Un día cualquiera para el Fuhrer

Acontecimientos políticos, económicos y militares relevantes entre noviembre de 1918 y septiembre de 1939

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gableleig
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Re: Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por gableleig » Lun Jun 29, 2009 10:19 am

Rauktol escribió: La que yo digo es que la investigacion tiene que ser a medida de lo posible objetiva y es algo muy dificil de encontrar en los estudios modernos sobre personalidades tales como Hitler y es muy facil caer en una corriente de opiñon general, pese a diferentes matices que tiene cada uno claro, que cultivan los "principales" expertos sobre el tema.
Hola,

Deduzco de estas líneas que, según tú, existe la investigación objetiva. Dicha investigación, para ser objetiva, ¿desde qué punto de vista debe estar escrita? ¿Desde el tuyo o desde el que escribe? ¿Quién decide lo que es objetivo y lo que no? El tema de la objetividad en el hacer histórico es un terreno muy resbaladizo que ha dado lugar a acalorados debates. Personalmente creo que la objetividad plena no existe, que viene dictada en la mayoría de ocasiones por las corrientes intelectuales, sociales, políticas y culturales dominantes en cada periodo y que aquel historiador que presuma de objetividad plena está mintiendo descabelladamente.

Un saludo.
Última edición por gableleig el Mar Jun 30, 2009 5:10 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por Rauktol » Lun Jun 29, 2009 6:53 pm

Cierto, la objetividad absoluta no existe, eso esta claro, pero la historia es una ciencia y tiene como meta alcanzar la verdad y y uno de los principios fundamentales para alcanzarla es asercarse lo mas serca posible a la objetividad en una investigacion historica lo que claramente no ocurre aqui. Y no, no son "ideas preconcebidas" es un simple analisis que puede hacer cualquier persona que lea este libro, ya que es tan evidente como una opiñon editorial de "El pais" o "El mundo".

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Re: Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por Eckart » Lun Jun 29, 2009 11:00 pm

Rauktol escribió:uno de los principios fundamentales para alcanzarla es asercarse lo mas serca posible a la objetividad en una investigacion historica lo que claramente no ocurre aqui.
¿Con "aquí" te refieres a este tópic, al foro en general, al caso de Hitler... a qué?

Rauktol escribió:Y no, no son "ideas preconcebidas" es un simple analisis que puede hacer cualquier persona que lea este libro, ya que es tan evidente como una opiñon editorial de "El pais" o "El mundo".
Ya dejaste bien claro lo poco que conoces la bibliografía y la historiografía del personaje Hitler. A partir de ahí, juicios de valor por tu parte sobre este asunto no pueden ser tomados en serio. Aun así:

¿A qué libro te refieres? Si es el de Kershaw, que es el último que se ha citado hasta ahora, y del que te pido que me confirmes que lo has leído en toda su extensión, los dos tomos, he de decirte que si realmente piensas eso que has escrito, el problema no es del escritor, sino tuyo. Ya dije que se puede estar de acuerdo o no en las conclusiones y afirmaciones de un investigador, en este caso investigadores académicos ("esos investigadores", decía Rauktol), eso es natural. Dudar de la seriedad y poner bajo oscura sospecha el método de estudio e intenciones de un autor como Kershaw u otros de su nivel denota un tremendo desconocimiento y una empecinada voluntad de no quere romper una imagen preconcebida de un personaje histórico del que, realmente, has leído muy poco.

Y menuda pérdida de tiempo está resultando el asunto.

Un saludo.
«El conocimiento es mejor que la ignorancia; la historia es mejor que el mito».
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Re: Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por juankamilo » Mar Jun 30, 2009 3:04 am

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Última edición por José Luis el Mar Jun 30, 2009 7:19 am, editado 1 vez en total.
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Re: Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por José Luis » Mar Jun 30, 2009 11:04 am

