Prisioneros en el Pacifico

La guerra en el Pacífico

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Prisioneros en el Pacifico

Mensaje por Francis Currey » Mar Nov 27, 2007 7:31 pm

La olvidada línea de ferrocarril que transcurría por la selva de Sumatra, construida por prisioneros de guerra japoneses y trabajadores esclavos indonesios.

Una breve referencia a la línea de ferrocarril

Antes de los años 30, los ingenieros de las líneas de ferrocarril holandeses investigaron la posibilidad de construir unas entre la costa norte y sur de Sumatra para aprovechar mejor los yacimientos de carbón de esta tierra. Se decía que estos yacimientos albergaban el mejor carbón, fácilmente extraíble en la superficie.

El problema estribaba en la construcción de la línea de ferrocarril en la inhóspita selva, llena en su mayor parte de pantanos. Tenían que construir puentes que cruzaran los ríos, sometidos a las inundaciones que causaban los monzones. Y todo esto en un país sitiado por la malaria y otras enfermedades. Así que los planes fueron prácticamente abandonados.

Tras la ocupación japonesa de las Indias Orientales holandesas, estos planes emergieron de nuevo y fueron considerados viables por los conquistadores japoneses. Después de todo, ellos tenían trabajadores; multitud de ellos sin coste alguno.
Al principio, se apuntaron voluntarios indonesios, bajo falsas promesas de trabajo fácil, bien pagado y comida abundante. En japonés los llamaban “Romushas”.

El trato a estos romushas era terrible y pronto hubo escasez de voluntarios. Esto desencadenó la introducción de trabajo forzado.
En 1944, se tomó la decisión de utilizar a los prisioneros de guerra y el 19 de mayo de 1944 el primer contingente de prisioneros de guerra de los campos de Java llegó a través del puerto de Emma, cerca de Padang. Les transportaron en camiones hasta Pakanbaroe. Su primera misión era la de hacer el primer campo habitable. Se trataba de viejos barracones de una compañía de aceite, a unos cien metros del río Siak. Era un caos. Cuando llovía, algo que sucedía con frecuencia, la mayor parte del campo se inundaba y los prisioneros tenían que caminar con el barro hasta las rodillas. Pronto, se llamó a este campo “Mud Resort” (Balneario de Barro) y este nombre permaneció hasta la evacuación, el 17 de octubre de 1945.

Fuente:http://au.geocities.com/frans_taminiau/
Última edición por Francis Currey el Dom Dic 02, 2007 7:59 pm, editado 1 vez en total.

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Mensaje por Francis Currey » Mar Nov 27, 2007 9:30 pm

"MODDER LUST"

(BALNEARIO DE BARRO)

Es viernes, 19 de mayo de 1944 cuando los primeros prisioneros de guerra llegan de Java. Principalmente son del KNIL (Ejército Real de las Indias Orientales Holandesas). Debido a su gran disciplina, pronto empezaron a construir un campamento. Destacaron a sus propios grupos para cavar letrinas, construyeron una cocina de campo y repararon los cuarteles como les fue posible. Siempre que llovía, que lo hacía muy a menudo, el terreno se convertía en barro y pronto llamaron al campo “Modder Lust” (Balneario de barro). Afortunadamente, la primera noche fue seca. Básicamente con sus manos desnudas y algunas herramientas primitivas dominaron el terreno lleno de maleza.

