Manstein y Stalingrado

La guerra en el este de Europa

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Manstein y Stalingrado

Mensajepor José Luis » Vie Abr 18, 2008 12:32 pm

¡Hola a todos!

En sus memorias (Victorias Frustradas, Inédita 2006) el Generalfeldmarschall Erich von Manstein dedicó más de 80 páginas al capítulo de Stalingrado. El berlinés viene a cargar toda la responsabilidad de la catástrofe final del 6. Armee en Hitler, al tiempo que culpa al Generalfeldmarschall Friedrich Paulus de no intentar romper el cerco en el que quedó atrapado su 6. Armee, tanto al principio de la Operación Urano, cuando "aún estaba a tiempo", como durante la Operación Tormenta de Invierno. En cambio, Manstein se autoexonera de responsabilidad y culpa en el proceso, evolución y final de esa catástrofe militar, ética y humana. Mi propósito en este topic es demostrar precisamente lo contrario de esto último, es decir, que Manstein, con sus decisiones y omisiones desde que recibió de Hitler el mando del Heeresgruppe Don, jugó un papel principal en el desastre del 6. Armee y, por tanto, no puede sustraerse a la responsabilidad, y aun a la responsabilidad criminal por su inhibición en las responsabilidades militares, éticas y humanas irrenunciables de un mariscal de campo con mando efectivo sobre un grupo de ejércitos.

Desgranar el capítulo de Victorias Frustradas sobre Stalingrado sería una tarea ardua y, quizás, poco provechosa, pues el detalle de sus muchísimas incorrecciones (bajo este término incluyo los simples errores, los sesgos, las manipulaciones, las cuestionables y/o infundadas imputaciones y las omisiones del autor) correría el riesgo de poner en el mismo plano lo que es anecdótico o secundario de lo que es esencial, y cansaría, no lo dudo, al lector. Por ello me centraré en dos o tres cuestiones que son fundamentales para el propósito del topic.

La primera cuestión consiste en establecer la verdadera responsabilidad que asumió Manstein al poco tiempo de ser nombrado Oberfehlshaber del Heeresgruppe Don mediante el análisis de sus primeras decisiones del 24 de noviembre de 1942 y la trascendencia de las mismas.

Manstein explica (Inédita, p. 400) que sólo después de su llegada al Cuartel General (CG en adelante) del Heeresgruppe B en Starobjelsk pudo obtener una visión clara del desarrollo de los acontecimientos en el frente de Stalingrado desde el inicio de la ofensiva soviética del 19 de noviembre, "merced a los informes del coronel general, Barón Von Weichs y de su jefe de Estado Mayor, general Von Sodenstern".

Luego viene una cuenta errada que pudiera ser culpa de la traducción o un fallo de memoria de Manstein. En Inédita, 400, dice el mariscal: "Ya el 22 de noviembre a primera hora llegaban hasta Kalach, en el Don, tomaban intacto el puente que allí desempeñaba un papel vital en el aprovisionamiento del Sexto Ejército y se daban la mano con fuerzas amigas cerrando el cerco. Quedaba así cerrado, desde el 21 de noviembre por la mañana, el cerco en torno a nuestro Sexto Ejército....". El propio desarrollo de la frase implica que Manstein (o el traductor) quiso escribir "desde el 22" donde escribió "desde el 21". Pero al cotejar mi versión inglesa Lost Victories de Zenith Press, 2004, p. 296 me encuentro: "[By] an early hour on 21st November they had already linked up on the Don at Kalach..........Since forenoon of that day, therefore, the ring had been closed around Sixth Army...".

Esto puede parecer un detalle insignificante a primera vista, pero ya veremos por qué no lo es. Supongo (pero no afirmo) que el gazapo está en la traducción de Inédita, y que cuando se escribe "Ya el 22 de noviembre", se quiso escribir "Ya el 21 de noviembre", y por tanto la frase concluyente posterior "Quedaba así cerrado, desde el 21 de noviembre" es correcta a tenor de la versión inglesa.

Manstein detalla a continuación cuál era la situación de las formaciones alemanas y soviéticas, para después escribir un parágrafo (p. 404) en el que considera su mando sobre el 6. Armee "una mera ficción". Dejaré este comentario para analizarlo en otra ocasión. Vayamos a lo que importa para la cuestión planteada.

Manstein escribe (p. 405): "En el Grupo de Ejércitos B me mostraron un radiograma que el comandante del Sexto Ejército, general Paulus, había dirigido a Hitler con fecha, según creo recordar, del 22 o 23 de noviembre. En él comunicaba al Führer que, a su modo de ver y al de los comandantes a sus órdenes, había llegado el momento de que el ejército apelase a todas sus energías para abrirse paso rompiendo el cerco. Y advertía que la concentración de fuerzas indispensables a tal objeto reclamaba ciertos cambios en la actual distribución interior, así como el repliegue del frente norte a una línea más corta, con el fin de retirar el contingente indispensable para la ruptura. La opinión del Grupo de Ejércitos B en este punto era que, aun supuesta la inmediata autorización por parte de Hitler para proceder a la acción, hasta el 28 de noviembre no se hallarían en condiciones de acometerla".

Sigue, "Por mi parte, no tuve tiempo ni posibilidad de indagar en el Estado Mayor del Grupo de Ejércitos Don lo sucedido hasta la fecha Sexto Ejército (sic)". Luego Manstein pasa a presumir lo que hizo Paulus desde el 19 hasta la fecha (24), lo que debería haber hecho el mando supremo y lo que podía haber hecho Paulus para evitar el cerco o, después, romperlo, "Cuando el 22 o el 23 de noviembre solicitó que se le autorizase para abrirse camino con su ejército en dirección sudoeste, quizás había pasado ya el momento oportuno. Lo de que constituía un garrafal error psicológico acudir a Hitler en demanda de tal autorización, es ya harina de otro costal. Porque el general Paulus conocía perfectamente a Hitler y su manera de llevar la guerra en el Este desde el invierno de 1941.......Por otra parte, después del discurso sobre Stalingrado pronunciado en el Palacio de Deportes, ¿cómo se le ocurría pensar que fuese Hitler a consentir jamás en la evacuación de la ciudad? ¡El nombre de Stalingrado era inseparable ya del renombre militar del dictador! Por eso la única posibilidad hubiera sido poner al empecinado orador ante el hecho consumado del abandono de Stalingrado por el Sexto Ejército, teniendo en cuenta, sobre todo, que el mando supremo llevaba 36 horas envuelto en silencio. ¿Que obrando así podía suceder que el general Paulus se jugase la cabeza? Desde luego". En última instancia, Manstein intuye que Paulus pudo verse cohibido a actuar por su propia cuenta al considerar que el intento de ruptura podía ser más peligroso para sus tropas que la formación de una defensa de erizo.

Hasta ahora hemos visto la puesta en escena de Manstein, tal como él mismo la cuenta, antes de tomar decisiones. Ahora veamos lo que dice a este último respecto, en su apreciación de la situación del 24 de noviembre (p. 407):

"Por el momento, el Cuartel General del Grupo de Ejércitos del Don no tenía aún posibilidad de terciar en el curso de los acontecimientos mediante las oportunas órdenes. Sólo podía tomar el mando y la consiguiente responsabilidad una vez que el comandante en jefe hubiese llegado a su sector, o sea, a la localidad de Novocherkask....Esto suponía varios días, puesto que al estar nuestro avión retenido por las tempestades de nieve en el sector central, me vi obligado a proseguir el viaje en tren.

Sin embargo, como futuro comandante en jefe no tuve más remedio que avanzar decisiones respecto a la cuestión capital de si el Sexto Ejército, en la situación en que nos lo imaginábamos el 24 de noviembre, debería inmediatamente intentar la ruptura y si podría hacerlo aunque con retraso, o si, malograda, como evidentemente parecía, la oportunidad de abrirse camino, convendría más esperar ya la llegada de las fuerzas de liberación que le ayudasen a salir del trance.

Después de muy madura reflexión, concluí, en unanimidad con mi jefe de Estado Mayor, general Schulz, y con el jefe de la Sección de Operaciones, coronel Busse, lo siguiente
...".

Manstein se pone a considerar con cierta extensión sus razones, bajo las cuales "comuniqué al jefe de Estado Mayor Central del Ejército, en conversación telefónica, la siguiente impresión del mando de nuestro Grupo de Ejércitos: Todavía estimo posible una salida del Sexto Ejército en dirección sudoeste. Dejarle seguir en Stalingrado supone un riesgo gravísimo, dada la situación de municionamiento y carburantes en que se halla.

De momento, sin embargo, estimamos preferible, desde el punto de vista operativo, esperar a que puedan intervenir los grupos de liberación previstos, toda vez que, a nuestro entender, la mejor ocasión de ruptura ha pasado ya
". (p. 411).

