David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

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hador
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Antes de Stalingrado

Mensaje por hador » Dom Ene 27, 2013 6:04 pm

Título: Antes de Stalingrado, la invasión alemana de Rusia 1941
Título original: Before Stalingrad, Barbarossa: Hitler's invasion of Russia 1941
Autor: David M. Glantz
Editorial: Inédita
Idioma: Español
ISBN: 978 84 92400 58 4
Nº páginas: 344
Año: 2010
Saludos compañer@s foristas, acabo de terminar esta fantástica obra, mi primera lectura de David Glantz. Consta de prólogo, 9 capítulos, un apartado de conclusiones, sección de mapas (imprescindible), bibliografía y apéndices. Lo primero antes de entrar en materia señalar que es una obra que requiere de una lectura meticulosa, con multitud de datos sobre movimientos de las tropas, decisiones tácticas y estratégicas y con un apartado final de conclusiones al final de cada capítulo que me ha ayudado muchísimo a la hora de redactar esta reseña ( :-D ). La traducción me ha parecido impecable y no he encontrado ningún error destacable. Disculpas por adelantado porque es posible y probable que me deje cosas en el tintero, pues cada página es importante.
David Glantz empieza esta obra haciendo un recuento de las fuerzas en liza. De las motivaciones que llevaron a Hitler a emprender la operación Barbaroja. El autor comenta el fracaso en la batalla de Inglaterra, lo que hace que esta operación empiece con menos bombarderos y con una Luftwaffe que puede emprender operaciones a nivel táctico pero de ningún modo a nivel estratégico, los 1750 km de penetración a lo largo de un frente de 1800 km. Hitler pretende destruir el ejército rojo antes de que pudiera poner en marcha todas sus reservas, subestimando ostensiblemente el control de stalin sobre la población y la capacidad del ejército rojo de movilizar reservas estratégicas para reemplazar aquellas fuerzas destruidas en los primeros cercos alemanes. Primer error de la inteligencia germana, que como veremos más adelante no será el último.
Glantz señala la peligrosa segmentación del poderío militar de la Wermacht en 3 ejes en el que Stalin intuyó que el eje principal del ataque sería hacia Ucrania (al sur del Pripiat) concentrando sus fuerzas demasiado cerca de la frontera, abandonando las anteriores posiciones defensivas y pasando a una nueva línea de defensa que estaba a medio concluir.
Una de las desventaja de la Wermacht señalada por el autor, es la falta de mecanización de las unidades de infantería, artillería y logística (hipomóviles) lo que provocó que las vanguardias panzer tuvieran que hacer pausas en su avance para esperar al resto de unidades impidiendo muchas veces aprovechar las rupturas en profundidad del frente y las victorias tácticas.
Comenta el autor que la Luftwaffe no disponía de pistas adecuadas (que si poseia el ejército rojo) y que el único avión válido era el Messermicht BF 109f (capacidad de carga, vulnerabilidad frente al fuego antiaereo, radio de acción y autonomía...). Añade además la falta de caminos pavimentados y vias férreas, es decir que la Wermacht estaba preparada para una guerra estilo Europa central-occidental y no para una guerra totalmente distinta como lo fué la desarrollada en el frente oriental (segundo fallo de la inteligencia alemana?). Aparte que la Wermacht disponía de una gran cantidad de tipos de vehículos lo que dificultaba conseguir piezas de recambio y la falta de personal de mantenimiento (a los que Otto Carius en sus memorias no deja de alabar y señalar su importancia). Es más, Stalin ya en 1941 había movilizado todos sus recursos humanos, económicos y políticos para la Gran Guerra, en cambio Hitler no lo hizo hasta el 1944. Todo esto llevaba a una concepción de victoria rápida o derrota absoluta.
Enfrente tenían a un Ejército Rojo en posiciones defensivas poco preparadas e incompletas, unas purgas que habían cercenado la capacidad de mando de los oficiales y que habían afectado también a los ingenieros, industriales y empresas (con la consiguiente falta de nuevos equipos militares) y con una rigidez de planteamientos que encorsetaban a los mandos e impedían las soluciones originales.
Los soviéticos, antes de la ofensiva, temían una intoxicación por parte de los enemigos de Alemania (ingleses y polacos básicamente) para obligarles a entrar en guerra. A eso se sumaba el deseo de Stalin de darse más tiempo para reorganizar el ejército rojo que el mismo había dejado para el arrastre, pero los alemanes iban a darle ese tiempo? ahora sabemos que no... Además al acumular tropas en la frontera le dio una excusa a Hitler para lanzarse al ataque. Si a todo esto le sumamos las operaciones alemanas de engaño (oficiales germanos llegaron a comentar de manera no oficial a sus homólogos soviéticos que las concentraciones de tropas en Polonia era un mero ejercicio de entrenamiento para la operación León Marino, lejos de los aviones de reconocimiento y ataque ingleses) y la invasión de Yugoslavia y Grecia que provocó que se retrasase la operación Barbaroja, con fecha inicial de 15 de mayo y que provocó el descrédito de los agentes soviéticos que habían dado esa fecha como inicio de las operaciones germanas contra la Unión Soviética. Añade además el autor el arcaico sistema de comunicaciones ruso que provocó el caos en las pirmeras horas de la ofensiva.
Una vez iniciada la invasión, la resistencia en el frente suroeste tuvo unas consecuencias, a pesar del elevadísimo número de bajas que sufrió el ejército rojo: apartó al grueso de las tropas alemanas del eje Moscú y dió un tiempo precioso al Consejo de Evacuación para desmontar las industrias vitales preservando el potencial industrial y además provocó una sangría completa e inesperada en la economía alemana (ancho de vía, locomotoras, vagones...). Otro fallo más de la inteligencia germana, no será el último...
El efecto acumulado de las contraofensivas soviéticas de julio, mal coordinadas restó a la Wermacht flexibilidad operativa, erosionando su fuerza y convenciendo al OKW de detener la acción ofensiva en el eje Moscú y lanzar un ataque masivo contra Ucrania. A fecha de 31 de julio, la Wermacht había sufrido 213.301 bajas y recibido 47.000 reemplazos. La cosa está clara, pese a que los mandos soviéticos carecían de la experiencia necesaria para competir con sus homólogos alemanes y que su infraestructura logística y de apoyo era absolutamente inadecuada para la guerra moderna.
Hitler entonces comete el error de dar por acabadas operaciones que aún no estaban concluidas en Leningrado y Ucrania, debido a la tenaz resistencia soviética con que topó el Grupo Ejécitos centro en su avance hacia Smolensk y al este a lo largo del eje de Moscú. Aquí Glantz nos indica que el grupo Guderian eliminó del campo de batalla a gran parte de los impedimentos que podrían frenar la operación Tifón, acabando con cuatro ejércitos (más de 600.000 hombres) que habrían amenazado el extenso flanco del GEC en su camino hacia Moscú. Si Barabaroja acabó en fracaso, la culpa no la tuvo la operación de Hitler en Kiev. Más adelante volveremos con esto.
El 6 de septiembre Hitler elabora la directiva nº 35 que marca tres ejes estratégicos: Crimea, Kiev y Kharkov; Leningrado y contacto con los finlandeses en Carellia y por último el avance hacia Moscú (Op Tifón).
En octubre el ejército rojo sufre una serie de descalabros que superan con creces los de los meses anteriores y deja casi sin posiblilidad de maniobra a la Stavka. Derrotas en Viazma y Briansk. En el norte, las fuerzas mecanizadas alemanas llegan a los accesos de Leningrado y el lago Ladoga. En el sur ocupan Kharkov, el Donbas y gran parte de Crimea. Las fuerzas de Von Bock se hallan comprometidas a acabar con las fuerzas cercadas perdiendo la oportunidad de lanzarse sobre las desguarnecidas líneas defensivas al este de Moscú.
En este momento entran en juego dos elementos importantes: el exceso de confianza alemán y la Rasputitsa. Las reservas soviéticas empiezan a llegar a la capital. El resultado es que a 1 de noviembre la Wermacht había cosechado grandes victorias que debían aprovechar; la llegada de la Rasputitsa y la inminente llegada del invierno ruso se lo impiden. Las propias fuerzas de la Wermacht tenían cada vez un estado más débil, en especial de las fuerzas mecanizadas. A partir de este momento los alemanes empiezan a respetar la tenacidad y capacidad de resistencia del Ejército rojo y del soldado ruso. Aquí nos encontramos con un nuevo fallo de la inteligencia alemana que subestimó la capacidad de movilizar reservas del ejército rojo.
En noviembre la Stavka lanza una serie de ataques, que aunque parecieron inútiles tuvieron un claro impacto en los alemanes. El 4 de diciembre el ejército soviético detiene e incluso hace retroceder a la Wermacht en el norte y en el sur, paralizando a la Wermacht en el avance hacia Moscú. El halo de invencibilidad del ejército alemán se resquebraja.
Cabe comentar así mismo la actitud conquistadora de los alemanes lo que provoca que el entusiasmo de muchas poblaciones al ser liberadas se convierta en odio visceral hacia el ocupante, lo que a su vez lleva a una actividad cada vez más intensa de la lucha partisana y la creación del concepto de Gran guerra patriótica.
A modo de epílogo el general alemán Gotthard Heinrici analiza y da las razones por las que cree que se debió el fracaso de Barbaroja:
-Hitler subestima la estabilidad interna del sistema bolchevique
-Económicamente, Rusia estaba en mejores condiciones de lo que quería admitir Hitler
-Militarmente, las fuerzas rusas era sorprendentemente capaces
-Las negligencias alemanas, la más grave de la cual fué la decisión de agosto de 1941, según la cual se trasladó el ímpetu principal de la operación del GEC al GES y en parte al Norte
-El problema de la motorización (ya comentado anteriormente)
-Las dimensiones de Rusia
-El clima y el terreno rusos
-Los alemanes libraban una batalla contra el tiempo
David Glantz, al respecto de la decisión de agosto, que más debate ha generado, comenta que si el GEC hubiera avanzado hacia Moscú, antes de despejar sus flancos, tendría que haberse enfrentado con fuerzas soviéticas mucho más poderosas protegiendo Moscú y con importantes fuerzas desplegadas en sus flancos derecho e izquierdo y aunque pensemos como concebible que hubiese conquistado Moscú, cabe preguntarse que hubiera pasado ante la posibilidad de pasar un invierno en una ciudad devastada con inmensas fuerzas operando contra sus retaguardia y flancos extensos y espuestos.
Hasta aquí mi reseña, espero que les haya interesado y que me disculpen por mis posibles errores, sólo atribuibles a mi saber hacer, pues se trata de una obra con tanto contenido que puede conducir fácilmente al error a los inexpertos que intentamos sintetizarla.
Sin más dilación me despido cordialmente
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Antonio Machado
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Re: Antes de Stalingrado

Mensaje por Antonio Machado » Lun Ene 28, 2013 12:22 am

Hola Hador, estimado amigo:

Muy interesante obra, gracias por tus comentarios.