El 24 de mayo de 1944 comienza la construcción de la línea de ferrocarril. El día empieza a las 7 en punto en la hora de Tokio. Todavía está oscuro porque son las cinco en punto en la hora de Sumatra. En silencio, los prisioneros recogen sus raciones de comida. Estas consisten en una gachas templadas de fécula, hechas de tapioca sin sal ni azúcar. No posee valor nutricional pero llena el estómago. A las 8 (6:30 en el reloj de Sumatra) es la hora del “Tenko”. Esto son gritos de los guardias. Después cuentan a los prisioneros pero como de costumbre, no cuadra. Así que había que esperar mientras se hacía el recuento una y otra vez.
Después partían hacia el puerto del río Siak, donde las traviesas y los raíles estaban amontonados. Estos habían llegado por barco desde diversos puntos de todo el archipiélago. Los raíles de diez metros de largo, que pesaban trescientos kilos cada uno, eran transportados por seis personas en sus hombros por el sendero desigual que llevaba al terraplén. Este fue construido por los Romushas antes de que llegaran los prisioneros europeos. Pocos prisioneros de guerra son utilizados para este duro trabajo. Pero aquellos que caían agotados o intentaban descansar eran golpeados por los guardias. Pronto, con el calor del día, la sed se vuelve insoportable. Pero los guardias japoneses no les dan permiso para beber antes del descanso del mediodía de la 1, cuando se les entrega un brebaje llamado “té” y unas gachas líquidas hechas a base de arroz cocido en agua.

A las 6 termina el día de trabajo y vuelven al campo, donde les espera la cena de arroz cocido con verduras (las duras hojas del árbol katella). A veces sabía ligeramente a pescado sazonado o carne. Cuando acaban la cena, los prisioneros caen exhaustos en sus “bale-bale” (una cama hecha de bambú, con solo unas esteras de bambú donde tumbarse). De esta forma construyeron los prisioneros unos dos kilómetros y medio de raíles por día.

Pronto, la distancia desde el río Siak hasta el centro de trabajo se vuelve demasiado lejana y tienen que transportar los materiales con camiones. En la segunda semana, una tormenta azota el campo por la noche y los techos de los cuarteles no pueden contener la inundación y hay una lucha por llegar a los lugares secos. A la mañana siguiente, la mayoría de los prisioneros están cubiertos hasta las rodillas por el viscoso barro. La lluvia ha afectado al terraplén y los descarrilamientos se suceden. Con el empleo de la fuerza bruta bajo constantes golpes de los guardias, el tren es colocado de nuevo en el raíl. A causa de la superficie blanda, y por no usar cascajos, los descarrilamientos se convierten en el orden del día.
Los guardias, principalmente coreanos, no miraban dónde golpeaban y a veces usaban palos con astillas. Muchos prisioneros recibieron profundos cortes, que pronto se convirtieron en úlceras tropicales. A medida que progresaba la línea de ferrocarril, se instalaron más campamentos y se construyeron un total de catorce a lo largo de los 220 kilómetros de ruta. Las condiciones variaban de malas a insoportables.

continua

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Mensaje por Francis Currey » Mié Nov 28, 2007 12:04 am

Pintura del Sim Admiral

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Fuente:http://au.geocities.com/frans_taminiau/

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Mensaje por Francis Currey » Mié Nov 28, 2007 12:09 am

Entre los cuarteles y a lo largo de las “carreteras” del campo número 1, los prisioneros cultivaron huertas de vegetales.

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Interior de uno de los barracones

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Los prisioneros se relajan fuera de una cabaña de la distribución del campamento, llamada
"Duiven til"



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Mensaje por Francis Currey » Jue Nov 29, 2007 12:25 am

Villa "Duiventil"

Se hizo conocida como el “Centro de Administración” del campamento número 1. Este era el campamento base, donde se encontraba situado el centro técnico japonés hasta el 1 de julio de 1945.

El comandante oficial del campamento es el Mayor W.C.M. Slabbekoorn, pero a causa de su degenerativa condición física y mental, sus funciones están siendo desarrolladas por el teniente H.C.P. Vennik. A pesar de que es un subordinado más joven (28 años), poseía habilidades de liderazgo naturales, por lo que fue una excepción para los oficiales de mayor rango.

El teniente Vennik también resultó ser un “manitas” e hizo, sirviéndose de herramientas muy primitivas, varios instrumentos médicos como un martillo de rodilla para los doctores y de un clavo ordinario una “aguja” con una ranura afilada, que se usaba para drenar fluidos de los pacientes con la enfermedad de beriberi.

