Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Acontecimientos políticos, económicos y militares relevantes entre noviembre de 1918 y septiembre de 1939

Moderadores: José Luis, PatricioDelfosse

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Mar Oct 04, 2011 10:50 pm

¡Hola a todos!

El 1 de diciembre de 1934 fue asesinado de un tiro en la cabeza Sergei M. Kirov cuando se dirigía a su oficina en el edificio Smolny. Kirov era miembro del Politburó y secretario del partido en Leningrado.

Durante muchos años, especialmente desde la perspectiva de algunos historiadores occidentales, cobró peso la teoría que presenta a Stalin involucrado en el asesinato de Kirov. Sin embargo, nunca se llegó a presentar una prueba final condenatoria. Es más, desde la apertura de los archivos rusos a finales de los ochenta-principios de los noventa, la evidencia documental examinada contradice las teorías de los Conquest, Tucker y Knight sobre la implicación de Stalin en dicho asesinato.

Voy a resumir a continuación dos exposiciones que sobre el caso han presentado tres especialistas sobre la historia de la URSS. En primer lugar, lo comentado en J. Arch Getty y Oleg V. Naumov, The Road to Terror. Stalin and the Self-Destruction of the Bolsheviks, 1932-1939 (New Haven & London: Yale University Press, 1999), pp. 141-146; y en segundo lugar, Matthew Lenoe, “Khrushchev Era Politics and the Investigation of the Kirov Murder, 1956-1957”, en Acta Slavica Iaponica 24 (2007), 47-73.

Comenzando con Getty y Naumov, muchos historiadores creen que fue el propio Sxtalin quien organizó el asesinato de Kirov para utilizarlo como justificación para la persecución de sus enemigos políticos, algo que hizo Stalin efectivamente en las Grandes Purgas de los años siguientes. La cuestión de si Stalin estuvo realmente involucrado en el asesinato de Kirov es importantes por dos razones mayores: por una parte, si realmente estuvo involucrado, entonces se debería argumentar de forma convincente que Stalin tenía un plan de largo alcance para lanzar un terror contra la élite y contra toda la Unión Soviética; por otra parte, si no tuvo nada que ver con el asesinato de Kirov, entonces habría que explicar el posterior terror que siguió fuera del marco de un gran plan. Los debates sobre la posible parfticipación de Stalin en el asesinato de Kirov han sido virulentos pero no concluyentes por carencia de documentación oficial.

En la década de 1930 varios escritores cuestionaron la historia oficial stalinista de un asesino trabajando a instancias de una conspiración criminal anti-soviética. Leon Trotsky (en “The Kirov Assassination”, 1935), sugirió que el asesinato pudo haber sido el resultado accidental de una operación de la policía secreta para perpetrar un intento de asesinato. Boris Nikolaevsky (en The Letter of an Old Bolshevik, 1936), sugirió que la muerte de Kirov estaba relacionada con luchas de poder dentro del Politburó, donde los partidarios de la línea dura se verían favorecidos con la eliminación de la influencia “liberal” de Kirov en Stalin.

A principios de la década de 1950 las memorias de algunos desertores soviéticos comenzaron a sugerir que Stalin había dispuesto el crimen para obtener una justificación para el terror o para eliminar a Kirov como rival. En sus discursos en los congresos del partido de 1956 y 1961, Khrushchev insinuó que “quedaba mucho por explicar” sobre el asesinato, aunque no llegó a acusar a Stalin.

En base a la literatura de memorias, los historiadores occidentales comenzaron a reunir los sucesos conocidos sobre el asesinato y su repercusión, y elaboraron un caso convincente para la participación de Stalin. Según esta opinión, además de crear un pretexto para el terror, los motivos de Stalin incluían la eliminación de un rival popular y la neutralización de una voz conciliadora y liberal en el Politburó que se había opuesto a las políticas de línea dura stalinistas. Se dijo que Kirov fue la elección de un grupo secreto de altos funcionarios del partido que en 1934 trató de encontrar un posible sustituto de Stalin. Muchos creen que este grupo instigó a un gran número de delegados para el 17º Congreso del Partido para que se abstuvieran o votaran contra la candidatura de Stalin para el Comité Central, y que Kaganovich destruyó personalmente los embarazosos votos anti-Stalin. Según esta opinión, Stalin supo del intento y decidió eliminar al candidato alternativo y, finalmente, a todos los funcionarios que estaban detrás del plan.

La extraña incomptencia de la policía de Leningrado para impedir el asesinato, junto con la posible conexión entre ellos y el asesino (al parecer lo habían detenido previamente para interrogarlo), sugirió complicidad de los oficiales de seguridad en el asesinato. El hecho de que esos oficiales recibieran castigos leves por su fracaso en la seguridad de Kirov también apuntó a la complicidad de Stalin, y sus ejecuciones posteriores (junto con las de casi todos los relacionados con Kirov o con la investigación de su asesinato), sugirió una estrategia para eliminar a todos los testigos. Parece posible que Stalin, trabajando a través de los canales de la policía secreta, orquestara el asesinato de Kirov. (Véanse Conquest, Kirov Murder, y Tucker, Stalin in Power).

También pareció sospechosa la reacción inmediata de Stalin ante el asesinato. Incluso cuando la investigación de Leningrado estaba en sus fases iniciales, dijo a sus compañeros del Politburó que la oposición de Zinoniev estaba detrás del crimen. Redactó la draconiana Ley de 1 de diciembre de 1934 incluso antes de que hubiese hablado con los funcionarios en la escena del crimen. Por tanto, parece que pudo haber organizado el asesinato como una excusa para eliminar a los elementos de la oposición.

En la década de 1980 el Politburó ordenó una nueva investigación del asesinato. Un equipo mixto compuesto por miembros del Partido Comunista, la KGB y otras instituciones reexaminaron las pruebas. Pero al igual que todas las investigaciones anteriores, la comisión no fue capaz de elaborar un informe. Sus esfuerzos se disolvieron en recriminaciones mutuas entre los miembros que filtraron a la prensa una conclusión implicando a Stalin, mientras que otros expresaron que las pruebas apuntaban lo contrario. Siguiendo las principales teorías occidentales, los historiadores asociados con el esfuerzo de rehabilitación oficial apoyaron la idea de que Stalin estaba involucrado. El periódico oficial del partido en la época de Gorbachev prometió a sus lectores una cuenta histórica completa, pero nunca produjo una.

Ya a principios de 1973 algunos historiadores cuestionaron la opinión dominante presentando el primer caso occidental sustentado contra la participación de Stalin (Adam Ullam, Stalin: The Man and His Era, New York, 1973, 375-88). A principios de la década de 1980 otros historiadores occidentales y soviéticos también cuestionaron la teoría de la complicidad de Stalin, los orígenes de la historia, y el motivo y la oportunidad de Stalin, así como investigando las circunstancias que rodearon el suceso. Observaron que las fuentes para la teoría derivaron originalmente de memoristas, en su mayor parte desertores soviéticos de la época de la Guerra Fría, cuya información era de segunda y tercera mano, y que en todos los casos estuvieron muy alejados del suceso. Esos escritores habían producido una literatura enorme y sensacional que en gran parte repetía y se hacía eco a sí misma mientras proporcionaba pocos hechos verificables, y que algunas veces parecía fundamentalmente diseñada para mejorar el status e importancia del autor. Los historiadores posteriores observaron que a pesar de al menos dos investigaciones oficiales soviéticas y las grandes ventajas políticas de acusar a Stalin en los años de Khrushchev, incluso la administración soviética más anti-Stalin nunca acusó a Stalin del crimen, aunque fue acusado directamente de asesinar a muchos otros políticos migualmente famosos.

Los historiadores también han cuestionado el supuesto liberalismo de Kirov y su resistencia a Stalin. La evidencia para un grupo anti-Stalin en el liderazgo que apoyó a Kirov parece débil y basada en habladurías que a menudo contradicen relatos de primera mano. De hecho, Kirov parece haber sido un stalinista acérrimo que compartió la persecución de los enemigos de Stalin. De forma similar, la investigación oficial más reciente (de la era Gorbachev) sobre los supuestos votos ant-Stalin en el 17º Congreso de Partido halló que muchos testigos reportaron el asunto de forma diferente, y que fue imposible verificar la historia sobre la base de testimonios personales o evidencia de archivo.

La cuestión de la complicidad de la policía de Leningrado también parece turbia. La evidencia reciente descarta la supuesta conexión entre ellos y el asesino. Un funcionario del NKVD implicado no estaba siquiera en la ciudad durante los meses en que supuestamente preparó el asesinato. Es cierto que muchos funcionarios de la policía de Leningrado y líderes del partido fueron ejecutados en el terror que siguió al asesinato, pero lo fueron de igual forma cientos de miles otros. No hay ninguna razón convincente para creer que fueron asesinados “para tapar las huellas” del asesinato de Kirov, tal como dijo Khrushchev. Más aún, fueron dejados con vida (y en algunos casos en libertad) y libres para hablar durante tres años después del asesinato. Algunos historiadores encuentran improbable que Stalin hubiese usado a esos agentes para preparar el asesinato y luego les diera semejante oportunidad para delatar el complot.

Poco después del asesinato, N. I. Yezhov (representando al partido) y Ya. Agranov (representando al NKVD central) retiraron la investigación de las manos del jefe del NKVD, Genrikh Yagoda, y de los funcionarios de policía de Leningrado. Presionaron duramente al asesino Nikolaev sobre cualquier posible conexión que pudiera haber tenido con el NKVD. Los resultados no arrojaron nada. El equipo de Yezhov interrogó o investigó a más de dos mil trabajadores del NKVD en Leningrado; trescientos fueron despedidos o transferidos a otro trabajo por negligencia. Yezhov reportó a Stalin que aunque el NKVD de Leningrado tenía en la ciudad más de 21.000 informadores controlados por 2.000 informadores especiales (rezidenty), fue incompetente, descuidado e incapaz de operar las redes de inteligencia que podían haber evitado el asesinato. Puenteando a Yagoda, Yezhov pidió permiso a Stalin para dar una conferencia a los líderes del NKVD de Leningrado con una dura crítica de su actuación.

Yagoda (que supuestamente había sido utilizado por Stalin para matar a Kirov) fue juzgado públicamente y ejecutado en 1938. Sabiendo que iba a ser fusilado en cualquier caso, podía haber echado abajo toda la trama de Stalin con un simple comentario sobre la muerte de Kirov. De nuevo, un riesgo así parece inaceptable para un Stalin implicado.

Finalmente, al analizar la inmediata reacción del régimen tras el crimen, algunos historiadores han visto más sorpresa que planificación en los hechos que rodearon el crimen. La Ley de 1 de diciembre de 1934, rápidamente preparada (y aprobada por el Politburó dos días después), fue una reacción típica bolchevique al asesinato de sus funcionarios. En anteriores ocasiones durante y después de la Guerra Civil, el Politburó había reaccionado a tales incidentes con represalias masivas. Cuando mataron al diplomático soviético Vorovsky en Varsovia en 1927, el Comisario de Justicia N. V. Krylenko propuso, y el Politburó aprobó, tribunales especiales para tomar represalias contra personas que no estaban directamente implicadas en el asesinato. El proceso de 1927 fue un modelo para la ley de diciembre de 1934: sin acusación o defensa legal, sin apelación y con inmediata ejecución de la sentencia.

Muchos académicos rusos están menos convencidos de la participación de Stalin de lo que lo estuvieron una vez. Los principales autores en oposición a Stalin durante la década de 1930 no ofrecieron un juicio sobre el asunto, y las memorias de Molotov (quizás no de forma sorprendente) observan que Kirov nunca representó un desafío para la posición de Stalin. El más reciente trabajo académico sobre el asesinato de Kirov de un académico ruso, basado en los archivos de la policía y el partido de Leningrado, concluye que Stalin no tuvo nada que ver con el asesinato. (Véase Anna Kirilina, Rikorhet, ili skol'ko chelovek bylo ubito vysrrelom v Smohom, Saint Petersburg, 1993).

