Un día cualquiera para el Fuhrer

Acontecimientos políticos, económicos y militares relevantes entre noviembre de 1918 y septiembre de 1939

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Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por Schwerpunkt » Mié Ago 05, 2009 12:10 am

José Luis escribió:Yo no hago votos por el trabajo, y menos en su concepción judeocristiana.
No seré yo quién enmende la plana a Jose Luis, en especial en asunto tan controvertido como éste... Pero volvamos a la cuestión inicial porque me parece que hemos divagado un tanto...

La cuestión de la alergia al trabajo organizado y sistemático de Hitler tiene más enjundia de la que parece. Su forma de gestionar su creciente imperio tiene mucho que ver con el como lo perdió. Ese fue uno de los problemas mayores del Führer, su incapacidad en organizar estructuras de poder y de gestión eficaces, su incapacidad en centrarse en lo fundamental y no divagar en los detalles era todo lo contrario que los angloamericanos que, con excepciones fueron capaces de crear una organización de gestión militar, política y económica de gran eficacia. Dicho de otra manera, esa faceta de su personalidad se transmitía a todos los estratos de la sociedad nazi y tenía como consecuencia el que individuos de la catadura de Göring, Himmler, Ley o los diversos Gauleiter tuvieran un peso y poder desproporcionado y una ausencia de responsabilidad ante su falta de capacidad y de consecución de resultados. En otras palabras, en una democracia anglosajona aunque algunos de estos individuos incapaces hubieran conseguido llegar a tan importantes puestos por medio de sus apoyos políticos, tarde o temprano hubieran sido defenestrados ante la ausencia de los resultados que tenían que conseguir. Falta de responsabilidad ante su incompencia que era tolerada mientras hubiera fidelidad política.

Veamos el contraejemplo al sistema de gestión de Hitler porque ayuda a entender lo nefasto de su tipo de gestión. Los norteamericanos desde el principio plantearon una estrategia clara, la planificación de la producción de los medios para conseguir esos objetivos. No vacilaron en intentar desactivar los intentos de Winston Churchill de apartarse de una estrategia clara y de unos objetivos meridianos en aras de las confusas elucubraciones político-estratégicas del premier británico. Los principios operacionales reflejaban ese estilo directo y claro: para que una operación tenga éxito hay que suministrar a las fuerzas encargadas de esa misión el máximo de recursos, suministros y potencia de fuego para llegar a la menor probabilidad de fracaso y minimizar el número de bajas propias. Las operaciones planteadas estaban articuladas dentro de una estrategia general coherente. Es posible que algunas de esas operaciones o de los medios utilizados para llevarlas a buen término fueran controvertidas a posteriori pero tenían todo su sentido en el marco de la estrategia general.

Por contra el estilo de Hitler dejaba en la ignorancia a la cúpula político-militar sobre cuales eran las prioridades estratégicas y no permitía ningún tipo de plan alternativo ni de planificación integrada. Cuando Hitler que era el árbitro supremo de la estrategia alemana comenzaba a divagar sobre detalles sin importancia, anécdotas técnicas o sencillamente juicios de valor sobre las capacidades de sus enemigos frente a las virtudes del soldado alemán, estaba introduciendo juicios subjetivos en cuestiones básicas como la planificación estratégica, las posibilidades materiales de la Alemania nazi o el análisis objetivo sobre los fines y los medios. Se podía conquistar un país pero si no había un plan estructurado de que hacer con el mísmo y con su población dentro del imperio nazi, gran parte de las posibles ganancias de la conquista se esfumaban y se convertían más bien en una carga. Habrá muchos que objeten a lo dicho, de que en efecto "si que había un plan coherente" y que éste se resumía en el sometimiento más abyecto y la explotación descarada de los recursos sin ningún tipo de miramientos hacia la población ocupada. De cualquier forma era una política de muy escasas miras y donde no se aspiraba a que los súbditos del Nuevo Orden quisieran formar parte del mismo.

La otra faceta de la incapacidad de Hitler como gestor tiene que ver con su incapacidad a gestionar y leer informes, a elegir colaboradores y a delegar responsabilidades. Llama la atención el que apenas se leyeran informes, ni se tomaran decisiones de política económica de una manera organizada y estructurada. En realidad su estilo era el del supremo charlatán dilettante que siempre había sido, una serie de reuniones desestructuradas con colaboradores escogidos donde de una manera deslavazada se conversaba sobre generalidades, raramente se tomaban notas -las que se empezaron a reunir en las reuniones con el Alto Estado Mayor fue a partir de 1942 ante la queja del propio Hitler de ser malinterpretado maliciosamente- y no había prácticamente consejos de ministros, reuniones o comités de expertos sino reuniones individuales muchas veces con colaboradores escogidos atendiendo más a criterios de fidelidad política que de capacitación personal. La ignorancia y desprecio de Hitler respecto al funcionamiento burocrático de un estado moderno o de la política económica o de la gestión industrial provocaban que su imperio fuera un caos organizativo.

