por homer5275 el Vie Nov 06, 2009 9:56 am
Hola a todos
Seguimos con la historia
La misión encomendada a esta división habría sido casi irrealizable incluso para dos divisiones. La 1° División Paracaidista alemana había sido creada en la primavera de 1943 con los restos de la antigua 7° División Aerotransportada. En julio de 1943, durante la invasión de Sicilia por los Aliados, la división había llegado a tener 15.000 hombres. Pero ahora en febrero de 1944 y con el desgaste de siete meses de combates, su fuerza se había reducido en más de la mitad. Muchos de sus batallones no pasaban de los 300 hombres y las compañías se reducían a 30 o 40 individuos. Durante todo este tiempo la división había permanecido en acción constante, lo que se traducía en el cansancio acumulado de los hombres, muchos de los cuales además estaban enfermos de malaria. Sin embargo, sabían muy bien que se les había asignado aquella difícil misión precisamente por ser una fuerza de élite, que ninguna otra gran unidad podría emplearla mejor y que tenían una reputación que mantener.
En los años que siguieron a la heroica, aunque costosa operación de Creta, en 1941, las tropas aerotransportadas alemanas se habían ido convirtiendo en unas unidades de élite que Hitler utilizaba como una Feuerwehr es decir, como una "brigada de bomberos". A partir de 1943 la l° División Paracaidista había sido dotada con mejor armamento -por ejemplo, con cañones contracarro de 75 mm y artillería ligera de campaña de 75 y 100 mm, equipándola además con un vestuario que mezclaba prendas tropicales y de invierno, incluyendo un chaquetón de salto con camuflaje. Les faltaba con frecuencia fundas para los cascos, pero en su defecto solían utilizar habitualmente las redecillas para colocarse ramas de vegetación.
La víspera de la tercera batalla de Cassino la moral y el «esprit de corps» de los hombres de la División Paracaidista rayaban a gran altura. No sólo les unía su inquebrantable fe en el nazismo, sino que se había ido desarrollando en ellos, sin distinciones jerárquicas, un vínculo profundo al compartir el riesgo de los saltos que les había enseñado a depender los unos en los otros, en su habilidad y valor, Los más jóvenes, en 1944, se sabían pertenecientes a una unidad de élite que exigía a sus hombres el máximo de su capacidad de combate. Muchos de los oficiales y suboficiales eran veteranos de las campañas de Holanda, Bélgica, Creta y Rusia. Había también una larga tradición de mando, particularmente entre los jefes, nacida en el campo de batalla. Pero el espíritu de lucha y la fortaleza física no eran las únicas razones para considerar la división como una unidad de élite. Su veteranía y su excepcional preparación para el combate constituían el fundamento de su valor, de su gran iniciativa y de su resolución para combatir.
Fuente: La batalla de Monte Cassino, Matthew Parker
Dias de Infamia, Michael Coffey
Un saludo




+58"No hay victoria sin sacrificio"