En la próxima ocasión resumiré el artículo de Lenoe.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

Avatar de Usuario
Eisenhower
Miembro distinguido
Miembro distinguido
Mensajes: 733
Registrado: Mar Jul 07, 2009 4:56 am
Ubicación: Republica Argentina
Contactar:

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por Eisenhower » Mar Oct 04, 2011 10:59 pm

Dejame agregar otro punto de vista sobre el "asesinato" de Kirov

El avispero de Leningrado

En enero de 1926 asumió la dirección del Partido en Leningrado en unas cicunstancias también muy delicadas, justo en el momento en el que Zinoviev, el anterior responsable de la mayor organización local bolchevique, la cuna de la revolución, había sido expulsado de la dirección. Pero Zinoviev había creado toda una plataforma propia dentro de la organización local, que es lo que le permitió poder presentar ante el XIV Congreso del Partido en diciembre de 1925, todo un contrainforme paralelo al de Stalin, lo cual es ciertamente insólito en la historia del movimiento comunista internacional. En una carta a su mujer Kirov reconoce que no quería ir a Leningrado a causa de la lucha encarnizada como no conocíamos desde hacía mucho tiempo que allí se había desatado dentro del Partido bolchevique. En otra carta, Kirov le comenta a su mujer que Leningrado es un nudo terrible de intrigas múltiples, califica la situación creada por ls oposición trotskista-zinovievista como espantosa y le confiesa que no tiene ganar de ir allá para arreglar todos esos asuntos: He hecho todo posible para escabullirme, pero ha sido en vano.

Como había demostrado en el Cáucaso, era de los pocos bolcheviques capacitados para superar aquella situación. Para convencerle le dicen que sólo va a ser un periodo no muy largo de tiempo. Le acompañan toda una delegación de altos responsables (Voroshilov, Molotov, Bujarin, Andreiev, entre otros) que nada más llegar tienen que ponerse a la tarea sin ninguna dilación en aquel avispero: La situación aquí es terrible -escribe Kirov a su mujer-, desesperada, jamás había visto una cosa así. La primera decisión fue la de prohibir toda discusión acerca de las resoluciones del Congreso recién finalizado. Había que acabar con las provocaciones, el debate permanente y la parálisis en que la oposición quería sumir al Partido. No hubo ninguna clase de burocracia, ni de órdenes desde arriba sino una trabajo paciente, abierto y persuasivo desde la misma base, desde las fábricas y los barrios porque el aplastamieto de la oposición no era algo que concernía sólo al Partido sino al futuro mismo de la revolución. En el coche corro de una reunión a otra, escribe Kirov a su mujer. En 15 días él y los demás miembros de la delegación intervinieron en más de 400 reuniones explicativas de dichas resoluciones, exigiendo que se cumplieran. También se organizaron asambleas en las fábricas más importantes de Leningrado a fin de explicar a los obreros directamente la áspera lucha contra los trotskistas-zinovievistas y el avance que eso suponía en la consolidación de la línea leninista del Partido.

El 16 de enero, Kirov telegrafía al centro en Moscú con buenas noticias: la situación comienza a dar un giro y en las fábricas más importantes los obreros se posicionan a la favor de la línea leninista y de la nueva dirección. También en las organizaciones de los barrios de Leningrado las votaciones demuestran un decantamiento progresivo contra los liquidacionistas. La gran fábrica Putilov fue la última en posicionarse contra el trotskismo, pero al fin, después de muchas asambleas y largas explicaciones, también se logró: el 20 de enero en una asamblea los obreros votaron favorablemente el informe del Comité Central contra la peste trotskista-zinovievista. Luego se convocan conferencias locales del Partido, reuniones de las comisiones del Partido y plenos de todas y cada una de las células. Los que a pesar de todo no aceptaron las decisiones fueron expulsados del Partido sin contemplaciones y se eligieron democráticamente nuevos cargos.

Kirov fue elegido nuevo dirigente de la organización del Partido en Leningrado pero, como escribió en una carta a Ordjonikidze: Estoy desolado, se preparan nuevas intrigas. No puede escapar de allí en poco tiempo, como había previsto. Stalin en persona tiene que acudir a Leningrado en abril de 1926 para reforzar las posiciones de Kirov y de la mayoría del Partido.

Su clamoroso triunfo en Leningrado le otorga un puesto en el Buró Político en julio de aquel año. Pero la oposición no se resigna y en el otoño Zinoviev une sus fuerzas a Trotski, su feroz enemigo de antaño, para plantear un frente único y sin principios de la oposición. Vuelven a organizar reuniones en las células de las fábricas de Leningrado. En Putilov Zinoviev habla a los obreros y Kirov interviene después pero mientras que al primero le interrumpen y le abuchean, Kirov es escuchado en un silencio respetuoso, seguido de una salva de apusos al final. Para impedir sus manejos, tuvieron que prohibir la estancia de Zinoviev y Kamenev en Leningrado.

Aunque Kirov siempre mantuvo buenas relaciones personales con Bujarin, con quien se carteaba, criticó sus posiciones derechistas. Siempre que viajaba a Leningrado, Bujarin pernoctaba en casa de Kirov. Muy localizada en Moscú, esta desviación no afectó tanto a Leningrado como la trotskista zinovievista.

Kirov era uno de los dirigentes bolcheviques más apreciados por el pueblo soviético y amigo personal de Stalin. No obstante, después de la batalla que dirigió contra la oposición trotskista-zinovievista en Leningrado, recibía frecuentes amenazas. Esas amenazas se materializaron el 1 de diciembre de 1934 con un disparo por la espalda.

En su Informe secreto al XX Congreso del PCUS celebrado en 1956, el revisionista Jruschov lanzó la falsa acusación de que Stalin -una vez más- era el responsable último del asesinato de Kirov. Luego, pretenciosas obras de historia que encubren su propaganda anticomunista bajo una falsa erudición, han seguido esa línea de ataques. Así, Stephen F.Cohen en su libro Bujarin y la revolución bolchevique afirma taxativamente lo siguiente: Ya no se duda en serio de que Stalin urdió el asesinato por medio de sus agentes de policía (1). Por más que historiadores de esa calaña digan lo contrario, lo cierto es que lo único que ya no se duda es de Stalin no sólo fue absolutamente ajeno al asesinato, sino que en su condición de Secretario General del Partido bolchevique fue víctima de la muerte de su camarada.

La leyenda de la participación de Stalin en el asesinato de Kirov se inicia con la publicación en Paris en 1936, dos años depués de su muerte, de la Carta de un viejo bolchevique que, a pesar de su título, fue escrita por un mechevique exiliado, Boris Nikolaievski (2). No obstante, esa obra apareció muy poco después de la visita a París de Bujarin, que se entrevistó varias veces con Nikolaievski, quien transcribió esas entrevistas por escrito. Parece lógico sospechar que ese y otros detalles internos del Partido bolchevique que la Carta refleja, escaparan al conocimiento de Nikolaievski y fueran filtrados por Bujarin. También en este punto Jruschov no hizo más que seguir la línea de Bujarin.

La mentira

Ahora bien, la mentira tiene un recorrido muy corto. Tras el desmantelamiento de la Unión Soviética, Alla Kirilina, la directora del museo Kirov de Leningrado, nada sospechosa de simpatías hacia Stalin, recurriendo a fuentes directas del caso y no a la gastada propaganda revisionista e imperialista de la guerra fría, ha demostrado la realidad de los hechos (3).

Las cosas sucedieron en realidad de la forma siguiente: el asesino de Kirov fue Leonid V. Nikolaiev, que era un infiltrado en el PCUS. Ya había sido detenido anteriormente por un intento de atentar contra Kirov, siendo sorprendido cuando escondía un revólver en una servilleta. Pero, a pesar de ello, no sólo la policía soviética le puso en libertad, sino que le devolvió el revólver.

Kirov nunca quiso llevar escolta pero la Sección Militar del Tribunal Supremo juzgó el 23 de enero de 1935 al mismísimo jefe del NKVD, la policía soviética, de Leningrado F.O.Medvedev, a dos de sus auxiliares I.F.Zaporojets y F.I.Fomin y a otros policías, que fueron condenados como responsables por negligencia en el asesinato de Kirov, por no haber tomado las precauciones más elementales para su protección, dadas las evidencias existentes de que era perseguido.

La pena fue de dos o tres años de reclusión en el campo de concentración de Kolyma, excepto a uno de ellos, M.K.Baltsevitch, que fue condenado a 10 años porque era el policía encargado de reprimir a los contrarrevolucionarios en Leningrado.
Notas:

(1) Stephen F.Cohen: Bujarin y la revolución bolchevique, Siglo XXI, Madrid, 1976, pg.498.
(2) Junto con Otto Maenchen-Helfen, Boris Nikolaievski es el autor de La vida de Carlos Marx. El hombre y el luchador, publicada en España en 1973, por la Editorial Ayuso.
(3) Alla Kirilina: L'assasinat de Kirov. Destin d'un stalinien, 1888-1934, Seuil, Paris, 1995, pgs.221 y stes.
Extrato sacado de : biografia de Kirov en Antorcha, web censurada.
Conclusión:
En la URSS existia un sistema efectivo para la "pesca" de contrarrevolucionarios.Aunque de solo negligencia se tratara la ley era dura y se cumplia.Muchos querian destruir el partido comunista desde adentro algo que Stalin no permitió.
El partido comunista se fortalece elimiando en su interior a los contrarrevolucionarios que se camuflan dentro que no son "santos ni civiles",eran inflitrador imperialista que querian imponer su dictadura burguesa,la entrada forzada del capitalismo en rusia.
Con esta división cruzó el río y reconquistó con una fuerza de 10.000 fusileros el Mamaev Kurgan, la cota principal de Stalingrado desde donde se dominaba toda la ciudad, los pocos supervivientes juraron que su determinación "fluía de Rodimtsev", hicieron también la promesa: "No hay tierra para nosotros más allá del Volga", "

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Mié Oct 05, 2011 6:24 pm

¡Hola a todos!

Lenoe comienza diciendo que el asesinato de Kirov fue una sensación política tanto dentro como fuerfa de la URSS. Su asesino, un comunista descontento llamado Leonid Nikolaev, insistió durante los primeros interrogatorios en que había actuado solo, pero la policía soviética no pudo aceptar esto. Dice Lenoe que en una cultura soviética donde incluso las verduras podridas en los estantes de las tiendas podían indicar un sabotaje contrarrevolucionario, los investigadores interpretaron el asesinato como una conspiración de potencias capitalistas hostiles, “enemigos de clases” internos, o ambas cosas. Bajo la dirección de Stalin, los oficiales superiores de la policía de seguridad (NKVD/UGD) culparon del asesinato a los antiguos rivales de Stalin en el liderazgo del Partido Comunista, los llamados opositores de “Izquierda” y “Derecha”. A las pocas semanas del crimen, un tribunal militar soviético sentenció a muerte a Nikolaev y trece supuestos cómplices en la conspiración, casi todos ellos antiguos miembros de la llamada “Oposición Zinovievista” de Leningrado. Luego en 1935 los tribunales soviéticos condenaron a Zinoniev y Kamenev por “complicidad moral” en el asesinato de Kirov, al parecer porque habían fomentado un ambiente de oposición dentro del partido. Estos juicios, los llamados “Centro de Leningrado” y “Centro de Moscú”, respectivamente, iniciaron una purga brutal del liderazgo del partido. (Véase Alla Kirilina, Neizvestnyi Kirov. Moscow: OLMA-PRESS, 2001. Como el propio Lenoe reconoce, Kirilina es la experta más importante en el asesinato de Kirov, y la cuenta de Lenoe sobre el mismo y sus consecuencias se basa en gran parte a dicha autora. Las publicaciones de Kirilina entre 1989 y 2000 presentan un caso fuerte y consistente que muestra a Nikolaev como un pistolero solitario. Kirilina, al parecer siguiendo las conclusiones de los investigadores soviéticos de 1967 y después, ha expresado que las investigaciones soviéticas post-Stalin del asesinato estuvieron fuertemente influenciadas por luchas políticas. Con anterioridad, J. Arch Getty argumentó de forma similar en Origins of the Great Purges. Cambridge: Cambridge University Press, 1985, pp. 216-217).