La recensión que has redactado sobre ella me ha motivado a leerla, por lo cual estoy la apuntando para mi próximo pedido de amazon.

A continuación varias preguntas y comentarios que acuden a mi mente mientras leo tu reseña:

hador escribió:Saludos compañer@s foristas, acabo de terminar esta fantástica obra, mi primera lectura de David Glantz. Consta de prólogo, 9 capítulos, un apartado de conclusiones, sección de mapas (imprescindible), bibliografía y apéndices. Lo primero antes de entrar en materia señalar que es una obra que requiere de una lectura meticulosa, con multitud de datos sobre movimientos de las tropas, decisiones tácticas y estratégicas y con un apartado final de conclusiones al final de cada capítulo que me ha ayudado muchísimo a la hora de redactar esta reseña ( :-D ).
La práctica de algunos autores de incluir reflexiones y conclusiones al final de cada capítulo ayuda tanto a comprender y resumir el contenido de cada uno de ellos como a repasar y relacionar mejor los puntos medulares de la obra en su conjunto.


hador escribió:Disculpas por adelantado porque es posible y probable que me deje cosas en el tintero, pues cada página es importante.
Es algo que ocurre con toda obra que provee abundante información: aún echando mano de toda nuestra capacidad de síntesis, siempre nos queda el sabor de haber dejado de lado mucho material interesante, pues uno desearía compartir más sobre las perspectivas del autor acerca de lo tratado, comentarios esclarecedores y datos interesantes. Me pasa lo mismo cada vez que escribo reseñas...

hador escribió:David Glantz empieza esta obra haciendo un recuento de las fuerzas en liza. De las motivaciones que llevaron a Hitler a emprender la operación Barbaroja. El autor comenta el fracaso en la batalla de Inglaterra, lo que hace que esta operación empiece con menos bombarderos y con una Luftwaffe que puede emprender operaciones a nivel táctico pero de ningún modo a nivel estratégico, los 1750 km de penetración a lo largo de un frente de 1800 km. Hitler pretende destruir el ejército rojo antes de que pudiera poner en marcha todas sus reservas, subestimando ostensiblemente el control de Stalin sobre la población y la capacidad del ejército rojo de movilizar reservas estratégicas para reemplazar aquellas fuerzas destruidas en los primeros cercos alemanes. Primer error de la inteligencia germana, que como veremos más adelante no será el último.
Lo excesivamente ambicioso de la Operación Barbarrosa y las fallas de los servicios de inteligencia alemana son dos aspectos que trata Bevin Alexander en su obra "Cómo Hitler pudo haber ganado la SGM" ("How Hitler could have won the WWII"), sin embargo no hace referencia a ese aspecto que mencionas sobre la Lutwaffe, sus aspectos tácticos y estratégicos, lo cual me parece muy interesante; ojalá pudieras ampliar algo sobre este punto...


hador escribió:Glantz señala la peligrosa segmentación del poderío militar de la Wermacht en 3 ejes en el que Stalin intuyó que el eje principal del ataque sería hacia Ucrania (al sur del Pripiat) concentrando sus fuerzas demasiado cerca de la frontera, abandonando las anteriores posiciones defensivas y pasando a una nueva línea de defensa que estaba a medio concluir.

Una de las desventaja de la Wermacht señalada por el autor, es la falta de mecanización de las unidades de infantería, artillería y logística (hipomóviles) lo que provocó que las vanguardias panzer tuvieran que hacer pausas en su avance para esperar al resto de unidades impidiendo muchas veces aprovechar las rupturas en profundidad del frente y las victorias tácticas.
Entiendo que una de las causas de esa falla en cuanto a la inadecuada mecanización de las unidades de infantería fue que el Alto Mando Militar Alemán no se esperaba un avance tan rápido en todos los frentes, es decir, ellos mismos quedaron sorprendidos ante el éxito y la celeridad con la cual las fuerzas alemanas derrotaron inicialmente a las fuerzas soviéticas, capturando cantidades ingentes de soldados, armamento y equipo. Según parece, ellos anticipaban una velocidad de avance mucho menor.


hador escribió:Comenta el autor que la Luftwaffe no disponía de pistas adecuadas (que si poseia el ejército rojo) y que el único avión válido era el Messermicht BF 109f (capacidad de carga, vulnerabilidad frente al fuego antiaereo, radio de acción y autonomía...).
Sobre éste punto de las pistas tengo mis reservas... he leído que muchos de los aeropuertos soviéticos dañados por la Aviación Alemana en los primeros días de combate fueron rápidamente reparados por los Cuerpos de Ingenieros Alemanes y puestos al servicio de la Lutwaffe de ahí en adelante. Menciona el autor algo sobre ésto ?


hador escribió:Añade además la falta de caminos pavimentados y vias férreas, es decir que la Wermacht estaba preparada para una guerra estilo Europa central-occidental y no para una guerra totalmente distinta como lo fué la desarrollada en el frente oriental (segundo fallo de la inteligencia alemana?).
A ésto habría que agregar las inmensas extensiones que los alemanes debían recorrer, las distancias más que quintuplicaban lo que las fuerzas alemanas habían recorrido en Polonia, Bélgica y Francia.


hador escribió:Es más, Stalin ya en 1941 había movilizado todos sus recursos humanos, económicos y políticos para la Gran Guerra, en cambio Hitler no lo hizo hasta el 1944. Todo esto llevaba a una concepción de victoria rápida o derrota absoluta.
Hasta donde llega mi limitado conocimiento sobre el tema, ése fue un aspecto en el cual muchos países superaron a Alemania: tanto en Rusia como en los Estados Unidos, por ejemplo, desde el inicio de la Guerra se incorporó la población femenina al esfuerzo bélico, especialmente en el área de Producción de Municiones y Armamentos.

La orientación de todas las fuerzas psíquicas, económicas, productivas, militares, es decir, el direccionar todo el potencial conjuntado de una nación hacia el objetivo bélico, es algo en lo cual otros países avanzaron más rápidamente que Alemania. Me parece que Gerhard L. Weinberg habla algo sobre el tema en su obgra "Un mundo en armas: una Historia Global de la Segunda Guerra Mundial" ("A World at Arms: A Global History of World War II"), aunque no puedo confirmarlo en este momento porque no tengo ese libro a la mano (estoy redactando estas notas en la laptop de la Galería de Arte).


hador escribió: Enfrente tenían a un Ejército Rojo en posiciones defensivas poco preparadas e incompletas, unas purgas que habían cercenado la capacidad de mando de los oficiales y que habían afectado también a los ingenieros, industriales y empresas (con la consiguiente falta de nuevos equipos militares) y con una rigidez de planteamientos que encorsetaban a los mandos e impedían las soluciones originales.
A lo anterior habría que agregar la amenaza que el Japón representaba para la Unión Soviética, pues ésta debía asignar grandes recursos a defenderse de un posible ataque Japonés en el Este del territorio soviético; no fue sin ohasta que el espía Richard Sorge le confirmó a Stalin que los Japoneses no tenían intención de atacar la URSS, que éste pudo trasladar la mayor parte de las tropas soviéticas acantonadas en esa región y usarlas para reforzar la defensa de Moscú.


hador escribió:Si a todo esto le sumamos las operaciones alemanas de engaño (oficiales germanos llegaron a comentar de manera no oficial a sus homólogos soviéticos que las concentraciones de tropas en Polonia era un mero ejercicio de entrenamiento para la operación León Marino, lejos de los aviones de reconocimiento y ataque ingleses)
Una táctica muy astuta, nunca había escuchado nada al respecto... recuerdo que a los alemanes se les hacía cada vez más difícil disitmular las enormes concentraciones de tropas alemanas en el frente Este, es decir, en el antiguo territorio polaco, ahora frontera entre Alemania y la URSS, la cual mostraba crecientes signos de nerviosismo, especialmente después de haber observado la eficiencia y rapidez de las fuerzas alemanas en los otros frentes, siempre venciendo a sus enemigos con inusitada rapidez.


hador escribió:y la invasión de Yugoslavia y Grecia que provocó que se retrasase la operación Barbaroja, con fecha inicial de 15 de mayo y que provocó el descrédito de los agentes soviéticos que habían dado esa fecha como inicio de las operaciones germanas contra la Unión Soviética.
Sobre este punto tengo mis dudas: yo había leído algunos autores que sostenían que esas guerras habían pospuesto la ofensiva alemana en contra de la Unión Soviética pero en este magnífico Foro he conocido muy bien documentados artículos que sostienen que ello constituye un mito, es decir, que esas invasiones en realidad no ocasionaron un retraso en el inicio de Barbarroja.


hador escribió:El 6 de septiembre Hitler elabora la directiva nº 35 que marca tres ejes estratégicos: Crimea, Kiev y Kharkov; Leningrado y contacto con los finlandeses en Carellia y por último el avance hacia Moscú (Op Tifón).
De nuevo me acudo a Bevin Alexander (opus citato) con cuya perspectiva me parece que David Glantz concuerda: el restar recursos al Grupo Central fue uno de los más graves errores de Hitler en la Operación Barbarrosa; sin embargo, se trataba de una coyuntura muy compleja, al grado de que dentro del Alto Mando Militar Alemán hubo opiniones a favor y en contra de esa decisión.


hador escribió:En este momento entran en juego dos elementos importantes: el exceso de confianza alemán y la Rasputitsa.
Sobre la Rasputitsa les envío este breve artículo de Wikipedia en Castellano, con fotos muy elocuentes... quién puede luchar en contra de estos inerminables lodazales ?

http://es.wikipedia.org/wiki/Rasputitsa


hador escribió:Las reservas soviéticas empiezan a llegar a la capital.
Vide supra...


