Ernst Jünger

Todos los personajes de la Segunda Guerra Mundial

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Shindler
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Ernst Jünger

Mensaje por Shindler » Sab Abr 14, 2007 12:26 am

Ernst Jünger

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Escritor alemán y personaje polemizado, Jünger ha sido uno de los pensadores más sobresalientes del siglo XX. Puede considerarse que su obra abarca todo el proceso histórico del mencionado período, desde la clausura del siglo XIX al finalizar la Primera Guerra Mundial, hasta el nacimiento de un mundo globalizado al finalizar el milenio.

Nacio en Heidelberg en 1895 y fallecio en Wilfingen en 1998. hijo del Dr. Ernst George Jünger, un respetado profesor de química y Lily Karoline, Ernst Jünger pasó por varias escuelas antes de tomar la decisión radical de unirse, junto con su hermano Friedrich a los Wandervögel en 1911. Este grupo, que sostenía principios radicales posteriormente adoptados por el movimiento hippie, extremaba el espíritu de la naturaleza y la búsqueda de los bosques así como el respeto absoluto por la vida animal, lo que en el joven aprendiz de escritor se convertiría en una pasión ininterrumpida por la entomología. Esta independencia forzó la ruptura con sus padres y su incorporación a la Legión Extranjera Francesa en 1913. Como se sabe y se repite, más que como se conoce realmente, la Legión era un feroz cuerpo militar internacional integrado por hombres que asumían su pertenencia como un exilio o refugio en el África y Jünger tuvo la suerte de sobrevivir en esa fuerza y ser respetado durante su corta estancia en Argelia. A pedido de su padre, regresó para estudiar en Hannover, pero la Primera Guerra Mundial le ofreció una ocasión más relevante para continuar su independencia y, ante el llamado del Káiser, no perdió tiempo en asimilarse. El rechazo a la vida burguesa tenía como contraparte la búsqueda de lo excitante e inaudito. Con el rango de Teniente, peleó en Champagne y en el valle de la Somme, en 1916, y fue testigo de la muerte de un millón de hombres para que los aliados avanzaran diez kilómetros. En su morral, llevaba sus provisiones de rutina y sus tomos de Nietzsche y Schopenhauer. A ratos, escribía. Herido varias veces, regresó a pelear con tal coraje que recibió la más importante condecoración conocida: la Medalla Orden al Mérito. Al término de la guerra, era uno de los pocos héroes de su país y durante un buen tiempo se encargó de formar soldados y escribir manuales prácticos para la Infantería.

Jünger recuerda que las sociedades humanas nacieron con el culto a los difuntos, y apunta que nuestra cultura es la primera en la historia que ignora el momento del tránsito. Así pues, en opinión de Jünger, nuestra civilización no puede ser otra que la del fin de los tiempos -o en todo caso, llevarnos sin solución de continuidad a un proceso de inflexión en el que una nueva concepción ha de nacer, esta vez representando una unión entre lo aportado por la ciencia y lo atesorado por los antiguos cultos religiosos.


Escribió entre otras obras, Acercamientos, La emboscadura, El libro del reloj de arena, Radiaciones (Vol. 1 Diarios de la Segunda Guerra Mundial), Radiaciones (Vol. 2 Diarios de la Segunda Guerra Mundial), Pasados los setenta I (Radiaciones Vol. 3), Tempestades de acero, La tijera, El tirachinas y El trabajador.


Reseñas:


Vol. 1 Diarios de la Segunda Guerra Mundial :
Seguimos con los tan celebrados diarios de ese implacable testigo de nuestro siglo que es Ernst Jünger. Aquí, el autor, que ha «madurado entre las tempestades», nos habla primero, en Jardines y carreteras, premonitoriamente, de la supervivencia y de la necesidad de conservar la lucidez y el equilibrio interior en el corazón mismo de las grandes catástrofes. Luego, con el inicio de la guerra, da comienzo a los celebérrimos «diarios de París», aquí casi enteramente dedicados a la Ocupación. Nos revela así, siempre con el mismo espíritu del científico que también es, la vida cotidiana en un París agredido que sigue siendo alegre escenario de la vida bohemia, artística y mundana. Atónitos, descubrimos entre estos papeles a personajes muy conocidos que poco vacilaron en codearse con el enemigo, algunos ingenuos, otros iluminados, otros aun, los que más, oportunistas.