En los cuatro años siguientes al asesinato de Kirov, Stalin y sus hombres de seguridad se sirvieron de la tortura, el chantaje y las amenazas para montar “pruebas” contra casi todos los antiguos opositores de Stalin entre los líderes del partido. Los cargos de conspiración para matar a Kirov y otros líderes soviéticos fueron el centro de los pseudo-juicios y del “Gran Terror” de 1936-1939, en el que Stalin ejecutó o encarceló a gran parte del liderazgo de los “Viejos Bolcheviques” y reforzó su propio poder supremo. Al final, la utilización de Stalin del asesinato llevó a algunos observadores a concluir que el propio dictador había ordenado la muerte de Kirov. Véanse al respecto Boris Nicolaevsky, Power and the Soviet Elite (New York: Praeger, 1965); Robert Conquest, The Great Terror (New York: Macmillan, 1968); idem, Stalin and the Kirov Murder (New York: Oxford University Press, 1989); y Amy Knight, Who Killed Kirov? (New York: Hill and Wang, 1999).

Muchos oficiales superiores del NKVD también perdieron sus vidas en las intrigas políticas que siguieron al asesinato de Kirov. La sospecha de Stalin sobre oficiales del NKVD local de Leningrado se vio reforzada por la muerte de Borisov, uno de los escoltas de Kirov, en un aparente accidente de cohe el días después de su muerte. Muy poco después, el NKVD central arrestó al jefe del NKVD de Leningrado, Filip Medved, a sus suplentes Zaporozhets y Formin, y a otros oficiales de Leningrado bajo cargos de negligencia en la seguridad de Kirov. Cuando Stalin decidió arrestar al jefe del NKVD, Genrikh Iagoda, por traición (primavera de 1937), los servicios de seguridad volvieron a arrestar a Medved y a los otros oficiales de Leningrado, torturándolos para extraer “pruebas” contra Iagoda y finalmente ejecutaron a la mayoría de ellos.

El asesinato de Kirov no perdió su carácter sensacionalista o político con el paso del tiempo, y en las décadas de 1950 y 1960 los comentadores de Occidente describieron el asesinato como el primer acto del Terror, postulando que Stalin había preparado el asesinato como parte de una gran plan para justificar la eliminación de los cuadros del partido. Tras la muerte de Stalin, los líderes soviéticos también decidieron investigar el asesinato de Kirov en el contexto del Terror. Entre 1955 y 1967, el Presidium/Politburó del Comité Central del Partido creó cinco comisiones diferentes para estudiar los juicios-farsa de 1936-1938 y la destrucción de los cuadros del partido. En cada una de ellas se revisó el asesinato de Kirov, pero todas estas investigaciones estuvieron caracterizadas por la necesidad del Partido Comunista de dar sentido al Terror, y por las agendas políticas de los líderes del partido. En el curso de la revisión y revisión de revisión, los hechos originales del caso de Kirov fueron casi completamente oscurecidos por la difusión de rumores, el secreto soviético y la creación de mitos, tanto por el sesgo comunista como anti-comunista.

Para comprender los hechos del asesinato y la utilización que del mismo hizo después Stalin, es necesario penetrar la historia de las diferentes investigaciones soviéticas. Al margen de rumores de tercera y cuarta mano, todas las pruebas que disponemos salieron a relucir en esas investigaciones. El artículo de Lenoe examina la historia de la primera gran investigación tras la muerte de Stalin, realizada en 1956-1957 siguiendo el “Discurso Secreto” de Khrushchev al 20º Congreso del Partido.

Tras una introducción a la situación política tras la muerte de Stalin, cuya exposición voy a dejar a un lado por no ser crucial para nuestro tema, Lenoe escribe que Khrushchev, la figura emergente al año de la muerte de Stalin como el hombre más poderosos dentro del “liderazgo colectivo” del partido, se aseguró dos nombramientos que tuvieron grandes consecuencias para su política de des-stalinización: Roman A. Rudenko como Fiscal Jefe de la URSS (julio de 1953) e Ivan A. Serov como jefe de la KGB (marzo de 1954). Lenoe presenta sus antecedentes biográficos más importantes, junto con los de Khrushchev.

Una persona represaliada y retornada de los campos, Olga Shatunovskaia, se convirtió en un elemento crucial en la investigación del asesinato de Kirov. Olga había nacido en 1901 y era hija de un abogado judío de Baku; en 1917 se involucró en el movimiento revolucionario de Baku, sirvió como secretaria de Suren Shaumian, el líder de los bolcheviques de Baku, y como jefe del Departamento de Prensa del Consejo de los Comisarios del Pueblo de Baku en los meses que siguieron a la Revolución de Octubre. Cuando las fuerzas turcas ayudaron a los mencheviques y los nacionalista de Azerbaiyán a derrocar a los soviéticos en Baku en septiembre de 1918, Olga fue capturada y casi ejecutada (el nuevo régimen ejecutó a Shaumian y a otros 25 líderes del Soviet de Baku, convirtiendo a “los 26 comisarios” en mártires bolcheviques). Cuando fue liberada se unió al movimiento clandestino bolchevique en el Cáucaso, trabajando estrechamente con Anastas Mikoian, entro otros. En los años siguientes, Olga trabajó en el partido en Baku, Briansk, Siberia y Moscú, y era jefe en funciones del Departamento de los Órganos Dirigentes del Partido del Comité del Partido de Moscú cuando fue arrestada por el NKVD en noviembre de 1938 bajo los cargos de actividad trotskysta. Durante su encarcelamiento, Olga envió varias cartas a Mikoian discutiendo su caso y buscando su ayuda, y algunas de esas peticiones llegaron a Mikoian a través de Lev Shaumian, el hijo del comisario de Baku y amigo de la infancia de Olga.

Cuando M. A. Bagirov, autor de una de las denuncias que condujo al arresto de Olga, fue arrestado en marzo de 1954, Olga pidió a Khrushchev que la liberara de su sentencia. Notificada de su rehabilitación en mayo de ese año, Olga se dirigió a Moscú, donde, según recordó más tarde, Khrushchev la invitó a una reunión privada. Tras mejorar su situación personal con varios puestos y prebendas, Olga se convirtió en los años siguientes en la defensora más decidida dentro del aparato del partido de la teoría de que Stalin había organizado la muerte de Kirov.

La larga historia de Olga con Mikoian y su círculo es una parte crítica de la historia de la investigación del asesinato de Kirov. Como ya se ha dicho, Olga trabajó estrechamente con Mikoian en la clandestinidad en Baku y aseguró más tarde que había sido su pretendiente. También asistió al instituto con Lev Shaumian, a quien Mikoian adoptó tras la ejecución de su padre. En 1954-1955 estos tres veteranos de la Comuna de Baku sentaron las bases para el vuelco completo de Khrushchev de la historia oficial del gobierno de Stalin en el 20º Congreso del Partido.

Las memorias de Mikoian presentan a Lev Shaumian como parte instrumental en los primeros esfuerzos de rehabilitación de 1954-1955. El propio Shaumian nunca había sido represaliado. Pero, mientras trabajaba en el aparato del partido como editor de periódicos y más tarde de la Gran Enciclopedia Soviética, mantuvo contacto con algunos de los internados en los campos. Tras la muerte de Stalin, muchos de los comunistas encarcelados usaron a Shaumian como intermediario para pedir a Mikoian la revisión de sus casos. Mikoian reconoce que fue Shaumian quien le llevó el caso de Olga y el de A. I. Snegov, y que, en consecuencia, Mikoian los llevó a la atención de Khrushchev.

Como medio años antes del 20º Congreso del Partido de febrero de 1956, Mikoian asegura que pidió a Shaumian que llevara a cabo una investigación completa sobre el destino de los delegados para el 17º Congreso del Partido de 1934. En particular, quería una lista de los miembros del Comité Central y de los candidatos elegidos en ese congreso que fueron arrestados o ejecutados durante el Terror. Cuando Shaumian le dio la lista un mes más tarde, Mikoian afirma que quedó “conmocionado”. Se dirigió a Khrushchev y lo persuadió de que iban a tener que abordar el tema de la represión stalinista en el 20º Congreso del Partido. Es interesante observar que cualquiera que fuera el deseo sentido por Mikoian y Khrushchev para revisar la historia stalinista y rehabilitar a las víctimas del dictador, había probablemente otro motivo muy concreto en el encargo que Mikoian había hecho a Shaumian: encontrar material que comprometiera a Molotov, que se había enfrentado a Khrushchev en la reunión plenaria del Comité Central de julio de 1955.

En la época que Mikoian encargó ese trabajo a Shaumian, también pidió a Olga que le enviara una carta oficial recontando una historia que ella le había contado relacionada con el asesinato de Kirov. En dicha carta, Olga describió las conversaciones que había tenido con un tal Dr. Kirchakov y una enfermera, Dusia Trunina, mientras estaba hospitalizada en el campo de trabajo de Kolyma en 1943-1944. Escribió que Kirchakov había oído directamente de Medved (el jefe del NKVD de Leningrado en el tiempo del asesinato de Kirov) el relato de un testigo del interrogatorio de Stalin del asesino Nikolaev el días después del asesinato de Kirov. Durante su exilio en Kolyma en 1937, Medved supuestamente dijo a Kirchakov que cuando Stalin preguntó a Nikolaev, “¿Por qué mataste a Kirov?”, Nikolaev acusó a oficiales del NKVD de Leningrado de proporcionarle el arma asesina y “perseguirle” hasta que aceptara asesinar a Kirov. Cuando Nikolaev dijo esto, los guardias le golpearon la cabeza con sus pistolas, se desmayó y lo sacaron fuera...

La historia de Olga era ya de por sí de tercera mano: supuestamente Medved había dicho a Kirchakov, y Kirchakov se lo contó a ella. Además, contiene errores de bulto. Por ejemplo, sitúa a Zaporozhets en la habitación del interrogatorio junto a Stalin, Medved, Nikolaev, Iagoda y otros oficiales del NKVD de Leningrado. Pero hay múltiples fuentes que indican que Zaporozhets no estaba en Leningrado en esa época. En varios puntos, la historia de Olga se contradice con el relato de Mikhail Rosliakov, que estaba esperando en el momento del interrogatorio en una habitación planta abajo, por si Stalin deseaba interrogarlo. Rosliakov supo que Nikolaev había sido llevado al interrogatorio “en un estado de semi-consciencia” e inicialmente no logró reconocer a Stalin. Supuestamente gritó y repitió las palabras “¡Qué he hecho, qué he hecho!”. Sólo demostró recordar los hechos de forma nebulosa.

Mikoian remitió la carta de Olga a Khrushchev con una nota en el sobre, “Para el camarada N. S. Khrushchev, para ser abierta sólo por él”. Evidentemente, Khrushchev puso la carta en la agenda del Presidium de 31 de diciembre de 1955. El único registro de la reunión es un “resumen de trabajo” de la discusión, que indica que el miembro del Politburó Nikolai Bulganin leyó la carta en voz alta. Mientras la leía fue interrumpido por Kliment Voroshilov, que gritó “¡Mentiras!”. Molotov dijo que estaba presente cuando Stalin interrogó a Nikolaev y que “nadie fue golpeado”. Mikoian afirmó que “Stalin estaba extremadamente agitado. Los Chekistas tenían una mano en todo el asunto”. Khrushchev expresó que “si miras el asunto, no huele bien” y propuso entrevistar al Dr. Kirchakov y al conductor del coche en el que murió Borisov. Molotov, quizás temeroso de los cargos que pudieran aflorar en interrogatorios orales, expresó su escepticismo de que las entrevistas pudieran proporcionar información útil y sugirió “examinar los documentos”. El Presidium resolvió estudiar los expedientes de los casos de la década de 1930 contra Iagoda, Yezhov y Medved.