¡Hola a todos!
Roy escribió: Tambien lo es que en muchas areas era un completo ignorante con muchos prejuicios y estallidos emocionales. Partiendo de eso, uno puede ir reconstruyendo sistematicamente sus vision del mundo, y comprobar que Hitler fue mucho mas racional, inteligente, previsor y "moderno" que lo que han admitido la mayoria de historiadores.
Para poder ponderar el juicio final del texto citado habría que conocer a qué esferas de la actividad política de Hitler se aplican dichos epítetos. Decir que Hitler fue un político que llegaba a sus decisiones a través de un proceso intelectual racional es una verdad a medias. Por regla general, sólo atendía a la razón cuando ésta se ajustaba a sus intereses, o para decirlo con sus propias palabras, la razón quedaba supeditada a su "instinto" (que él identificaba con astucia política). Y ese "instinto", muchas veces y sobre todo en decisiones fundamentales, era una apuesta demasiado arriesgada para los beneficios que podría reportar. Por ejemplo, en decisiones militares despreciaba normalmente los análisis del generalato del Estado Mayor General, que calificaba de demasiado racionales, quizás porque se oponían a su "instinto", que en este caso venía a significar un oportunismo táctico sobre el que quería tomar una decisión estratégica (de consecuencias imprevisibles, estimadas racionalmente). Al final, el EMG, que él calificaba de lacra prusiana aristocrática (pero del que nunca fue capaz de prescindir del todo), tuvo razón en la mayoría de sus análisis y en las decisiones más importantes, comenzando por la construcción racional que hizo el general Beck sobre las consecuencias de desencadenar un conflicto generalizado. El político que atiende a razones no es dado a aventuras que ponen en riesgo la supervivencia política de la nación que gobierna, porque siempre pondera previamente sus consecuencias y nunca toma decisiones donde los desastres de un posible fracaso no justificarían jamás los beneficios de un posible triunfo. Así que muchas veces, y más en decisiones trascendentales, Hitler decidía más por su "instinto" que por la razón (un análisis racional de la situación, de la decisión y de las posibles consecuencias). Claro está que alguien puede argumentar que Hitler siempre tenía "su razón", pero este tipo de argumentación no lleva a ninguna parte.

Decir que era inteligente es una obviedad que nadie puede poner en duda. El problema se presenta cuando analizamos la manera en que Hitler se guiaba por su indudable capacidad intelectual, lo que nos remite otra vez al proceso racional. Y otra vez su "inteligencia" (digamos, su capacidad de entendimiento) y su "raciocinio" (digamos, su capacidad de argumentar y decidir en base al entendimiento) vuelven a quedar supeditadas a su "instinto" (digamos en general, su oportunismo táctico) que le llevaba a desdeñar o poner en segundo plano los dictados de la razón. Y esto nos lleva a su otra calificación de "previsor", difícilmente aceptable en los casos en que Hitler supeditaba la razón a su "instinto". Un buen ejemplo es su decisión de atacar a Polonia. Entre las consecuencias que podía ocasionar un ataque militar a Polonia, estimadas racionalmente, estaba la de una declaración de guerra contra Alemania por parte de las dos potencias occidentales, Gran Bretaña y Francia, posibilidad que entonces era, como mínimo, igual de probable que la contraria. Sin embargo, Hitler decidió inclinar el fiel de la balanza hacia la posibilidad que más se ajustaba a su "instinto", y actuó en consecuencia sin tomar los preparativos necesarios para el caso de que su apuesta resultase fallida. Y así, cuando el 3 de septiembre los gobiernos de las dos potencias occidentales le declararon la guerra, Hitler se quedó de una pieza. Difícilmente puede aplicarse aquí el epíteto "previsor". Y ejemplos como el que acabamos de mencionar se repitieron en el futuro, sólo que con peores consecuencias a corto plazo.

Por tanto, no siempre actuaba Hitler como un político "racional", "inteligente" y "previsor", sino más bien como un jugador compulsivo que apuesta a todo o nada.

En cuanto a lo de "moderno", me queda por saber las limitaciones que sugieren el entrecomillado de Roy.

Saludos cordiales
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Re: Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por Rauktol » Lun Jul 06, 2009 12:44 am

Tienes razon es una completa perdida de tiempo, ya que parece que ni siquiera puedes asumir mi critica y te escudas en mi poco conocimiento del tema, bueno respecto a ello me parece que ya me explique antes ya lo suficiente y no es nesesario repetirlo mas. Puedes considerarlo como tu victoria personal en esta pequeña polemica...

