La deshonra de Patton

Todos los personajes de la Segunda Guerra Mundial

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Rambochembo
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Mensaje por Rambochembo » Vie Jun 09, 2006 4:37 pm

Me remito a "Patton" de Franklin J. Schaffner y con George C. Scott de protagonista, gran banda sonora, y aqui explica la personalidad del general, aunque fue rodada sin el consentimiento de la familia...

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David L
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Mensaje por David L » Sab Jun 10, 2006 2:17 am

Ya<se ha comentado aquí que alrededor de un millón de soldados fueron atendidos por problemas psquicos, entendamos éstos desde graves a leves, así que ir a un Hospital y tratar a dos soldados de la manera que lo hizo Patton es simplemente abuso de poder, no me extraña que el personal médico pusiera el grito en el cielo.

Un saludo.
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

Winston Churchill a Chamberlain.

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José Luis
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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por José Luis » Mar Mar 31, 2015 9:04 pm

¡Hola a todos!

Ya que estoy de "Pattonada" últimamente (por culpa de "Tiger Jack"), quiero retomar este antiguo tema para añadir unos cuantos antecedentes más de este "cowboy de salud mental cuestionable", por tomar prestada la frase de mi gran amigo V. Manstein (un saludo afectuoso dondequiera que estés).

Primero un par de cosas. Patton era un hombre muy rico por su familia, y se casó con una mujer todavía más rica que él. En este sentido, el ejército era para él un hobby, un pasatiempos que, sin embargo, era su medio para conseguir lo que quizás el dinero no le podía proporcionar: la gloria. Suele suceder algunas veces que uno no valora en su justa medida lo que tiene, o le sobra, quizá porque no le costó ganarlo o ya nació gozando de ello, y busca, en cambio, lo que no tiene o ansía tener; en el caso de Patton estas ansias bordaban la psicopatía. Por otra parte, Patton era un esnob y estaba convencido de que era un auténtico "gentleman", aunque solía perder estas "maneras" cuando se dejaba llevar por sus pasiones racistas, antisemitas y xenófobas. En cambio, no tenía pudor alguno en utilizar todos los recursos e influencias y contactos de su familia para remover el cielo y la tierra y conseguir medrar en su carrera militar y estar siempre en la "cresta de la ola". Así, por ejemplo, cuando el presidente Wilson decidió enviar un cuerpo expedicionario a Europa en 1917, el Departamento de Guerra iba a enviar a Patton a Front Royal, Virginia, para comprar caballos para el ejército. Patton y su familia, especialmente su padre, no perdieron el tiempo para convencer al general Pershing, comandante del cuerpo expedicionario, para que llamara a Patton y lo incluyera en su equipo. Pershing, que ya conocía a Patton de Fort Bliss (al que Patton entonces imploró, con éxito, para que lo incluyera en la "Expedición Punitiva" contra Pancho Villa) y todavía mantenía un romance amoroso con su hermana Nita, hizo lo debido para incluir a Patton como ayudante.

Bien, este es el contexto que posibilitó la participación de Patton en la IGM, aunque sólo viera un par de días de combate, pues cayó herido. Sin embargo, ya aquí demostró que la deshonra que habría de cosechar con el asunto de las bofetadas en 1943 no era inédita ni mucho menos en este guerrero irascible. En septiembre de 1918, al inicio de la campaña de Meuse-Argonne, Patton golpeó a un soldado escaqueado con una pala en la cabeza, presumiendo después, en una carta a su mujer, de que lo había matado. Y no iba a ser la última vez antes de 1943.

Cuando el desembarco en Casablanca el 8 de noviembre de 1942, le dio una patada en el culo a un soldado con toda la fuerza que pudo, según él mismo comentó. Estos dos incidentes, el de 1918 y 1942 (recogidos en John S. D. Eisenhower, General Ike. A Personal Reminiscence. New York: Free Press, 2003, p. 55, directamente de los Patton Papers), ya habrían debido servir a la superioridad para poner en vereda a Patton. Luego, con lo de 1943, sólo lo libró de someterse a una corte marcial y ser expulsado del U. S. Army el aprecio que le tenía el general Eisenhower, que se jugó su carrera para mantener a Patton.