Nadie dice que no fuera inteligente o no tuviera cualidades: tenía una memoria portentosa, una voluntad de hierro, tenía un fino olfato político de cuanto se podía tensar la cuerda en sus frecuentes aventuras políticas y tenía no cabe duda unas grandes dotes de persuasión y de agitación. Pero de ahí a decir que podía gobernar un imperio, media un trecho. Es precisamente la diferencia entre un gran estadísta y él la que diferencia al constructor de grandes imperios y al arribista que una vez abierta la caja de Pandora que no entiende es devorado por los males que desata.

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Mensaje por cv-6 » Mié Ago 05, 2009 10:23 am

tenía un fino olfato político de cuanto se podía tensar la cuerda en sus frecuentes aventuras políticas y tenía no cabe duda unas grandes dotes de persuasión y de agitación. Pero de ahí a decir que podía gobernar un imperio, media un trecho.
En resumen, que era un "político" en el peor sentido de la palabra.
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Mensaje por kalvera » Jue Ago 06, 2009 10:17 pm

He leido numerosos libros sobre Hitler, de toda índole. Anteriores a su etapa como Canciller en su vida en Linz y luego en Viena, y otros cuando ya Hitler tomó las riendas de Partido y alcanzó el poder en el 33. De todos ellos he extraido varias conclusiones, pero la principal, que es la que nos ocupa, es que Hitler no era un vago. Hitler efectivamente era incapaz de dedicar esfuerzos a aquèllo que consideraba superfluo, aburrido o inútil. Por ello, en el colegio fue incapaz de destacar en muchas materias, pero sin embargo en aquéllas en las que demostró interes, si que se esforzó sobremanera y no pareció ser un vago en su estudio. Muchos profesores destacaron su elevado interes por la história, la geografía o las artes, por contra en las materias como las ciencias o la literatura parece que nunca dedicó en esta primaria etapa, el tiempo deseable. No olvidemos que Hitler era un lector impulsivo y que a la edad de 20 años ya habia leido un sinfín de obras de história y literatura. Esta afición siguió hasta que estalló la II GM. Cuando AH se centraba en un proyecto era incansable. Así lo atestigua en sus memorias Allbert Speer. No desdeñemos tampoco sus conocimientos técnicos que tanto asombraron a la cúpula de la Whermarch en su època como Canciller. No olvidemos las jornadas maratonianas de mitines en coche y avión que hizo durante la campaña al Reichtag en el 33.
Ciertamente sus horarios de trabajo eran estrafalarios, pero nunca escasos. Ya se ha comentado aquí las jornadas laborales que llegaban a las 4.00 h de la madrugada.
Tampoco parece que se le reprochara en su etapa como soldado durante la I GM una actitud ociosa, más bien lo opuesto. Siempre se mostró voluntario para las tareas más peligrosas y pesadas.
Sinceramente, creo que Hitler hasta los 26 años, no tuvo muy claro su futuro ( aunque Kuwizek señale lo contraio), por ello esos tumbos erraticos en su vida. Hitler siempre despreció el modelo de vida Burguès ( aunque el era en el fondo uno de ellos), por ello era incapaz de somenterse a una vida ordenada al modo burgués. Aunque fuera por simple rebeldia.
Otra cosa es el sistema de gobierno que se ha apuntado también aquí. Naturalmente, entre el sistema Nazi i el Anglosajón, habia una diferencia esencial llamada "delegación de poder y funciones". Hitler siempre entendió que todo el poder emenaba de él y que por tanto todas las decisiones dudosas entre departamentos y ministerios debian pasar por su arbitrio. De este modo se aseguraba tener siempre la última palabra. Si leemos las memorias o una biografía de Goebbels veremos que ni siquiera el pudo detentar el poder total en su esfera, la propaganda. Hitler delegó parte de ella en el ministerio de AAEE, de moso que incluso el todo poderoso ministro Goebels tenia limitadas sus atribuciones, lo mismo que en su calidad de Gauleiter de Berlin, donde nunca detentó un poder absoluto en su esfera de influència. La dualidad de departamentos con idènticas competencias debilitó profundamente el esfuerzo de guerra, pero esa política fue deliberada, no fruto de un mal gobierno por causa de incapacidad, sino por afán de acaparar el poder.
En resumen, no era un vago ni un incompetente, sino un ególatra, un hombre mesiànico que creyó que todo debia depender de el, una forma de afianzar su poder un tanto autocomplacinete.

Un saludo.
Última edición por kalvera el Vie Ago 07, 2009 12:10 am, editado 1 vez en total.