P.S
¿Con "aquí" te refieres a este tópic, al foro en general, al caso de Hitler... a qué?
Me referia concretamente al libro de Kreshaw.
Última edición por Rauktol el Lun Jul 06, 2009 12:55 am, editado 1 vez en total.

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Mensaje por Eckart » Lun Jul 06, 2009 12:50 am

No hay ninguna victoria personal que considerar.

Un saludo.
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Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por Schwerpunkt » Lun Jul 06, 2009 10:57 pm

Es difícil encontrar a un dirigente político y militar de la historia mundial que concite tanto rechazo como Adolf Hitler. Podemos argumentar si el personaje, su retorcida personalidad, su mensaje político, si su voluntad deliberada de causar destrucción, muerte, terror y su desprecio por todo aquel que no acatara sus tesis políticas son las que más rechazo y horror causan. Pero incluso hoy en día, 65 años después de su muerte, su nombre es sinónimo de guerra, asesinato, agresión gratuíta a otros países, pueblos y colectivos así como desprecio a sus semejantes y fanatismo. Cuando se enjuicia a otros dictadores que tienen en su haber millones de víctimas -por ejemplo Stalin o los militarístas japoneses- no se llega a esa especie de conclusión unánime sobre el horror que simboliza su nombre. Insisto en que no quiero juzgar aquí o establecer un "baremo de maldad", pero se me hace difícil encontrar a un personaje del siglo XX -y de épocas anteriores- que simbolice para buena parte de la humanidad un espanto de tal magnitud. Y creo que al margen de su injusticia factual e histórica, para gran parte de la humanidad, la II Guerra Mundial es la guerra de Hitler. Suya es la imagen tan explotada en las películas de dictador loco lleno de vesania y veneno...

Al margen de éste comentario, creo que a muchos nos llama la atención, la profunda banalidad de la vida del personaje. Un personaje que incluso en sus momentos de victoria militar o política, vivía profundamente aislado, con unos intensos prejuicios, sin un sólo amigo y cuyos goces materiales supremos al margen del disfrute del poder y dominio sobre los demás, eran escuchar música -siempre la misma- , beber té o fantasear sobre las futuras construcciones mastodónticas del Reich.

Hay una imagen suya que me suscita muchas reflexiones sobre su rechazo a encarar la realidad: en 1943 comiendo sólo en su cuartel general de Ucrania en un oscuro barracón o años más tarde en el bunker subterráneo rumiando sus desdichas...

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Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por RITTER » Mar Jul 07, 2009 11:30 am

Hola a todos¡

interesante polémica la que mantenéis en este post. Evidentemente nadie y menos un historiador puede pretender ser objetivo en sus análisis y menos en un tema tan polémico como este, sin embargo creo que la profesionalidad y el rigor de autores como Ian Kershaw, Allan Bullock o Joachim Fest esta fuera de toda duda en un debate serio. El análisis sobre la personalidad de Hitler y sus hábitos de trabajo que hace José Luis a grosso modo me parece acertadísimo y realmente le felicito por la claridad y lo conciso del mismo. No puedo estar mas de acuerdo.

Volviendo al tema original del post,"un día cualquiera para el Führer", me gustaría plantearos como os parece que influyeron en el Führer, sobre todo en los últimos años de su vida, los "tratamientos" a que Hitler estaba sometido por parte del Dr. Morell.

salu2
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Un día cualquiera para el Fuhrer

Mensaje por Schwerpunkt » Mar Jul 07, 2009 7:39 pm

Además de la faceta de fanatismo, intolerancia y desprecio total por la vida de sus semejantes hay una faceta menos estudiada del Führer pero que tuvo una influencia igualmente decisiva en los terribles acontecimientos de 1939-45 y es su falta de preparación como estadísta.