hador escribió:El resultado es que a 1 de noviembre la Wermacht había cosechado grandes victorias que debían aprovechar; la llegada de la Rasputitsa y la inminente llegada del invierno ruso se lo impiden.
Más los millones de soldados transferidos desde la Siberia... vide supra


hador escribió:Cabe comentar así mismo la actitud conquistadora de los alemanes lo que provoca que el entusiasmo de muchas poblaciones al ser liberadas se convierta en odio visceral hacia el ocupante, lo que a su vez lleva a una actividad cada vez más intensa de la lucha partisana y la creación del concepto de Gran guerra patriótica.
La actitud revanchista de las tropas soviéticas se vió acerbada luego de las atrocidades cometidas por los alemanes en Stalingrado y en muchas otras poblaciones, los rusos les martillaban a los prisioneros alemanes "Así como dejaron Ustedes Stalingrado, así nosotros dejaremos Berlín!" y el tiempo les dió la razón, además de la oportunidad para mostrar similar bestialidad, basta recordar las incontables violaciones de niñas y mujeres alemanas por parte de las desenfrenadas tropas soviéticas.

hador escribió:A modo de epílogo el general alemán Gotthard Heinrici analiza y da las razones por las que cree que se debió el fracaso de Barbaroja:

-Hitler subestima la estabilidad interna del sistema bolchevique

-Económicamente, Rusia estaba en mejores condiciones de lo que quería admitir Hitler

-Militarmente, las fuerzas rusas era sorprendentemente capaces

-Las negligencias alemanas, la más grave de la cual fué la decisión de agosto de 1941, según la cual se trasladó el ímpetu principal de la operación del GEC al GES y en parte al Norte

-El problema de la motorización (ya comentado anteriormente)

-Las dimensiones de Rusia

-El clima y el terreno rusos

-Los alemanes libraban una batalla contra el tiempo.
En su obra "Victorias perdidas", el Mariscal de Campo Erich Von Manstein aduce también dos poderosas razones:

(a) la inflexibilidad de Hitler en cuanto que sus tropas debían defender a cualquier costa el terreno conquistado, en vez de atender las constantes sugerencias del Alto Mando en el sentido de permitir movimientos estratégicos y tácticos que implicaran retiradas parciales para imprimirle mayor dinamismo a los frentes y

(b) el manejo conjuntado y simultáneo de los objetivos a largo plazo y la combinación de recursos humanos, tecnológicos y materiales y las estrategias y tácticas para lograrlos.


hador escribió:David Glantz, al respecto de la decisión de agosto, que más debate ha generado, comenta que si el GEC hubiera avanzado hacia Moscú, antes de despejar sus flancos, tendría que haberse enfrentado con fuerzas soviéticas mucho más poderosas protegiendo Moscú y con importantes fuerzas desplegadas en sus flancos derecho e izquierdo y aunque pensemos como concebible que hubiese conquistado Moscú, cabe preguntarse que hubiera pasado ante la posibilidad de pasar un invierno en una ciudad devastada con inmensas fuerzas operando contra sus retaguardia y flancos extensos y espuestos.
Ese tipo de razones fue lo que argumentaron quienes -dentro del Alto Mando Alemán- secundaron a Hitler en su decisión de abstenerse de atacar Moscú, además de la necesidad de reforzar los otros Grupos de Ejércitos (Norte y Sur).


hador escribió:Hasta aquí mi reseña, espero que les haya interesado y que me disculpen por mis posibles errores, sólo atribuibles a mi saber hacer, pues se trata de una obra con tanto contenido que puede conducir fácilmente al error a los inexpertos que intentamos sintetizarla. Sin más dilación me despido cordialmente.
Excelente, Hador, muchas gracias por dedicar parte de tu tiempo a redactar esta recensión, la cual ha sido suficiente motivación para leer esa obra.

Para finalizar, me tomo la libertad de formularte las siguientes preguntas:

(a) He estado leyendo los comentarios que los lectores de esta interesante obra; uno de los comentaristas nota que la obra está fuertemente enfocada hacia el Grupo de Ejércitos Central y las fuerzas soviéticas protegiendo Moscú; y dado que el título no menciona Moscú sino Stalingrado, ésto causa cierto grado de desconcierto en el lector. Tu opinión ?

(b) también se menciona que al Editor le ha faltado cuidado en algunos detalles, por ejemplo se dice que los mapas y los apéndices -a pesar de brindar abundante información- aparecen muy mal presentados, el tipo de letra en el texto es demasiado pequeño y la pequeñez de los mapas hacen casi necesario el uso de una lente de aumento. Este comentarista se refiere a la versión en inglés. Tus comentarios ? ocurre lo mismo en la versión en Castellano ?

(c) otro lector de la obra coincide contigo en el sentido de que éste es un libro que necesita leerse despacio y cuidadosamente para extraer de él el máximo de información que ofrece, la cual advierte que es abundantísima, encajando con tu apreciación; sin embargo se queja de que las notas a esa copiosa información resulta difícil de seguir debido a la manera en que todas las notas aparecen al final del libro, en una disposición poco práctica; dice que si el Editor hubiera colocado las numerosas notas al pié de las páginas, la lectura de la obra hubiera resultado más fluida. Tus comentarios ?

(d) finalmente, leo de la pluma de otro comentarista que David Glantz muestra un sesgo pro-soviético en esta obra. Te parece a tí ? percibes algo de éso en sus apreciaciones, comentarios y análisis ?

Te anticipo agradecimientos por tus respuestas y ampliaciones.

Gracias de nuevo por compartir tus lecturas !

Saludos cordiales desde Nueva York hasta Girona, Catalunya,

Antonio Machado.
Última edición por Antonio Machado el Mar Ene 29, 2013 5:08 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Antes de Stalingrado

Mensaje por David L » Lun Ene 28, 2013 8:04 am

Gracias hador por tu reseña. Leí el libro hace ya un tiempo y, a pesar de no ser demasiado extenso, no me vi capaz de plasmar una reseña, creo que la profusión de detalles técnicos sobre las operaciones desarrolladas en ocasiones me apabulló. El libro me gustó, disfruté con su lectura, pero, como muy bien comentas, es un libro para ir asimilándolo poco a poco y disfrutarlo en pequeñas dosis.

Saludos.
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

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Re: Antes de Stalingrado

Mensaje por hador » Lun Ene 28, 2013 9:56 pm

Saludos compañer@s foristas
Gracias por vuestros amables comentarios Antonio y David, vuestras opiniones son muy importantes para mi. El placer por escribir estas líneas es mayor que el trabajo que me ha llevado por tanto no hay nada que agradecer queridos amigos.
Estimado Antonio voy a proceder a intentar responder algunas de las cuestiones que planteas.
Respecto al nivel operacional de la Luftwaffe, el autor se refiere que dicha fuerza aérea había quedado malparada en la batalla de Inglaterra, especialmente de bombarderos de largo alcance, por lo que su acción se limitaba a prestar apoyo a las tropas en tierra con muy poca capacidad para adentrarse en territorio enemigo e intentar destruir las reservas, puntos clave de comunicaciones y la industria de la Unión Soviética. Respecto a las pistas de aterrizaje el único comentario que realiza aparte de lo descrito, es que muchos aeródromos soviético poseian calefactores en los hangares que podían combatir el frío del invierno ruso y en cambio los aeródromos en posesión de los alemanes no disponían de esta ventaja, con lo que eran capaces de realizar un número más grande de salidas. Además puedo añadir y es probable que me equivoque (esto es una observación personal de la que el autor no tiene nada que ver) que la reparación de aeródromos por parte de los ingenieros alemanes (debido a la política de tierra quemada practicada por los soviéticos) suponía una dispersión de esas fuerzas que serían útiles en otros lugares, ¿que crees al respecto estimado Antonio? y una inversión en materiales cuando estos no sobraban.
Respecto a tus comentarios sobre la actitud de Japón y el espía Sorge cuanta razón tienes querido amigo y que importancia tuvo el desenlace de la batalla de Khalkin-Gol.
Y las extensiones de terreno, sigues totalmente en lo cierto estimado Antonio.
La invasión de Yugoslavia y Grecia... también había leído acerca del mito, pero así lo resume David Glantz, el descrédito de los agente soviéticos que dieron la fecha del 15 de mayo como inicio de la operación Barbaroja, no puedo añadir más debido a mi ignorancia, intentaré profundizar sobre este tema.... :oops:

A- Algo si se centra en el GEC pero también comenta muchas cosas acerca de los otros grupos de ejército, no es la historia del GEC, sino de la operación Barbaroja en su conjunto.
B-Es cierto que los mapas son pequeños, pero son imprescindibles para atisbar con claridad el texto y en la edición española la letra no es excesivamente pequeña, al menos así me lo ha parecido, es un tamaño parecido al que usamos en este magnífico foro...
C-Respecto a las notas, totalmente de acuerdo, es poco práctico por así decirlo, están situadas al final del libro, además son un buen puñado de ellas y tienes que estar constantemente dirigiéndote al final de libro para esclarecer esos detalles.
D- Debemos tener en cuenta que no hay nada aséptico cuando escribimos, siempre lo hacemos desde un determinado punto de vista, ideológico, personal pero eso es humano y nos sucede a todos incluso cuando intentamos ser lo más objetivos posibles. De todas maneras en ningún momento me ha parecido una obra prosoviética ni mucho menos, no he detectado ningún sesgo, creo que el autor intenta retratar lo más objetivamente posible (dentro de lo ya comentado anteriormente) la operación Barbaroja. Ningún temor respecto a eso querido amigo Antonio.
Muchas gracias por vuestras aportaciones estimados compañeros, espero que os haya resultado interesantes y que haya respondido en parte tus dudas Antonio, espero con ansiedad tus aportaciones estimado.
Un saludo
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Re: Antes de Stalingrado

Mensaje por Antonio Machado » Lun Ene 28, 2013 10:33 pm

Hola Hador, estimado !

Gracias por dedicar tiempo a contestar mis preguntas y aclarar mis dudas.

Perfectamente claro, todo me queda mucho más claro con tus comentarios adicionales...

Veo que David L. en su nota coincide contigo en el sentido de que es un libro muy profuso en cuanto a información y con muchos detalles técnicos.

Sin duda que se trata de una obra muy interesante, veré la forma de leerla en los próximos meses, gracias a tí por motivarme a ello; he visto en amazon que David Glantz ha escrito también una Trilogía sobre Stalingrado, otra obra que suena muy atractiva y prometedora.