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Mensaje por kalvera » Jue Ago 06, 2009 10:54 pm

Quisiera hacer un apunte sobre un aspecto de la personalidad del Fhurer que se ha mencionado. Habeis hablado de Hitler como jugador, como amante de los grandes ordagos político militares. Yo sin embargo creo lo contrario. Hitler no era un jugador en el sentido eestricto de la palabra, era más bien conservador y reticente a la hora de arriesgarlo todo a una carta.
Manstein en sus memorias habla muchas veces de la incapacidad de Hitler para poner toda la carne en el asador en los momentos decisivos. Ya en Dunkerke, a instancias de Von Runsted se detuvo antes de lanzar el ataque a Dunkerque por miedo a un contraataque frances desde Seddan. O la absurda inamovilidad de las divisones panzer en los dias siguientes al dia D. Tras la debacle de Stalingrado y el restablecimiento del frente en la contraofensiva de Jarkhov, Manstein se quejó amargamente de que Hitler se mostrase dubitativo para reforzar el GE A y el Sur con objeto d elanzar un contraataque. Hitler temia desguarecer los otros frentes y con ello impidió una mayor y más rotunda victoria de su mariscal.

Saludos.

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Mensaje por Mac_aco » Vie Ago 07, 2009 12:15 pm

Roy, sin entrar a valorar ningún aspecto sobre la Alemania Nazi, si te puedo decir que tu afirmación sobre organización desafia 60 años de doctrina gerencial y de administración general.
Un saludo
"Durante muchos meses hemos combatido juntos, a menudo en el mismo bando"
Carta del Gral J.Devers al Gral De Lattre, mayo de 1945.

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Mensaje por Mac_aco » Vie Ago 07, 2009 4:39 pm

Solo cabe preguntarse dos cosas:

- Una definición de "modernización".
- "Transformar Alemania"...¿en qué?
"Durante muchos meses hemos combatido juntos, a menudo en el mismo bando"
Carta del Gral J.Devers al Gral De Lattre, mayo de 1945.

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Mensaje por Acacio » Vie Ene 22, 2010 2:01 pm

Yo creo que el libro que mejor relata el carácter y las costumbres de Hitler, por lo menos durante la guerra, es "La guerra de Hitler" de David Irving. Yo he acacbado la edición de Planeta de hace ya años pero ahora hay una reedición de Ediciones Ojeda. Recomendado 100%, dentro de lo que cabe es muy ameno.

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Mensaje por Taloss » Sab Ene 23, 2010 3:03 am

solo dejo un dicho popular que dice: "No por mucho madrugar amanece mas temprano", debo suponer que todos quienes escriben aquí entienden su significado.
Me parece, que el rigor histórico con que se trato el tema en los primeros post fue desvirtuandose un poco, en mi opinión el hecho de que AH se levantara a las 6 am o 10 am, no modificó, ni alteró el resultado final de su intento de fallido imperio, indiscutible es que algo de materia gris tuvo, de lo contrario no hubiese podido cargarse en los hombros a todo un pueblo, por lo menos en sus inicios como hábil orador.
Quizás después muchos lo hayan seguido por temor, pero mal o bien, guste o no, gandul o no, llevo al mundo a una experiencia que jamas se podrá olvidar.
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Mensaje por Erich Von Manstein » Sab Ene 23, 2010 3:22 am

Pienso igual que Taloss, la vida de Hitler la exponen de forma muy errática, lo cual no significa que fuese así, es mas en algún lado que ya no me acuerdo sabia que el salía a andar horas por caminos (me parece que cerca del nido del águila) y que incluso fue un blanco para asesinato que nunca se cumplió, de todas formas tampoco hubiera ganado la guerra, porque eso creo yo que no influiría demasiado en las decisiones tomadas por el Führer.

Saludos Erich Von Manstein
El soldado reza por la paz por encima de todos lo demás, ya que es él quien sufre las heridas más profundas y las cicatrices de la guerra (General Douglas MacArthur)

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Mensaje por pitivw » Sab Ene 23, 2010 10:53 am

Aquí en España televisaron "El Hundimiento" hace un par de días. Como sabéis, relata los últimos días de Hitler y su camarilla dentro del bunker.A mi me pareció una película bastante bien ambientada pero sería muy deseable una opinión de los expertos en el tema, a los que invito a darnos su opinión.
Un saludo.
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Mensaje por Eckart » Sab Ene 23, 2010 11:12 am

Aquí tienes dos hilos en donde se habla de El Hundimiento:

viewtopic.php?f=42&t=1362
viewtopic.php?f=42&t=1407

En general, la película es muy precisa, excepto que la figura de Traudl Junge recibe mucho mayor protagonismo del que le corresponde.

Un saludo.
«El conocimiento es mejor que la ignorancia; la historia es mejor que el mito».
Ian Kershaw

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