Manstein deja claro al jefe del EMG (Zeitzler) que todo lo condiciona a que los cercados sean abastecidos suficientemente vía aérea, pues de lo contrario jamás aconsejaría la demora para romper el cerco. Dice que la operación de rescate no podrá realizarse hasta diciembre y que "Como condición sine qua non, para poder aceptar el riesgo que supone la renuncia a un inmediato intento de ruptura del Sexto Ejército, habrá que contar con la seguridad de una aportación diaria de 400 toneladas de suministros a loos cercados, procurada por vía aérea". En nota a pie de página explica que esa cantidad diaria era el mínimo necesario del ejército en material de guerra y combustible, pero subiría a 550 toneladas diarias contando los víveres.

Bien, aquí vamos a dejar de momento la cuenta de Manstein. En el siguiente mensaje, que procuraré dejar escrito esta tarde, intentaré dejar al descubierto lo que el Generalfeldmarschall manipuló u ocultó en sus frases anteriores.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor José Luis » Vie Abr 18, 2008 3:28 pm

¡Hola a todos!

¿Cómo discurrieron realmente los acontecimientos principales a nivel de jefatura entre el 6. Armee, el Heeresgruppe B y el OKH en los días inmediatamente anteriores a la llegada de Manstein al CG del Heeresgruppe B el 24 de noviembre de 1942?

En la tarde del 21 de noviembre de 1941 (cuando a diferencia de lo que afirma Manstein todavía no se había cerrado la pinza de la ofensiva soviética sobre el 6. Armee. Esto sólo se produciría en las últimas horas del 22 de noviembre) Hitler emitió una Orden del Führer que instruía a los ejércitos a mantener sus frentes “a pesar del peligro de cerco temporal” y esperar una Orden del Führer posterior con respecto a los suministros por aire [H. Gr. B/Ia, signal No. 1352 to AOK 6, 21 Nov. 1942, BA-MA RH 20-6/241, en Horst Boog et al, Germany and the Second World War, Volume 6, The Global War, capítulo VII (The Annihilation of Sixth Army), p. 1128].

Sobre esa base así como sobre la de otra Orden del Führer recibida en la mañana del 22 de noviembre (H. Gr. B/Ia, signal No. 4018/42 g.Kdos. Chefs., 22 Nov. 1942, BA-MA RH 24-21/187, en Horst Boog et al, obra citada, p. 1128), y como resultado del empeoramiento de la situación a lo largo de ese día, Paulus se preparó para una defensa de “posición de erizo”, bajo cuya cobertura tenían que hacerse luego las preparaciones para una ruptura en una dirección suroeste hacia el Chir (Operación Umbau).

A esta altura cabe recordar que ya había serias dudas sobre la viabilidad de sostener una defensa de erizo (frente al deseado intento de ruptura). Al anochecer del 21 de noviembre (subrayo al lector que en esas fechas oscurecía ya a partir de las 15 horas) el Generalmajor Schmidt, jefe del Estado Mayor del 6. Armee, sostuvo una conversación telefónica con el Generalleutnant Fiebig, comandante del VIII Cuerpo Aéreo, en la que este último le aseguró que un abastecimiento aéreo de los requerimientos del 6. Armee era imposible en el caso de que adoptase una posición de erizo. En esa misma noche el estado mayor de Fiebig examinó la cuestión del suministro aéreo, y el propio Fiebig consultó con el Generaloberst von Richthofen, comandante de la Luftflotte 4, la viabilidad de esa operación. Richthofen confirmó por entero la previa afirmación de Fiebig a Schmidt, y Fiebig volvió a expresar a Schmidt la imposibilidad del suministro aéreo en la mañana del 22 de noviembre. Ni el número de la aviación de transporte disponible, ni el estado de la organización terrestre, ni, por supuesto, las impredicibles condiciones meteorológicas y la situación del enemigo podían garantizar mínimamente el suficiente suministro aéreo de un ejército del tamaño del 6. Armee.

De la misma opinión que Fiebig era el Generalmajor Pickert, comandante de la 9. Flak Division, y así lo expresó en la reunión que tuvo lugar en el CG del 6. Armee, en la que estuvieron presentes Paulus, Schmidt, el comandante del 4. Panzerarmee, Generaloberst Hoth, y su jefe de Estado Mayor, Generalmajor Fangohr. Si Paulus y Schmidt rechazaron en esos momentos la propuesta de Pickert y Fiebig para una inmediata ruptura, no fue, en opinión de Horst Boog et al (p. 1129), porque no reconocieran la terrible dificultad de un suministro aéreo, sino porque la posición temporal de erizo les parecía inevitable dada la situación logística y táctica de su ejército. El duro y continuo combate, principalmente en el área de los cuerpos de ejército XI y XIV, la necesidad de consolidar el desprotegido frente meridional, y la dramática escasez de combustible y munición, exigían, en opinión de Paulus y Schmidt, una pausa de varios días antes de que el ejército estuviese dispuesto a comenzar su fase de ruptura. Y durante esa pausa era imprescindible que la Luftwaffe suministrara al ejército vía aérea, independientemente de lo débil que fuese ese suministro.

En esa tesitura Paulus decidió en la mañana del 22 de noviembre adoptar la posición defensiva de erizo, eligiendo Pitomnik como base aérea de recepción de las operaciones de suministro. Pero al mismo tiempo también decidió Paulus ejecutar las medidas preparatorias para la Operación Umbau (Reconstrucción), es decir, para la posterior ruptura del ejército hacia el sudoeste. Que Paulus no esperaba mantener durante mucho tiempo (más que el imprescindible) su posición de erizo viene confirmado por su radiomensaje de la noche del 22 de noviembre, donde informaba del cerco de su ejército, confirmaba su intención de mantener el área restante de Stalingrado a ambos lados del Don, y declaraba que sólo podía conseguir eso si tenía éxito en cerrar el frente meridional y si recibía los suministros necesarios. Luego declaraba: "Solicito libertad de acción en caso de que el erizo no tenga éxito en el sur. La situación puede entonces obligar al abandono de Stalingrado y del frente septentrional, con la intención de derrotar al enemigo con plena fuerza en el frente meridional entre el Don y el Volga, y establecer contacto con el Cuarto Ejército rumano”. (Horst Boog et al, op. cit., p. 1129).

Me parece oportuno citar aquí la gestación de ese mensaje de Paulus. Esa misma noche del 22 de noviembre Paulus llamó al general von Seydlitz. Así lo cuenta von Seydlitz: "En la noche del 22 de noviembre Paulus me llamó a mí y a mi jefe de Estado Mayor, el coronel Clausius, para una reunión en su búnker en el que, además de nosotros los tres, también tomó parte el jefe del EM del ejército, el general Schmidt. El propósito del encuentro era preparar un radiomensaje conjunto a Hitler en el que Paulus debía declarar la orden de 22 de noviembre de Hitler de atrincherarse y esperar el rescate como imposible de llevar a cabo, y solicitar libertad de acción. Todavía puedo recordar este cambio portentoso de pareceres en detalle. Todavía hoy resuenan en mis oídos las constantes preguntas de Paulus y Schmidt sobre cada frase que se estaba escribiendo: '¿No es demasiado fuerte? ¿Se puede decir eso?'" [Anotaciones de Seydlitz, en Joachim Wieder, Stalingrad: Memories and Reassessments (London: Cassell, 2002), p. 223]. Seydlitz no consiguió que Paulus y Schmidt dejaran la, en esos graves momentos, inoportuna fraseología propia del Estado Mayor General, para utilizar en su lugar el lenguaje conciso y rotundo de un comandante de frente.

Pocas horas después llegó la respuesta de Hitler: "“Conozco al Sexto Ejército y su comandante, y sé que se comportará bravamente en esta difícil situación”, añadiendo que haría todo lo posible para ayudar y rescatar al 6. Armee.

Durante la noche del 22-23 de noviembre los planes de ruptura de Paulus ya habían tomado forma. Prevista para el 25-26 de noviembre, la ruptura debía lanzarse desde el área meridional entre Kalach y Platonovskiy en una dirección suroeste, con el objetivo de ganar una línea desde Aksay a la estación de Chir para establecer contacto con el Cuarto Ejército rumano. La cuña de vanguardia del ataque debía estar encabezada por las divisiones motorizadas 3ª y 29ª, reforzadas por la 71ª y 79ª, mientras el LI AK debía operar en el ala izquierda, y el VIII y XI AAKK en la derecha; las formaciones blindadas del XIV PK debían formar la retaguardia (Horst et all, op. cit., pp. 1129-30).

En base al plan de ruptura Paulus envió un mensaje al Heeresgruppe B en la mañana del 23 de noviembre subrayando la imposibilidad de que se pudiese realizar un adecuado suministro vía aérea y enfatizando el rápido deterioro con respecto a su situación de munición y combustible. Creía que una ruptura del ejército a lo largo del Don era “todavía posible en este momento, aunque a costa de un sacrificio de material”. A las pocas horas de recibir este mensaje de Paulus, el CG del Heeresgruppe B recibió una directriz del OKH que, haciendo referencia al Führer, prohibía cualquier tipo de operación evasiva y, principalmente, urgía la defensa de Kotelnikovskiy como área de despliegue prevista para una futura operación de rescate.