Khrushchev, con la ayuda de Mikoian y sus asociados, estaba preparando claramente una discusión seria de las represiones de Stalin (al menos contra los comunistas después de 1934) en el venidero congreso del partido, con el nerviosismo de Molotov, Kaganovich, Malenkov, Voroshilov y otros líderes del partido fuera del círculo íntimo de Khrushchev. Éste, que controlaba la KGB (Serov) y la oficina del fiscal general de la URSS (Rudenko), y tenía importantes aliados en el ejército y la Comisión de Control del partido, tenía la iniciativa, forzando una muy desagradable discusión de los años stalinistas con sus rivales en sus propios términos. Por otra parte, no tenía un poder ilimitado, por lo que procedió con cautela, usando a la gente de Mikoian para investigar, absteniéndose de acusar a Molotov y a otros directamente de colaboración en el Terror. La discusión de la carta de Olga fue típica. Khrushchev y Mikoian sugirieron que “algo no olía bien” y que los oficiales del NKVD podrían haber tenido algo que ver con el asesinato de Kirov. La carta de Olga implicaba que Stalin podría haber estado involucrado, pero Khrushchev y Mikoian no fueron tan lejos.

Los colegas de Khrushchev tenían mucho que temer, pero tenían que proceder con cuidado. Accedieron a la propuesta de una investigación informal en el asesinato de Kirov. En otras reuniones del Presidium en los meses anteriores al 20º Congreso del Partido, Molotov, Kaganovich, Voroshilov, Bulganin y Malenkov dieron todos su apoyo para revelar en el Congreso del partido algunas de las injustificadas persecuciones de comunistas por Stalin. Pero pidieron hacerlo “con la cabeza fría” y para reafirmar los grandes logros de Stalin en la construcción del socialismo. Respondió un coro de jóvenes miembros subalternos del Presidium que apoyaban a Khrushchev (Aristov, Saburov, Suslov, Pervukhin y otros) insistiendo que el Presidium tenía que contar “todo” (Suslov) al congreso, que Stalin no tenía buenas notas (Pervukhin), y que las represiones stalinistas no eran “faltas” sino “crímenes” (Saburov). A principios de febrero de 1956 todo el mundo sabía cuál era la línea del partido; incluso Kaganovich estaba diciendo “no podemos engañar la historia...la propuesta de Khrushchev de un informe (sobre la represión stalinista) es correcta”.

Mientras tanto, el Presidium nombró una comisión constituida por jóvenes miembros del Presidium (Peter Pospelov de presidente, P.T. Komarov, Averkii Aristov y Nikolai Shvernik) para investigar asuntos relacionados con la “rehabilitación”. El 9 de febrero la comisión reportó al Presidium sobre “las razones para las represiones masivas contra miembros y candidatos del Comité Central elegidos en el 17º Congreso del Partido”. Casi con certeza, la comisión se basó en parte en las pruebas reunidas anteriormente por Lev Shaumian. Usando documentos que eran alto secreto en su época, la comisión reportó que un millón y medio de personas fueron arrestadas y 681.692 ejecutadas en 1937-1938. El informe declaraba que de los 139 miembros y candidatos elegidos para el Comité Central por el 17º Congreso del Partido, 98 fueron arrestados y fusilados, cifras que utilizó Khrushchev en su “Aocución Secreta” semanas más tarde. Describió los métodos por los cuales se fabricaron casos contra altos miembros del partido en 1937 y después. También identificó como clave para el desarrollo del Terror el asesinato de Kirov y la Ley de 1 de diciembre de 1934 que creó tribunales especiales (troiki). No hubo discusión de la posibilidad de que Stalin deliberadamente hubiera organizado él mismo el asesinato de Kirov.

Seguiré más adelante con la “Comisión Molotov”.
Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

Avatar de Usuario
enrique falcon
Miembro
Miembro
Mensajes: 183
Registrado: Lun Sep 20, 2010 6:00 am
Ubicación: lima peru

Re: Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por enrique falcon » Mié Oct 05, 2011 11:01 pm

Aquí algunos datos de conocidos conspiradores y asesinos contra el poder soviético:

"Recogiendo fragmentos de "los procesos de Moscú".

El el exjefe de policía declara a continuación haber organizado personalmente los asesinatos de su predecesor Menjinski, del dirigente Kuibychev y del escritor Máximo Gorki.

IAGODA: En aquella época se llevó a cabo el asesinato de Menjinski. Niego que me guiaran motivos personales en el asesinato de Menjinski. Aspiraba al puesto de jefe de la O.G.P.U. no por consideraciones de índole personal, ni con la intención de hacer carrera política, sino en beneficio de nuestra organización de conspiradores. La decisión del centro respecto a este asunto me la comunicó Enukidze en persona. Se habían utilizado médicos en ambos casos, lo que ofrecía grandes garantías en cuanto a la imposibilidad de ser descubiertos.
Cuando Enukidze me transmitió la decisión del centro sobre el asesinato de Kirov, expresé mi temor de que un acto de terrorismo directo podía no sólo descubrirme a mí sino a toda la organización. Indiqué a Enukidze un procedimiento menos peligroso, y le recordé cómo Mejinski había sido asesinado con la ayuda de médicos. Enukidze respondió que el asesinato de Kirov debía ejecutarse tal como se había decidido, que los trotskistas y zinovievistas habían tomado a su cargo este asesinato, y que nosotros no debíamos poner obstáculos.
En cuanto al método del asesinato sin riesgos con la ayuda de médicos, Enukidze me dijo que, dentro de poco, el centro decidiría qué dirigentes del Partido y del Gobierno serían asesinados en primer lugar por este procedimiento.
En efecto, al cabo de cierto tiempo, en el transcurso de mi siguiente entrevista con Enukidze, éste me informó de que el centro había decidido emprender una serie de actos terroristas contra miembros del Comité ejecutivo y, además, contra la persona de Máximo Gorki. Comprendí la decisión respecto a Kuibychev, pero no podía comprender en absoluto la necesidad de cometer un acto de terrorismo contra la persona de Máximo Gorki. Enukidze me explicó que el "bloque de derechistas y de trotskistas" -que tenía como proyecto inmediato el derrocamiento del poder de los Soviets- veía en la persona de Gorki a una peligrosa figura. Gorki era un partidario incondicional de la dirección stalinista, y estaba claro que, en caso de que el complot se llevara a cabo, levantaría su voz para protestar contra los conspiradores, contra nosotros. Teniendo en cuenta la inmensa autoridad de Gorki tanto dentro como fuera del país, el centro, según decía Enukidze, había tomado la categórica decisión de suprimirlo físicamente. Ante mi firme negativa, Enukidze me ordenó que le enviara a Levin.Así lo hice y después del regreso de Levin de casa de Enukidze, le confirmé la orden recibida. Más tarde, sostuve varias conversaciones con Levin y, a instancias suyas, convoqué a Pletnev.
Yo declaro que Rykov, Bujarin y los demás acusados que se, encuentran aquí, en el banquillo de los acusados, tienen la absoluta responsabilidad de estos actos terroristas. Declaro que estos actos fueron realizados siguiendo sus decisiones. En cuanto al modo en que se llevó a cabo este asunto, los médicos podrán decirlo mejor que yo.Existe otro hecho sobre el que quiero llamar la atención del tribunal.
Se trata del intento, por parte del grupo de conspiradores, de envenenar a Yezhov.
Después del nombramiento de Yezhov para el puesto de Comisario del pueblo de Asuntos interiores, se vio claramente que toda la actividad de nuestro grupo, así como la del "bloque de derechistas y de trotskistas" iba a ser descubierta. Yezhov ya había empezado- a crear serias dificultades a ciertos núcleos de conspiradores y, naturalmente, podía llegar al núcleo de la organización, y principalmente a mí.
Entonces, para salvar nuestra organización, para salvar a Rykov, a Bujarin y a los demás, decidimos matar a Yezhov. Bulanov procedió al envenenamiento; ya lo ha contado aquí. Niego algunos párrafos de sus declaraciones, aunque no cambian en absoluto los hechos, en el fondo no cambian nada.

El acusado Kriuchkov da detalles sobre el asesinato de Pechkov, hijo de Gorki, cometido, según él, por orden de lagoda, y también sobre el asesinato de Gorki. Los doctores Pletnev, Kazakov, Levin y el ex secretario de Kuibychev, Maximov-Dikovski, cuentan con toda clase de pormenores los preparativos y ejecución de estos asesinatos médicos. Finalmente, el profesor Burmin, "Maestro Distinguido de la ciencia", da lectura a un informe de cinco expertos de la medicina soviética que confirman la acusación y las declaraciones respecto a los asesinatos de Gorki, Kuibychev, Mejinski y Pechkov y el "envenenamiento" de Yezhov. Se reconoce la culpabilidad de los acusados en estos cuatro asesinatos: en total, con el de Kirov, cinco cadáveres, víctimas del terrorismo político de los trotskistas y de los derechistas".


http://www.angelfire.com/rebellion2/che ... uerte.html" onclick="window.open(this.href);return false;

P.D. He decidido postear este documento en toda su amplitud, porque lo considero público e histórico y no reducirlo a un resumen que pueda inducir a errores de valoración o de interpretación antojadiza.Espero me disculpen.


Saludos cordiales.

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Jue Oct 06, 2011 12:23 pm

Hola a todos!

En la conclusión del 20º Congreso del Partido el 25 de febrero de 1956, Khrushchev dio su “Discurso Srecreto”, denunciando el “culto a la personalidad” de Stalin, sus arrestos y ejecuciones de miembros del partido después de 1934, y su fracaso en prepararse para el ataque nazi a la URSS en junio de 1941. Reconoció los supuestos logros de Stalin, como la industrialización de la URSS. No sugirió que hubiera habido problemas sitemáticos más que el del “culto a la personalidad”, ni cuestionó la colectivización forzosa de la agricultura, la expulsión de los trotskistas, “derechistas” y otros opositores del partido.

En base al informe de 9 de febrero de Pospelov y el encargo previo de Mikoian a Shaumian, Khrushchev abordó la cuestión del exterminio masivo de los miembros del Comité Central tras el 17º Congreso del Partido. Atribuyó el exterminio al poder absoluto de Stalin, pero no especificó nada más. Observó seguidamente que las represiones masivas y las violaciones de la legalidad socialista comenzaron después del asesinato de Kirov, del que dijo:

Se debe observar que las circunstancias relacionadas con el asesinato del camarada Kirov están envueltas hasta la fecha con muchas cosas que son incomprensibles y misteriosas, y que exigen una investigación cuidadosa. Hay razones para creer que alguien entre los encargados de la protección de Kirov ayudó al asesino Nikolaev. Un mes y medio antes del asesinato de Kirov, Nikolaev fue arrestado por conducta sospechosa, pero fue liberado sin siquiera investigarlo. El hecho de que el chekista asignado a Kirov acabara muerto en un accidente de coche el 2 de diciembre de 1934 cuando estaba siendo llevado a un interrogatorio es extremadamente sospechoso. Tras el asesinato de Kirov, los principales oficiales del NKVD de Leningrado fueron removidos de sus puestos, recibiendo castigos muy leves, pero en 1937 fueron fusilados. Es concebible que fuesen fusilados para borrar las pistas de los organizadores del asesinato de Kirov.

Astutamente, Khrushchev no declaró directamente que Stalin u otros líderes del partido estuvieran involucrados en la preparación del asesinato de Kirov, pero al sugerir que había habido una conspiración para matar al líder del partido de Leningrado inmediatamente después de soltar su discurso sobre la eliminación de miembros del Comité Central después de 1934 y su observación sobre la orgía asesina que siguió a la muerte de Kirov, estaba indicando su disposición para aceptar una narración específica del Terror. Y esta naracción sería una en la que el propio Stalin o sus colaboradores más cercanos (Molotov, Kaganovich) habían planeado el asesinato para justificar la posterior aniquilación de los cuadros del partido. Así se exoneraría al “verdadero” bolchevismo de responsabilidad por el Terror, trasladándola por entero a Stalin y sus más estrechos colaboradores durante 1934-1938. También se exoneraría a los jóvenes miembros del liderazgo bolchevique que apoyaban a Khrushchev en 1956; ellos “no tenían idea” de las represiones masivas de los años treinta.