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Juan M. Parada C.
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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por Juan M. Parada C. » Mié Abr 01, 2015 12:08 am

De todo lo anteriormente afirmado,que me ha presentado un panorama un tanto revelador,sobre el carácter del irascible Patton me llevaría a formular la siguiente cuestión: ¿Estamos ante un cuadro "bipolar" en este singular personaje de la segunda guerra?
No pretendo,sin embargo, hacer del "abogado del Diablo" para justificar sus arremetidas temperamentales hacia sus subordinados de este laureado general estadounidense, sino de tratar de escudriñar los distintos vericuetos que nos arrojen las raices reales del problema en cuestión aqui tratado.
Saludos y bendiciones a granel.
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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por José Luis » Mié Abr 01, 2015 6:09 am

¡Hola a todos!
Juan M. Parada C. escribió:
¿Estamos ante un cuadro "bipolar" en este singular personaje de la segunda guerra?
No lo sé, no soy psiquiatra. Según se desprende de sus escritos, Patton tenía pavor a no ser capaz de dar la talla cuando llegara el momento. Me refiero a que muchas veces tenía un miedo atroz a ser un cobarde en el momento decisivo, y tenía que probarse a sí mismo constantemente en esas ocasiones. Quizás esta lucha interna, cuando le sobrevenía este temor, le hizo sobreactuar en muchas ocasiones a lo largo de su vida.

De todas formas, yo tengo claro que Patton debe estar en el cuadro de honor de los mayores narcisistas de la Historia. Alguno se sorprenderá si cuento que Patton, muchas veces, se pasaba un montón de tiempo mirándose al espejo, intentando buscar una expresión que reflejara un rostro feroz y atemorizador. Hitler también era otro narcisista que se pasaba muchas horas delante del espejo, en su caso gesticulando como orador. No pretendo hacer una comparación entre ambos personajes, sólo apunto el hecho. Patton podía casar muy bien con buena parte del ideario nazi, especialmente en su aspecto racial. Un día le dijo a Eisenhower que le gustaría que lo nombrara el "Heinrich Himmler" de la Alemania ocupada, y entonces iban a saber los alemanes lo que era pasarlas canutas.

Era un hombre que creía en la reencarnación y estaba auténticamente convencido de que había luchado muchísimas veces a lo largo de la Historia. Es sabido que el general británico Sir Harold Alexander, que era el comandante en jefe de la fuerza aliada para el desembarco en Sicilia, le dijo poco antes de la invasión que si Patton hubiese vivido en el siglo XIX habría sido un gran mariscal de Napoleón. A lo que Patton le contestó que lo había sido, y que había combatido contra los turcos en el siglo XIV; incluso llegó a creer que como legionario romano había apuñalado a Cristo: de hecho escribió un poema donde lo reflejaba: "Perhaps I stabbed our Savior/in His sacred helpless side...".

Ahora bien, cuando lo de las bofetadas, Patton era muy consciente de lo que hacía, y nunca se arrepintió de ello. Según cuenta el hijo de Ike, en la obra que he citado en mi anterior post, Eisenhower se enteró del asunto por primera vez el 17 de agosto de 1943 a través del brigadier general Frederick Blessé, Cirujano Jefe, uno de cuyos oficiales médicos había informado del incidente. Tres días después se allegó al CG de Ike un periodista llamado Demaree Bess, para decirle que la prensa se había enterado de la noticia. La opinión general de los periodistas, según le relató Bess, es que Patton debía ser sometido a una corte marcial por lo que hizo. Como Bess todavía no había enviado la historia, Ike se reunió con él y otros dos periodistas para asegurarles que iba a tomar las medidas apropiadas y para pedirles que enterraran la historia en vista del valor de Patton como líder de combate. Los periodistas consintieron, aunque más tarde Drew Pearson, un periodista de talla, dio a conocer al público toda la historia en Washington.

Lo primero que hizo Ike fue enviar a tres emisarios a Sicilia para verificar la historia: uno para ver a Patton, otro para visitar los hospitales, y un tercero para visitar a las divisiones del Séptimo Ejército y ver cómo se lo habían tomado las tropas. Cuando tuvo los resultados de estas pesquisas, Ike decidió retener a Patton, pero bajo las siguientes condiciones que él mismo contó así:

Primero escribí una dura carta de reprimenda en la que le informé de que una repetición de una ofensa semejante sería causa de su relevo instantáneo. Le informé también de que su retención como comandante de mi teatro dependería de que se disculpara ante los dos hombres que habia insultado. También le exigí que se disculpara ante todo el personal del hospital presente en el momento del incidente. Finalmente le requerí que apareciera ante los oficiales y grupos representativos de cada una de sus divisiones para asegurarles que se había dejado llevar por un impulso y respetaba sus posiciones como soldados combatientes de una nación democrática. (p. 56).