Cerca de “Duiventil”, en el complejo japonés, había dos grandes bidones que eran diariamente llenados con agua caliente y usados como un baño para los guardias. Durante estas fiestas de lavado, discutían el avance de la guerra. Estas conversaciones se escuchaban en la distancia y mantenían a la población del campamento número 1 mejor informada que en cualquier otro sitio de la línea de ferrocarril.
El teniente Vennik se ganó la confianza comedida del comandante del Campamento Japonés porque informó de un prisionero desaparecido. La mayoría de las veces le informaban de antemano y él disimulaba. Aquel hombre dejó el campamento una noche, tras ser advertido por el teniente Vennik de que no fuera, para robar azúcar de los japoneses. Pero no regresó antes del recuento de la siguiente mañana. Le encontraron más tarde, le torturaron y fue asesinado por la Kempetai (Policía Secreta Japonesa).

Casi siempre, la población total del campamento número 1 era de unos mil prisioneros

El "Campo de la Muerte"

Los más graves dentro de los enfermos fueron enviados al campamento número 2 y en la mayoría de los casos nunca salieron de allí. Sin medicinas los doctores no podían hacer gran cosa para salvarles. Para empeorar todo aún más, la política japonesa era proporcionar a los enfermos medias raciones ya que no podían trabajar. Ellos hacían todo lo posible para aliviar su sufrimiento.

Se descubrió que los gusanos preparados con chile eran una buena fuente de proteína y muchos enfermos se recuperaron con ellos. También se utilizaban gusanos para que se comieran la carne en descomposición de las úlceras tropicales. Los enfermos de malaria tenían que aguantar como podían ya que no había quinina. Tras la rendición, se descubrió que había una gran cantidad de las medicinas que habían necesitado desesperadamente almacenadas en un depósito en Pakanbaru, pero los japoneses nunca se las suministraron.

Tampoco existía cura para el beriberi y todo lo que podían hacer para calmar su sufrimiento era drenar los cuerpos hinchados de líquido. Las condiciones higiénicas en el hospital eran pésimas. La mayoría de los enfermos de disentería estaban tumbados en su propia mugre porque había demasiados para que los enfermeros les cuidaran. El hedor era indescriptible.

Un cuidador llamado Oom Carel (tío Carel) a causa de su edad, estaba
oficialmente designado por los japoneses para que se encargara de los muertos. Pero también les hacía la vida más fácil a los pacientes vivos contándoles historias y leyéndoles la Biblia.

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Mensaje por Francis Currey » Vie Nov 30, 2007 2:09 am

El soldado japonés

Era fuerte y un gran luchador con el que vérselas, aunque su entrenamiento básico y el manejo de armas era mínimo. La disciplina era la prioridad número uno. Durante su entrenamiento, cualquier falta de disciplina era castigada por sus superiores en forma de golpes. Su edad estaba entre los 18 años y los 40 y rara vez superaban el 1,60 de altura.
Desde el momento en que se unía al regimiento obedecía órdenes de forma ciega. Desde edades tempranas se les instruía así y por ese motivo toda la población japonesa que se rendía era considerada deshonesta y los prisioneros eran torturados y asesinados por sus enemigos. No es extraño que todos lucharan hasta la muerte ya que con la muerte llegaba la gloria eterna, según decía el emperador. El ser capturado como prisionero era un acto infrahumano.

El soldado japonés tomaba tres comidas al día, principalmente 630 gramos de arroz complementados con pescado, carne, verduras y fruta. Dormía en una estera sobre el suelo. Durante las operaciones transportaba su munición y granadas de mano, rifle y bayoneta, herramientas de trinchera, un abrigo, dos mantas, utensilios de comida, calcetines extra y ropa interior. Arriba colocaban 10 kilos de arroz y agua potable.

Durante la guerra, el mayor problema en este ejército japonés eran las provisiones y a menudo tenían que suministrarse sus propias necesidades.