Como parte de su trabajo en la comisión sobre las represiones stalinistas creada el 31 de diciembre de 1955, Pospelov preparó un informe sobre el asesinato de Kirov que presentó al Presidium el 23 de abril de 1956. Este informe es importante por la luz que arroja tanto sobre los rumores del asesinato de la carta de Olga de 1955 como sobre la construcción de una historia alternativa del asesinato. Pospelov y sus colegas, con respecto a la carta de Olga, llamaron al doctor y a la enfermera para entrevistarlos en Moscú. El Dr. Kirchakov indicó que él no había oído la historia que contó Olga de la entrevista de Stalin con Nikolaev directamente del antiguo jefe del NKVD de Leningrado, Medved, sino de un ex oficial del NKVD, un tal Olskii. Trunina, la enfermera, afirmó simplemente que, al igual que Olga, había escuchado la historia de Kirchakov.

Así que la historia que cuenta que Nikolaev denunció a oficiales del NKVD de Leningrado en su entrevista con Stalin ya no es de tercera sino de cuarta mano: Medved a Olskii, éste a Kirchakov, éste a Olga y Olga lo cuenta en su carta. En consecuencia, Pospelov concluyó que no se podía dar crédito a esa historia.

Al actuar así, Pospelov no estaba cubriendo a Stalin, pues en el resto de su informe construyó un caso en el que Stalin ordenó el asesinato de Kirov. Lo hizo usando material de las investigaciones de 1937-1938 de Iagoda, Enukidze, Zaporozhets y otros oficiales del NKVD de Leningrado acusados de asesinar a Borisov. En otras palabras, para implicar a Stalin, Pospelov optó por basarse en las “pruebas” extraídas bajo tortura en el proceso de fabricación de un caso contra el arrestado jefe del NKVD, Iadoga. Las confesiones obtenidas bajo tortura para los pseudo-juicios stalinistas no eran, por supuesto, fidedignas, y muchos de los que confesaron en esas circunstancias (incluyendo a Iagoda) se retractaron de las mismas ante el tribunal. La versión del crimen presentada por Pospelov era una réplica de la versión del juicio-farsa de 1938, con la diferencia de que Stalin cambiaba el “Centro Derecha-Trotskista” como la fuente de la orden para matar a Kirov.

Una muy probable interpretación del informe de Pospelov es la que sigue, según Lenoe. El autor, un antiguo stalinista (como todo el mundo en lo alto del partido durante los años cincuenta) estaba produciendo lo que sabía que “el jefe” (antes Stalin, ahora Khrushchev) deseaba. Considerando la historia de cuarta mano de Olga como demasiado rocambolesca incluso para sus propósitos, Pospelov escogió sin escrúpulos las confesiones de 1937-1938, que al menos estaban documentadas y normalmente firmadas por sus supuestos autores, para producir una historia coherente de cómo Stalin había matado a Kirov. Ahora quedaba a cargo de Khrushchev el cómo, cuándo y en qué foro utilizar dicha historia.

En el agitado y tenso ambiente político que siguió al “Discurso Secreto” de Khrushchev, hubo antiguos oficiales del NKVD y de la policía que comenzaron a enviar cartas al comité provincial del partido con respecto al asesinato de Kirov. Una de estas cartas, remitida por V. M. Iakushev, llamó la atención de Frol Kozlov, jefe del partido de Leningrado y aliado de Khrushchev. A finales de marzo o principios de abril, Kozlov escribió a Khrushchev diciendo que “de la evidencia de Iakushev resulta claro que el asesinato de Borisov fue ejecutado de acuerdo a un plan trazado de antemano”.

De hecho, Iakushev fue un investigador clave del NKVD en la construcción de 1937 de falsas acusaciones de traición y asesinato contra Iagoda y los antiguos líderes de la “Desviación Derechista”, Bukharin y Rykov. Las pruebas reunidas por Iakushev y otros formaron la base para el juicio-farsa de esos hombres en 1938. En 1937 Iakushev había torturado al conductor del camión en el que murió Borisov, un tal Kuzin, y a los dos oficiales escoltas del NKVD, Vinogradov y Malyi, hasta que todos confesaron finalmente que habían matado al guarda de Kirov. En la cuenta inventada por Iakushev y sus colegas “investigadores”, se presentaba a Zaporozhets como temeroso de que Borisov pudiera revelar la supuesta conspiración de Iagoda para matar a Kirov. Así que ordenó asesinar a Borisov y que su muerte pareciera un accidente de coche. Cuando Kuzin llevaba a Borisov a su interrogatorio el 2 de diciembre de 1934, Malyi agarró el volante y sacó el coche de la calle empotrándolo contra una pared. Simultáneamente, Vinogradov, que iba en la parte trasera junto con Borisov, golpeó la cabeza de este último con una porra, matándolo.

Esta historia tiene muy poca credibilidad, y está en contradicción con las investigaciones de 1934-1935 y otras fuentes en casi su totalidad. Además, en 1937 Kuzin, Malyi y Vinogradov negaron cualquier fechoría en la muerte de Borisov, durante varias semanas de tortura (al parecer unos diez días en el caso de Kuzin). Y finalmente, Malyi y Vinogradov se retractaron de sus confesiones en la vista del juicio el 2 de septiembre de 1937.

Iakushev fue un perpetrador, torturador y colaborador en la fabricación de Stalin de falsos casos criminales. Su carta de 1956 tiene los visos de haber sido un movimiento preventivo, pues al dar su versión de los hechos a los líderes del partido no sólo se aseguraba contra una posible acusación sino que también se procuraba su favor. Kozlov, el socio de Khrushchev, estaba comprando lo que Iakushev tenía que vender, y en su carta a Khrushchev aceptaba sin cuestionar otras evidencias dudosas, como los relatos de complots contra la vida de Kirov dados por M. A. Volkova, un compulsivo delator psicológicamente enfermo que Stalin había utilizado tras el asesinato de Kirov para arrestar a docenas de Leningradienses con falsas acusaciones de complots terroristas. Basándose en esas dudosas afirmaciones, Kozlov concluyó que “Estos hechos demuestran, obviamente, que se elaboraron varios planes diferentes para matar a Kirov en los órganos del MVD" (NKVD).

El 13 de abril de 1956 el Presidium creó una comisión para investigar “material de los juicios públicos de los casos de Bukharin, Rykov, Zinoniev, Tukhachevskii y otros”. También examinaría el caso de Kirov, pero conviene subrayar que su mandato era mucho más amplio: explicar la parte del Terror dirigida contra los altos escalafones del Partido Comunista. A primera vista, la composición de la comisión era extraña; tres de sus nueve miembros -Molotov, Kaganovich y Voroshilov- habían estado involucrados al más alto nivel en la orquestación del Terror, siendo de esta forma ellos mismos potenciales objetivos de la investigación. Sin embargo, se encontraban en minoría ante los otros seis miembros de la comisión, todos ellos jóvenes miembros del liderazgo del Comité Central y que apoyaban a Khrushchev durante esta época: Mikhail Suslov, Ekaterina Furtseva, Shvernik (recientemente nombrado presidente de la Comisión de Control del Partido en la que servía Olga), Aristov, Pospelov y Rudenko.

Seguiremos.
Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Vie Oct 07, 2011 4:38 pm

¡Hola a todos!

El 16 de abril se reunió la comisión Molotov por vez primera, con todos sus miembros presentes a excepción de Rudenko, que estuvo representado por Baranov. La comisión comenzó su trabajo con una consideración sobre el asesinato de Kirov, ordenando a Serov y Baranov que prepararan un informe sobre la KGB y los documentos de la fiscalía relacionados con el caso. Decidieron reunirse de nuevo una semana más tarde.

El 20 de abril Serov y Baranov remitieron un “Informe sobre el Material de Investigación en el Caso del Infame Asesinato de S. M. Kirov”. Adjunto al informe iban copias de material seleccionado del caso y una nota permitiendo a los miembros de la comisión examinar todos los documentos relacionados con el asesinato en el cuartel general de la KGB. Este informe y las actas de la reunión de la comisión de 23 de abril que lo discutió revelan dos agendas de trabajo radicalmente opuestas.

Por una parte, la reunión de la comisión de 23 de abril resolvió, probablemente a instancias de Molotov y sus aliados, que el asesinato de Nikolaev fue un acto “político”, y descartaron las cuestiones sobre el estado psicológico del asesino. Los miembros de la comisión pidieron a Baranov, la KGB, y a la Comisión de Control del Partido (Shvernik) responder a una serie de cuestiones relacionadas con la versión oficial del crimen de 1934-1935. Las preguntas se redujeron a: ¿Era Nikolaev zinonievista? ¿Cuáles eran sus lazos con los grupos zinonievistas? ¿Qué actividades realizaron los zinonievistas en Leningrado hasta antes del asesinato? ¿No fue Borisov asesinado? Estas preguntas son atribuibles al deseo de Molotov y sus aliados a defender al menos la versión del crimen de 1934-1935 (que cargaba la responsabilidad del crimen a los seguidore de Zinoniev en Leningrado y Moscú). En esta versión de los hechos, Nikolaev era un terrorista zinonievista, y de ahí que su juicio, los juicios de Kamenev y Zinoniev, y probablemente también los juicios posteriores de 1937-1938 estuvieron todos justificados.

Por otra parte, en la sesión de 23 de abril, la comisión también requirió que el fiscal de la URSS “presente a la comisión el material sobre la validez y legalidad de la investigación preliminar, la investigación y el juicio” de los acusados en el primer juicio del caso Kirov. Al parecer, algunos miembros de la comisión no querían aceptar los resultados del tribunal de diciembre de 1934 de que los zinonievistas habían planeado el asesinato. Y los informes producidos a finales de abril por la KGB y la oficina del fiscal tomaron precisamente esta dirección. Poco después del 23 de abril Serov envió a la comisión un informe de la KGB respondiendo a sus indagaciones. El memorando presentaba a Nikolaev como un pistolero solitario y decía que el NKVD fabricó casos criminales contra los zinonievistas. Usó citas de los interrogatorios y taquigráficas del juicio de diciembre de 1934 del “Centro de Leningrado” (esto es, el asesino Nikolaev y sus trece supuestos cómplices zinovievistas) para argumentar que jamás había existido tal “Centro”. Demostró que el juicio había violado las normas típicas soviéticas de los juicios criminales. También analizó el cambiante testimonio de los testigos sobre la muerte de Borisov, sosteniendo que las “confesiones” de 1937-1938 implicando a oficiales del NKVD en su asesinato eran falsas. De esta forma Serov dio apoyo a la línea según la cual “el Terror no estuvo justificado”, que era presuntamente la línea tomada por al menos algunos de los otros seguidores de Khrushchev en la comisión.

El informe de la KGB acababa con un importante colofón cubriendo el juicio de enero de 1935 a los funcionarios del NKVD de Leningrado por negligencia en el caso de Kirov, que implicaba que había habido una conspiración para asesinar a Kirov, no entre los opositores zinonievistas, sino dentro del NKVD de Leningrado. Se subrayó para esto el fracaso del NKVD de Leningrado en proteger a Kirov, la falta de instrucciones escritas para su protección, el hecho de que el NKVD de Leningrado había detenido y soltado a Nikolaev antes del asesinato, y el ligero castigo recibido por Medved y sus subordinados en 1935. El informe también citaba el testimonio tomado por la KGB al antiguo oficial del NKVD de Leningrado, P. M. Lobov, quien había afirmado en abril de 1956 que cuando trabajaba en el campo de trabajo de Kolyma (en algún momento entre 1935 y 1937), Zaporozhets le había hablado de una conversación entre Stalin y Iagoda a principios de 1935. Supuestamente, en la misma Stalin dijo a Iagoda que se tomara con calma lo de los oficiales del NKVD de Leningrado acusados de negligencia en el caso de Kirov, y que los reintegrara a trabajos regulares tras un decente intervalo de tiempo.

