por decencia, antepuso la salvación de Alemania a la salvación del Kaiser Guillermo II. Más tarde, y por todos los que a partir de 1945 se intentaron refugiar en la inviolable atadura del sacrosanto juramento de lealtad del oficial militar, el juramento de lealtad que la oficialidad del Reichswehr prestó a la Constitución de Weimar fue roto nuevamente por un anacrónico juramento de lealtad y obediencia incondicional a la persona de Adolf Hitler. Aquí hubo pocos Groener, y la inmensa mayoría del generalato superior de la Wehrmacht antepuso la salvación del Fúhrer Adolf Hitler a la salvación de Alemania.

Von Seeckt, que prohibió a sus subordinados cualquier devaneo político, no dejó de jugar a la política, entre bambalinas, durante todo su tiempo como Jefe del Truppenamt y Jefe del Alto Mando, trabajando para desgastar y, de ser posible, dejar eliminar a la tan odiada República de Weimar. En realidad, aparte de algunos líderes políticos, fueron los jefes militares, con Hindenburg a la cabeza, quienes posibilitaron finalmente, dando su visto bueno, que Hitler accediese a la Cancillería del Reich. Años más tarde deberían sufrirlo.

Un liderazgo militar que en su inmensa mayoría había apoyado abiertamente a Hitler durante los primeros años de su dictadura, que le había jurado obediencia incondicional hasta la muerte y se había comprometido a adoctrinar a las fuerzas armadas en algunos de los principios básicos del nacionalsocialismo a cambio de que el dictador le devolviese su antigua gloria, vio finalmente como Hitler lo defenestró cuando ya no le hacía falta porque había otros líderes menores dispuestos a ocupar su posición y “trabajar en la dirección del Führer”, que entonces, febrero de 1938, cabalgaba hacia la guerra.

La decadencia del liderazgo en el ejército alemán llegó al principio del fin cuando Walther Brauchitsch sucedió al defenestrado Werner Fritsch y Wilhelm Keitel vino a convertirse en una especie de Blomberg como lacayo de Hitler; y algo similar ocurrió con el EMG cuando Ludwig Beck dimitió en agosto de 1938 y Franz Halder ocupó esa jefatura, nombramiento que despertó la envidia y la inquina de quien estaba totalmente convencido de que ese puesto le estaba reservado por derecho propio, el general Erich Manstein. Éste ya había mostrado su menosprecio cuando cedió su puesto como O Q I (EMG) a Halder en febrero de 1938, desaire que Halder tampoco habría de olvidar, en particular cuando el berlinés lo inundó con sus planes para la campaña de Francia a finales de 1939 y principios de 1940. Como Manstein tampoco era santo de devoción de Brauchitsch, no debiera extrañar que un militar tan bien dotado para puestos de máxima responsabilidad fuese ninguneado cuando se le destinó como comandante de un cuerpo de ejército de infantería como recompensa por su incómoda insistencia.

Manstein no desaprovechó sus memorias para criticar, ladina pero injustamente, al EMG y a su jefe por no haber trabajado, ya desde el inicio de la campaña polaca, un plan para la continuación de la guerra contra Francia. En realidad, Halder quiso ordenar ese plan ya antes del inicio de la campaña polaca, pero Hitler lo prohibió taxativamente. Después, cuando tras el final victorioso de la guerra con Polonia no siguió el arreglo (paz) que los militares sensatos esperaban y deseaban, y cuando Hitler ordenó la planificación de la campaña contra Francia y su comienzo ya en el otoño de 1939-invierno de 1939-40, Halder y Brauchitsch, que no estaban por la labor y conspiraban tímidamente contra el dictador, dieron largas a Hitler presentándole unos planes en los que ni ellos mismos confiaban, ni tampoco el Führer, que los rechazó y despreció como ligeras modificaciones del antiguo (y mal entendido) plan de Schlieffen. Cuando Hitler conoció del plan de Manstein, que esbozaba con profesionalidad militar algunas de las ideas que el Führer pergeñaba como diletante militar, y ordenó a Halder su estudio y desarrollo, el Jefe del EMG se puso de muy mala gana a la tarea de desarrollar un plan en cuya audacia no confiaba inicialmente.

Quiso el destino, y la profesionalidad de Halder, que los ejercicios de mapa y las maniobras que el Jefe del EMG ordenó realizar para probar el plan esbozado por Manstein arrojaran resultados esperanzadores y, de esa forma, Halder decidió jugárselo todo a una sola carta, con el éxito final de todos conocido. Halder, que inicialmente rechazó el plan de Manstein, y Guderian, que lo aprobó desde un principio, fueron los dos jefes militares que más encarnizadamente defendieron las ideas esenciales de Manstein durante el desarrollo del Caso Amarillo, aunque no pudieron vencer en el episodio de Dunquerque con el avance blindado la orden de paro de Rundstedt y el temor que éste finalmente produjo en Hitler, quien, a pesar de ordenarlo, jamás comprendió en su integridad la esencia del plan de Manstein.