Los cuidados médicos no eran muy básicos en absoluto y a menudo los enfermos o los que agonizaban eran abandonados a su suerte. La malaria, disentería, el cólera y el beriberi se llevaron muchas vidas.
La mayoría de los guardias de prisión eran reclutados de voluntarios coreanos y muy a menudo el trato sádico que los aliados prisioneros tenían que soportar era debido a ellos

En el campo número dos, el “Campo de la Muerte”, 5 km al sur de Pakanbaroe, donde eran trasladados los enfermos más graves y la mayoría de ellos moría, los guardias coreanos a veces apagaban cigarrillos encendidos en su cara. Un juego popular era el de alinear a los prisioneros en dos filas opuestas la una a la otra y dejar que se atacasen entre sí. Si no se hacía a su gusto, utilizaban cañas de bambú y las culatas de los rifles para mostrarles cómo debían hacerlo y no estaban satisfechos hasta que la sangre corría. Los entretenidos guardias entregaban cigarrillos a los ganadores de estas luchas.
En la mayoría de los casos, los guardias japoneses, que aplicaban normas superiores, no maltrataban a los prisioneros en exceso.

Todo lo expuesto anteriormente no es una excusa, sino una introspectiva en su comportamiento hacia los prisioneros de guerra. Por qué tratarles como seres humanos cuando habían dejado de serlo al rendirse.
También debido a su educación y creencias, el ejército japonés no tenía idea de cómo actuar o cómo cuidar a los miles de prisioneros de guerra tras la rendición de las tropas aliadas. Tokio nunca había establecido directrices en ese aspecto.

En condiciones inimaginables, los doctores hacían lo que podían. No tenían instrumentos ni medicinas adecuadas. Las operaciones se llevaban a cabo en la mayoría de los casos sin anestesia. A veces conseguían cloroformo, pero en raras ocasiones.

Las herramientas para las operaciones eran hechas a mano y muy rudimentarias. Una sierra ordinaria de carpintería se usaba como una sierra para huesos. Cuchillos afilados servían como bisturís. Tenedores doblados se usaban para mantener abierta una incisión durante las operaciones. La sala de operaciones estaba cerca de la cocina de campo así que siempre disponían de agua caliente.

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Mensaje por Francis Currey » Sab Dic 01, 2007 3:10 pm

La malaria era muy común, al igual que la disentería y el beriberi. Sin medicinas ni complementos vitamínicos, los doctores no podían hacer nada por los pacientes. Cuando llegaban al campamento número dos, normalmente significaba su final y su muerte era inminente.
Tras la capitulación, se descubrió que los japoneses tenían todos los suministros médicos necesarios en almacenes en Pakanbaroe.

En una ocasión, llamaron a un doctor para una operación de apéndice, pero tras examinar al paciente no encontró indicios para hacerlo. De todos modos le obligaban a operar o de lo contrario le dispararían. Ya que no existía ninguna razón para realizar esta operación, se negó de nuevo. Como resultado, el campamento entero tuvo que prescindir de agua durante 24 horas y el comandante del campamento fue reprendido por el desprestigio.

Todo lo que podían hacer por los enfermos de beriberi era drenar los fluidos del cuerpo para calmar su agonía. Pero al final morían ya que no había vitaminas para curarles

Para añadir más sufrimiento, a los prisioneros del campamento número dos se les suministraba media ración ya que no podían trabajar. Esto también complicaba el proceso de recuperación.

El cementerio principal estaba situado cerca del campamento número dos, al otro lado de un arroyo y las comitivas funerarias eran la orden del día. Cuando no quedaba madera para los ataúdes, los cuerpos muertos eran envueltos en esteras de bambú entrelazado. La comitiva funeraria les transportaba al otro lado del arroyo, al cementerio donde se les enterraba en tumbas cavadas por otro grupo. No había sacerdotes en el campamento, así que un voluntario oficiaba la ceremonia funeraria y colocaba una cruz de madera en la tumba.