Este testimonio merece especial atención. Lobov, que había sido el segundo de Zaporozhets en Leningrado, estaba insinuando claramente que Stalin había perdonado al NKVD de Leningrado por una razón, quizás su negliencia no había sido mal recibida. Esto abrió una posible línea de investigación que apuntaría del NKVD de Leningrado a Stalin.

Aunque el testimonio de Lobov parece importante, presenta graves problemas. En primer lugar, su historia sobre Stalin era de cuarta mana cuando la dio al papel en 1956; en segundo lugar, su deposición de 1956 probablemente se vio contaminada por el testimonio previo contra compañeros oficiales del NKVD de Leningrado durante el Gran Terror. Lobov pudo haber testificado en 1937-1938 que Iagoda había ordenado un trato suave a los oficiales del NKVD de Leningrado, porque habían ayudado en el supuesto plan anti-soviético/anti-Stalin para matar a Kirov. Y en 1956 pudo haber decidido confirmar su testimonio de 1937, independientemente de su veracidad o falsedad, y con un cambio importante: ya no era Iagoda quien había dado las órdenes para un trato suave, sino Stalin. También es importante observar que en 1939 Lobov consiguió una reducción de su sentencia por matar en prisión al antiguo opositor G. Sokol'nikov siguiendo órdenes de Beriia. Lobov era un asesino y un cuentista.

El informe de Serov de finales de abril de 1956 presentó luego una línea completa de argumentación contra las afirmaciones de Molotov de que había habido una auténtica conspiración zinonievista para matar a Kirov. También insinuó una segunda línea de argumentación, la de que el propio Stalin había ordenado el asesinato. Pero sólo lo insinuaba, como posibilidad para un desarrollo futuro. Hasta donde sabemos, esta acusación nunca se hizo explícita, incluso dentro del secretismo del Comité Central, hasta el invierno de 1960-1961.

Una segunda respuesta a las indagaciones de la Comisión Molotov de 23 de abril llegó de la oficina del fiscal de la URSS. Era un informe sobre el “material sobre la validez y legalidad de la investigación preliminar, la investigación y el juicio en el caso del asesinato de Kirov”. El memorando del fiscal repitió los contenidos de los informes de la KGB ya analizados, aunque con algunos datos diferentes. Se sostenía firmemente que Nikolaiev era un pistolero solitario, psicológicamente perturbado, que no tenía conexiones conspiratorias con ninguno de los otros acusados en el juicio del Centro de Leningrado. Expresaban que el juicio de Nikolaiev y sus supuestos cómplices fue una fabricación obvia que estaba “en directa violación” del derecho soviético. En resumen, la oficina del fiscal tomó una posición fuertemente anti-Molotov, mientras que, a diferencia de los informes de la KGB, no se discutía en el memorando de la fiscalía la muerte de Borisov ni el tema de la negligencia del NKVD de Leningrado en la protección de Kirov.

Estos informes de 1953 de la KGB y de la oficina del fiscal de la URSS son muy valiosos para el asunto del asesinato de Kirov, pues muchos de los documentos actualmente disponibles del caso (al margen de rumores, como los reportados por Alexander Orlov) fueron primeramente desclasificados para la Comisión Molotov como apéndices de esos informes. Además, expresan la posición que tomaron Serov (KGB) y Rudenko (fiscal general de la URSS), dos deudores y aliados de Khrushchev, y dado que los tres querían resolver el asesinato de Kirov implicando a Stalin, parece del todo improbable que ocultaran pruebas que apoyaran esa línea de investigación.

El 9 de mayo de 1956, reunidos los miembros de la comisión, no fueron capaces de llegar a un consenso en la interpretación del asesinato de Kirov y el juicio del “Centro de Leningrado” que siguió. El asunto de Kirov quedó, pues, temporalmente a un lado y la comisión continuó investigando otros juicios posteriores.

Seguiremos.
Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Sab Oct 08, 2011 9:14 am

¡Hola a todos!

Aristov y Serov continuaron investigando el caso Kirov. El 18 de julio de 1956, Serov envió un memorando a Aristov titulado “sobre los resultados de la investigación de la carta de N. M. Volkova sobre el asesinato de S. M. Kirov”. Volkova era una delatora compulsiva que Stalin sacó de un sanatorio mental el 2 de diciembre de 1934 para utilizarla en la purga contra los supuestos conspiradores de Leningrado. En mayo de 1956, Volkova envió una denuncia al Comité Central afirmando que había conocido personalmente al asesino Nikolaev, el cual había sido miembro de una organización contrarrevolucionaria dedicada a asesinar a Kirov, Molotov y Voroshilov, con algunos de los conspiradores viviendo actualmente en Leningrado. Serov adjuntó a su memorando un informe de la KGB que destruía la credibilidad de Volkova; según la KGB, Volkova había sido una agente de los órganos de seguridad desde 1931, y era conocida por haber denunciado como conspiradores contrarrevolucionarios a amigos y conocidos antes y después del asesinato de Kirov. Entre 1948 y 1955, los órganos de seguridad de Leningrado habían recibido 90 cartas de denuncias procedentes de Volkova, produciendo la investigación de las mismas una ingente cantidad de material. Había denunciado a su novio cuando éste rompió con ella, a su hija y a muchos vecinos y conocidos de crímenes capitales. Serov concluía que Volkova era un testigo completamente informal.

Ya finalizando el verano de 1956, la KGB elaboró otro informe sobre el caso Kirov respondiendo a la petición de 30 de julio de la Comisión Molotov de “conclusiones detalladas”. Este informe se oponía completamente a los esfuerzos de Molotov y sus aliados de sugerir que había habido realmente una conspiración zinonievista para matar a Kirov. También afirmaba que, con respecto a los juicios posteriores del caso Kirov, los acusados, incluido Iadoga, eran casi con toda certeza inocentes de cualquier conspiración.

En dicho informe, Serov omitió cualquier evidencia que apuntara a una conspiración de Stalin, Iadoga y/o funcionarios del NKVD local para matar a Kirov. No obstante, los investigadores de la KGB continuaron reuniendo dichas evidencias, incluso las dudosas. El 20 de julio, Lobov, el antiguo suplente de Zaporozhets, amplió su testimonio de abril para decir que no sólo le había comentado Zaporozhets la orden de Stalin de no tratar con dureza a los oficiales del NKVD de Leningrado, sino que también le dijo que el NKVD de Leningrado había detenido en múltiples ocasiones a Nikolaev, pero que siempre había sido soltado por órdenes de Iagoda a través de Zaporozhets.

Probablemente Serov dejó ese material fuera del informe porque lo consideraban falso, al igual que la carta de Volkova. O quizás estaba reaccionando a las nuevas dudas sobre la denuncia pública de Stalin. Pero casi con certeza se centró en su memorando en refutar la sugerencia de Molotov de que había habido algún tipo de complot organizado para matar a Kirov.

La Comisión Molotov se volvió a reunir el 19 de noviembre de 1956 y, tras discutir los memorandos producidos por Serov y Rudenko, encargaron a Rudenko que preparase un borrador para informar al Presidium. El 4 de diciembre la comisión aprobó, recomendando pequeños cambios, el borrador presentado por Rudenko.

Las conclusiones de diciembre de 1956 de la comisión fueron un revoltijo incoherente y contradictorio, pero una clara victoria para Molotov. El memorando subrayaba que puesto que había auténticos enemigos dentro y fuera de la URSS en las décadas de 1920 y 1930 (trotskitas, kulaks, derechistas, alemanes y japoneses), la represión del periodo estaba justificada. Como Kirov había combatido a los zinonievistas y trotskistas en Leningrado, éstos lo odiaban, resultando el asesinato de Kirov por Nikolaev. Se declaraba que Nikolaev tenía “actitudes marcadamente anti-soviéticas”, y se le implicaba como zinonievista que conocía personalmente a algunos de los ex zinonievistas que fueron juzgados con él. Al mismo tiempo, el memorando admitía que no había pruebas concluyentes de “lazos criminales” entre Nikolaev y los otros acusados en el “Juicio del Centro de Leningrado”, centro que probablemente nunca había existido.

La comisión halló que estaban justificadas las sentencias del juicio de 1935 del “Centro de Moscú”, supuestamente dirigido por Zinoniev y Kamenev, pero no había evidencia alguna que involucrara directamente a Zinoniev, Kamenev o sus asociados en el asesinato de Kirov. Finalmente, el memorando admitía que el poder ilimitado de Stalin le había permitido llevar a cabo un ataque a gran escala contra el propio partido tras el asesinato de Kirov, con la ayuda de “arribistas y provocadores” del NKVD.

El 14 de diciembre de 1956 el Presidium resolvió “tomar nota” del informe de la Comisión Molotov.

La comisión se volvió a reunir en varias ocasiones en 1957, pero sin hallar nada sustancialmente novedoso. A diferencia del memorando de 31 de agosto de 1956 de Serov, donde se concluía que la muerte de Borisov fue debida a un accidente, el informe de la comisión de 23 de abril de 1957 afirmaba que no era posible extraer ninguna conclusión.

Lenoe concluye su artículo señalando que la historia según la cual Stalin conspiró para matar a Kirov tenía una gran utilidad política para reformadores políticos de la era de Khrushchev. Podía utilizarse para acusar a los rivales de Khrushchev, como Molotov, Kaganovich y Malenkov, de asesinato masivo de los cuadros del partido. Podía utilizarse para exonerar al resto del partido, y al leninismo en general, del Terror. Stalin y unos cuantos esbirros eran responsables de “distorsionar” el leninismo, matando a millones. En esta visión, Khrushchev, e incluso Kirov, representaban el leninismo “genuino” y “humanitario”, el leninismo del futuro. Esta fue la dirección que apoyaron algunos de los aliados de Khrushchev, como Mikoian, Aristov y Olga.

Pero había obstáculos para presentar la historia de que “Stalin mató a Kirov” al público como historia oficial del partido. En primer lugar, no había pruebas solventes para sostener dicha historia. En segundo lugar, el hacerla pública podía tener consecuencias impredecibles, y tal cautela fue reforzada por los desórdenes provocados dentro y fuera de la URSS después del 20º Congreso del Partido. Si bien Khrushchev dejó caer en el 22º Congreso del Partido de octubre de 1961 que Stalin podría haber organizado el asesinato de Kirov, esta versión desapareció de la prensa soviética tras la caída del mandatario, y no fue hasta los tiempo de la perestroika que las publicaciones oficiales soviéticas la rescataron.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

maxtor
Colaborador económico
Mensajes: 325
Registrado: Vie Dic 03, 2010 3:12 pm

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por maxtor » Lun Oct 10, 2011 7:21 pm

Saludos cordiales.

“Rojo los tomates, verde el pepinillo, Stalin mató a Kírov en un pasillo” – pareado popular de 1934.

Los documentos pueden mentir y los rumores decir la verdad. Algunos asuntos como la intervención de Stalin en la muerte de Frunze, Kírov y Orionikidze podrían resolverse aplicando la analogía de un proceso penal. En el caso de los hechos son tan sospechosos que como poco se podría iniciar una investigación policial o penal contra Stalin y Yagoda pero no llevar a los sospechosos a juicio.

El 1 de diciembre de 1934 la bala que mató a Kírov no solo le mató a él sino que se llevó por delante a Yagoda, a la mayoría de la elite del partido comunista; comisarios, jueces, fiscales, altos oficiales del Ejército, capitanes de la industria y a casi a más de un millón de habitantes soviéticos. Leonid Nikoláiev antiguo empleado en nómina del Partido en Lenningrado, asesinó al parecer en solitario de un tiro a Serguéi Kírov, miembro del Politburó y secretario del Comité Central.