Saludos cordiales desde Nueva York hasta Girona,

Antonio Machado.
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Re: Antes de Stalingrado

Mensaje por hador » Mar Ene 29, 2013 1:28 pm

Saludos compañer@s foristas
Estimado Antonio si mi dominio del inglés me lo permitiera, te aseguro que me haría con esa trilogía de David Glantz, nuestro estimado compañero José Luis ya la definió como algo definitivo sobre la descripción de esta famosa batalla, ante lo cual un servidor no puede añadir nada más salvo estudiar inglés o rezar a los dioses que cada uno crea para que la traduzcan al español
Un saludo
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Re: Antes de Stalingrado

Mensaje por Antonio Machado » Mar Ene 29, 2013 5:03 pm

Hola Hador, estimado amigo !
hador escribió:Saludos compañer@s foristas: Estimado Antonio si mi dominio del inglés me lo permitiera, te aseguro que me haría con esa trilogía de David Glantz, nuestro estimado compañero José Luis ya la definió como algo definitivo sobre la descripción de esta famosa batalla
Efectivamente, Hador, mientras más comentarios escucho sobre esa Trilogía de Stalingrado escrita por David Glantz más aumenta mi interés en ella, más adelante la ordenaré en uno de mis pedidos de amazon.com, por el momento tengo una pequeña montaña de títulos sobre mi escritorio exigiendo ser leídos, esta mañana terminaré de leer la biografía de Charles Lindbergh del escritor norteamericano Andrew Scott Berg (esta obra le valió el Premio Pulitzer en la rama de "Biografías") y por la tarde comenzaré... probablemente la mega-biografía de Charles DeGaulle (dos tomos de 600 páginas cada uno) o bien un libro que me llama intensamente la atención "Diez decisiones que cambiaron el mundo" por Ian Kershaw, he leído varias obras de este talentoso historiador británico pero ésta es una de las que me faltan...

hador escribió:ante lo cual un servidor no puede añadir nada más salvo estudiar inglés o rezar a los dioses que cada uno crea para que la traduzcan al español
:lol: :lol: :lol:

Mi estimado amigo: constantemente compruebo -con tristeza- la enorme diferencia entre la cantidad de obras publicadas en Inglés y en Castellano, es una diferencia abismal, tanto en lo referente a Historia, Siglo XX, las dos Guerras Mundiales, etc. como en otras áreas fascinantes del quehacer humano: Relaciones Internacionales y Diplomacia, Historia del Arte, Biografías, Desarrollo científico, Ensayos, Psicología y Psicoanálisis y en general todo lo que comprende el Humanismo secular.

Saludos cordiales desde Nueva York hasta Girona,

Antonio Machado.
Con el Holocausto Nazi en contra de la Raza Judía la inhumanidad sobrepasó a la humanidad.

maxtor
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David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:32 pm

Saludos cordiales a todos.

No soy muy dado en aconsejar lecturas pero me atrevo a recomendar a todo el mundo que no haya tenido el placer de leer al historiador norteamericano David M. Glantz (fundador y antiguo director de la Oficina de Estudios Militares del Ejército de los EEUU) y un maestro en el Frente del Este, en su libro "Antes de Stalingrado. La invasión alemana de Rusia 1941).

Me he atrevido a realizar un pequeño resúmen del libro y de sus principales conclusiones:

La operación Barbarroja fascina tanto a los historiadores como a los aficionados en general dado el profundo e imparable avance que tuvo el ejército alemán en los primeros meses, la aparente invencibilidad de la Whermacht formada por cuatro poderosos grupos acorazados y protegida por una cortina aérea tremenda, avanzó desde las fronteras occidentales de la URSS hasta las inmediaciones de Leningrado, Moscú y Rostov en un periodo asombrosamente corto de menos de seis meses.

Los historiadores militares occidentales describen el avance alemán como un imparable destrozo de las defensas soviéticas avanzadas, rodeando el grueso de tres ejércitos (el 3º, el 4º y el 10º) al oeste de Minsk y atravesando los ríos de Dvina Occidental y Dnieper que formaban la segunda línea defensiva rusa. Una vez cruzados esos dos ríos claves, la vanguardia formada por las unidades acorozadas de los Grupos de Ejércitos Norte y Centro avanzaron profundamente la región báltica en dirección a Leningrado y hacia la crucial ciudad de Smolensk en el eje de Moscú.

Durante la segunda fase de Barbarroja a principios de agosto el Grupo de Ejércitos Norte progresó por Letonia y se adentró en Estonia y en el territorio soviético al sur de Leningrado, capturó las ciudades de Riga y Pskov, y luego avanzó hacia el norte hacia Luga y Novgorod, a la vez, el Grupo de Ejércitos Centro empezó una batalla de un mes de duración por la posesión de Smolensk, un centro vital de comunicaciones en ruta directa a Moscú. En una lucha tremenda y encarnizada, donde ya se podía vislumbrar que el Ejército rojo no iba a ser un buen cliente, el Grupo Ejércitos rodeó parcialmente a tres ejércitos soviéticos ( el 16º, el 19 y el 20º) en la misma región de Smolensk repeliendo los contrataques soviéticos cada vez más fuertes y desesperados para rescatar sus fuerzas sitiadas cerca de la ciudad. Mientras tanto el Grupo de Ejércitos Sur prosiguió su marcha hacia Kiev, destruyó dos ejércitos soviéticos ( el 6º y el 12º) en la región de Uman al suroeste de Kiev y bloqueó a las tropas enemigas en Odessa. Esta fase se dio por acabada a finales de agosto cuando Hitler decidió detener por el momento sus ataques directos contra Leningrado y Moscú y en cambio atacar y eliminar las fuerzas soviéticas que defendían tenazmente Kiev y la Ucrania Central.

En la tercera fase de Barbarroja, a finales de agosto y a lo largo de septiembre, los Grupos de Ejércitos Centro y Sur atacaron conjuntamente a las fuerzas soviéticas que defendían la región de Kiev mientras parte de las fuerzas del Grupo de Ejércitos Sur atacaron más al este en el interior de Ucrania. La eliminación de la concentración soviética en Kiev y de sus 600.000 defensores preparó el camino triunfal hacia Moscú.

El Alto Mando Alemán comenzó la operación Tifón – el asalto definitivo contra Moscú – a principios de octubre, mientras los Grupos de Ejércitos Norte y Sur proseguían con fuerzas reducidas su avance hacia Leningrado en el norte y hacia Khrakov y a través del Dnieper en dirección al Donbas en el sur, el reforzado Grupo Centro montaba una ofensiva para tomar Moscú. Atacando en un amplio frente desde el norte de Smolensk hacia el sur de Briansk, tres grupos acorazados abrieron profundas brechas en las defensas soviéticas y rodearon rápidamente a cinco ejércitos soviéticos ( el 16º, 19º, 20º, 24º y el 32º) en las cercanías de Viazma y a tres más ( el 50º, el 3º y el 13º) al norte y al sur de Briansk. Mientras tanto una Stavka (Alto Mando soviético) cada vez más frenética lanzó a la batalla reservas precipitadamente alistadas para defender la capital de la amenaza.

Tras un breve respiro otorgad por las lluvias y el lodo de noviembre, la Operación Tifón culminó a mediados de noviembre cuando el Alto Mando alemán intentó rodear a las fuerzas soviéticas que defendían Moscú mediante enérgicas embestidas de sus fuerzas acorozadas desde el norte y el sur. Sin embargo, los efectos añadidos a primeros de diciembre de 1941, de mal tiempo y el destino se combinaron para negarle al ejército alemán un desenlace triunfal a sus seis meses de victorias casi constantes. Tanto las fuerzas terrestres como la Luftwaffe, debilitadas por meses de duros enfrenamientos en un teatro de guerra que nunca comprendieron de verdad, finalmente sucumbieron ante la combinación de mal tiempo, terreno desconocido y un enemigo que les presentó una resistencia sin cuartel. La Stavka reuniendo sus ejércitos de reserva, paró el avance alemán a inicios de diciembre cuando ya eran visibles las agujas del Kremlim y lanzó una contraofensiva que ocasionó una derrota sin precedentes de la Wehrmacht de Hitler.

Los historiadores occidentales han tendido a subrayar la naturaleza inexorable y aparentemente perfecta de la inicial ofensiva alemana. Eso fue algo lógico al no disponerse al completo o incluso de forma parcial de fuentes soviéticas, según David Glantz pocos historiadores pudieron comprender el propósito militar de los soviéticos o las acciones que llevaron a cabo en aquel periodo en toda su extensión, y así se llegaba a la paradoja de que una serie de brillantes éxitos ofensivos de la Wehrmacht acabaron en una abyecta derrota en diciembre de 1941. En la actualidad tras más de sesenta años del fin de la guerra, fuentes soviéticas históricas se han sumado al caudal de información que las detalladas fuentes alemanas permitieron abordar la Gran Guerra Patria y poder dar una respuesta más acorde con la realidad.

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maxtor
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Re: David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:34 pm

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El plan Barbarroja fue ideado por Hitler 700 años despúes de que Federico I Barbarroja, emperador de Alemania y autoproclamado emprerador del Sacro Imperio Romano blandiera la cruz y encabezara la Tercera Cruzada contra los ejércitos musulmanes de Saladino que acababan de capturar Jerusalén, esta vez, la “cruzada” para Hitler era contra el bolchevismo.

Cuando Hitler empezó a planear Barbarroja en el verano de 1940 ya hacía casi un año que Alemania estaba en guerra, a lo largo de la última parte de la década de 1930 la audacia diplomática y militar de Hitler explotó las debilidades y timideces de sus adversarios produciendo victorias que no dejaron traslucir la verdadera fortaleza de la Wehrmacht y de la Luftwafe, sólo Gran Bretaña protegida por el foso del Canal de la Mancha y su famosa flota naval sobrevivió a duras penas a los ataques aéreos feroces y constantes de Hitler durante la Batalla de Inglaterra. Fue irónico y sin embargo característico de Hitler, que su fracaso militar en la Batalla de Inglaterra lo inspirara para entrar en guerra contra la URSS, motivado por una serie interminable de victorias terrestres Hitler se lanzó a obtener su ambicioso objetivo que había articulado años antes en Mein Kampf, la conquista de su espacio vital. Sin embargo, la invación y conquista de la Unión Soviética representaba un esfuerzo militar formidable.

La Wehrmacht había logrado sus anteriores victorias militares en Europa occidental, en un teatro operativo bien conocido y claramente limitado en términos de espacio, lo había hecho empleando un mínimo de fuerzas contra ejércitos pobremente equipados y totalmente incapaces de resistir o aguantar la Blitzkrieg y naciones que demostraron escaso carácter o voluntad de pelear y vencer. La conquista de la Unión Soviética era un asunto absolutamente distinto y creo que ese fue el primer fallo estratégico de Alemania, el no saber calibrar dónde se metía. La operación Barbarroja requería que la Wehrmacht eliminara a la mayor fuerza militar del mundo y a la postre avanzara unos 1750 km a lo largo de un frente de más de 1800 km en un teatro de operaciones subdesarrollado con malas carreteras cuyo tamaño aproximado era el de Europa Occidental. Hitler y sus estrategas militares creyeron que la Blitzkrieg lograría una rápida victoria e hicieron sus planes según esta previsión.