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Mensaje por Francis Currey » Dom Dic 02, 2007 7:54 pm

El transporte de prisioneros I


Desde 1938 a 1944 el buque era conocido como Zyunyo Maru, debido al sistema de grafía "Romaji" adoptado por el gobierno japonés en 1937. Fue construido en 1913 como el “Ardgorm” británico. En 1917 se convirtió en el "Hartland Point". En 1919 se le llamó "Hartmore". En 1921 se vendió a Japón y se le llamó "Sureway". En 1927 se le llamó "Junyo Maru" para después ser renombrado como "Zyonyo Maru" en 1938, hasta que fue torpedeado en 1944.

El sábado 16 de septiembre de 1944 a las tres de la tarde, el buque marchó de Tandjoeng Priok rumbo al noroeste. Ninguno de los prisioneros sabía a dónde se dirigían. La mayoría provenía del Décimo Batallón de Infantería del KNIL (Ejército Real de las Indias Holandesas). Había 6500 prisioneros a bordo, 2300 europeos y 4200 trabajadores forzosos javaneses. Los llevaban en las bodegas donde el calor y el hedor se hacían insoportables.

Sorprendentemente, la comida era aceptable, incluso había verduras frescas. El buque también transportaba camiones, dinamita y bidones de gasolina entre otros cargamentos. Las letrinas eran estructuras de madera colgadas en la borda. Pero con tanta gente siempre había largas colas, lo que era un gran problema para los enfermos de disentería.
El mismo barco de 5065 toneladas estaba en un estado de terrible abandono. El óxido dominaba la antigua pintura gris apagada de camuflaje. Al no hacer ninguna limpieza, el polvo del carbón y del cemento de los anteriores cargamentos pronto cubrió a los prisioneros y a todo lo demás. Hacía un calor insoportable y no había agua para lavarse.

En la mañana del domingo del 17 de septiembre, la costa oeste de Sumatra se avistó con las cimas de la cadena montañosa de Bukit. Entrada la tarde, el tiempo se volvió inestable, por la noche calaba hasta los huesos y los prisioneros temblaban de frío. Zigzagueando y acompañada de una pequeña corbeta, una cañonera y unos cuantos cazas, el barco continuó su viaje.

El sol salió y pronto la temperatura se elevó hasta un opresivo calor. Los primeros enfermos murieron y fueron arrojados por la borda sin ceremonia alguna. A las 4 menos 9 minutos del lunes 18 de septiembre de 1944, una fuerte explosión en la proa zarandeó todo el barco. Salieron volando partes del mismo y gente a la vez.

A través de los altavoces el capitán anunció que los motores se habían estropeado. Pero unos segundos más tarde tuvo lugar una segunda explosión en la popa. Los dos torpedos habían impactado en el barco en el lado a estribor. Algunas personas saltaron por la borda de forma inmediata, pero en general no cundió el pánico a bordo ya que el barco permaneció en equilibrio y la mayoría no se dieron cuenta de que se estaba hundiendo.

Cuando el barco comenzó a hundirse en la popa, se impuso el pánico y los prisioneros luchaban unos contra otros para llegar al otro lado del barco y saltar por la borda. Algunos murieron tras golpearse con objetos flotantes en el agua y otros fueron pisoteados hasta la muerte en medio del caos. Solo los japoneses podían subir a las lanchas del barco y los guardias japoneses mantuvieron alejados a los prisioneros con hachas. Un testigo advirtió un cuerpo flotando con una enorme herida en la cabeza y los dedos cortados.

El agua estaba llena de escombros y cuerpos. Los supervivientes intentaban mantenerse a flote nadando o agarrándose a objetos que flotaran. Al final el barco se hundió tras las olas. Se llevó con él a los enfermos que no pudieron salir de las bodegas y veintenas de prisioneros javaneses en la bodega de proa. La posición del barco era de 15 millas al oeste de Benkulen, ± 2° 53'' al sur y 101°11'' al este.