Vol. 2 Diarios de la Segunda Guerra Mundial:
Al igual que el primer volumen de Radiaciones, éste se compone de tres diarios : Segundo diario de París (1943-1944), Hojas de Kirchhorst (1944-1945) y La choza en la viña (Años de ocupación) (1945-1948). En ellos Jünger sigue contándonos, casi día a día, su experiencia de la ocupación alemana que, todavía a principios del 43, parece encontrar, en la vida cotidiana de París, no sólo poca resistencia, sino, en cierto modo, como una plácida resignación. De pronto se precipitarán los hechos que conducirán finalmente, al cabo de un año, a la caída de París y al júbilo de la liberación. Pocos pueden dar cuenta de este período tan contradictorio de nuestra historia contemporánea como Jünger, quien va comunicándonos, como lo haría un biólogo que examinara el movimiento de ciertas células, esos años, que en realidad desde la primera guerra mundial él llama «de la catástrofe». «Hoy es preciso, con todo», escribe Jünger, «tomar la verdad allí donde se la encuentra. Igual que la luz, tampoco la verdad cae siempre en el lugar agradable.»

La Emboscadura:

Excelente estudio para entender y o aproximarse a la situación mundial actual, incluyendo la persecución de los enteógenos. A la vez, un tratado sobre cómo encontrar la libertad personal dentro de un mundo de coacción mediática.Publicado a principios de la década de 1950 tras la segunda guerra mundial, como una profecía para un pasado y un futuro intemporales, en los que las tiranías amenazan al individuo singular por todos los costados, y entroncando con la concepción de Hölderlin del eterno retorno de los titanes, este ensayo plantea la coacción de la técnica y la productividad en la era de las democracias participativas.

En una tiranía , más que numerosas durante el siglo XX, y potencialmente advenedizas en cualquier instante-, o en una democracia tecnócrata, en las que el individuo se ve sometido a fuerzas destructoras de la individualidad, o a la coacción mecánica de un mundo sin alma, el emboscado es la persona que opone resistencia a este 'movimiento' desde el sigilo, con la no-participación y la oposición invisible. En un momento en el que la humanidad vive en un mundo feliz mientras que la otra mitad habita en 1984, el bosque, como símbolo, es la patria de la persona libre, que decide vivir por sus propios medios; es el refugio de la persona de acción que opera sin ser apercibida, del que tiene una estrategia, del que sabe cuando actuar, de la que comprende el proceso, del que sabe esperar, del que sabe qué esperar.

Gracias por estar


Fuentes gentileza de;
http://www.letralia.com/58/en01-058.htm
http://www.alcoberro.info
http://www.geocities.com
http://www.lecturalia.com
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Mensaje por Blue_Max » Sab Abr 14, 2007 12:56 am

Estimados compañeros,

Como siempre, Shindler suele colocar el acento en el lugar adecuado, y por ello agradecerte una nota biográfica tan amable. Al hablar de Jünger siempre evoca nuestro pensamiento al hombre de leteas, no al hombre de armas. La sensibilidad del espíritu, escondida detrás de una "Pour le Merité".

Quisiera dedicarle también unas líneas; y con el permiso de todos los demás compañeros, me remontaré a 1.916, a la batalla del Somme:

"Todo lo contrario del estilo ingés se encuentra en el refugio alemán del que habla Ernst Jünger:

<< En Monch (...) yo tenía una habitación subterránea a la que se llegaba bajando por cuarenta escalones excavados en sólida greda, de manera que las granadas más pesadas. en aquella profundidad, no producían más que un agradable rumor sordo, cuando nos inclinábamos ante un interminable juego de cartas. En una pared tenía un lecho tallado (...). Sobre su cabecera colgaba una luz eléctrica de manera que podía leer cómodamente hasta que me dormía (...) El conjunto estaba aislado del mundo exterior por una cortina de tela roja oscura con barras y anillas>> (Ernst Jünger: "Copse 125". Trad. de Basil Creighton, 1.930, pp 18-19)"

Fuente.- "La Gran Guerra y la Memoria moderna": Paul Fussel. Ed. Turner / Armas y Letras. Mayo 2.006


Saludos ;)
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Shindler
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Mensaje por Shindler » Sab Abr 14, 2007 1:18 am