A fin su objetivo los alemanes pensaron aniquilar el grueso del ER antes de que pudiera movilizar sus reservas, llevando a cabo una serie de cercos espectaculares en las proximidades de la frontera occidental de la Unión Soviética. Aunque los estrategas militares alemanes elaboraron planes de contingencia para la invasión de la URSS en el verano de 1940, Hitler no anunció su Directiva 21 para el Fall (“caso” u “operación”) Barbarossa hasta el 18 de diciembre. Cuando finalmente era evidente su intención de destruir el ER antes de lograr un específico objetivo político o territorial:

“El grueso del ER desplegado en el oeste de Rusia debe ser destruido en operaciones decididas que impliquen profundas penetraciones por medio de vanguardias acorazadas y se debe evitar la retirada de elementos capaces de combatir en los amplios territorios rusos. Por medio de una rápida persecución, se debe entonces consolidar una línea desde la cual la fuerza aérea rusa no pueda atacar los territorios alemanes”.

Dos semanas antes, en una de las muchas conferencias de planificación Barbarroja, Hitler mantuvo que, comparado con el objetivo de destruir las fuerzas armadas soviéticas, “Moscú no tiene gran importancia”. (Franz Halder, The Halder War Diary 1939-1942, ed, por Charles Burdick y Hans-Adolf Jacobsen, 1988, p. 294). Tanto Hitler como sus consejeros confiaban en que si sus fuerzas eran capaces de destruir al ER el sistema comunista se caería y se repetiría el caos de 1918. Fue un grave error de subestimación, no ya solo del ER sino del control de Stalin sobre la población y la capacidad de la Unión Soviética de movilizar reservas estratégicas para reemplazar aquellas fuerzas destruidas en los primeros cercos alemanes. Sólo a finales de 1941, después de que el ER y el gobierno soviético hubieran demostrado su capacidad de recuperación tras terribles desastes, empezaron los alemanes a creer que la captura de Moscú era clave para una rápida victoria.

Para destruir al ER, Hitler concentró en el este 151 divisiones germanas (incluyendo 19 divisiones panzer y 15 de infantería motorizada) equipadas con unos 3500 carros de combate, 7200 piezas de artillería y 2700 aviones. El plan Marcks original había requerido 147 divisiones, incluyendo 24 panzer y 12 motorizadas. La fuerza global desplegada en combate en el Este incluía 138 divisiones (104 infantería y 34 móviles) en los tres grupos de ejércitos atacantes, 9 divisiones de seguridad, 4 divisiones en Finlandia, 2 bajo el control directo del OKH, un regimiento independiente y una brigada motorizada de instrucción. Las fuentes soviéticas más recientes cifran las fuerzas alemanas en 153 divisiones y 3 brigadas con un total de 4.1 millones de hombres y equipados con 4170 tanques, 40.500 cañones y morteros y 3613 aviones de combate (V.A. Zolotarev, ed, La Gran Guerra Patriótica 1941 – 1945. Libro I).

La operación Barbarroja encomendó la ofensiva principal al Grupo de Ejércitos Centro del mariscal de campo Fedor von Bock, que incluía dos de los cuatro grupos panzer (el segundo y el tercero), ambos grupos de Bock debían enlazar en Minsk para crear el primer gran cerco o bolsa de la campaña, de ese modo, la fuerza o masa principal del poder ofensivo alemán fue situada al norte de los pantanos del Pripiat, una zona casi infranqueable que dividía efectivamente el teatro de operaciones en las regiones del norte y del sur. Los estrategas militares alemanes buscaron aprovechar la pésima infraestructura vial y de vías férreas que recorrían Rusia de norte a sur en paralelo a la línea de frente y en profundidad para evitar que el grueso del ER se moviera de un sector a otro o se retirara hacia el Este antes de ser cercado. Pero la inteligencia alemana subestió la capacidad de concentración del ER e ignoró absolutamente la presencia de grupos de reserva que los soviéticos ya habían desplegado a lo largo del río Dnieper.

Una vez que acabaron las batallas de la frontera, la Operación Barbarroja precisó que los tres grupos de ejércitos alemanes avanzaron por ejes divergentes: el Grupo de Ejércitos Norte hacia Leningrado, el Centro hacia Moscú y el Sur hacia Kiev, por consiguiente, desde su inicio, Barbarroja fue una elevada apuesta y asumió un enorme riesgo de segmentación del poderío alemán en un intento de lograr simultáneamente todos los objetivos de Hitler.

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Re: David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:36 pm

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La estrategia bélica soviética: el poder de reacción.

El Pacto de no agresión Ribbentrop – Molotov de 1939 irónicamente contribuyó a la catastrófica derrota del ER en las fases iniciales de la Operación Barbarroja, con la firma de aquel tratado Stalin esperó retrasar la posible agresión germana contra la Unión Soviética y, crear un colchón de contención invadiendo el este de Polonia y los estados bálticos. Sin embargo, la siguiente ocupación soviética de Polonia Oriental en septiembre de 1939 y de los estados bálticos un año después pusieron a la Unión Soviética en contacto directo con Alemania y obligaron al Estado Mayor ruso a alterar sus anteriores planes defensivos. A principios de julio de 1940, el Estado Mayor soviético estableció nuevos planes de guerra identificando a Alemania como la mayor amenaza y poniendo a la región al norte del río Pripiat como el más probable eje del ataque alemán. En julio de 1940, B. M. Shaposhnikov, jefe del Estado Mayor General del ER aprobó un plan formulado por su lugarteniente, el general de división A. M. Vasilevsky. Este plan preveía un ataque alemán apoyado por Italia, Finlandia, Rumania y posiblemente Hungría y Japón. El total de las fuerza enemiga sería de 270 divisiones, 233 de las cuales se concentrarían en las nuevas fronteras occidentales de la URSS. Vasilevsky conjeturó que el principal esfuerzo alemán contaría con 123 divisiones de infantería y 10 divisiones panzer desplegadas al norte de los pantanos del Pripiat y que avanzarían hacia Minsk, Moscú y Leningrado, por tanto, planeó colocar al grueso del ER en la misma región. (David M. Glanz, El coloso tambaleante: El ER en vísperas de la Guerra Mundial).

Sin embargo, Stalin no estuvo de acuerdo con esos supuestos y en octubre de 1940 insistió a su EM para que preparase un nuevo plan basado en la suposición de que, en caso de ataque, Alemania lo haría por el sur del río Pripiat para abrirse paso hacia la región económicamente vital de Ucrania. El comisario de Defensa, mariscal de la Unión Soviética S. K. Timoshenko rechazó el plan porque previó las objeciones de Stalin. Cuando K. A. Meretskov fue nombrado jefe del EM en agosto de 1940 hizo que Vasilevsky y el resto del equipo redactasen un nuevo plan. El segundo borrador presentó dos variantes, concentrando el grueso de las fuerzas soviéticas al norte o al sur de los pantanos del Pripiat dependiendo de la situación política. El 5 de octubre Stalin estudió el borrador. No rechazó abiertamente la opción norte, pero señaló que los objetivos más probables de Hitler eran el grano de Ucrania y el carbón y otros minerales de la región de Donbas. En consecuencia el EM presentó un nuevo plan, aprobado el 14 de octubre de 1940, en el que el principal despliegue pasó a localizarse en el suroeste.

El Plan de Defensa Estatal 1941 (DP 41) ordenado por Stalin y elaborador por G.K. Zhukov, el nuevo jefe del Estado Mayor General, reflejó la opinión de que el ER empezará las operaciones militares en respuesta a un ataque de agresión. Por consiguiente, si bien el plan era defensivo en un sentido estratégico, el pensamiento militar que lo animaba era de naturaleza inherentemente ofensiva. El DP 41 y el plan de movilización requerían que el ER desplegara 237 de sus 303 divisiones en los Distritos militares Especiales del Báltico, Oeste y de Kiev, además del 9º Ejército independiente. En su conjunto las fuerzas soviéticas de desplegarían en dos cinturones estratégicos; el primero consistía en 186 divisiones asignadas a cuatro frentes operativos, y el segundo incluiría 51 divisiones organizadas en cinco ejércitos bajo el control del Alto Mando ( Stavka). A su vez los cuatro frente operativos desplegarían sus fuerzas en tres cinturones o escalones operativos sucesivos organizados a lo largo y detrás de la nueva frontera.

Sin embargo, las dificultades de movilización en 1941 impidieron la total implementación del DP 41. Los cinco ejércitos desplegados en el segundo escalón estratégico bajo control de la Stavka que al final consistieron en 57 divisiones agrupadas a lo largo de los ríos Dnieper y Dvina eran virtualmente invisibles a la inteligencia germana. Su misión fue orquestas una contraofensiva en conjunción con los contraataques montados por los frentes de vanguardia. No obstante para el 22 de junio, ni los distritos militares avanzados ni los cinco ejércitos de reserva habían completado su despliegue según los plnaes oficiales de movilización y despliegue.

Como en otros aspectos, el ataque alemán cogió a los soviéticos en plena transición unido a la pésima valoración soviética al situar sus fuerzas demasiado cerca de la frontera, y suponer que el principal ataque alemán se produciría al sur de los pantanos de Pripiat. De ese modo el ER quedó profundamente desequilibrado y concentrado en el suroeste cuando en realidad la mayor fuerza alemana acorazada avanzaría más al norte. En este punto David Glantz señala que a medida que aumentaba la tensión en 1941 Zhukov intentó persuadir a Stalin de la necesidad de un ataque preventivo. El nuevo jefe del EM escribió el 15 de mayo un “Informe sobre el plan de despliegue estratégico de las fuerzas armadas de la Unión Soviética al jefe del Consejo de Comisarios del Pueblo” y convenció a Timoshenko que también firmara el documento. En ese propuesta manuscrita, Zhukov argumentó en pro de una ofensiva inmediata usando 152 divisiones alemanas agrupadas en Polonia. El Frente suroeste atacaría por el sur de Polonia y separaría a los alemanes de sus aliados en el sur mientras el Frente Oeste se las vería con la principal fuerza germana y capturaría Varsovia. Sin embargo, dado los numerosos problemas por los que entonces pasaba el ER ese ataque hubiera sido una apuesta desesperada. Probablemente Stalin estuvo acertado cuando ignoró la propuesta de Zhukov (David Glantz, The Military Strategy of The Soviet Union: A History, Frank Cass, Londres, 1992, pp. 87 – 90).