Fue el primer y último asesinato de un miembro del Politburó en la historia de la URSS. Nikoláiev quiso suicidarse con su propia arma pero falló. Una de las sospechas que han vertido los historiadores que achacan el crimen a Stalin, fue su rápida reacción ya que en un cuarto de hora ordenó preparar un tren especial para viajar a Lenningrado donde llegó a la mañana siguiente del asesinato, y sobre todo, porque de inmediato redactó una nueva “ley” para ocuparse de los “terroristas”.

La ley – por llamarla así – contenía aspectos durísimos como que la investigación en casos de terrorismo debía finalizar en 48 horas, que el contenido de las acusaciones será dado a conocer a los acusados 24 horas antes del juicio, en la vista oral no tendrán cabida otras partes interesadas, no habrá apelación de anulación de la sentencia y la pena de muerte será llevada a efecto tan pronto se haya pronunciado la sentencia. Todo un alarde de seguridad procesal la verdad.

Stalin hizo un despiadado decreto y fue la base sobre la que iba a despachar a cientos de miles de ciudadanos hasta que en 1939 las normas procesales se suavizaron y tuvieron un corte más legal. Esta premura en la reacción ha sido puesta en tela de juicio por los que sostenían que Stalin tenía todo esto preparado antes del crimen, pero del registro del despacho de Stalin, pone de manifiesta que tanto Kalinin como Yenukidze estamparon sus firmas al pie del decreto entre las 6 y 8 de la tarde, y los archivos ferroviarios indican que el convoy comenzó a preparase después del asesinato.

La versión que imputa a Stalin el asesinato de Kírov ha sido sostenida por hombres del NKVD, como el desertor Orlov, así como los ambiguos comentarios que vertió Yagoda en su juicio, en 1938, las especulaciones de Trotski, las afirmaciones de Nikita Jruschev en su discurso de desestalinazión de 1956, por no citar la rumorología popular de la época, que convencieron a algunos historiadores de la implicación de Stalin en el asesinato.

Creo que con los hechos en la mano, de las comisiones del Partido entre 1956 – 1990, de los testimonios de los testigos ni la investigación archivística han llevado al descubrimiento de pruebas claras de que Stalin tuviera algo que ver en el asesinato de Kírov. Al igual que en el caso del asesinato de J.F. Kennedy por Lee Harvey Oswald, es la explicación más simple la que mejor encaja en el asesinato de Kírvo, esto es, que Leonid Nikoláiev era un asesino demente y rencoroso que actuó por cuenta propia, y que con mucha suerte e ineptitud del servicio de seguridad encontró a Kírov desprevenido.

No es que Stalin no fuera capaz de asesinar a alguien que escasos días antes lo había abrazado, pero la labor de aterrorizar a su círculo más próximo comenzó después de 1934, ¿Qué razón había de matar a Kírov que había sido enviado a Lenningrado para que sustituyera a Zinóviev?. Kírov era un hombre del partido y al parecer no tenía ansias de poder, de los escasos delegados presentes en el XVII Congreso del Partido y que vivían después de la muerte de Stalin, algunos alegan que se produjeron reuniones de descontentos en las que se urdió el voto favorable de Kírov, y no a Stalin, para el cargo de secretario general. Algunos sostienen que Stalin ordenó la quema de varios cientos de papeletas electorales, otros defienden que Kírov informó a Stalin de la trama. Son versiones de dudosa credibilidad ya que algunas provienen de la cuñada de Kírov, Sofía, que no tenían casi contacto familiar entre ambos, y son contradictorios de hechos bien documentados. Tres de los delegados supervivientes que hicieron el recuento de los votos se muestran de acuerdo en que había dos o tres votos contrarios a Stalin y que las papeletas entre en total unas 300 menos que el número de delegados presentes en la votación, ¿se destruyeron, o simplemente no votaron?.

Los testigos manifiestan que nadie vio una sola papeleta quemada, y Kírov no hubiera permitido que su nombre fuera objeto de respaldo para ocupar el puesto de Stalin. Durante años la familia de Kírov había sido íntima de los Stalin, y era uno de los pocos hombres ante el cual Stalin se desnudaba en los baños de lodo de Matseta.

El asesino, Nikoláiev, tuvo antes de su detención una conducta perturbada, ¿por qué Stalin iba a utilizar a un aficionado cuando disponía de excelentes asesinos profesionales?, y otra cuestión importante señalada por el historiador Adam Ulam, ¿por qué iba Stalin a desprenderse de Kírov mediante su asesinato, haciendo creer de ese modo al pueblo que un líder del Partido, y por tanto él mismo, no era invulnerable?. Si Stalin eliminaba a un rival, se utilizaba un método protocolizado; primero éste era tildado de traidor, luego arrestado, juzgado y fusilado, o de lo contrario, se informaba de que había muerto por enfermedad, o se le envenenaba o tenía un accidente de tráfico.

Al llegar a Lenningrado, Yagoda y Vishinski emprendieron la investigación de los hechos; Stalin decidió interrogar personalmente al asesino y al principal de los testigos, el guardaespaldas de Kírov, llamado Mijaíl Borísov, éste se había retrasado unos instantes cuando Kírov de forma inesperada regresó a la sede del Partido, ya que Kírov insistía en recorrer a pie las calles de la ciudad y detestaba que le siguieran los guardaespaldas. Stalin indicó al NKVD que llevaran a Borísov a su presencia, tras ser localizado el camión que lo transportaba sufrió un accidente y Borísov falleció – es lógicamente una muerte del único testigo ocular que alimenta la teoría de la conspiración –

Posteriormente el comportamiento de Nikoláiev en el juicio por el cual fue condenado a muerte junto otros trece hombres presuntos cómplices del asesinato también ha sido utilizado como prueba clara de la implicación de Stalin ya que según testigo al conocer Nikoláiev la sentencia gritó: “Qué crueldad!, ¡Cómo me han engañado! “.

Lo más probable que dicha exclamación fuera fruto de la sorpresa de verse engañado por las promesas de Stalin de que si hablaba o se declaraba culpable salvaría su vida y la de su familia, era una táctica frecuente del NKVD cuando negociaban con los acusados para lograr el testimonio que ellos quisieran. Presumiblemente con la promesa de no ser muerto, Nikoláiev incriminó a Zinóviev y a Kámenev, y le dio a Stalin el pretexto material para una solución judicial definitiva de ambos.

El asunto fundamental – en mi opinión – es si el asesinato de Kírov fue utilizado por Stalin como tapadera o si dicho asesinato “justificó” de alguna manera la psicosis en la que el dictador envolvió a la URSS en los siguientes 4 años posteriores al asesinato. Con el beneficio del tiempo pasado los estalinistas de hoy en día, e incluso un buen número de no estalinistas, sostienen que todo lo que había hecho Stalin, por homicida y cruel que fuera, hasta el momento del asesinato de Kírov, fue, en definitiva, necesario para el bien de la nación. Sostienen lo siguiente:

1. Que era imprescindible que la URSS se industrializara fuertemente para disuadir a sus enemigos extranjeros como GB, Francia, Alemania y Japón, de la tentación de destruirlo.

2. Que a raíz de la Gran Depresión de 1929, las exportaciones de la URSS eran insuficientes para proceder a la adquisición de la tecnología necesaria para su industrialización.

3. Que el único valor en alza que se podía exportar era el cereal pero el campesinado no podía producir lo suficiente para su exportación a menos que se procediera a la colectivización.

4. Que la prueba de la validez de los tres puntos anteriores es que entre 1943 y 1945, la URSS derrotó a Hitler y disuadió a Japón de entablar la guerra. La humanidad entera, según los argumentos estalinistas debiera por consiguiente estar agradecida a la fortaleza con que Stalin persiguió el cumplimiento de sus objetivos, ya que, de haberse estrechado la mano Hitler y Yamamoto en algún lugar de los Urales en 1942, el mundo entero habría sido esclavizado por el fascismo durante generaciones, y habría tenido que sufrir un holocausto genocida de proporciones infinitamente peores que las purgas de Stalin.

Hasta 1937 nadie planeó con una mínima seriedad una acción armada contra la URSS, eso es algo que estaba únicamente en la mente paranoica de Stalin. Los puntos 2 y 3 se caen por su propio peso cuando uno considera el potencial que de cara a la exportación tenían los recursos materiales de la URSS, incluso en plena depresión de los años 30 y el éxito de programas como el New Deal de Hoover en su empeño de reconvertir la ineficacia de los trabajadores agrarios en la mano de obra que procedió a la construcción de presas, embalses y fábricas.

Los acontecimientos que sucedieron en la URSS desde 1934 desafían la lógica y la moral, con la excepción de Molotov – quien sostuvo hasta su muerte que Stalin y él habían eliminado una “quinta columna” que habría traicionado a la URSS para entregarla a manos de los nazis – nadie ha logrado entender la venganza de la muerte de Kírov que efectuó Stalin. El asesinato de Kírov fue la señal de partida para el exterminio de todos los bolcheviques que alguna vez se le habían opuesto, o que de manera no del todo inconcebible pudieran aspirar a ocupar su puesto. Esa fue la auténtica política interna de Stalin, y de no haberse producido el asesinato de Kírov cualquier otra excusa hubiera servido de detonante.

Fuente: Donald Rayfield - "Stalin y los verdugos"- cap. VI:" la liquidación de la vieja guardia" - pag. 281 - 290.


Saludos cordiales desde Benidorm.

Avatar de Usuario
enrique falcon
Miembro
Miembro
Mensajes: 183
Registrado: Lun Sep 20, 2010 6:00 am
Ubicación: lima peru

Re: Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por enrique falcon » Mar Oct 11, 2011 5:41 am

Sólo conjeturas aventuradas pueden afirmar que Stalin organizó y ejecutó a su propio camarada y no a uno cualquiera,sino al más prominente hombre del todopoderoso Comite Central del Partido Comunista Bolchevique de URSS. La otra teoría de que el asesino era un desquiciado que actuó de manera solitaria no resiste el menor análisis,ni siquiera empírico de los hechos del 1 de diciembre de 1934.
Einsenhower,en un post arriba mencionado,dice que Leningrado era un verdadero avispero y menciona lo siguiente:
"Como había demostrado en el Cáucaso, era de los pocos bolcheviques -Kirov- capacitados para superar aquella situación. Para convencerle le dicen que sólo va a ser un periodo no muy largo de tiempo. Le acompañan toda una delegación de altos responsables (Voroshilov, Molotov, Bujarin, Andreiev, entre otros) que nada más llegar tienen que ponerse a la tarea sin ninguna dilación en aquel avispero: La situación aquí es terrible -escribe Kirov a su mujer-, desesperada, jamás había visto una cosa así. La primera decisión fue la de prohibir toda discusión acerca de las resoluciones del Congreso recién finalizado. Había que acabar con las provocaciones, el debate permanente y la parálisis en que la oposición quería sumir al Partido. No hubo ninguna clase de burocracia, ni de órdenes desde arriba sino un trabajo paciente, abierto y persuasivo desde la misma base, desde las fábricas y los barrios porque el aplastamieto de la oposición no era algo que concernía sólo al Partido sino al futuro mismo de la revolución. En el coche corro de una reunión a otra, escribe Kirov a su mujer. En 15 días él y los demás miembros de la delegación intervinieron en más de 400 reuniones explicativas de dichas resoluciones, exigiendo que se cumplieran. También se organizaron asambleas en las fábricas más importantes de Leningrado a fin de explicar a los obreros directamente la áspera lucha contra los trotskistas-zinovievistas y el avance que eso suponía en la consolidación de la línea leninista del Partido."
Así pues,Kirov llegó a Leningrado a dar batalla ideológica contra la línea zinovievista-trotskista. pero su suerte fue echada,junto a la de otros camaradas, por verdaderos conspiradore y asesinos.
Iagoda,jefe del NKVD,hasta 1936, fue arrestasdo,en abril de 1937, y juzgados,en el 4º juicio de Moscú (Prueba de los 21) en marzo de 1938.En sus declaraciones dijo lo siguiente:
"Cuando Enukidze me transmitió la decisión del centro sobre el asesinato de Kirov, expresé mi temor de que un acto de terrorismo directo podía no sólo descubrirme a mí sino a toda la organización. Indiqué a Enukidze un procedimiento menos peligroso, y le recordé cómo Mejinski había sido asesinado con la ayuda de médicos. Enukidze respondió que el asesinato de Kirov debía ejecutarse tal como se había decidido, que los trotskistas y zinovievistas habían tomado a su cargo este asesinato, y que nosotros no debíamos poner obstáculos."
Reza el refrán abogaril: "A confesión de parte,relevo de pruebas".Iagoda no era cualquier militante de última hora,era un comunista y como tal tuvo el coraje de dar testimonio sobre el asesinato de Kirov. Pero no sólo él, sino también otros acusados.
Hay un dicho que los comunistas siempre tienen presente: "El Partido se fortalece depurándose".Así, no se trataba ya de la vida de tal o cual militante,sino del futuro de la revolución.Había que hacer algo y se hizo.