Patton aceptó cumplir con todas las condiciones, pero en privado siguió llamando cobardes a esos dos hombres y no se arrepintió de su conducta. Cuando tuvo que estrecharle la mano a uno de los hombres que había golpeado y humillado, escribió después: "It is rather a commentary on justice when an Army commander has to soft-soap a skulker to placate the timidity of those above". (p. 56).

Pero Ike no había demostrado ser un tímido, sino todo lo contrario, pues se había jugado su carrera, si bien inconscientemente, por mantener a Patton en su puesto. Cuando el asunto se hizo público, se armó un enorme revuelo en las altas esferas y entre el público americano, y se pidieron las cabezas de Patton y Ike, éste por defenderlo. Afortunadamente para Ike, Marshall y Roosevelt lo apoyaron finalmente. De todas formas, cuando Patton fue nombrado comandante del Tercer Ejército, el nombramiento se mantuvo en secreto para que el público en Estados Unidos no se enterase. Por otra parte, Patton tuvo que tragarse la amarga píldora, sabiendo cómo era y sentía, de tener que estar subordinado al general Bradley, que había sido su propio subordinado y era ocho años más joven que él.

Pero Patton continuó haciendo de las suyas, aunque no volvió a golpear a un soldado, que yo sepa. Pero no dejó de humillarlos. No quiero ni imaginar lo que podría haber ocurrido si este individuo, en otras circunstancias, hubiera accedido, como sucedió más tarde con Ike, a la presidencia de los Estados Unidos.

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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por Juan M. Parada C. » Dom Abr 05, 2015 1:44 am

La figura de Patton,a mi modo de ver,representa para unos la temeridad y audacia que este hombre demostraría en los campos de batalla durante la segunda guerra que haría posible el triunfo de la causa aliada;pero para otros sería la arrogancia malsana y falta de humanidad hacia sus subordinados para obtener sus fines personalistas.No cabe duda que un personaje de este talante sea,en un primer momento,difícil de evaluar en su justa dimensión.Especialmente por sus connotadas excentricidades que se ganaba a unos y era rechazado por otros.
Pero el incidente de las bofetadas contra los dos soldados afectados por el estrés del combate en Sicilia son un claro indicio de su maldad y su hinchado ego por hacerse imponer ante sus hombres con el fin de tener una fama de estricto e inmisericorde.Violentando los elementales principios del liderazgo militar que todo general debe cultivar hacia los que tiene a su mando.No obstante,no se puede negar sus destrezas que tanto eran requeridas para las campañas que estaban por venir;al punto que el propio Ike se expone para poder mantenerlo en el teatro de operaciones europeo y no ser enviado a los Estados Unidos por su ultrajante actuación contra estos dos pobres efectivos que no tenían la culpa de esta clase de crisis.
Es claro que Patton siguió después con sus arrogancias y hasta de desproticar varias veces de sus propíos defensores,al calificar una vez al mismo Eisenhower como "el mejor general que tienen los ingleses" por considerarlo demasiado complaciente con ellos.Sin mencionar,por supuesto,sus proverbiales rabietas como fue el hecho,por ejemplo, de no ser reconocido de haber sido el primero en cruzar el río Rhin y no Montgomery cuando el propío Churchill lo felicitaba en una alocusión radial de la BBC por tal proeza y el bueno de Patton se le ocurre descargar su resentimiento con ir a orinarse en sus aguas y decir a pleno pulmón: "¡El primero he sido yo!".Son varias las fotografías de este vergonzoso hecho que no vale la pena mostrar aqui que dan fe del infantil gesto de este general cow-boy.
Espero que estos pobres comentarios sean de alguna utilidad.
Saludos y bendiciones a granel.
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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por José Luis » Jue May 28, 2015 7:51 am