La respuesta de von Weichs, OB del Heeresgruppe B, fue finalmente contundente. Al anochecer del 23 de noviembre von Weichs informó vía telefónica al jefe del EMG del OKH (Zeitzler) que apoyaba completamente el plan de Paulus para la ruptura. También en esa noche Paulus envió otro mensaje al Führer solicitando libertad de acción ante el riesgo inminente de la destrucción del 6. Armee.

Así llegamos, una vez detallado lo sustancial, al decisivo día del 24 de noviembre de 1942, cuando Manstein, el OB del Heeresgruppe Don (OB desde el 20 de noviembre, no desde el 21 como cita él mismo en sus memorias) llegó con su séquito de EM al CG del Heeresgruppe B.

Y en un siguiente mensaje veremos qué sucedió realmente.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor jesus2 » Sab Abr 19, 2008 12:42 am

No quiero escribir de momento a espera de que José Luis termine su exposición, para no romperla: usamos casi los mismos libros. Y si veo que puedo añadir algo, lo haré.

Pero mientras aquí va algo más "táctico".

José Luis escribió:Pero al mismo tiempo también decidió Paulus ejecutar las medidas preparatorias para la Operación Umbau (Reconstrucción), es decir, para la posterior ruptura del ejército hacia el sudoeste.


De haberse lanzado a abrir brecha, lo habría conseguido, sin duda, dada la debilidad y dispersión de las fuerzas que cercaban al 6º Ejército en esta fase inicial. Sin embargo, es interesante comentar el estado blindado, o imagen blindada ( Panzerlage ) de las divisiones móviles alemanas del 6º Ejército el 19.11.1942.

Página 86 del libro A history of the Panzer Troops 1916-1945, de Werner Haupt. Recordar que la 29 motorizada era la reserva del 4º Ejército Blindado:

- 14 Panzer: 3 Pz II-III, 2 Pz IV.
- 16 Panzer: 17 Pz II-III, 11 Pz IV.
- 24 Panzer: 36 Pz II-III, 17 Pz IV.
- 3 Motorizada: 22 Pz II-III, 7 Pz IV.
- 60 Motorizada: 17 Pz II-III, 5 Pz IV.

Así pues, queda clara la debilidad de las divisiones blindadas alemanas en su componente blindado.

Y el humano no estaba mucho mejor. En la historia divisionaria de la 24 Panzer ( Die 24. Panzer-Division 1939-1945, de Ferdinand von Senger und Etterlin ), en la pág. 123 aparece la composición del Kampfgruppe Scheele a 12/11/1942. Entre paréntesis la fortaleza teórica autorizada. Oficiales, suboficiales y tropa:

Pz.Gre.Reg. 21 6 (70) 47 (433) 168 (1934)
Pz.Gre.Reg. 26 8 (70) 40 (433) 192 (1906)
K.4 3 (34) 23 (197) 98 (953)
PzJägAbt 40 5 ( 18 ) 25 (110) 148 (407)
Alarmeinh.PzRgm 5 14 94

La K es la abreviatura de batallón de fusileros motociclistas, y Alarmeinh.PzRgm significa unidad de alarma del regi. blindado.

Así pues, la 24 Panzer estaba medio destruída. Aunque alguna división, como la 79 de infantería recientemente había recibido un batallón de marcha, por ejemplo, esta era la tónica de las divisiones alemanas en Stalingrado.

Y por si fuera poco, al ordenar Paulus que las div. blindadas se lanzen rápidamente en contacto con los soviéticos en el frente abierto, muchas unidades de las debilitadas div. panzer se quedaron fuera de la bolsa, o luchando en retirada fuera de ella. Más debilidad para el supuesto intento de ruptura de Paulus.

Es interesante esta frase...

José Luis escribió:“Conozco al Sexto Ejército y su comandante, y sé que se comportará bravamente en esta difícil situación”


... que hay que leer entre líneas. Con ella Hitler quiere decir, tal como lo veo, que conoce el carácter de su comandante. Y sabe que actuará en consecuencia.

Saludos al foro.
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Re: Manstein y Stalingrado

Mensajepor Antonio » Sab Abr 19, 2008 8:01 pm

José Luis escribió: ... En cambio, Manstein se autoexonera de responsabilidad y culpa en el proceso, evolución y final de esa catástrofe militar, ética y humana. Mi propósito en este topic es demostrar precisamente lo contrario de esto último, es decir, que Manstein, con sus decisiones y omisiones desde que recibió de Hitler el mando del Heeresgruppe Don, jugó un papel principal en el desastre del 6. Armee y, por tanto, no puede sustraerse a la responsabilidad, y aun a la responsabilidad criminal por su inhibición en las responsabilidades militares, éticas y humanas irrenunciables de un mariscal de campo con mando efectivo sobre un grupo de ejércitos.


Esta exposicion de mi estimado Jose Luis promete una interesante discusión ... se depurarán responsabilidades, oportunidades y obligaciones, sin perder de vista que, al fondo del pasillo, hay ganchos de carnicero esperando colgar de ellos a generales alemanes.

Saludos cordiales.

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Mensajepor José Luis » Sab Abr 19, 2008 8:30 pm

¡Hola a todos!

Gracias, Jesús, por el apunte y opinión sobre las probabilidades de éxito de un intento de ruptura. Esto lo podemos especular más adelante, si hace o alguien lo desea.

¿Qué pasó realmente en en Starobjelsk en el CG del HG B el 24 de noviembre de 1942? ¡Y quién lo sabe de verdad!

Manstein llegó al CG de von Weichs el 24 de noviembre sobre las 0900 horas. Podemos establecer con cierto fundamento que hasta ese día (más allá de los matices militares propios de los comandantes principales afectados de una u otra forma por el cerco ruso sobre 6. Armee) había una opinión unánime entre el liderazgo militar involucrado en Stalingrado sobre cuál era la mejor decisión para solventar la crisis militar del cerco. Se tenía por impracticable el suministro aéreo sostenido del ejército y, en consecuencia, se abogaba por la ruptura. Así se expresaron Paulus, su jefe de EM y los comandantes de cuerpo del 6. Armee, y de igual manera los líderes de la Luftwaffe afectados: Pickert, Fiebig y Richthofen. El plan (y la petición) de ruptura era asimismo compartido y defendido por el OB del Heeresgruppe B, von Weichs, y por el Chef der Generalstabes des Heeres, General Zeitzler, que luchaba ante Hitler en defensa del plan de Paulus.

A su llegada a Starobjelsk después de un viaje de tres días en el lujoso tren del antiguo rey de Yugoslavia, Manstein soltó, del tenor, esta perla ante Weichs y su EM: "De acuerdo, vejestorios, dejad este asunto en nuestras manos". Marcel Stein, biógrafo crítico de Manstein, traduce él mismo esa frase del alemán al inglés de la siguiente manera: "We will show you 'old papas' how we handle this" [Stein, FM von Manstein, A Portrait: The Janus Head (Solihull: Helion & Company Limited, 2007), p. 143], mientras que la versión inglesa del libro de Joachim Wieder, traduce: "OK, you old codgers, just leave things to us". (Wieder, op. cti., p. 143).

Sea como fuere, la frase dice más que lo que aparenta. Manstein era, probablemente, el mejor cerebro operacional del otrora legendario Generalstab del ejército prusiano-alemán. Estaba destinado, pese a su juventud para los parámetros de la época, a convertirse en el jefe del EMG alemán, pues no en vano el general Beck (en mi opinión, el último auténtico jefe de esa terrible pero admirada institución) así lo consideró en el tiempo que lo tuvo de mano derecha. Pero a raíz del affair del Oberbefehlshaber des Heeres von Fritsch en febrero de 1938, algo cambió en la consideración personal de Beck hacia Manstein (su inhibición ante la responsabilidad política), que decidió al jefe del EMG a recomendar el traslado de Manstein a un mando de tropas fuera del EMG, colocando en su lugar al general Franz Halder (Sería interesante conjeturar qué habría sucedido en el futuro si Manstein hubiese sucedido a Beck tras su dimisión de agosto de 1938). Desde entonces, no es difícil rastrear el campo de minas que Manstein dejó sutilmente sembrado en la cuenta de sus memorias con respecto al EMG y Halder. Fue precisamente este último (con el apoyo de Brauchitsch) quien decidió (en una etapa de tormento político personal) trasladar a Manstein del EM de Rundstedt al mando de un secundario cuerpo de ejército de infantería a principios de 1940, ante la insistencia del berlinés sobre su genial idea operacional del que sería poco después famoso "corte de hoz" para la campaña de Francia. Tras su gris etapa como comandante general de un cuerpo de ejército en la campaña de Francia, Manstein consiguió (aunque no satisfizo sus expectativas) el mando de un cuerpo motorizado para la campaña rusa de junio de 1941, y, luego de un liderazgo brillante, en septiembre le fue encomendado el mando del 11. Armee tras la trágica suerte de su OB en el frente del HG Süd. Después de su turbia campaña invernal de 1941-42 en Crimea, Manstein consiguió el bastón de mariscal de campo y la gloria tras la sobrevalorada conquista (en mi opinión) de Sebastopol en el verano de 1942. Sin embargo, el ego del nuevo Generalfeldmarschall se vio ofendido cuando, por decisión de Hitler, el 11. Armee y su OB fueron destinados al frente norte, a Leningrado, lejos del entonces centro de gravedad de la guerra, el frente meridional y la ofensiva Blau.