Fueron notorias su aversión al trabajo organizado, reglado, al mantenimiento de una agenda de trabajo y su absoluta alergia al trabajo burocrático y lectura y análisis de informes escritos. En realidad Hitler era una persona que por temperamento y personalidad tenía un gran desconocimiento del funcionamiento de una economía y un estado moderno. Cuando se analizan sus discursos y monólogos mantenidos con los dirigentes nazis llama la atención la ignorancia casi total que demuestra sobre la economía camuflada entre grandes discursos retóricos pero vacíos de contenido. Es especialmente llamativa esta ignorancia en la economía -en parte buscada por despreciar todo lo que tuviera que ver la gestión de una economía, legislación fiscal, laboral, etc o el análisis y discusión de políticas concretas. Realmente la política económica emprendida por Hitler no dejaba más opción que la guerra, en la que el preveía una guerra de conquista que daría a Alemania el dominio de las materias primas, el territorio y la población que le permitirían convertirse en la primera potencia mundial. Ni por un instante se le ocurrió el que pudiera haber una política económica distinta, una política de comercio con sus vecinos mediante el cual Alemania adquiriera las materias primas que necesitaba vendiendo maquinaria y los excelentes bienes de equipo industriales por los que su industria era famosa. Esa opción ni siquiera fue considerada, fue apartada sin ningún miramiento y sin ningún tipo de discusión porque "él" sabía más y estaba en posesión de la verdad absoluta. Recomiendo en este sentido el libro de Adam Tooze "Wages of Destruction" para comprender que la carrera armamentística emprendida por Hitler no dejaba más opción que la guerra y en concreto una guerra que había que ganar porque presuponía la conquista de Europa en especial la Europa Central y Oriental. En otras palabras, no había más opción que la apuesta al todo o nada.

Como jugador compulsivo que era, lo fiaba todo al órdago, fuera en la remilitarización de la Renania, a la anexión de Austria, a la crisis checoslovaca, a la invasión de Polonia, de Francia y los Países Bajos o de la URSS. Realmente tuvo suerte en ganar las primeras apuestas...

Aunque Hitler fuera un lector compulsivo, si bien de lecturas poco equilibradas entre las que se mezclaban panfletos racistas y ultranacionalistas con lecturas militares e históricas, no hubo una lectura o una internalización de cuales debían de ser las labores de un dirigente una vez el azar y su demagogia le pusieron un imperio entre sus manos. Su evidente desprecio por todo lo que fuera una organización y una gestión política coherente condenó a que el III Reich se convirtiera en una serie de reinos de taifas donde reinaban los diversos esbirros que integraban su corte (Göring, Himmler, Ley, Bormann, Speer más tarde, etc...) y donde el funcionamiento del estado alemán se convirtiera en una especie de chalaneo por asignar los recursos y gestionar en general la maquinaria del estado entre los diversos departamentos. Su dedicación a asuntos nimios, a la chárara con sus servidores o con los infortunados dirigentes internacionales que de vez en cuando aparecían por su corte no logra camuflar su total ineficacia a la hora de gobernar un estado moderno. Por si fuera poco, su absoluta aversión a plasmar ideas, directrices, leyes, etc por escrito daban por resultado que sus próximos tuvieran que interpretar sus intenciones con resultados muchas veces confusos cuando no directamente interesados por los diversos personajes dotados de poder situados en sus cercanías. El propio Schacht y que acabó defenestrado por Hitler una vez dejó de ser útil para convertirse en un elemento incómodo narra como sus escasas conversaciones con Hitler eran continuamente interrumpidas por los cortesanos como el fotógrafo Hoffmann que, cosa inaudita, que metía baza en la conversación. Podríamos repetir estos ejemplos hasta el infinito. Y por si fuera poco fue desmontando una detrás de otra las estructuras sobrevivientes de la República de Weimar y que podrían haber sido muy útiles en su intento de gobernar Europa, ya fuera el Reichsbank, las estructuras ministeriales o el propio Alto Estado Mayor.

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Mensaje por don beno » Mar Jul 28, 2009 4:28 am

Desde un punto de vista clínico Hitler presenta todas las características de un paranoide. Fue un orador brillante y un politico audaz y sin el menor escrúpulo. El tema es como fue capaz de ponerse en un puño a toda Alemania, cuya sociedad era una de las más cultas y refinadas de Europa y el mundo (y conste que no soy germanófilo)
¿Acaso les decía a los alemanes lo que ellos necesitaban oir?
Un punto de vista es sólo la vista de un punto

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Mensaje por Schwerpunkt » Mar Jul 28, 2009 9:34 am

don beno escribió:Desde un punto de vista clínico Hitler presenta todas las características de un paranoide.
No soy doctor en psiquiatría por lo que no puedo opinar al respecto, pero desde luego Hitler presentaba unos aspectos que para el profano como yo parecen de desequilibrado. Extrema dificultad en las relaciones humanas en sentimientos como el amor, amistad, empatía con los demás. Parece que no era capaz de ninguna relación humana en la que él fuera el dominador y la otra persona el dominado como incluso las relaciones con sus más íntimos (Speer, Eva Braun, etc) sugiere.