¡Hola a todos!
José Luis escribió:
Juan M. Parada C. escribió:
¿Estamos ante un cuadro "bipolar" en este singular personaje de la segunda guerra?
No lo sé, no soy psiquiatra. Según se desprende de sus escritos, Patton tenía pavor a no ser capaz de dar la talla cuando llegara el momento. Me refiero a que muchas veces tenía un miedo atroz a ser un cobarde en el momento decisivo, y tenía que probarse a sí mismo constantemente en esas ocasiones. Quizás esta lucha interna, cuando le sobrevenía este temor, le hizo sobreactuar en muchas ocasiones a lo largo de su vida.
Martin Blumenson* escribió que parte del comportamiento errático de Patton (en el sentido de que podía ser cortés y efusivo, y pasar inmediatamente a mostrarse frío, distante, desdeñoso, e incluso pronto a arrebatos incontenibles) se debió quizás a las heridas y golpes que sufrió durante su hiperactiva y accidentada vida. Algunos médicos sospechaban que Patton padecía un hematoma subdural que afectaba a su comportamiento y humor. Jugando al polo en Hawai, Patton sufrió una caída espectacular del caballo, de la que todos los presentes estaban seguros que se había lastimado seriamente. Pero Patton se levantó por sí mismo y continuó jugando el partido. Dos días después, cuando navegaba en su yate con su familia, Patton se dirigió repentinamente a su esposa y le preguntó qué diablos había sucedido. La última cosa que recordaba era haber caído de su caballo. Un médico confirmó que tenía una contusión cerebral. Tras esto, dejó de beber como solía (en exceso) y ya nunca pudo soportar bien el alcohol.

Ahora bien, yo no creo que una afección de esta naturaleza fuera la causa exclusiva de los incontrolables arrebatos de Patton, especialmente en su conducta agresiva (por llamar así a los casos de violencia mostrados por Patton y que he señalado en intervenciones anteriores en este hilo) anterior al accidente de Hawai. Digo esto con toda precaución, pues no estoy cualificado para opinar sobre estas cuestiones médicas. Hecha esta salvedad, tengo para mí que los arrebatos de Patton (físicos y verbales) estaban indisolublemente unidos a su fanática creencia de que estaba destinado a la gloria en la guerra, un fanatismo que lo alienó de la realidad, que lo hizo insensible ante quienes no asentían, obedecían o compartían ese fanatismo suyo. Luego está su egotismo sin fondo, siempre queriendo ser el centro de todo y provocando todo tipo de ofensas. Recuerdo haber leído, aunque no sé dónde, que en un funeral o un acto en honor a unos soldados americanos caídos en la guerra, con sus familias presentes, Patton exclamó gratuitamente y en voz alta que sólo se dejaban matar los estúpidos, o algo similar, provocando la indignación de todos los presentes. Tras la guerra, Patton se refirió a los judíos que estaban internados en los campos para Personas Desplazadas en la zona de ocupación americana como "animales" y "una especie de subhumanos sin ningún tipo de cultura o refinamiento social de nuestro tiempo". Cuando Earl Harrison, el enviado de Truman para inspeccionar estos campos en 1945, comprobó el terrible tratamiento que se estaba dando a sus internos, informó a Truman que "Parece que estamos tratando a los judíos como los trataron los nazis, salvo que nosostros no los exterminamos". Cuando Truman ordenó a Eisenhower que se mejorara el tratamiento dado a las Personas Desplazadas, Patton escribió en su diario (15 de septiembre de 1945) literalmente (lo dejo en su original y luego lo traduzco):

"(...) In the second place, Harrison and his ilk believe that the displaced person is a human being, which he is not, and this applies particularly to the Jews, who are lower than animals."**. Esto es, " (...) En segundo lugar, Harrison y los de su clase creen que la persona desplazada es un ser humano, que no lo es, y esto se aplica especialmente a los judíos, que son inferiores a los animales".

Todas estas barbaridades no son producto, a mi juicio, de una patología física, sino de una ideología fanáticamente antisemita, de un individuo carente por completo de empatía.

*Martin Blumenson, The Patton Papers (Boston: Houghton Miffling Company, 1974), p. 22.
**Ibid., 670.

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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por Marine » Sab Oct 01, 2016 3:39 am

Conocí a un coronel del EM de Patton, al que le pregunté si era tan bravo. Me respondió que no conoce ningún subordinado de Patton que no hubiera recibido una patada de éste en el trasero. Es evidente que Patton tenía no solamente una fuerte personalidad, sino también serios problemas psicológicos, que mostraba por doquier. Sus declaraciones produjeron graves grandes dolores de cabeza a los altos mandos. Admirable y discutido combatiente, que según parece terminó asesinado por...