Unos meses más tarde empezaba a cobrar vida aquella callada angustia que desde agosto presagiaba un destino terrible en los corazones de los intrépidos comandantes del 6. Armee y del HG B. El 20 de noviembre de 1942, cuando aquellos "subhumanos" rusos empezaban a estirar el nudo corredizo en torno al cuello del 6. Armee, Hitler recurrió en última instancia, para afrontar la crisis, al comandante más dotado, en el nivel operacional, de sus ejércitos. Manstein, nuevamente, cobraba protagonismo.

Y en ese contexto entiendo yo esa frase tan optimista (y vanidosa) que el gran Manstein soltó a los dos jefes "vejestorios" del HG B, Weichs y su jefe de EM, Sodenstern. El Oberst iG Winter, del EM de Weichs, fue el testigo presencial y testimonio histórico de dicha frase.

Según sus propias palabras, Manstein llegó a Starobjelsk el 24 de noviembre sin tener un cuadro de situación claro sobre el 6. Armee. Entonces, siguiendo su cuenta, el EM del HG B lo puso al tanto de la stiuación y le mostró el radiograma ya comentado de Paulus ["En el Grupo de Ejércitos B me mostraron un radiograma que el comandante del Sexto Ejército, general Paulus, había dirigido a Hitler con fecha, según creo recordar, del 22 o 23 de noviembre. En él comunicaba al Führer que, a su modo de ver y al de los comandantes a sus órdenes, había llegado el momento de que el ejército apelase a todas sus energías para abrirse paso rompiendo el cerco. Y advertía que la concentración de fuerzas indispensables a tal objeto reclamaba ciertos cambios en la actual distribución interior, así como el repliegue del frente norte a una línea más corta, con el fin de retirar el contingente indispensable para la ruptura. La opinión del Grupo de Ejércitos B en este punto era que, aun supuesta la inmediata autorización por parte de Hitler para proceder a la acción, hasta el 28 de noviembre no se hallarían en condiciones de acometerla"].

Sin embargo, nada especifica Manstein sobre la fundada opinión de Weichs, que defendía sin tapujos el plan de ruptura de Paulus. Tampoco dice nada sobre lo que personalmente le trasladaron Sodenstern y Winter sobre las rotundas afirmaciones de Pickert, Fiebig y Richthofen con respecto a la inviabilidad del proyectado suministro aéreo al 6. Armee. Finalmente, tampoco especifica que el jefe del EMG defendía ante Hitler el plan de ruptura. Manstein dice que decidió "después de madura reflexión". ¿Cómo es posible que alguien recién llegado a la "refriega" pueda imponer una decisión que es contraria a la de los comandantes generales de cuerpo de ejército del 6. Armee, a la del comandante en jefe de ese ejército, a la del comandante en jefe del grupo de ejércitos de ese ejército, a la del jefe del EMG, y finalmente a las autorizadas opiniones de los profesionales de la Luftflotte 4?

Pero eso fue lo que hizo Manstein. A las 1300 horas (*) cursó su primera orden (télex) al 6. Armee anunciando a Paulus que asumiría formalmente el mando del HG Don el 26 de noviembre [no lo hizo finalmente hasta las 0800 horas del 27 de noviembre. Helmuth Greiner, War Diary Notes, 12 Aug 1942 – 12 Mar 1943, MS. C-065a Greiner Series, Historical Division European Command, p. 134] y que debía defender sus posiciones al norte del Volga y preparar las unidades más fuertes para abrir una vía de suministros hacia el sudoeste, de acuerdo con las órdenes previas de Hitler.

Un cuarto de hora después, a las 1315 horas (*) Manstein reportó al OKH lo que él mismo comenta en sus memorias, o sea, que a pesar de que una ruptura todavía era posible y bla, bla, bla, consideraba que Paulus debía mantenerse firme y esperar una operación de rescate posterior.

Joachim Wieder, que entonces era oficial de inteligencia del EM del VIII AK, trae en sus memorias revisadas el comentario de Manfred Kehrig (autor de la mejor cuenta desde el punto de vista alemán del asunto de Stalingrado), sobre lo que sustancialmente hizo Manstein con sus órdenes e instrucciones del 24 de noviembre de 1942: "Von Manstein's agreement with the Führer's decision taken that morning could not have been demonstrated more clearly" ("El acuerdo de von Manstein con la decisión del Führer tomada esa mañana no podía haber sido demostrado más claramente").

Y al actuar de esa manera cara a Hitler, Manstein rompió el consenso que había entonces entre el liderazgo militar involucrado en la crisis de Stalingrado.

De momento dejo abierto el topic a cualquier comentario de mis compañeros de foro. En su defecto, lo reanudaré el lunes próximo.

(*) Horas tomadas de Wieder, op. cit., p. 144

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Mensajepor Von Braun » Dom Abr 20, 2008 5:34 am

Me parece muy interesante este tema, creo que las memorias de Manstein, que en estos tiempos estan al acceso de todo el mundo, necesitan ser observadas con lupa, el Mariscal elabora el libro como si de una defensa ante un tribunal se tratase, alejándose de Hitler y los crímenes aunque por otro lado cayendo en guiños no se si intencionados.
En cuanto a Stalingrado en gran medida echa la culpa a un oficial de enlace que acompañaba a Paulus y a su estado mayor, el cual tenía comunicación directa de todo lo que ocurría y de los intentos de Manstein para liberarlos, frustrándolos inmediatamente con órdenes de Hitler, que sólo aceptaba crear un corredor para abastecerles. Comenta que unicamente abandona el intento de liberarles cuando ya han perdido toda posibilidad encontrándose a 48 kilómetros, pidiéndo que rompan la bolsa durante 6 días y se dirijan a contactar con el grupo de rescate, el cual a su vez se encuentra en peligro de ser envuelto también si los rusos se dirigen a Rostov, las tropas cercadas sólo tenían combustible para 30 kilómetros con los 100 blindados supervivientes, cuando leí esto pensé que podía haberlo intentado con 60 blindados que tendrían ese combustible para 50 kilómetros, no sé si posible. Hoth llevaba 3000 toneladas de suministros al cerco.
A todo esto comentar que siempre había pensado que Manstein nunca había dado la orden "trueno" para que el VI ejército rompiera el cerco en dirección al ejército de Hoth, de echo Paulus le estuvo pidiendo en esos 6 días la orden pero Manstein no contravino a Hitler. Al igual que al llegar se plegó a evitar que en los primeros días del cerco Paulus lo rompiera, prefiriendo idear una operación de rescate, que llegaría a su culmen nada menos que un mes después.
Este fue el telegrama que envió Paulus a Hitler el 23 de noviembre y que hacen ver la gravedad de la situación: (La segunda guerra mundial, fotografías y documentos de plaza y janes 1965, tomo II pag 279)
"Desde la recepción de su radiotelegrama en la tarde del 22-XI se ha precipitado aquí la evolución de las cosas. En el sudoeste y en el oeste, el taponamiento de la bolsa ha fracasado. En esos puntos se perfila ya con carácter inminente la infiltración enemiga.
Munición y carburante tocan a su fin. Numerosas baterías y armas antitanque han enmudecido por falta de granadas. Queda descartada toda posibilidad de municionar a tiempo con la requerida abundancia.
El ejército se encamina rápidamente hacia su destrucción, a menos que se decida concentrar todas las fuerzas para asestar un golpe aniquiliador a las columnas atacantes procedentes del sur y oeste.
Así, pues, es necesario sacar en el acto todas las Divisiones de Stalingrado, así como fuertes contingentes del frente Norte. A ello debe seguir , como consecuencia indeclinable e inmediata, la irrupción hacia el sudoeste, porque los frentes norte y este no resisitirán semejante debilitación.
Perderemos sin duda mucho material , pero en cambio conservaremos una gran mayoría de valiosos combatientes y por lo menos, parte del material.
Asumo toda la responsabilidad que entraña este trascendental comunicado, y debo informar que los comandantes generales Heitz, Strecker, Hube Janecke opinan lo mismo sobre la situación.
¡Ruego una vez más libertad de acción en atención a las circustancias!."
Interesante releer en las memorias de Manstein el apéndice 7, con lamentos que Paulus hace llegar al mariscal el día 26.
En cuanto a la arrogancia de Manstein es bien conocida, al igual que su sangre fría y sus talento estratégico. Es interesante verle en acción, en youtube hay un documental en inglés suyo "Hitler´s general: Erich Von Manstein".
En otro orden de cosas me pareció demoledora la descripción que hace de Zeitzler, esto con los repetidos intentos de Manstein de que le fuera concedido todo el mando en el Este, me hicieron pensar que sentía envidía por el puesto de Jefe del Estado Mayor General.
Un saludo.