Media hora después del hundimiento, la corbeta regresó para recoger a los supervivientes, pero solo pudo llevarse a unos 100 debido a su limitado tamaño. A las 8 de la tarde dejó el lugar y se dirigió al norte, mientras que la cañonera más grande prosiguió con el rescate y recogió a otros 50 hombres durante la noche.

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Mensaje por Francis Currey » Lun Dic 03, 2007 9:48 pm

A la llegada a Padang, los supervivientes fueron alojados en la cárcel local. Uno de los recuentos revela que había 674 supervivientes de los 2300 prisioneros de guerra que salieron de Tandjoeng Priok. Eso significa que 1626 se ahogaron durante el desastre. De los 4200 Romushas solo unos 200 sobrevivieron. Y de los 674 supervivientes otros 30 murieron por agotamiento, congelación y disentería. Algunos fueron enterrados en el cementerio europeo de Soloh, no muy lejos de Padang. A otros se les enterró más tarde en los campamentos 1 y 2.

El submarino que torpedeó al Junyo Maru el 18 de mayo de 1944, fue el británico Van Waerwijk (3040 toneladas), construido en 1910 para Koninklijke Paketvaart Mij por Fijenoort en Rotterdam.

El 2 de marzo de 1942 fue hundido por su propia tripulación en Tandjoeng Priok para usarlo como barco de bloqueo. En julio de 1942 fue recuperado por los japoneses y puesto de nuevo en servicio, con el nombre de "Harikiki Maru". El 26 de junio de 1944 en la ruta de Belawan hacia Singapur, en línea recta con Malacca, aproximadamente a 03.15N y 99.46S, fue torpedeado y hundido por el submarino británico "Truculent".

El hundimiento
El 25 de junio de 1944, el Van Waerwijk, siendo ya el Harikiki Maru salió del puerto de Belwan cerca de Medan con 1174 prisioneros a bordo. Era el segundo barco de un pequeño convoy de cuatro, un carguero y dos pequeños petroleros, protegidos por dos corbetas y un avión. Los prisioneros viajaban en la bodega, donde cada uno disponía de un espacio de aproximadamente 1,80mx60cm. Solo se les permitía estar en la cubierta por turnos. Esto les permitía escapar del calor pegajoso de la misma. Al caer la noche, el convoy echó el ancla y continuó el viaje a la mañana siguiente a las 7 en punto. El convoy estaba ahora también protegido por un bombardero.

A la 1 se les suministró la comida, que terminaron en pocos minutos. Después, cuando un buen número de prisioneros intentaba ir a la cubierta, los guardias coreanos les condujeron de nuevo a la bodega.

A las 2 menos 8 minutos de la tarde, el primer torpedo impactaba contra la portilla del barco entre la segunda bodega y la carbonera. Después se halló en la costa de Tandjongbalé.

Los prisioneros que se encontraban en la cubierta se percataron de lo que estaba sucediendo y saltaron por la borda, pero la gente de las bodegas vaciló durante un tiempo hasta que un segundo torpedo golpeó al barco. Pronto este escoró bruscamente. El pánico se desató y algunos prisioneros intentaron escapar por las portillas. Un inglés se quedó atrapado entre la cadera y los hombros y se hundió con el barco como muchos otros que no fueron capaces de llegar a la cubierta. Uno de los doctores del campamento de Aceh saltó por la borda y murió al caerle encima un bote salvavidas.

Cuando el barco se partió en dos, la parte de la popa se hundió rápidamente. La proa se atascó en un banco de arena, pero las bodegas ya se habían llenado de agua, ahogando a los que se encontraban en su interior.

Uno de los barcos que quedaban lanzó un bote salvavidas, pero claramente se dio preferencia a los supervivientes japoneses. Algunos de los supervivientes permanecieron en el agua durante tres horas antes de que les rescataran.