Los comportamientos de sospecha y desconfianza hacia todo el mundo aguzados durante los últimos años de la guerra y tras la conspiración del 20 de julio de 1944 así como un patológico desprecio por la vida humana son desde luego dignos de un estudio clínico.

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Mensaje por pitivw » Mar Jul 28, 2009 12:41 pm

RITTER escribió:Hola a todos¡

Volviendo al tema original del post,"un día cualquiera para el Führer", me gustaría plantearos como os parece que influyeron en el Führer, sobre todo en los últimos años de su vida, los "tratamientos" a que Hitler estaba sometido por parte del Dr. Morell.

salu2
Aquí en wikipedia he podido leer algo sobre el tema:
http://es.wikipedia.org/wiki/Theodor_Mo ... s_a_Hitler
Pero en el sentido patológico al que se hace mención, he podido encontrar un artículo con un rigor analítico de peso que me he permitido traducir para facilitar su lectura. Incide en la sospecha de que las enfermedades de Adolf Hitler y concretamente la sífilis, pudo haber sido un factor providencial que explicase su peculiar temperamento.

Tomado de http://www.medicalnewstoday.com/articles/74776.php

De acuerdo con las evidencias presentadas en el Royal College of Psychiatrics, un contagio con una prostituta judía en Viena en 1908 podría desarrollado una neurosífilis en Hitler que explicase “ese proyecto y esa lógica mortal que desarrolló para el Holocausto” así como proporcionarle una razón para eliminar a los retrasados mentales.
Tal teoría está soportada sobre la base de “evidencias circunstanciales abundantes, aunque no existen pruebas concluyentes” de acuerdo con el equipo dirigido por el Dr. Bassem Habeeb, un psiquiatra del Hollins Park Hospital Warrington, que presentó una ponencia en la reunión anual del Royal College of Psychiatrists' en Edimburgo. Se ha especulado que Hitler sufría la infección debido a que su médico personal, el Dr. Theo Morell incluye tales sospechas en su diario personal. Pero la teoría nunca ha sido examinada con rigor según los investigadores.
Pero si la vida de Hitler se observa a través de la perspectiva de un diagnostico de sífilis, una pista nos va llevando a otra hasta que emerge un patrón de infección progresiva, una enfermedad que podría haberse definido desde su juventud y asolar progresivamente su cuerpo y a su mente.
Hitler introdujo la sífilis en su agenda política, brindándole trece páginas de su obra Mein Kampf. “La tarea de combatir la sífilis… la enfermedad de los judios… habría de ser la tarea de la nación alemana al completo”, escribió. “La salud de la nación solo podrá recuperarse eliminando por completo a los judíos”.
De acuerdo con el Dr. Theophanous, la creencia absurda de Hitler de que la sífilis era una enfermedad hereditaria originada y propagada por los judíos y que tal enfermedad producía retraso mental, podría ser la razón que le condujo a su política de eliminación de los retrasados mentales. Su médico, Theo Morrell advirtió en Hitler síntomas de Parkinson, crisis digestivas severas, lesiones en la piel y los cambios violentos de humor como evidencias de que había contraído sífilis, así como otras alteraciones como comportamientos criminales repentinos, paranoia, delirios de grandeza y manía, que son alteraciones que se manifiestan en los casos de neurosífilis.

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Mensaje por Eckart » Mar Jul 28, 2009 3:46 pm

Compañero pitivw, la teoría de la sifilis ya quedó demostrada hace tiempo que es totalmente errónea. Hitler nunca padecó tal enfermedad.

Un saludo.
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Mensaje por José Luis » Mar Jul 28, 2009 3:54 pm

¡Hola a todos!

Desconozco si las enfermedades de Hitler, supuestas o reales, tienen cabida en este hilo, pero acordemos que su título ("Un día cualquiera en la vida del Führer") da pie para hablar de todo.