Ninguneados en la planificación de las operaciones de Escandinavia, Halder y el EMG vivieron su etapa de máximo esplendor con el asombroso éxito conseguido en la campaña del Oeste de mayo-junio de 1940. Un año más tarde comenzaría la campaña rusa que muy pronto se habría de convertir en un auténtico “camino del calvario” para el Generaloberst Franz Halder.

Hasta otra,
JL
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Mensaje por Torifune » Vie Dic 03, 2010 6:31 pm

Hola, SALUTEM PLURIMAM,
hablando de Halder, hubo un detalle que se nos escapó cuando comentábamos la manía que Hitler cogió al Jefe del Alto Estado Mayor, y es que no fue gratificado tras la exitosa y veloz campaña en el Oeste, en 1940. En efecto, siendo Halder el jefe del EM y llevando, primero, la planificación y, después, la dirección y la responsabilidad de las acciones la lógica habría de atribuirle a él parte, al menos, del éxito. Pues no fue así y el 19 de julio de 1940, Hitler recompensa con ascensos a gran parte de militares involucrados en las operaciones y, sin embargo, deja fuera a Halder. Doce capitanes generales fueron ascendidos a Generalfeldmarschall ( Keitel, Runstedt, Bock, Reichenau, .... ). Guderian también fue ascendido a Generaloberst, sin embargo Halder se queda fuera. Guderian cuenta que se sintió muy extrañado de que no se le gratificase y, entonces, se dio cuenta de que Halder había caído en desgracia.
Un saludo de vuestro amigo Torifune

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José Luis
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Re: Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por José Luis » Vie Dic 03, 2010 6:55 pm

¡Hola a todos!

Eso no es correcto, Torifune. Halder fue ascendido a Generalobert (Coronel General) tras la victoria militar sobre Francia. La única excepción en los ascensos mayores fue la del Generaloberst Blaskowitz, que, a diferencia del resto de Generalobersten, no fue recompensado por Hitler con el título de Generalfeldmarschall.

Saludos cordiales
JL
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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por Torifune » Vie Dic 03, 2010 8:25 pm

Hola, José Luis.
Enterado. Muchísimas gracias por tu corrección.

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Grossman
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Re: Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por Grossman » Vie Dic 03, 2010 9:10 pm

¡Hola!

Aunque no tenga que ver con los misterios de su personalidad, hay una cuestión que también me tiene intrigado y aprovecho para lanzar aquí.

Tras la fallida Operación Valkiria, Halder fue internado en un campo de concentración. No parece que eso, de por sí, tuviera que liberarle de responder de cargos por los que otros (Jodl por ejemplo) fueron juzgados y ejecutados; se me ocurren los de Conspiración contra la Paz y la Orden de los Comisarios.

¿Cuál es la razón por la que no fue juzgado?

Saludos cordiales
Grossman
Espérame y yo volveré, pero espérame mucho
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Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por José Luis » Vie Dic 03, 2010 10:26 pm

¡Hola a todos!

Efectivamente, amigo Grossman. Halder podía haber sido acusado perfectamente de crímenes contra la paz, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, no en vano fue el Jefe del Estado Mayor General del OKH desde septiembre de 1938 hasta septiembre de 1942. Es cierto que fue una personalidad ocasionalmente ambigua (conspiraciones de 1938 y 1939), pero no cabe duda alguna que también fue un motor central para la planificación (que ya inició por propia iniciativa, a mediados de junio de 1941, antes incluso de recibir ninguna instrucción de Hitler, aunque, a mi juicio, no bajo la interpretación que le han dado Carl Dirks y Karl-Heinz Janssen) y campaña de la guerra de exterminio contra la Unión Soviética. Tuvo suerte de que no lo eliminaran los nazis, pues fue liberado por fuerzas del Heer cuando tropas de la SS lo estaban trasladando (junto con otros prisioneros) muy probablemente para darle muerte.

¿Por qué no fue acusado en Nuremberg? Me imagino que la razón estuvo detrás del papel que precisamente jugó allí: fue un testigo de la acusación para el caso contra el Alto Mando.

Saludos cordiales
JL
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tigre
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Re: Halder, ¿el mayor estratega del ejército alemán?

Mensaje por tigre » Sab May 18, 2019 4:58 pm

Hola a todos :-D; un complemento por aquí.......................................

Charla amena!

Imagen
Mariscal de Campo Wilhelm List en una charla con el Jefe del Estado Mayor del Ejército General Franz Halder..........................................

Fuente: http://static.akpool.de/images/cards/1025/10251277.jpg

Saludos. Raúl M 8).
Irse a pique, antes que arriar el pabellón. Alte G. Brown.

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