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Re: David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:38 pm

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El ejército alemán y la Luftwaffe.


El cuerpo de oficiales alemán se había enorgullecido tradicionalmente de su doctrina, una unidad de instrucción y pensamiento que permitía a sus oficiales más jóvenes ejercer la iniciativa porque comprendían las intenciones de sus comandantes y sabían cómo reaccionarían sus colegas en unidades adyacentes ante la misma situación, aunque los desacuerdos sobre el uso correcto de la fuerza acorazada rompieron dicha unidad doctrinal a mediados de la década de 1930, las victorias posteriores reivindicaron la fe de la minoría de los teóricos más jóvenes en la guerra mecanizada. Las fuerzas panzer de la Wehmarcht demostraron claramente que un masivo poder ofensivo acorazado podía penetrar defensas enemigas en estrechos sectores del frente, avanzar hasta su retaguardia, desbaratar la logística, el mando y el control y rodear a grandes fuerzas enemigas, posteriormente la infantería podía destruir las unidades rodeadas mientras las fuerzas acorazadas proseguían su avance hasta lo más profundo de la retaguardia enemiga.

La experiencia de las campañas anteriores demostraron que las fuerzas emboscadas en esos cercos podían escapar si la infantería no avanzaba con la suficiente rapidez para sellar los espacios, y eso fue así porque Alemania nunca tuvo suficientes vehículos motorizados como para equipar a más que una pequeña porción de sus unidades de infantería. Durante toda la Segunda Guerra Mundial, el grueso del Ejército alemán consistió en infantería que se movía a pie, mientras la artillería y los suministros eran transportados a caballo obligando a la vanguardia acorazada y motorizada a frenar su avance mientras sus unidades de apoyo avanzaban a marchas forzadas.

La doctrina defensiva se basaba en tres supuestos, que demostraron ser inútiles en Rusia: que existiría infantería suficiente para establecer defensas en profundidad; que el enemigo llevaría a cabo sus principales ataques con infantería a pie; y que los comandantes germanos podrían defender con flexibilidad según lo exigiera cada situación; el principal arma antitanque de la infantería alemana, el cañón de 37 mm había demostrado no ser útil contra los carros de combate pesados franceses y británicos, esas divisiones tuvieron que utilizar contra los tanques enemigos su artillería mediana de 100 y 105 mm y los famosos cañones antiaéreos de 88 mm.

En Barbarroja, la Luftwaffe desplegó 2770 aviones, el 65 % del poderío alemán de primera línea. Aunque el caza de combate Messerschmitt BF – 109 f era sobervio, otros modelos estaban obsoletos. Los famosos JU-87 Stuka sólo sobrevivieron mientras la fuerza aérea enemiga estuvo machacada. Los Dornier-17 y los Ju-88, los principales bombarderos alemanes, así como el versátil transporte JU-52 eran inadecuados en alcance como en capacidad de carga. Como la industria alemana no se había recuperado de las pérdidas sufridas durante la Batalla de Inglaterra, en realidad Alemania tenía en 1941 200 bombardeors menos que en la primavera anterior. Del mismo modo que la invasión aérea de Creta en mayo de 1941 había supuesto un serio castigo para las formaciones alemanas de paracaidistas y las unidades de transporte aéreo; 146 Ju-52 fueron derribados y otros 150 seriamente dañados. (Williamson Murray, Luftwaffe, Nautical and Aviation Publishing Co. Of America, Baltimore, 1985, pp. 79 y 83).

Ya de inicio estas carencias más la necesidad de improvisar pistas de aterrizajes resultó un fuerte impedimento para lograr una efectiva superioridad aérea o poder realizar ataques ofensivos sobre la inmensidad de la Rusia europea. En Barbarroja, la Luftwaffe fue una fuerza táctica aérea, capaz de apoyar operaciones ofensivas en tierra a corto término, pero no podía llevar a cabo una campaña aérea efectiva y de gran calado.

La mayor debilidad germana fue el logístico. Sólo 70.000 km de camino pavimentados, aptos para la circulación en cualquier época del año y 80.000 km de vías férreas recorrían la vasta extensión de la URSS, además del conocido impedimento del ancho de vía soviética respecto de las alemanas, la mayoría de los pertrechos fueron trasnportados mediante transporte soviético ferroviario que se capturó. Tampoco las divisiones panzer ni las motorizadas poseían una adecuada capacidad de mantenimiento para una larga campaña, no fue de extrañar que a finales de 1941 la vanguardia acorazada, el elemento esencial de la Blitzkrieg, hubiera perdido fuelle.

Tal vez la mayor vulnerabilidad logística de los alemanes fue de origen, esto es, no se movilizó suficientemente su economía para la guerra. Varios problemas de escasez de petróleo y de otras materias primas limitaro la producción y el transporte alemananes a lo largo de toda la guerra, para junio de 1941 la economía alemana ya dependía de tres millones de trabajadores extranjeros. Hitler esperaba victorias rápidas y no tener que prepararse para luchas prolongadas. De hecho ya miraba más allá de la campaña soviética en 1941 y planeaba crear nuevas formaciones acorazadas y aéreas para las subsiguientes operaciones en el Norte de África y en Asia Menor. Dedicó virtualmente toda la producción de nuevas armas para esos planes futuros dejando a las fuerzas del Este crónicamente necesitadas de material. La Wehrmacht tenía que lograr una rápida victoria o ninguna. (Para una análisis alemán de los primeros seis meses de la guerra véase Klaus Reinhardt, Moscow – The Turning Point: The Failure of Hitler`s Military Strategy in the Winter of 1941 – 1942, Berg Publisher, Oxford y Providence, 1991, pp. 26 – 28).

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Re: David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:39 pm

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El ejército Rojo.-

Pese a su enorme tamaño, en junio de 1941 el ER era víctima del caos; se intentaba implementar una estrategia defensiva con conceptos operativos basados en la teoría de batallas ofensivas con incursiones en profundidad (glubokaia operatsiia) creada en la década de 1930 en detrimento de una defensa efectiva a nivel operativo. Al mismo tiempo se intentaba expandir y reorganizar sus fuerzas tras la pobre actuación en Polonia y en Finlandia, y las purgas militares – que empezaron en 1937 – no ayudaron y provocaron una severa falta de comadantes con experiencia y oficiales de estado mayor capaces de implementar cualquier estrategia ofensiva o defensiva.

No obstante el soldado del ER combatió en terreno propio y que conocía, incluso antes de la llegada del duro invierno, esos soldados demostraron su capacidad de luchar y sobrevivir con muchos menos suministros que los requeridos por un típico soldado occidental.

Al mismo tiempo el rápido avance germano capturó numerosos depósitos logísticos del ER en la parte occidental de la URSS, y como gran parte de la vital industria de defensa soviética estaba localizada al oeste de Moscú, las autoridades tuvieron que evacuar 1500 fábricas hacia el este, a los Urales, antes de la llegada de los alemanes, a veces incluso en medio de combates. Aunque al final el esfuerzo de evacuación fue considerado un éxito, en el proceso los soviéticos abandonaron importantes recursos minerales y sufrieron un enorme descalabro en su producción de guerra.

El ER carecía de cualquier equivalente al grupo o ejército Panzer capaces de llevar a cabo operaciones sostenidas y profundas en retaguardia enemiga, su mayor formación blindada era el cuerpo mecanizado que se formaron a prisa y corriendo en 1940 y cada cuerpo mecanizado constaba de dos divisiones de tanques y una división motorizada. Cada división de tanques disponía de 10940 hombres y 375 tanques pesados pero carecían de apoyo suficiente y por eso el cuerpo motorizado disponía también de una división motorizada y varias unidades de apoyo. Al menos sobre el papel cada uno de estos cuerpos mecanizados rígidos estaban formados pro 36080 hombres y 1031 tanques. ( para más detalles de la estructura de las unidades mecanizadas del ER, véase O. A. Losik, ed., “La formación y el uso en combate de las fuerzas acorazadas soviéticas durante la Gran Guerra Patriótica”, Voenizdat, Moscú, y en inglés, David M. Glantz, Soviet Military Operational Art: In Pursuit of Deep Battle, Frank Cass, Londres, 1991, pp. 74 – 121).

En la práctica el ER estaba por debajo de los números que indicaban los papeles, y la mayoría de sus divisiones del ejército de tierra apenas alcanzaban los 8000 o 10.000 hombres, o incluso menos, antes del asalto alemán. A fnales de 1941, el gobierno soviético intentó remediar el problema llamando a filas a 800.000 reservistas adicionales y acelerando la graduación en varias escuelas militares.

Así, aunque Alemania poseía claras ventajas cualitativas e incluso cuantitativas sobre la URSS para una lucha no prolonganda, si su primer asalto no lograba aniquilar al ER, la URSS sería capaz de derrotar a Alemania a largo plazo. En primer lugar y aunque no lo reconocieran los muy confiados alemanes los soviéticos tenían considerables fuerzas disponibles en los distritos militares del interior y del Lejano Oriente y un inmenso potencial de movilización. Además el ER comenzaba a producir una nueva generació de armamento, incluyendo las lanzadoras múltiples de cohetes (los famosos katiushas) y nuevos tanques (los T-34 medios y los KV pesados) que eran muy superiores a los vehículos alemanes existentes y a los proyectados. (Por entonces la mayoría de las unidades acorazadas alemanas estaban equipadas con tanques medios Mark III y Mark IV, unos vehículos fiables de segunda generación que no eran rivales para oponentes de blindaje más ligero como el T-26 soviético. En 1941 Alemania estaba en proceso de rearmar los Mark III con un cañón principal de 50 mm de velocidad media mientras los Mark IV aún seguían con un cañón de 75 mm de baja velocidad. Ninguno de los dos podía penetrar el grueso blindaje frontal del tanque T-34 medio y de los tanques pesados KV-1 que acababan de salir de la cadena de montaje soviética).

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Re: David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:40 pm

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Advertencias de guerra.

Una cuestión desconcertante asociada a Barbarroja es cómo pudo la Wehrmacht lograr semejante sorpresa política y militar. Hoy en día sabemos que Stalin recibió numerosas advertencias de ataque inminente de una amplia variedad de fuentes, incluyendo diplomáticas, de la NKVD, de la inteligencia y de oras fuentes aparentemente fidedignas, y tampoco los alemanes tomaron especiales precuaciones de ocultar la masiva concentración de fuerzas en la parte oriental de Polonia, de hecho, los aviones alemanes de reconocimiento sobrevolaron en más de 300 ocasiones provocando repetidas protestas diplomáticas, por lo tanto, resulta fácil aceptar la interpretación habitual de que la responsable de la debacle rusa fue la obstinada ceguera de Stalin.