Muchas gracias mi amigo Blue Max, y como me gusta regalarles algo cada vez que puedo aqui les doy el enlace donde podrán bajar "La Emboscadura" en formato Pdf COMPLETO, :lol:

http://www.thule-italia.net/Sitospagnol ... cadura.pdf

Deléitense y después me cuentan :wink:




Gracias por estar
P.D. Me salvé de tener que transcribírselo, yo ya estaba dispuesto :roll:
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Mensaje por Blue_Max » Sab Abr 14, 2007 1:35 am

Desde luego que siempre es de agradecer un regalo de este tipo, y máxime cuando no es el cumpleaños de uno. Pensaba buscar alguna otra cosa esta noche para leer antes de ir a dormir, pero pienso enfangarme con Jünger de nuevo

Gracias Shindler..... Saludos ;)
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Mensaje por Leiva » Dom Abr 15, 2007 4:03 pm

Leí "Tempestades de acero" hará dos o tres años y me gustó mucho. Quizás sea la novela bélica que más me haya gustado, y por supuesto, incomparablemente mejor que las de Sven Hassel.

Saludos

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Mensaje por Lili Marleen » Sab May 12, 2007 8:13 am

Es increible pero anoche terminé de leer Tempestades de acero. Hoy cada vez que recordaba que ya había terminado de leerlo y que al irme a dormir no me encontraría en las trincheras embarrandome junto a Ernst me daba una extraña nostalgia.
Gracias Shindler por tu regalo :-D

Plantigrado
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Re: Ernst Jünger

Mensaje por Plantigrado » Vie Jul 19, 2019 10:31 am

Ernst Jünger es un personaje curioso, quizá contradictorio. Hombre de acción y de letras. Aventurero y al mismo tiempo reflexivo.

Ha sido acusado de nazi a menudo. Se dice que sus primeras obras en las que exalta valores marciales -- Tempestades de acero(1920) --y al trabajador como sujeto arquetípico de la Historia--El trabajador (1932) propiciaron el nazismo.

Él se consideraba en su madurez como un anarca, que según él se distingue del anarquista por su carácter radicalmente solitario y escéptico. (Es en su obra Eumesvil (1977) en la que se explaya más claramente sobre ese ideal).

https://www.reeditor.com/columna/8042/1 ... eno/anarca

Se distanció del Partido Nazi cuando éste llegó al Poder, aunque era admirado por algunos de sus miembros, entre ellos Hitler. Goebbles intentó infructuosamente hacerlo ingresar en sus filas. A pesar de mantener una posición crítica respecto al Tercer Reich y de rechazar públicamente el racismo no sufrió la represión de otros opositores.

Llegó a vestir el uniforme de la Werhmacht durante la 2GM, fue destinado al París ocupado y al frente ruso. Tenía vínculos con los conspiradores antihitlerianos involucrados en la operación Valkyria y lamentó su fracaso.

Por esa época en su diario escribía: El uniforme, las condecoraciones y el brillo de las armas, que tanto he amado, ahora me producen repugnancia.

Acabada la guerra con la derrota del nazismo, sus escritos fueron prohibidos por las nuevas autoridades durante un tiempo y se le señaló para un proceso de desnazifición, con el que se negó a colaborar.

Desde entonces vivió una vida retirada, enturbiada a veces por polémicas en la que se le recordaba su incómodo pasado, por algún puntual reconocimiento a nivel literario y enriquecida interiormente por la experimentación psiconaútica.

Cuando vino a España en 1989-- invitado por la Universidad de Deusto, que lo invistió "Doctor Honoris Causa" pese a algunas protestas indignadas, pero contando con el apoyo de Fernando Sánchez Dragó y Antonio Escohotado-- su visita provocó reacciones apasionadas y muy diferentes. Para unos era visto como un espíritu libre y sabio que nos enseñaba un camino esperanzador; mientras para otros significaba una regresión moral, traer de nuevo a la luz lo más funesto de Europa, lo que había conducido hacia el desastre.

Podemos preguntarnos con la perspectiva actual ¿sigue siendo un pensador válido Junger, un maestro, un ejemplo intelectual o no?

https://www.elmundo.es/cultura/literatu ... b45b2.html

https://elpais.com/diario/1995/07/10/cu ... 50215.html
“Mientras la guerra sea considerada como mala, conservará su fascinación. Cuando sea tenida por vulgar, cesará su popularidad”.

Oscar Wilde, escritor irlandés.

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