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Mensajepor José Luis » Dom Abr 20, 2008 7:56 pm

¡Hola a todos!

Quisiera señalar un par de aspectos importantes en relación con las conversaciones de Zeitzler con Hitler hasta el 24 de noviembre. La cuenta de Zeitzler sobre esas conversaciones creo que ha sido publicada en España formando parte del título "Batallas decisivas de la IIGM". En inglés fueron publicadas originalmente en 1956 (aquí sigo la cuenta de Joachim Wieder) con el título The Fatal Decisions. Bien, lo que quiero subrayar es que Zeitzler coloca sus dos conversaciones más dramáticas con Hitler en las noches del 22/23 y 23/24 de Noviembre.

Joel Hayward ya señaló en "Stalingrad: An Examination of Hitler's Decision to Airlift", Airpower Journal, Vol. 11, No. 1 (Spring 1997), pp. 21-37, que la segunda conversación referida por Zeitzler como teniendo lugar en la noche del 23/24 de noviembre no pudo celebrarse realmente en esa fecha, pues Göring (que tomó parte en esa reunión) se hallaba en esos momentos en Párís. Comenté este asunto en un ya antiguo topic:

http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=67

Repasando la biografía de Göring de David Irving (Göring, A Biography. Parforce UK Ltd., 2002), es fácil rastrear el paradero de Göring en esas fechas.

Göring llegó a Berchtesgaden en su tren Asia el 22 de noviembre con la intención de reanudar su viaje a París esa misma noche. Visitó a Hitler en el Obersalzberg para discutir el asunto de Stalingrado y el suministro aéreo. Unos días más tarde explicaría a Pili Körner lo que pasó con Hitler: "Hitler already had [Jeschonnek's airlift] plan before I set eyes on it. I could only say, Mein Führer, you have the figures. If these figures are right, them I am at your disposal." (Irving, 540).

Esa noche, la del 22/23 de noviembre, Göring partió para Paris en su tren Asia, mientras que Hitler partía igualmente (1000 horas) hacia Prusia del Este, llegando a la Guarida del Lobo 24 horas después. Y a las 0540 horas del 24 de noviembre (según Irving, 541) envió a Paulus el famoso mensaje donde declaraba a Stalingrado una fortaleza que había que mantener a todo trance.

Göring llegó a París el 23 de noviembre, y en París continuaba el día siguiente, 24 de noviembre, por lo que era del todo imposible que asistiera a la reunión en que Zeitzler lo sitúa en la noche del 23/24 de noviembre. Tampoco es posible que Zeitzler mantuviera la primera de sus conversaciones físicas con Hitler en la noche del 22/23 de noviembre, pues en esa noche Hitler se encontraba viajando hacia la Guarida del Lobo.

Irving comenta que Rommel llegó inesperadamente al CG de Hitler el 28 de noviembre, que se reunió con Hitler y Göring, y que ambos (Rommel y Göring) partieron de noche ese mismo día con destino final Roma.

Por tanto, la conversación entre Zeitzler, Hitler y Göring, que el primero sitúa en la noche del 23/24 de noviembre sólo pudo tener lugar en la noche del 26/27 ó 27/28. Mientras que su primera conversación física con Hitler, que Zeitzler sitúa en la noche del 22/23, tuvo que tener lugar en la noche del 23/24, cuando Hitler llegó a su CG.

Tal como aparece en los apéndices de Joachim Wieder, op. cit., pp. 297 y ss., la primera conversación de Zeitzler y Hitler aporta lo siguiente (traduzco):

["Ya que las operaciones propuestas para el rescate del Sexto Ejército no pueden ser exitosas, es decisivo que sean cursadas órdenes para la ruptura. Esto debe hacerse inmediatamente. El último momento posible ha llegado".

Mientras estaba hablando, Hitler se estaba volviendo visiblemente cada vez más enfadado. Había intentado repetidamente interrumpirme, pero yo no había permitido esto porque sabía que era mi última oportunidad y no podía permanecer callado. Cuando finalmente hube acabado, gritó: "¡El Sexto Ejército permanecerá donde está! Es la guarnición de una fortaleza y es el deber de las guarniciones resistir asedios. De ser necesario, resistirán todo el invierno y los rescataré con una ofensiva en la primavera".

Esto era pura fantasía. Añadí, "Stalingrado no es una fortaleza. No hay forma de suministrar al Sexto Ejército".

Hitler se puso todavía más enfurecido y chilló más fuerte que nunca: "El Reichsmarschall Göring ha dicho que puede suministrar al ejército por aire". Ahora yo también grité, "¡Es una locura!".

Hitler insistió. "¡No abandonaré el Volga!". Yo dije en voz alta, "¡My Führer! Sería un crimen dejar al Sexto Ejército en Stalingrado. Eso significaría la muerte o captura de un cuarto de millón de hombres. Sería en vano cualquier esperanza de liberarlos. La pérdida de este ejército acabaría con las resistencia del Frente Oriental".

Hitler se puso muy pálido, pero no dijo nada. Me miró con expresión helada y pulsó el timbre de su despacho. Cuando apareció un oficial ordenanza de las SS, ordenó, "Vaya a buscar al mariscal de campo Keitel y al general Jodl".

No se pronunció una palabra hasta que aparecieron ambos. Llegaron en un minuto y sin duda habían estado esperando en la habitación contigua. Si éste había sido el caso, entonces debieron escuchar nuestro alto intercambio de voces a través de las delgadas paredes de la sala de mapas. Y no habrían tenido ninguna idea equivocada sobre la naturaleza del ruido. Keitel y Jodl saludaron formalmente. Hitler permanecía de pie con una expresión seria en su rostro. Todavía estaba muy pálido pero aparentemente tranquilo. Dijo, "Estoy enfrentado con una difícil decisión. Antes de que decida, me gustaría escuchar sus opiniones. ¿Debo abandonar Stalingrado o no? ¿Cuáles son sus ideas sobre el asunto?

Y luego comenzó a desarrollarse algo que casi se podía llamar un consejo de guerra, un acontecimiento tal como Hitler nunca había practicado antes. Keitel, que permanecía atento, dijo con ojos brillantes, "¡Mi Führer! Permanezca en el Volga".

Jodl habló tranquila y objetivamente. Ponderó sus palabras antes de decir, "Mi Führer, es realmente una difícil decisión que usted debe tomar. Si nos retiramos del Volga, esto significa abandonar una buena parte de los territorios que ganamos con tantos sacrificios durante la ofensiva de verano. Por otra parte, si no retiramos al Sexto Ejército la situación puede volverse grave. Las operaciones planificadas para su rescate pueden ser exitosas, pero también pueden fallar. Hasta que veamos los resultados de esas operaciones, mi opinión es que nos mantengamos en el Volga".

"Ahora es su turno," me dijo Hitler. Obviamente estaba esperando que las palabras de los otros dos generales me hubieran llevado a cambiar de opinión. Incluso aunque era Hitler quien tomaba las decisiones, estaba ansioso por obtener el acuerdo, siquiera formalmente, de sus asesores profesionales. Ahora me puse en guardia y dije con toda la formalidad que pude reunir. "¡Mi Führer! Mi opinión no ha cambiado. A mi juicio sería un crimen dejar al Sexto Ejército donde está. No podemos liberarlo ni suministrarlo. Simplemente sería sacrificado y eso sería absurdo".

En apariencia Hitler permaneció tranquilo y sereno, aunque en su interior estaba a punto de estallar. Me dijo, "Ve usted general que no estoy solo en mi opinión. Es compartida por estos dos oficiales presentes, ambos superiores a usted. Por tanto mantendré mi decisión previa".

Nos saludó fríamente y fuimos despedidos.

La segunda discusión que me gustaría describir tuvo lugar la noche siguiente
.]

Esta discusión la dejo para cuando tratemos los hechos posteriores al 24 de noviembre.

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Mensajepor José Luis » Lun Abr 21, 2008 7:48 pm

¡Hola a todos!

En su capítulo sobre Stalingrado, Manstein no hace referencia al memorando de Seydlitz de fecha 25 de noviembre de 1942. Sólo en la página 405 (Inédita), tras hacer referencia al radiograma que Paulus envió "a Hitler con fecha, según creo recordar, del 22 o 23 de noviembre" solicitando libertad de acción para romper el cercco (Manstein probablemente quiere referirse al radiograma enviado por Paulus a Hitler en la noche del 23 de noviembre), sólo entonces, digo, Manstein cita a Seydlitz para decir: "Pero Hitler no había dado su consentimiento y había prohibido expresamente el menor repliegue en el frente norte, acentuando esta última prohibición al conferirle al general Von Seydlitz, del LI Cuerpo, el mando directo y exclusivo en todo aquel frente".