No cabe duda de que Stalin se hizo demasiadas ilusiones al creer que si la guerra se retrasaba otro año podría completar la reorganización de sus fuerzas armadas, pero hubo otras razones para que Stalin no diera crédito a una inmediata ofensiva germana. En primer lugar, los soviéticos temían que los demás enemigos de Alemania, en especial los británicos y la resistencia polaca, proporcionasen información falsa para que la URSS fuese a la guerra. Asimismo, a los líderes soviéticos les preocupaba que una excesiva concentración de tropas o de preparativos en la zona de vanguardia diese a Hitler un pretexto para alguna acción limitada de cara a la captura de territorios fronterizos o para exigir una mayor ayuda económica. Después de todo, Stalin no fue el primer líder en no comprender a Hitler y en creer que era demasiado racional como para no provocar un nuevo conflicto en el este antes de haber derrotado a GB en el oeste. Ciertamente la lógica de Hitler para el ataque, según la cual se debía eliminar a la URSS para aplastar la última esperanza británica de recibir ayuda, era increíblemente poco clara.

Stalin creía que cumpliendo a rajatabla sus acuerdos económicos y suministrar a Hitler sin demora las materias primas tan importantes para la economía germana dejaría sin efecto un incentivo para las inmediatas hostilidades, así en los 18 meses previos a la invasión, la URSS envió dos millones de toneladas de productos derivados del petróleo, 140.000 toneladas de manganeso, 26000 toneladas de cromo y gran variedad de otros suministros. Los últimos trenes de mercancías rusos cruzaron la frontera sólo horas antes del ataque alemán.

Asimismo las purgas eliminaron las operaciones de inteligencia soviéticas así como la estructura del mando militar, sólo la Dirección General de Inteligencia – el GRU – permaneció esencialmente intacta, pero su jefe, el teniente general E. I. Golikov sucumbió a los engaños alemanes que presentaron varias maniobras de engaño para encubrir sus movimientos; primero la planeada invasión de GB, la operación León Marino, fue continuada como cobertura de Barbarroja. El Alto Mando Alemán – OKW – informó confidencialmente a sus colegas soviéticos que la concentración de tropas en el este era en realidad un engaño dirigido a la inteligencia británica y que Alemania necesitaba hacer prácticas para León Marino en una región fuera del alcance de los bombarderos y de los aparatos británicos de reconocimiento. Asimismo Hitler ordenó que la concentración de tropas alemanas fuese vista como una medida de precuación defensiva contra un posible ataque soviético.

La invasión alemana de Grecia y Yugoslavia en abril y mayo de 1941 también contribuyó a ocultar Barbarroja. Esa invasión no sólo proporcionó una explicación convincente para semejante concentración de tropas en el este, sino que causó una serie de aplazamientos en el ataque contra Rusia. Así los agentes de inteligencia que informaron sobre la fecha original del 15 de mayo de 1941 para el ataque quedaron desacreditados cuando ese día pasó sin incidentes. Para fines de junio, tantos avisos resultaron falsos que dejaron de impresionar a Stalin y a sus asesores.

Con todos los datos ofrecidos por Glantz, creo que la sorpresa estratégica soviética es mucho más comprensible, en retrospectiva el mayor fracaso soviético no fue la sorpresa estratégica ni la táctica, sino la sorpresa institucional. En junio de 1941 el ER y su fuerza aérea estaban en plena transición; cambiaban organización, liderazgo, equipamiento, instrucción, despliegue de tropas y planes defensivos. De haber atacado Hitler cuantro años antes o incluso un año antes, las fuerzas armadas soviéticas habrían estado más que a la altura de la Wehrmacht. Sin embargo, por casualidad o por instinto, el dictador germano invadió en un momento en que sus propias fuerzas alcanzaban su apogeo mientras que su archienemigo era más vulnerable. Esta sorpresa institucional fue la responsable de las catastróficas derrotas soviéticas de 1941.

La formulació soviética de avanzados conceptos estratégicos operativos y tácticos de inicios de la década de 1930 fue acompañada a partir de 1935 de una constante expansión de sus fuerzas armadas, expansión que no cesó en lo más mínimo hasta junio de 1941. Esta “movilización” en tiempos de paz convirtió al ER en el ejército más numeroso del mundo, pero tamaño no significa capacidad, las llamadas “contradicciones internas” negaron el progreso de las armas soviéticas y mimaron la capacidad del Estado soviético para contrarrestar las amenazas externas. Entre esas contradicciones internas figuraba como más destacada la paranoia de Stalin que le obligaba a borrar todo pensamiento original en las instituciones militares y a doblegarlas a su voluntad. La sangría que sufrió el ER y que aplastó su moral reprimió todo pensamiento original y dejó una magnífica estructura militar vacía de contenido y madura para una derrota sin catastrófica. Al final sólo una derrota inicial sin predentes conducirían a una reforma exitosa. Es mérito del mutilado cuerpo de oficiales que, cuando llegó la derrota y el momento de la verdad, los oficiales sobrevivientes aún guardasen un legado suficiente de los gloriosos días de principios de la década de 1930 que les permitió superar las restricciones institucionales y conducir al ER a la victoria.

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maxtor
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Re: David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:42 pm

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Barbarroja, la gran cruzada de Hitler, empezó de forma espectacular. Empleando tácticas de la Blitzkrieg, sus carros de combate avanzaron 600 km en el corazón de la Unión Soviética capturando casi toda Bielorrusia y grandes sectores de la región báltica y de Ucrania. La Wehrmacht acabó con el primer escalón del ER, cercó y aniquiló el grueso del Frene Oeste al oeste de Minsk y llegó al río Dnieper en la ruta hacia Moscú. En el proces desgarró el corazón del ER causándole al menos 747870 bajas, incluyendo 588598 muertos, heridos o desaparecidos, casi una sexta parte del ER en junio de 1941, y eliminando 10180 tanques y 3995 aviones de combate. (VOV, pp. 164 – 165 – La clasificación secreta se ha levantado: Las pérdidas de las fuerzas armadas de la URSS en la guerra, operaciones de combate y conflictos militares, de G. F. Krivosheev, Voenizdat, Moscú, 1992, pp. 164 y 368).

No obstante el exitoso inicio ocultó varias realidades negativas que castigarína cada vez más el liderazgo militar y más tarde al mismo Hitler. En primer lugar, aunque morían o se rendían en gran número, los soldados del ER también luchaban, y empezaron a ocasionar bajas numerosas a los alemanes. Tras tres semanas de combates, la Wehrmacht llevaba retraso en su plan ofensivo, en especial en Ucrania y tampoco había aniquilado el previsto porcentaje de fuerzas del ER en las regiones fronterizas, y los comandantes alemanes más perspicaces empezaron a notar la incapacidad de los servicios secretos para predecir correctamente qué grandes formaciones se les aparecerían cuándo y dónde.

Si bien la vanguardia blindada alemana penetró hasta las profundidades de la región báltica, Bielorrusia y Ucrania, el avance germano empezó a perder simetría; especialmente el avance de los Grupos de Ejércitos Norte y Cenro superaba al del Grupo de Ejércitos Sur. El problema de la zona pantanosa del Pripiat empezaba a mostrar su complejidad y, a la luz de la firme resistencia de Kirponos al sur del Pririat, ya era cuestionable si los Grupos de Ejércitos Centro y Sur saldrían de la región manteniedo la línea de avance. Si no lo lograban, se debería revisar la estrategia de Hitler de marchar directamente hacia Leningrado y Moscú.

Por ejemplo en los combates entre las 40ª y las 43ª divisiones de Tanques del XIX Cuerpo Mecanizado de Feklenko contra la 3ª y la 11ª Divisiones Panzer las hicieron retroceder hasta Rovno. Más al sur, a pesar de que tenía una limitada visión del campo de batalla, a Rokossvsky, el comandante del IX Cuerpo Mecanizado le resultó claro que las orden de contraofensivas no eran realistas, pero de cualquier forma obedeció y cumplió la orden de Zhukov; también atacó el 27 de julio, pero perdió contacto conel cuerpo de Feklenko y sus obsoletos tanques ligeros sufrieron grandes pérdidas. Al día siguiente adoptó una actitud más defensiva y tendió una emboscada a las fuerza de tanques de vanguardia de la 13ª División Panzer cuando ésta se aproximaba a Rovno. Quizás por primera vez en la guerra, las fuerzas alemanas soportaron un masivo fuego artillero soviético y sufrieron graves pérdidas. Tras dos días de una escalada germana de ataques por aire y tierra, Rokossovsky recibió la orden de retirada.

Esta indómita contraofensiva soviética, aunque costosa y sin éxito, frenó al menos durante una semana al Grupo de Ejércitos Sur ayudando a crear la situación que finalmente provocó que Hitler alejase de Moscú a parte del Grupo de Ejércitos Centro para asegurarse la ocupación de Ucrania. Las batallas fronterizas en Ucrania demostraron a las claras que las fuerzas acorazadas alemanas no eran invencibles y dieron a futuros comandantes como Rokossovsky su primera y útil, aunque costosa, lección en lo referente a la guerra mecanizada. Pese a su éxito relativo, el Frente Suroeste sufrió lo indecible, perdiendo junto con el 18 º Ejército del Frente Sur, 241.594 soldados incluyendo 172.323 muertos, capturados o desaparecidos, 4381 tanques, 5806 cañones y morteros y 1218 aviones de combate ( VOV, p. 164).

Los comandantes alemanes empezaron a ser conscientes de que el soldado del ER iba a luchar a muerte y que un kilómetro ruso significaba mucho más que un kilómetro europeo, sobre todo en las autovías y carreteras francesas, holandesas y belgas. La primitiva red de transportes en el Este, junto con las inmensas distancias que se debían atravesar, desafió los planes cuidadosamente elaborados y hacía que el avance y el apoyo logístico se convirtieran en una pesadilla. Los germanos aprendieron que luchar contra el ER también significaba superar los impedimentos en su retaguardia.