La supuesta sífilis de Hitler es un tema recurrente, sobre todo entre quienes pretenden ver en la persona de Hitler todo tipo de desgracias (quizás por la desgracia de que, con su suicidio, se escapó a la justicia de los hombres), pero lo cierto es que no hay ninguna prueba para suponer que Hitler padeció sífilis (o neurosífilis, que es una consecuencia o derivación de la sífilis no tratada).

En primer lugar, no hay ninguna prueba de que Hitler contrajese la sífilis en Viena en 1908 (y, para saciar nuestro desprecio hacia Hitler, con una prostituta judía). Es un "rumor" que nunca se ha podido sustanciar fehacientemente. Luego está la historia, salida del masajista de Himmler (Felix Kersten, en sus memorias), de que Himmler había llamado a Kersten a su oficina un día de 1942 para mostrarle un manuscrito azul de 26 páginas, que había sacado de la Gestapo, para que lo interpretase (tras haberle exigido el más absoluto secreto). Según esta historia, el manuscrito azul contenía un informe médico de Hitler de su etapa hospitalaria en Pasewalk en la IGM. Este informe convenció a Kersten más allá de toda duda de que Hitler era víctima de una parálisis progresiva asociada con la neurosífilis. También había otro rumor, según se cuenta extendido entre los círculos médicos alemanes, de que Hitler había sido tratado en 1932 en una clínica de Jena por un tal doctor Bodo Spiethof por causa de desórdenes mentales asociados con la sífilis.

Ahora bien, el manuscrito azul de 26 páginas jamás ha dado señales de vida, y Kersten no era médico ni estaba capacitado para emitir ese supuesto diagnóstico, mientras que sus memorias hay que cogerlas con muchas reservas. Por otra parte, Waite (1) recibió información del equipo médico de Jena asegurando que no existía documentación alguna que indicase incluso que Hitler hubiese sido tratado en su vida en Jena.

Sin embargo, sí tenemos una prueba de que Hitler no padecía sífilis, cual es su expediente médico que revela una prueba Wassermann negativa de fecha 15 de enero de 1940 (la prueba Wassermann consistía en la detección de anticuerpos en personas infectadas por el Treponema pallidum, la bacteria que causa la sífilis. El propio Wassermann trabajó en el servicio de higiene y bacteriología del Ministerio de Guerra Prusiano).

El doctor Heston (2) ha escrito lo siguiente con respecto a Hitler y la sífilis (espero que no sea necesario traducirlo):

[Heinrich Himmler believed that central nervous system syphilis caused Hitler's mental decline. Syphilis is protean in its manifestations, a notorious imitator of other diseases. Hitler did have negative serological tests for syphilis, which make syphilis most unlikely but does not eliminate it. A critical point in the evidence against a diagnosis of syphilis affecting the brain is that there was no dementia, and in particular, no loss of memory. Dementia invariably occurs in neurosyphilis usually as a first manifestation, but if not initially, it appears within a few months. Hitler's course was over years. Also, neurosyphilis produces distinctive eye signs. Hitler had a competent eye examination by Dr. Loehlein that discovered no abnormalities. Syphilis produces such variable effects that it warrants diagnostic consideration for some aspects of Hitler's decline as recently suggested by Hayden. But it is a highly unlikely case of his behavioral syndrome].

(1) Robert Waite, The Psychopathic God: Adolf Hitler (Da Capo Press, 1993), p. 354

(2) Leonard L. Heston, The Medical Casebook of Adolf Hitler: His Illnesses, Doctors and Amphetamine Abuse (Lincoln: Universe, Inc., 2007), p. 32

Las teorías (incluida la del Dr. Bassem Habeeb, del texto traducido por Pitivw) sobre la supuesta sífilis de Hitler sólo se basan en especulaciones construidas sobre rumores (lo que es inaceptable) y diagnósticos a posteriori en base a ciertos transtornos físicos conocidos de Hitler (lo que es discutible y, como sus propios autores reconocen, siempre no-concluyente). En cambio, hay una prueba (Wassermann) que nos indica que es muy improbable que Hitler padeciese la sífilis, y ciertas manifestaciones de la neurosífilis, como indica Heston, no concurren en Hitler, por lo que el diagnóstico de sífilis en Hitler es de lo más improbable.

Saludos cordiales
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