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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por Juan M. Parada C. » Sab Oct 01, 2016 4:35 am

Marine escribió:Conocí a un coronel del EM de Patton, al que le pregunté si era tan bravo. Me respondió que no conoce ningún subordinado de Patton que no hubiera recibido una patada de éste en el trasero. Es evidente que Patton tenía no solamente una fuerte personalidad, sino también serios problemas psicológicos, que mostraba por doquier. Sus declaraciones produjeron graves grandes dolores de cabeza a los altos mandos. Admirable y discutido combatiente, que según parece terminó asesinado por...
Ese accidente que sufriò Patton siempre me llamò la atenciòn para hacerme llegar a esa misma conclusiòn.Una verdadera pena si fue asì para evitar que tal personaje se volviese despuès un peligro difìcil de controlar por sus superiores en los años por seguir de la era de la guerra frìa.
Marshall escribió:Es tambien de mencionar que a finales de la segunda guerra mando una expedicion para liberar a su yerno de un campo de concentración aleman. Fue un fracaso y acabaron ellos mismos prisioneros.
Ud. se refiere a la incursión al campo de prisioneros de Hammelburg,en donde estaba el yerno de Patton (el cual se llamaba John Waters),que la fuerza especial "Baum" trataría de liberar a los prisioneros ahí retenidos.El KZ germano estaba a más de cien kilómetros de distancia de las líneas aliadas.Fue una operación muy osada con un terrible resultado, que a la larga mancillaría el buen juicio y criterio de Patton por notarse el interés personal que tenía en el mismo y no por los 900 norteamericanos cautivos.

hilo al respecto
viewtopic.php?f=4&t=8260&p=365623&hilit ... rg#p365623

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Re: La deshonra de Patton

Mensaje por José Luis » Jue Ene 02, 2020 11:49 am

¡Hola a todos!

El Dr. Jim Sudmeier, un científico doctorado en Químicas por la Universidad de Princeton, escribió un estudio sobre Patton publicado en 2019 por Stackpole Books que lleva por título Patton's Madness. The Dark Side of a Battlefield Genius.

En el prólogo, Sudmeier afirma que su libro es el primero en diagnosticar a Patton usando el manual psiquiátrico más que la interpretación o conjetura. No es una biografía ni una historia de sus operaciones militares, sino un estudio de su personalidad a través de los hechos conocidos de su vida bajo un escrutinio psiquiátrico.

Unos apuntes en su original inglés (subrayado mío):

Patton’s psychological instability was well known to his commanders. General Eisenhower, who had known Patton since 1919, reported him as “a problem child,” “my mentally unbalanced officer,” and “just like a time bomb.” “Brilliantly insane,” says military historian Edward Lengel. Biographer Ladislas Farago considered him “if not actually mad, at least highly neurotic.” Historian Brig. Gen. S. L. A. Marshall described Patton as “about half mad,” and said, “Any man who thinks he is the reincarnation of Hannibal or some such isn’t quite possessed of all his buttons.”

Military historian Dan Crosswell hypothesized that Patton suffered from bipolar disorder, a condition he claims both Patton’s father and aunt suffered from. However, as I will show, Patton’s mood swings were directly linked to the state of his career, in cycles often lasting many years, and lacked the sudden randomness typical of bipolar disorder. Blumenson first, later D’Este and others since have attributed Patton’s anomalous behaviors to the learning disorder dyslexia. But after first attending school at age eleven, Patton became a voracious reader. Blumenson also suggested that the problem was attention deficit disorder (ADD), although starting as a teenager Patton developed intense focus. I’ve heard the suggestion that Patton’s behavior was caused by traumatic brain injuries and/or posttraumatic stress disorder (PTSD).

Psychiatric disorders in the United States today are classified in the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, fifth edition (DSM-5)—a consensus published in 2013 by the American Psychiatric Association. Using the DSM-5, I will present herein the justification for my conclusion that General Patton suffered from pathological, overt, narcissistic personality disorder (NPD). Thus he was an emotionally arrested, pre-moral, adult toddler who wielded the almost godlike power to command a half million soldiers in battle. Such a diagnosis makes it possible to understand the general’s enigmatic personality and to rationalize his seemingly irrational behavior.


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