La fe de Hitler en una pronta victoria se basba en parte en su convencimiento de que grandes sectores de la población soviética apoyarían liberarse del stalinismo. Al menos al principio esto pareció justificado cuando muchos lituanos, letones, ucranianos y nacionales de otros países se mostraron dispuestos a cooperar con las fuerzas alemanas aunque fuera sin excesivo entusiasmo. Stalin fue consciente de esa posibilidad y teniendo en cuenta la dura resistencia a su programa de colectivización de entre guerras, ordenó que se enviara al este a medio millón de personas de etnia alemana y de otras nacionalidades. Sin embargo, desde el primer minuto, la política alemana de ocupación defraudó las esperanzas de Hitler al alinear deliberadamente a las poblaciones locales. Las duras órdenes del OKW, basadas en la excusa de que Moscú no había firmado los acuerdos de Ginebra y la Haya sobre las normas que han de regirl la guerra, impusieron un tono genocida. La “Orden de Comisariado” declaró que los oficiales políticos soviéticos no debían considerarse prisioneros de guerra y debían ser ejecutados en el acto, y una segunda orden especificaba que, en caso de que un soldado alemán cometiera atropellos contra civiles o prisioneros, la acción disciplinaria era opcional y quedaba a discreción del comandante de la unidad. Aunque algunos comandantes germanos se negaron a publicar esas órdenes y se opusieron a ellas ante sus superiores, muchos otros simplemente las acataron. La Wehrmacht está implicada hasta el cuello en esas acciones brutales y asesinas.

Aunque los números exactos de víctimas son imposibles de precisar, casi tres millones de rusos, bielorrusos y ucranianos padecieron esclavitud y con frecuencia, muerte o lesiones permanentes en Alemania. Otros 3.3 millones de prisioneros de guerra soviéticos murieron de hambre, enfermedades y frío en los campos alemanes de prisioneros: el 58 % de los soldados capturados del ER pereció. La política oficial alemana de expropiaciones sistemáticas de alimentos y materias primas a menudo también condenaba a una muerte lenta a los habitantes de los territorios ocupados. Dadas estas políticas, hasta los colaboradores soviéticos sintieron poca lealtad a los alemanes y poco a poco la amenaza partisana llegó a adquirir proporciones catastróficas para los alemanes y sus ya de por sí acentuados problemas logísticos.

A menudo, el liderazgo soviético de posguerra se ufanó en decir que en los primeros días de la Gran Guerra Patriótica, la URSS y el ER experimentaron el equivalente de un ataque nuclear y sobrevivieron, algo exagerado tal vez pero sí tiene tintes de realidad. La brutal agresión alemana desmenbró y destruyó gran parte del ER y cogió a las defensas soviéticas en medio de unas reformas totales. Además de la destrucción física del ER y de las infraestructuras políticas y económicas de la parte occidental de la URSS, transtornó la movilización de fuerzas y la economía de guerra y provocó un caso tremendo a todos los niveles. No obsante, y para sorpresa de Hitler, la movilización, una vez puesta en marcha, prosiguió a buen ritmo generando nuevas fuerzas a una velocidad tal que superaron y luego dejaron pasmada la imaginación alemana. En medio del caos el GKO, la Stavka y el Estado Mayor pudieron reorganizar sus fuerzas para continuar la lucha, sobrevivir y hasta cambiar el curso de la guerra a principios de diciembre.

Sin embargo, todo lo que pudieron lograr en el verano de 1941 los órganos de mando soviéticos en las áreas económicas y militares fueron hechos provisionales con el objetivo de prolongar la lucha y parar de algún modo la ofensiva alemana. A inicios de julio se estaba lejos de tener la certidumbre de que el ER pudiera lograrlo.

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maxtor
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Re: David M. Glantz - "Antes de Stalingrado".

Mensaje por maxtor » Mar Mar 19, 2013 6:43 pm

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La Batalla por Smolensk.

Los combates en el crítico eje de Smolensk entre julio y septiembre de 1941 indicaron que la Stavka comprendió perfectamente la naturaleza de la catástrofe acaecida a sus fuerzas en el frente y actuaó enérgicamente para remediar su situación. La Stavka ordenó prácticamente todas las contraofensivas, contragolpes y contraataques mayores que pudo idear y se esforzó por coordinar los calendarios y objetivos de esas acciones. Pese a esto, la Stavka no entendió la capacidad de sus propias fuerzas ni la de la Wehrmacht. Hasta finales del verano sobreestimó las propias y subestió las ajenas, así envió a sus fuerzas a misiones nada realistas; de manera predecible, los resultados fueron desastrosos. Aunque su planificación se hizo más solvente a medida que progresaba la campaña y que enviaba a sus fuerzas a misiones más ambiciosas, los errores de la Stavka sobre lo que podía lograr con sus fuerzas produjo derrotas espectaculares.

La infraestructura soviética logística y de apoyo todavía era totalmente inadecuada para asistir las necesidades de la guerra moderna, sumamente móvil. Al menos en parte, la posterior toma de conciencia de la Stavka de esos errores motivó el silencio más absoluto en los libros de historia sobre la misma existencia de esas operaciones.

Por el lado alemán las batallas en torno a Smolensk tuvieron excepcional importancia, primero y sobre todo, porque impulsaron a Hitler a modificiar la estrategia de Barbarroja. Aunque fue aleccionadora para la Wehrmacht la resistencia sin precedentes y feroz del ER durante la cual también sufrió reveses puntuales, de inmediato Hitler percibió ventajas en la situación. Mientras el grueso del Grupo de Ejércitos Centro se mantenía firme en el eje de Moscú, el ejército panzer de Guderian diezmaba el frente de Eremenko y amenazaba con destruir totalmente las fuerzas soviéticas en la región de Kiev. Lo que quedaba por verse a inicios de septiembre era si Hitler y la Wehrmacht lograrína aprovechar esa oportunidad única.

A Hitler, Kluge, Hoth y Guderian les preocupaba encerrar a las fuerzas soviéticas casi rodeadas en la regió de Smolensk; esas fuerzas consistían en el grueso del 16º, el 19º y el 20º Ejércitos. Deseando continuar su avance hacia Moscú, Guderain despachó a las 10 ª División Panzer hacia el este para asegurar una cabeza de puente sobre el río Desna en Elnia. Por el contrario, Kluge en el Grupo de Ejércitos Centro y el propio Estado Mayor de Hitler querían destruir el máximo número posible de unidades soviéticas recién localizadas. Los violentos ataques soviéticos contra los flancos de los dos grupos panzer convencieron a Guderian de que él contaba con fuerzas suficientes como para retener Elna o embotelar al 16º Ejército al este de Smolensk, pero no para ambas cosas a la vez.

Las continuas ofensivas y contrataques soviéticos, aunque mal coordinadas restaron a los alemanes flexibilidad operativa, erosionando su fuerza ofensiva y convenciendo al mando germano de lo acertado de detener la acción ofensiva directa en el eje de Moscú y de lanzar en cambio un ataque contra Ucrania, aparentemente más debilmente defendida. Debido en parte a la feroz resistencia soviética en torno a Smolensk en la segunda mitad de julio, Hitler y el OKH alteraron la estrategia para la conducción de la campaña. La Directiva del Führer nº 33 fechada el 19 de julio, ordenó a las fuerzas alemanas “evitar la fuga de grandes fuerzas enemigas hacia el interior del territorio ruso y aniquilarlas”. Una directiva suplementaria del 23 de julio reiteró la intención de Hitler de capturar Leningrado antes de marchar sobre Moscú y asignó el Tercer Grupo Panzer al Grupo de Ejércitos Norte mientras durasen las operaciones contra Leningrado.

Hitler decidió que debido a la creciente resistencia soviética en el eje de Moscú la Wehrmacht llevaría acabo su principal esfuerzo contra Leningrado en el norte y Kiev y Ucrania en el sur. En consecuencia las fuerzas alemanas dejaron de atacar al este de Smolensk durante dos meses. En ese momento, la magnitud del éxito defensivo soviético pasó bastante desapercibido a los comandantes alemanes quienes no le dieron mayor importancia en sus memorias. Sin embargo, la realidad fue que el ímpetu de la Blitzkrieg empezó a perder fuelle no sólo por las vacilaciones del Alto Mando Alemán sino también por la férrea resistencia de las tropas soviéticas. En contraste, las limitadas victorias en torno a Smolensk levantaron la moral del ER y le dieron un tiempo precioso a Timoshenko y a la Stavka para reorganizar las defensas de Moscú.

Las enormes distancias recorridas por los alemanes y los problemas de logística motivaron también la decisión del 30 de julio del OKH de declarar una tregua virtual para que el grupo de ejércitos pudiera descansar y reabastecerse. Para el 31 de julio, tras seis semanas de combates, los tres grupos de ejército habían sufrido 213.301 bajas, pero sólo habían recibido 47.000 reemplazos. Al mismo tiempo Hitler se negó a proporcionar tanques recién fabricados y unidades de reparaciones tratando de reservarlos para nuevas y rehabilitadas unidades panzer una vez que acabara la campaña.

Al mismo tiempo la defensa del ER en el eje de Leningrado duró del 10 de julio al 30 de septiembre, fecha en que se estabilizó el frente sur de Leningrado, manteniéndose sin cambios hasta enero de 1943. En esos 50 días de defensa desesperada y a menudo a un alto cose, las fuerzas del ER desbarataron el plan de Hitler de conquistar Leningrado por medio de ataques concéntricos de sur a norte. Los combates de recrudecieron poco a poco a medida de que el ER endurecía su resistencia y empezaba a llevar a cabo contragolpes, así el ritmo de avance alemán se redujo de una media de 5 km por día en julio a 2.2 km en agosto y a 1.4 en septiembre. El ER mejoró sus defensas y sus técnicas a lo largo de todo ese periodo adoptando medidas de movilización extraordinaria y a veces draconiana y destinando al combate a prácticamente todas sus fuerzas disponibles.

La fortaleza y complejidad de la ofensiva germana también aumentaron a medida que se sucedían las acciones; en julio, el Grupo de Ejércitos Norte y sus aliados finlandeses atacaron simultáneamente por los ejes de Petrozavodsk, Olonets y Leningrado, a mediados de agosto los alemanes penetraron en las defensas rusas por el eje de Novgorod, cortaron y aislaron gran parte del 8 º Ejército en Estonia y atacaron al unísono por los ejes de Kranogvardeisk y del istmo de Carelia. A fines de agosto y principios de septiembre, las fuerzas alemanas avanzaron al mismo tiempo por los ejes Mga, Krasnogvardeisk y Carelia. El ER trató de contratacar a gran escala en Soltsy, Staraia Russa, Kranoe Selo y Siniavino, pero sólo logró demorar el avance germano, incluso después de que el ER frenase a los alemanes a las puertas de Leningrado no habíia la menor duda de que la ciudad seguía en peligro mortal.

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