Surge aquí el "misterio" de cuándo recibió realmente el CG del 6. Armee la orden de Hitler que daba a Seydlitz el mando directo de los sectores septentrional y oriental del Kessel, reportando directamente ante Hitler.

Antony Beevor (Stalingrado, Crítica, 2000, pp. 194-5) comenta: "Hitler, furioso al saber de esta retirada [La ordenada por Seydlitz en la noche del 23 de noviembre a las 60 (mot) y 94 divisiones de infantería de la zona norte de Stalingrado], culpó a Paulus. Para impedir cualquier nueva desobediencia de sus órdenes, tomó la extraordinaria decisión de dividir el mando en el Kessel. El general Von Seydlitz, al que creía capaz de una resistencia fanática, fue hecho comandante en jefe de la parte norte del Kessel, incluida la misma Stalingrado. El aviso llegó el 25 de noviembre a las seis de la mañana. Un poco más tarde por la mañana, Paulus..........enseñó la señal transmitida desde el grupo de ejércitos del Don".

William Craig (La Batalla de Stalingrado, RBA, 2005, p. 201) no fecha esa orden de Hitler. Comenta que el radiomensaje (número 1422 al CG del 6. Armee) se envió después de la discusión entre Hitler-Zeitzler y Göring (que como hemos visto en mi mensaje anterior, Zeitler fechó en la noche del 23-24, pero que en realidad no pudo tener lugar en esa fecha, sino a partir del 26 de noviembre), que a tenor de sus frases anteriores, Craig sitúa en el 24 de noviembre.

Walter Goerlitz y Ernst Alexander Paulus (Stalingrado y yo. Editorial Mateu, Barcelona, 1960), escriben en boca de Paulus que esa orden fue recibida el 25 de noviembre (ý también fecha, erradamente, el memorando de Seydlitz como de 24 de noviembre).

Joachim Wieder, en el capítulo dedicado a Seydlitz, comenta que esa orden llegó el 24 de noviembre.

Tengo para mí que la fecha de 24 de noviembre tiene que estar errada, pues de lo que no existe duda alguna es que el memorando de Seydlitz (donde pedía a Paulus que desobedeciese la orden de Hitler de mantenerse en Stalingrado, es decir, donde se jugaba la cabeza si ese memorando llegaba a Hitler) es de fecha 25 de noviembre de 1942. Si la orden de Hitler dando el mando directo de los sectores septentrional y oriental del Kessel, hubiese llegado realmente el 24 de noviembre, Seydlitz nunca habría escrito ese memorando.

Tampoco creo que la orden llegase el día 25 de buena mañana como afirma Beevor. Si damos crédito a Craig sobre que la orden se emitió después de la discusión Hitler-Zeitzler-Göring, entonces ese radiomensaje tuvo que recibirse en el CG de Paulus en algún momento del 26 de noviembre.

Marcel Stein (op. cit., p. 147) dice precisamente que la orden se recibió el 26 de noviembre.

Esta fecha casa mejor con los hechos. Seydlitz escribe su peligroso memorando el 25 de noviembre, al día siguiente Paulus recibe la orden para el mando de Seydlitz y se la entrega personalmente. Cuando Paulus le dice que ahora puede actuar con libertad y le pregunta si lo va a hacer, Seydlitz le responde que no, que debe cumplir con la orden de Hitler.

Veremos más adelante por qué estas fechas son importantes en este topic.

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Mensajepor José Luis » Mar Abr 22, 2008 12:28 pm

¡Hola a todos!

Antes de entrar a considerar la calificación de “mera ficción” con la cual Manstein define la subordinación del 6. Armee al Heeresgruppe Don, del cual él era el Oberbefehlshaber (Comandante en Jefe, OB, en adelante), me gustaría recapitular lo siguiente:

1) Cuando Manstein llegó al CG del HG B el 24 de noviembre de 1942, la opinión de todos los comandantes superiores del 6. Armee, del HG B, y de la Luftwaffe (con mando directo sobre formaciones de combate en Stalingrado y su área de influencia) era unánime en cuanto a la necesidad de romper inmediatamente el cerco en dirección suroeste. Ese consenso estaba respaldado por el jefe del EMG del OKH.

2) Su primera orden escrita al 6. Armee y su informe telefónico sobre la situación al OKH de esa misma fecha, se mostraron contrarios a esa opinión unánime referida, abogando, en cambio, por la idea de que el 6. Armee se mantuviera en Stalingrado hasta que pudieran llevarse a cabo las operaciones de rescate desde el exterior del cerco. En este sentido, Manstein coincidía, en esencia, con las órdenes de Hitler hasta la fecha.

Ahora, Manstein escribió que la subordinación del 6. Armee al HG Donapenas sí era algo más que un a mera ficción,” puesto que, según él, el 6. Armee había estado hasta entonces “prácticamente bajo las órdenes directas del OKH”. Además, “Hitler seguía manteniendo su mando directo sobre ellas mediante un oficial de enlace del Estado Mayor Central [debería haberse traducido correctamente: Estado Mayor General], situado con estación de radio propia en el Estado Mayor del Sexto Ejército”. Y como el aprovisionamiento del 6. Armee, en sus palabras, también dependía de Hitler, Manstein concluye que “desde el punto de vista formal, lo indicado hubiera sido rehusar la asignación en tales condiciones del Sexto Ejército al Grupo del Don, demandando que siguiese a las órdenes formales de quien efectivamente se las daba, que era el Alto Mando del Ejército”. Si no lo hizo así, nos cuenta, fue porque se consideraba más calificado para “coordinar más eficazmente que el OKH la acción del ejército cercado con las fuerzas que acudían a liberarlo”.

Todo esto que cuenta Manstein es un auténtico ejercicio de cinismo consumado, y si realmente hubiese sido así, bien podría, como dice Joachim Wieder, abstenerse de contar nada más sobre Stalingrado y el 6. Armee.

Hasta la fecha en que fue directamente subordinado al mando del HG Don, el 6. Armee estuvo subordinado directamente al HG B. Esto es incuestionable, independientemente de que Hitler –como Oberbefehlshaber del OKH- interfiriera con sus decisiones en las atribuciones propias de los comandantes en jefe de las formaciones del Feldheer. Pero además, si realmente el 6. Armee no estuviera subordinado al HG Don, no se entenderían las órdenes directas que Manstein cursó a Paulus durante todo el tiempo que duró esa “tragedia de Stalingrado”, así como las que no cursó, a pesar de los ruegos de Paulus, como veremos cuando llegue la ocasión.

Por otra parte, es completamente falso que ese oficial de enlace del EMG fuese colocado en el EM del 6. Armee por Hitler, o que reportara directamente a él.

Tanto el primer oficial de enlace (Major Menzel), como el segundo (Major von Zitzewitz) fueron enviados al Kessel por Zeitzler, no por Hitler. El propio Zeitzler confirmó después de la guerra este aserto en una carta dirigida al general Doerr, añadiendo que jamás hubo duda alguna de que el HG Don tenía plena autoridad sobre el 6. Armee (H. Doerr, Der Feldzug nach Stalingrad. Darmstadt, 1955, p. 96, citado en Stein, p. 146).

Zeitzler envió a Zitzewitz al Kessel el 23 de noviembre, con la siguiente instrucción escrita: “Quiero que me informe inmediatamente, tan pronto como sea posible. Usted no tiene ninguna autoridad de mando. No se preocupe, todo lo que Paulus está haciendo está muy bien” (C. Von Zitzewitz, Am Wendepunkt des 2.Weltkrieges. Ein Erlebnisbericht. Als Verbindungsoffizier beim AOK 6 in Stalingrad vom 23. November 1942 bis 20. Januar 1943, manuscrito no publicado, citado en Stein, 146).

También escribe Joachim Wieder a este respecto: “Su afirmación de que el ejército cercado había estado bajo el mando directo del OKH para todo propósito práctico y que su subordinación bajo el Grupo de Ejércitos era más o menos ficticia, ha sido refutada por las fuentes tan claramente como lo ha sido su opinión de que el oficial de enlace de Hitler en la bolsa de Stalingrado había jugado un papel fatal, y por sus informes directamente al Cuartel General del Führer había contribuido a los desacuerdos en el máximo nivel sobre la retirada de Stalingrado. ¡El Sexto Ejército estaba realmente bajo el mando del Grupo de Ejércitos! Esto queda claro por las órdenes cursadas por von Manstein, y más incluso por los documentos legados por el mariscal de campo Paulus, el existente diario de guerra oficial del Sexto Ejército y muchos otros documentos. El que Hitler ocasionalmente se dirigiera directamente a individuales comandantes de ejército y repetidamente cursara directivas directamente a Stalingrado, no contradice este hecho.

En cualquier caso, el Sexto Ejército no recibió una simple orden directamente de Hitler durante todo el curso de la operación de rescate. El general Paulus y su estado mayor no solamente se sentían totalmente bajo el mando del Grupo de Ejércitos, sino que por encima de eso dieron un extraordinariamente alto grado de confianza al mariscal de campo von Manstein, que era reverenciado como una autoridad estratégica
” (Wieder, p. 150).