De los 1174 prisioneros, se salvaron 1020. Algunos desembarcaron en la costa de Sumatra y a otros los llevaron a Singapur. Los australianos se quedarían en el campamento “Red River” y “Changi”. Otros acabaron en un campamento llamado "River Valley Road". Los supervivientes permanecieron aquí durante un mes antes de ser enviados a Pakan Baroe en Sumatra. En Singapur murieron 22 por causa del hundimiento.

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Mensaje por Francis Currey » Jue Dic 06, 2007 1:45 pm

Consecuencias

¿Qué les sucedió a los japoneses responsables de los crímenes cometidos?

Un total de 31 japoneses y coreanos tuvieron que responder por los crímenes en la corte provisional Marshal en Medan.
1. Teniente general Moritake Tanabe, comandante del 25 Ejército Japonés en el sudeste de Asia desde 1943: el 30 de diciembre de 1948 fue condenado a muerte.
2. Capitán Ryohei Miyazaki, responsable de los campamentos de la línea de ferrocarril: el 30 de mayo de 1948 fue condenado a muerte.
3. Teniente Isamu Doi: el 30 de mayo de 1948 fue condenado a cadena perpetua.
4. Teniente Susumu Nagai: el 30 de mayo de 1948 fue condenado a ocho años de cárcel.
5. Dr. Haruyoshi Ishi: cuatro años de cárcel.
6. Dr. Keji Kusomoto: quince años de cárcel.
Fue difícil identificar a tantos guardias ya que se desconocía su nombre real y solo contaban con los apodos, o habían cambiado sus nombres tras la capitulación. Al final fueron identificados colocados en línea por sus víctimas.
1. Kiyoshin Kaneki ("Sabueso"): 7 años de cárcel.
2. Takemitsu Matsuoka: 9 años.
3. Gido Satayama (Bertus o Ikan Teri): 5 años.
4. Fukushoku Ohara (Ohara): 10 años.
5. Takeo Kawamoto (Dikkie Bigmans o El boxeador): 12 años.
6. Moou Kanemoto (El hijo del granjero): 6 años.
7. Kaen Yanankigawa: 5 años.
8. Mitsuo Uramoto: 7 años.
9. Togen Iizumi (Cara de niño): 20 años.
10. Taizyntu Kamino (Bawal): 7 años.
11. Eigyoku Iwamoto (Cuatro ojos): 8 años.
12. Shoseki Tanaka (a cargo de los guardias coreanos): 8 años.
No se sabe la condena de los siguientes:
13. Nishimura (Comandante coreano).
14. Kobiashi (King Kong).
15. Fuji (Tiesto o Napoleón).
16. Takajama ("Bizco" Guarda coreano del campamento número ocho)
17. Shimamoto (Guarda coreano del campamento número ocho).
18. Tosaikawa (Guarda coreano del campamento número ocho).

El 7 de agosto de 1948, los siguientes bastones de mando fueron condenados:
19. Masaji Sukigara: cadena perpetua.
20. Tori Kasamatsu: 8 años.
Un grupo de guardias semi-militares fueron condenados el 1 de agosto de

1948:
21. Kejiu Kaneda: 5 años.
22. Masao Kanemoto: 12 años.
23. Eikichi Yoshimoto: 10 años.
24. Nagao Shimamoto: 6 años.
25. Zaimei Okamura: 8 años.
26. Yasukumi Wada: 7 años.
27. Kunchin Matsui: 8 años.
28. Kessei Yanagawa: 14 años.
29. Sumihisa Kaneyama: 5 años.
30. Yukio Matsuyama: 12 años.

El teniente Tohji Miura, comandante del grupo Atjeh se libró de la condena y regresó a Japón el 5 de mayo de 1946 desde la isla Rempang, cerca de Singapur. Murió en Kioto en 1975.

El guardia llamado “El terco”, odiado profundamente por su crueldad, fue atacado por un tigre mientras se encontraba de servicio en la línea de ferrocarril y murió.