Continuará.

Saqludos cordiales.
Última edición por enrique falcon el Mar Oct 11, 2011 5:59 am, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Re: Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Mar Oct 11, 2011 6:45 am

¡Hola a todos!
enrique falcon escribió: Reza el refrán abogaril: "A confesión de parte,relevo de pruebas".Iagoda no era cualquier militante de última hora,era un comunista y como tal tuvo el coraje de dar testimonio sobre el asesinato de Kirov. Pero no sólo él, sino también otros acusados.
Hay un dicho que los comunistas siempre tienen presente: "El Partido se fortalece depurándose".Así, no se trataba ya de la vida de tal o cual militante,sino del futuro de la revolución.Había que hacer algo y se hizo.
Habría que ser un poco más riguroso con los comentarios y lo que se pretende significar. La inclusión de ese refrán puede parecer todo un sarcasmo si se aplica a las "confesiones" sacadas bajo tortura a los acusados soviéticos. Esto ha quedado patente en los mensajes que he realizado arriba, y será conveniente en adelante abstenerse de sentencias fuera de lugar, como la última frase de la cita, que más que la opinión de don Enrique Falcon parece la opinión de un comunista protagonista de los hechos. Quiero dejar definitivamente claro, y no lo repetiré, que la utilización del foro con cualquier intención ideológica, sea del sesgo que sea, es una infracción de la NdF.

Presentemos las teorías que querramos sobre el asesinato de Kirov y dejemos completamente al margen las acusaciones o apologías ideológicas.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Mar Oct 11, 2011 8:00 am

¡Hola a todos!

Dos notas bibliográficas:

-Getty y Naumov han publicado en 2010 (Yale University Press) una edición actualizada y resumida de su Road to Terror. No hay cambios con respecto al caso de Kirov de lo razonado en su original de 1999.

-Lenoe ha publicado en 2010 un libro dedicado por completo a Kirov: The Kirov Murder and Soviet History (Yale University Press, 2010), 872 páginas. Por lo que comenta en su introducción, en la línea de su artículo que he resumido.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Re: Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Mar Oct 11, 2011 8:26 am

enrique falcon escribió:
La otra teoría de que el asesino era un desquiciado que actuó de manera solitaria no resiste el menor análisis,ni siquiera empírico de los hechos del 1 de diciembre de 1934.
Me olvidaba de esta sentencia, de cuya rotundidad se puede desprender que académicos que han examinado la documentación de archivo soviética existente-disponible, como Getty, Naumov, Kirilina, Khlevniuk y Lenoe, y que sostienen, a tenor de las pruebas históricas, que Nikolaev pudo muy bien ser un asesino solitario, digo que de tu sentencia uno podría concluir que esos historiadores no tienen el más mínimo rigor científico. Por vuelta, sí se podría deducir, en cambio, que sí tienen rigor científico las obras basadas en los rumores, en las historias de segunda-tercera-cuarta mano, en las pruebas fabricadas, y en el sarcasmo de presentar "confesiones" buscadas bajo tortura como "confesiones de parte".

Quod natura non dat, Salmantica non praestat.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

maxtor
Colaborador económico
Mensajes: 325
Registrado: Vie Dic 03, 2010 3:12 pm

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por maxtor » Mar Oct 11, 2011 12:13 pm

Saludos cordiales.

Creo que es más que factible con los hechos históricos investigados hasta ahora y con la apertura de archivos soviéticos el que Nikoláiev pudiera haber actuado solo, claro está si nos basamos en las confesiones de Yagoda u otros detenidos posteriormente lógicamente tenemos conspiraciones por todos lados. Creo que resaltar confesiones de los detenidos que eran torturados sistemáticamente eso sí que no soporta análisis objetivo histórico alguno.

Nikoláiev ya mostró una conducta desordenada antes del asesinato. Fue detenido en octubre en el edificio del Partido con una pistola y actuaba de manera sospechosa, a pesar de lo cual fue puesto en libertad – El instituto Smolny no era un edificio de acceso restringido, y NIkoláiev tenía licencia para portar armas deportivas desde 1924. De su diario se puede deducir claramente que era un hombre impulsado por la amargura y la presunción. Tras atropellar a un peatón cuando montaba en bicicleta fue rebajado de su puesto de instructor del partido y expulsado posteriormente por negarse a realizar trabajos manuales, creía que era un genio del que nadie se había fijado. En su diario figuran detallados apuntes sobre horarios, direcciones, distancias, ángulo de tiro idóneos para asesinar a Kírov.

En la historia han habido conspiraciones, pero en buen número de casos la explicación más sencilla habitualmente es la que ocurre, siguiendo el argumento de la teoría de Occam. Creo que Nikoláiev perfectamente pudo haber actuado a solas.

Saludos desde Benidorm.

Avatar de Usuario
enrique falcon
Miembro
Miembro
Mensajes: 183
Registrado: Lun Sep 20, 2010 6:00 am
Ubicación: lima peru

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por enrique falcon » Mié Oct 12, 2011 12:42 am

Mi estimado José Luís, no es mi intención hacer una apología del comunismo ni mucho menos, pero resulta que se discuten teorías de personajes históricos que eran comunistas de pies a cabeza, así, es casi imposible no tomar citas marxistas-leninistas para explicar un hecho histórico. Un acto de magnicidio político no puede estar exento de la política ni de sus motivaciones inherentes a ella.
Pero hay que aclarar que no discuto los aportes dados por Ud. en sus diversos post de este hilo,sino que afirmo algo que es contrario en lo que allí se expone.
En lo que respecta a los Procesos de Moscú debo decir que la historiografía -¿cómo la puedo llamar? ... oficial- ha intentado mofarse de los juicios y tildarlos,sin ningún rubor,de "farsa". Y que los acusados fueron torturados.
Giles Perrault en su reportaje novelado: La Orquesta Roja (Ed. Bruguera, Barcelona. 1982) describe una escena de un integrante del Kommando Rote Kapelle que se entregó a los soviéticos y fue golpeado en las nalgas por su papel en muchos atropellos contra los agentes soviéticos y europeos.Y aclara que solamente determinados OFICIALES podían golpear a sus prisioneros. ¿Y esto por qué?.Pues porque la práctica habitual de estos actos degrada al ser humano.
Los acusados en los Procesos de Moscú declinaron -voluntariamente- a ser representados para su defensa por un abogado y por lo tanto asumieron su propia defensa y argumentación de los hechos criminales de los que se les imputaba.Además hay que tener en cuenta que los juicios eran públicos y estaban presentes periodistas y comentaristas de otros países quienes quedaron impactados por las genuinas confesiones de los acusados, éstos,de darse el caso, hubieran denunciado las torturas, lo cual habría causado un mayor impacto en la opinión pública que los propios juicios.

Vamos a los enigmas del caso Kirov. Nikolaev,el asesino,había sido detenido,mes y medio antes, por portar un arma y una tarjeta de apuntes con los movimientos de Kirov, ¿por qué se le dejó libre? Primera conjetura sin respuesta
Se argumenta que actuó sólo,movido no sé por qué fuerzas psicológicas. Sin embargo fue ejecutado,junto a otros trece camaradas. ¿Por qué? Segunda conjetura sin respuesta.
Borissov, el escolta de la Checa de Kirov, "murió" adecuadamente en un accidente de tránsito en cuyo automóvil iban otras tres personas de los servicios secretos. Los tres salieron ilesos,¿cómo? Tercera conjetura sin respuesta.
No hay que ser legos para no darse cuenta de que algo andaba mal con la policia secreta y que sólo una conspiración contra la vida del líder soviético podía seguir ese derrotero.

Pluralistas non est ponenda sine necessitate.

Hasta aquí por el momento.

Saludos cordiales.

Avatar de Usuario
José Luis
Administrador
Administrador
Mensajes: 9343
Registrado: Sab Jun 11, 2005 3:06 am
Ubicación: España

Las teorías sobre el asesinato de Kirov

Mensaje por José Luis » Mié Oct 12, 2011 8:00 am

¡Hola a todos!

Estimado Enrique Falcon,

Cuando preparé y abrí este hilo lo hice precisamente para desmontar sentencias infundadas como la que expresaste en otra ocasión en otro hilo del foro sobre cierto destino fatídico para Stalin de ho haber realizado las purgas.

Más que ninguna otra historia política, y con gran diferencia, la historia política de la URSS durante el periodo stalinista está llena de "verdades occidentales" construidas en buena parte sobre mitos, leyendas y rumores al margen de pruebas históricas. Y no me estoy refiriendo en absoluto al carácter criminal y a los asesinatos masivos cometidos bajo Stalin (que no obstante, siendo tantos y tan monstruosos, algunos historiadores occidentales, guiados claramente por una agenda política concreta -su fanático anti-comunismo o el de sus patrocinadores- se han empeñado en aumentar y exagerar sin fundamentos, brindando así un flaco favor al rigor histórico y creando mitos donde no debería haberlos). Simplemente, a Stalin se le ha demonizado en Occidente de tal manera que cualquier crimen cometido durante su régimen se le ha achacado a él directa o indirectamente. Y que quede muy claro que no estoy haciendo aquí ninguna defensa de Stalin o su régimen; detesto los regímenes autoritarios de cualquier sesgo ideológico.

Siguiendo esta tendencia demonizadora y simplista, el asesinato de Kirov no ha escapado a la misma, de tal manera que ha sido achacado, sin ninguna prueba, a Stalin. Ninguna conjetura o teoría de las existentes que abogan por la existencia de cómplices o complots detrás del asesinato de Kirov ha podido probarlo, como tampoco pudieron probarlo las comisiones oficiales soviéticas creadas después de la guerra que examinaron el asunto. Y eso que ganas de implicar a Stalin no les faltaban a sus integrantes.

Ninguno de los historiadores que he leído y usado en este hilo ha afirmado nada rotundamente, en uno u otro sentido. Simplemente y a tenor de la documentación oficial existente y accesible en los diferentes archivos rusos, han concluido, entre otras cosas, lo siguiente:

1) Que no existe ninguna evidencia histórica (o no se ha encontrado) que sustente la supuesta implicación de Stalin, directa o indirectamente, en el asesinato de Kirov. No niegan categóricamente esta posibilidad; sólo afirman que carece de base probatoria alguna, Subrayan, además, la debilidad y, en muchos casos, falsedad de los argumentos en que la sustentan sus defensores.

2) Que no existe evidencia histórica (o no se ha encontrado) de la existencia de planes o conspiraciones contra Kirov o contra Stalin en 1934. Esto lo han dejado bien establecido Getty y Naumov en la edición de su libro de 2010 (p. 54). La raíz de este mito está en creerse como ciertas las conspiraciones que Stalin y su círculo más íntimo inventaron, a raíz del asesinato de Kirov, para justificar y llevar a cabo las purgas posteriores.

3) Ninguno de los historiadores que he utilizado afirma que el asesino Nikolaev actuó por su cuenta; lo que dicen es que, a tenor de la documentación oficial existente y accesible, la explicación más plausible es la que contempla a Nikolaev como un asesino solitario.

Y con esto creo que no tengo nada más que añadir, por el momento.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

Responder

Volver a “Temas generales”

TEST