Lo cierto es que el Heeresgruppe Don fue creado por Hitler con la única intención de ejercer el mando directo sobre el 6. Armee y proporcionarle la ayuda necesaria con las otras formaciones que tenía subordinadas igualmente.

Con la autoexoneración que se otorga Manstein de responsabilidad alguna en la suerte final del 6. Armee, este pretexto de un "mando ficticio" es el peor de toda su cuenta sobre Stalingrado.

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Mensajepor jesus2 » Mié Abr 23, 2008 3:39 am

Creo conveniente el aclarar la cadena de mando, pues es un poco liosa y hay que mostrar los extraños cargos que alguno ( en realidad uno solo: Hitler ) poseía de más.

Hay dos grandes bloques. De más a menos:

a) El bloque político-militar, controlado por Hitler, encargado de las grandes decisiones político-militares y centrado en las decisiones estratégicas:

- Hitler. Presidente del Estado, el Gobierno, el Partido, las Fuerzas Armadas ( Wehrmacht ), el Ejército de Tierra ( Heer, tras la destitución de von Brauchitsch en diciembre del 41 ) e incluso el Grupo de Ejércitos A hasta el 21 de noviembre.

- Keitel. Comandante del OKW. Sin embargo, Hitler es su superior al ser este el Comandante Supremo de la Wehrmacht.

- Jodl. Jefe de Estado Mayor del OKW, es decir, de Keitel.

Los dos últimos eran el Estado Mayor de Hitler, y trabajaban para él en consecuencia.

b) El bloque táctico-operacional. Encargado de las operaciones en el terreno.

- Zeitzler. Jefe de Estado Mayor del Ejército. Como tal, encargado de conferenciar con Hitler sobre las decisiones tomadas en las áreas de actuación del OKH ( URSS ), dejando a un lado, por no ser competencia suya, las áreas de actuación del OKW ( Europa Occidental, Mediterráneo, norte de África, etc ). Al haber absorvido Hitler la función de Comandante en Jefe del Ejército de Tierra, es misión de Zeitzler tratar con Hitler al ser su inmediato superior como Comandante del Ejército, en vez de hacerlo el Comandante del Ejército con Keitel o el Jefe del Estado o Gobierno.

En circunstancias normales, Zeitzler también debería ser incluído en el bloque de los estrategas. Sin embargo, es el OKW el que toma las decisiones y planifica las operaciones. El que se permitiera a Zeitzler poner en marcha la Operación Ciudadela, creación suya, es la excepción que confirma la regla.. confirmada por Hitler y el OKW.

- Von Manstein es el Comandante en Jefe del Grupo de Ejércitos del Don.

- Y por fin, Paulus como Comandante en Jefe del 6º Ejército.

Espero haber aclarado la cadena de mando.

Saludos al foro.
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Mensajepor José Luis » Mié Abr 23, 2008 11:23 am

¡Hola a todos!

Llega ahora el momento de considerar la apreciación que Manstein comunicó el 24 de noviembre al OKH, según la cual establecía como condición sine qua non de la misma que el 6. Armee fuese adecuadamente suministrado vía aérea por la Luftwaffe. Manstein subrayó a Zeitzler que si no se podía garantizar ese suministro aéreo, entonces Paulus debería intentar la ruptura inmediatamente.

Ahora bien, Manstein nos viene a significar en sus memorias (Inédita, 401) que el 24 de noviembre desconoce la cantidad más o menos exacta (incluso aproximada) de las tropas del 6. Armee cercadas en el Kessel. Dice que “los datos del cómputo del Sexto Ejército oscilaban entre los 200.000 y los 270.000 hombres, siendo de notar, sin embargo, que en los ‘índices de racionamiento’ facilitados iban incluidos, además de las tropas rumanas, muchos miles de ‘Hiwis’, o personal extranjero alistado en los servicios auxiliares del Ejército, y prisioneros. De lo que no cabe duda es que el número de 300.000, que tanto ha corrido por ahí como el más seguro, es exagerado”. Sigue con razones y finalmente concluye que “la bolsa oscilaría entre los doscientos y los doscientos veinte mil, a pesar de la crecida proporción de artillería y zapadores”. Aunque luego, más adelante (por ejemplo, Inédita, 408), ya estandariza esa cifra en 200.000 hombres.

Así pues, lo primero que llama la atención de esta increíble historia del 24 de noviembre de 1942 es que el OB del HG Don toma dos decisiones trascendentales para el futuro del 6. Armee, basándose en un supuesto suministro aéreo a ese ejército embolsado, sin tener una clara noción del número de tropas cercadas en el Kessel. Además, ¿quién le ha dicho al genial berlinés que ese suministro aéreo era viable? Desde luego, no fueron Paulus ni ninguno de sus comandantes de cuerpo de ejército; tampoco Richthofen, Fiebig o Pickert; ni Weichs ni Sodenstern; ni tampoco Zeitzler. Más bien al contrario, Weichs y Sodenstern le han comunicado ese día 24 la opinión de los tres expertos de la Luftwaffe (Richthofen, Fiebig y Pickert), pero él ha hecho caso ¿a quién? Es claro que a Hitler. Veamos qué nos cuenta este “responsable” Generalfeldmarschall:

“¿Qué Hitler no se avenía a empeñar a tiempo hasta el último hombre en la empresa de liberar al ejército cercado o se hacía descabelladas ilusiones sobre las posibilidades abastecedoras de la Luftwaffe? Entonces procedía como un irresponsable, y como irresponsables se conducían igualmente todos aquellos que suscitaban y fomentaban semejantes ilusiones en él, o que no sabían comprender que más apremiaba la suerte del Sexto Ejército que las necesidades de cualquier otro de los escenarios de guerra.

Porque, ¿cómo había de recelar un militar que fuese Goering a prometer sin más, con la más frívola de las ligerezas, un abastecimiento suficiente con la aviación, para no hacer luego lo que estaba en su mano
?”. (Inédita, 414)

Eso lo escribe Manstein situándose en la fecha del 24 de noviembre, que es sobre la cual están girando todas mis intervenciones hasta el momento. Voy a saltar excepcionalmente esa fecha para subrayar lo que escribe Manstein situándose en el 27 de noviembre, cuando asumió formalmente el mando del HG Don. En ese día, ¡Manstein habló por primera vez con el Generaloberst von Richthofen!, el comandante en jefe de la Luftflotte 4, quien le significó sus fundadas razones sobre la imposibilidad del aprovisionamiento aéreo (algo que Manstein ya sabía por Weichs desde tres días antes), todo lo cual ya se lo había expresado Richthofen a Göring. Richthofen concluyó, nos cuenta Manstein, que sin embargo “él no podía formar juicio del volumen de recursos de que Goering disponía y podría aplicar aún”. Y luego escribe Manstein: “Es, pues, indubitable que las seguridades dadas por Goering a Hitler el 23 de noviembre (o acaso antes) constituían un fraude…..Puede afirmarse, eso sí, que Goerin obró con ligereza criminal por lo menos y que sobre él recae la principal responsabilidad. No por eso exculpo a Hitler de la contraída por omisión de la precaución, obligada en este caso, de hacer comprobar la probidad de las afirmaciones de Goering, sobre todo conociendo como conocía al personaje y el volumen de recursos de la Luftwaffe”. (Inédita, 422).

Si Manstein se mirara en el espejo y fuera capaz de escudriñar su propio rostro, entonces comprobaría que también él fue culpable de la negligencia que cuelga sobre los demás, como Hitler y Paulus. Hemos visto, mensajes atrás, cómo Manstein se escandalizaba de que Paulus enviara mensajes de autorización a Hitler el 23 de noviembre para retirar a su ejército de Stalingrado. Según el berlinés, Paulus conocía perfectamente cómo actuaba Hitler, y tenía que saber que jamás le iba a transigir en su petición. Y Manstein tiene mucha razón en ello. Pero es igualmente cierto que Manstein conocía perfectamente a Hitler y Göring, y sabía a ciencia cierta que este último, en sus propias palabras, “no era más que una figura de opereta” [Alexander Stahlberg, Bounden Duty: The Memoirs of a German Officer 1932-1945, (London: Brassey, 1990)].

Por tanto, de la misma manera que Manstein exige que Hitler debería haber comprobado las afirmaciones de Göring, de igual forma él mismo debería haber confirmado las afirmaciones de Hitler sobre la viabilidad del suministro aéreo. Si no estaba muy seguro de lo que le habían informado Weichs y Sodenstern (los “viejales”) sobre lo expresado por los expertos de la Luftwaffe en Stalingrado sobre la imposibilidad de tal operación en sus requerimientos mínimos, entonces debería haber consultado personalmente ese mismo día a Richthofen y Fiebig. ¡Pero no lo hizo hasta el 27 de noviembre, tres días después! Sin esa seguridad, Manstein, como OB del HG Don y responsable inmediato de la suerte del ejército de Paulus, jamás debió haber tomado sus dos resoluciones de 24 de noviembre, solicitando, en cambio, la inmediata ruptura o, caso de no ser aprobada esta decisión, presentando su renuncia al cargo.