La duda es cuántos cumplieron su condena pero las dos condenas de muerte fueron ejecutadas, la última de ellas el 11 de octubre de 1949.

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Mensaje por leytekursk » Vie Dic 07, 2007 7:43 pm

Como siempre, un excelente trabajo Francis....Gracias.


Saludos...

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Mensaje por Francis Currey » Dom Dic 09, 2007 2:29 pm

Muchas gracias Leytekursk a ver si entre todos seguimos desarrollando el tema.

Saludos

Sgt. Sanderson
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Mensaje por Sgt. Sanderson » Mar Dic 11, 2007 7:20 pm

que hay

Muy buen trabajo, en verdad eso no lo sabia, quisiera ver si podrias desarrollar un tema sobre los tratos de los captores japoneses a los prisioneros de guerra britanicos, filipinos y americanos

Saludos :twisted:

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Mensaje por Francis Currey » Mar Dic 11, 2007 9:17 pm

Gracias amigo recojo el guante, pero hasta el finde semana no podre hacer mucho, aunque prometo colgar alguna cosilla.

Un saludo

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Mensaje por Francis Currey » Mar Dic 18, 2007 12:04 am

¿Cuántos fallecieron?

De los 6593 prisioneros, 176 murieron en el hundimiento del Van Waerwijck (26-06-1944) y 1620 en el del Junyo Maru (18-09-1944). En total 1796 hombres.

Durante la construcción de la línea de ferrocarril, 698 prisioneros de guerra murieron a causa de enfermedades, malos tratos o accidentes. De este modo, un total de 2494 o el 37,79% de los 6593 prisioneros de guerra embarcados con destino a Pakan Baroe perdieron sus vidas.
Nunca se sabrá la cifra exacta de Romushas, pero se estima que fueron unos 80.000.

Se han conservado los nombres de los prisioneros de guerra que perdieron sus vidas pero no se han encontrado 41 tumbas de los mismos. En 1949, los restos de unas doscientas tumbas identificadas fueron trasladadas a Java, entre otros lugares al Cementerio Nacional de Ancol, cerca de Jakarta.

¿Y los supervivientes?

Finalmente regresaron a sus casas con sus respectivas familias. En la mayoría de los casos, sus cicatrices físicas curaron lentamente y retomaron sus vidas lo mejor que pudieron. ¿Qué hay de sus cicatrices mentales? El problema está en que las cicatrices mentales no se pueden ver y la gente pensaba que pronto se recuperarían de estas terribles vivencias. Sin embargo, está probado que no sucedía así. Muchos ex prisioneros de guerra querían olvidar todo sin más, pero, ¿era realmente posible olvidar estas cosas? Muchos decidieron borrarlo de sus mentes sin hablar de sus experiencias porque temían que haciéndolo, tendrían que enfrentarse de nuevo a sus demonios. Para muchos esto era imposible. Con una terapia adecuada, podría haber sido posible pero en esa época no se estilaba mucho y nadie quería que le tildaran de neurótico. En muchos casos, tenía lugar un cambio de personalidad completo, que provocaba la ruptura de relaciones.

A mi padre le costó más de 10 años volver a sonreír. De hecho, nunca le vi reír. A veces estaba de muy mal humor y se enfadaba sin motivo. Tres de sus hijos nacieron antes de la Segunda Guerra Mundial y nosotros mismos fuimos víctimas de los japoneses y nos internaron como prisioneros de guerra civiles. Para nosotros la guerra no terminó en 1945, porque entonces nos convertimos en víctimas de la posguerra.
En algunos casos, los ex prisioneros de guerra tenían encuentros con sus guardas japoneses, transcurrido un largo periodo de tiempo tras la guerra y parte de su angustia mental se curaba de esa forma. Pero esto solo era posible si se poseía una fuerte fe.

Otros eran capaces de escribir sobre los hechos acontecidos o incluso de hacer esbozos sobre sus experiencias como prisioneros de guerra. ¿Eran ellos los más valientes, tenían más coraje?

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