Volvamos ahora al número de tropas embolsadas en el Kessel. A mediados de octubre de 1942, el 6. Armee reportó a efectos de suministros de víveres un total de 334.000 hombres. Hasta el 19 de noviembre, el día de Urano, sufrió unas 17.000 bajas. En los días inmediatos a la ofensiva soviética, sufrió otras 34.000 bajas. Unos 39.000 hombres, de los escalones de servicios de retaguardia, quedaron fuera del Kessel. Pero la fuerza del 6. Armee embolsada se vio aumentada por dos cuerpos de ejército del 4. Panzerarmee, unidades de la Luftwaffe y los restos de dos divisiones rumanas, fuerzas que no se habían incluido en los informes de mediados de octubre. De esta forma, se puede establecer como una estimación fundada que sobre el 24 de noviembre de 1942 había entre 270.000 y 280.000 hombres dentro del Kessel (Wieder, 160). No los 200.000 que finalmente asume Manstein en sus memorias.

En el siguiente mensaje trataré del memorando de von Seydlitz de 25 de noviembre y de la carta de Paulus a Manstein de 26 de noviembre.

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Mensajepor jesus2 » Jue Abr 24, 2008 2:18 am

Quisiera comentar algunas frases:

Von Manstein, en sus memorias escribió:Qué Hitler no se avenía a empeñar a tiempo hasta el último hombre en la empresa de liberar al ejército cercado


Von Manstein escribe con la perspectiva panorámica que da la perspectiva retrospectiva de las cosas. Sabía lo que tardó en llegar la 6 Panzer de Francia a Kotelnikovo ( situación que le obligó a retrasar la ofensiva 2 veces ) o lo que sucedió en esos otros teatros que él considera menos importantes que la salvación de "su" 6º Ejército. Sin embargo, a von Manstein no parece importarle lo más mínimo el poder escribir a posteriori y con total conocimiento de causa.

Veamos brevemente la retrospectiva que von Manstein oculta de octubre-noviembre del 42:

-En Europa Occidental, la situación está tranquila, pero se sigue recordando el fracasado desembarco de Dieppe. Se pueden sacar de este teatro unidades en formación y reorganización para mandárselas a von Manstein.

- En el propio III Reich, la situación está más tranquila aún. Por tanto, se puede desguarnecer este "frente defensivo".

- En la Francia de Vichy, se decide la invasión del territorio. Se manda a la zona a unidades selectas, como la 7 Panzer o la Das Reich. Una vez pacificada la zona, muchas de estas unidades son enviadas al GE del Don.

- También hay tranquilidad en Noruega y Finlandia. Pero las unidades desplegadas son escasas para mantener por sí mismas un frente tan extenso, y si se piensa en Finlandia es para reforzar, no para debilitar.

- En los Balcanes, las tropas del Eje desplegadas son incapaces de tener controlados a los partisanos.

- En África del Norte, Rommel ha sido totalmente derrotado. Se retira como puede y es imperativo reforzarle. Se envía a una de las div. blindadas estacionadas en Francia: la 10 Panzer, entre otras unidades. En total, un puñado de div.

- En el sector del GE Norte los soviéticos desencadenan, o están a punto de desencadenar, ofensivas locales de desgaste y fijación al frente de las unidades desplegadas. Es muy difícil sacar unidades de la zona, y el GE apenas tiene unidades blindadas a su disposición.

- En el sector del GE Centro, los soviéticos montan una potentísima ofensiva en el saliente de Rhzev, más aún que la montada sobre Stalingrado. En unas 3 semanas los soviets sufren pérdidas espantosas, pero sujetan y desgastan a las unidades de la zona de tal manera, que es imposible sacar unidades en dirección al Don. Se saca a la div. GD y se la envía, más tarde, al GE Sur.

- En el saliente de Orel, hay dos div. blindadas. La 17 Panzer sale de allí para sumarse al esfuerzo de von Manstein en noviembre.

- El grupo de Ejércitos A, en el Cáucaso, también sufre sus ofensivas. Se ve obligado a retirarse en dirección a Rostov y a ceder sus unidades rápidas a von Manstein a medida que van llegando a Rostov.

Todos los sectores en donde hay combates necesitan, o bien a las unidades que ya tienen, o bien refuerzos, como en África. Sin embargo, von Manstein, con los recursos que ya poseía ( 6º Ejército ) era perfectamente capaz de romper el anillo del 6º Ejército y recuperar para las operaciones móviles a tres div. blindadas y otras tres motorizadas, independientemente de su fortaleza y dispersión.

Von Manstein no lo hace, autoelimina a estas 6 div. de su orden de batalla y empieza a desplegar otro de sus defectos: la voracidad. Su ego necesita ser alimentado por la mayor cantidad de unidades blindadas y motorizadas posibles. Hitler se las da, y empiezan a aparecer en primera línea a medida que su disponibilidad y transporte así lo permiten. En su famoso contraataque, en febrero del 43, dispone ( escribo de memoria ) de las 3,6,7, 11,13,17,19,22,23 y 27 Panzer ( la 22 y 27 poco después disueltas ), las div. motorizadas 16, Adolf Hitler, Das Reich, Totenkopf, Wiking y GD, además de casi todos los Tiger en acción en ese momento en el Frente Oriental. En enero, además, todavía contaba con los moribundos restos de la 14,16 y 24 Panzer, y de la 3,29 y 60 div. motorizadas en Stalingrado.

Una concentración brutal de unidades rápidas, lo cual contradice su narración sobre la indisponibilidad de Hitler para concederle recursos lo antes posible. Hitler se los concede. Que a medida que van apareciendo en su sector tenga que usarlos para sofocar otras crisis, y que la situación en Stalingrado se hubiera precipitado mientras, esta es otra historia.

Von Manstein, en sus memorias escribió:no sabían comprender que más apremiaba la suerte del Sexto Ejército que las necesidades de cualquier otro de los escenarios de guerra.


Un ejemplo perfecto de, como José Luis comentó en su momento, las carencias estratégicas de von Manstein. Es su opinión, alimentada con la perspectiva de la retrospectiva para su propio beneficio. Me guardo comentarios para más adelante.

Saludos al foro.
Última edición por jesus2 el Jue Abr 24, 2008 4:13 am, editado 1 vez en total.
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Mensajepor jesus2 » Jue Abr 24, 2008 2:24 am

Por cierto, una pequeña corrección:

José Luis escribió:Pero la fuerza del 6. Armee embolsada se vio aumentada por dos cuerpos de ejército del 4. Panzerarmee


Lo que Paulus recibió del ejército de Hoth fue, al margen de otras unidades menores, el IV Cuerpo de Ejército y la 29 Motorizada, reserva del ejército.

Curioso que Paulus, con 3 div. blindadas, 2 div. motorizadas y un cuartel general de Cuerpo de Ejército blindado bajo su mando no tuviera reservas, y un Ejército Blindado compuesto de un CE de infantería y unidades rumanas tuviera a la única suya de reserva.
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Mensajepor Von Braun » Jue Abr 24, 2008 4:16 am

Manstein da a entender que las decisiones de Hitler eran tardías, que cambiaba de opinión constantemente y que confiaba todo al cuerpo de ejército de las SS que mandaría para rescatar al VI ejército, pero los cuales no llegarían hasta Febrero.
Comenta que esa tardanza en ayudarle le imposibilitaban a llegar a Paulus, por lo que decís había recibido la suficiente ayuda, es que da a entender que esas 3 divisiones eran las únicas que recibiría y que llegarían muy tarde.
Ya cuando contó con todas las unidades motorizadas que decís, pudo realizar el contraataque de Kharkov, habiendo realizado una reducción de frente brutal, pero ese famoso contraataque dejo huir a millares de rusos que pudieron haber hecho prisioneros si hubieran contado con infantería.
Otra cosa que me sorprendió es que quisiera volar a Stalingrado para reunirse con Paulus, pero que su estado mayor no se lo permitió.

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Mensajepor José Luis » Jue Abr 24, 2008 1:00 pm

¡Hola a todos!

El nivel estratégico de la guerra no era el fuerte de Manstein, pero esto merecería un tema aparte. En cuanto a lo que comenta von Braun sobre las decisiones siempre tardías de Hitler, a mi juicio su problema era de incapacidad de comprensión del nivel operacional de la guerra, pues en su afán de defenderlo todo, caía víctima de la sabia sentencia militar que dice “quien defiende todo no defiende nada”. Ahí Manstein brillaba con luz propia. En cuanto a lo de que Manstein no pudo volar al Kessel porque se lo impidió su Estado Mayor, je, je….Ya comentaré eso en su momento.

El memorando de von Seydlitz de 25 de noviembre de 1942 (que yo creo debería referirse como “la profecía de von Seydlitz”), del cual he traducido su parte “esencial” en: http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=6874 es mayormente famoso por su llamada a Paulus a la desobediencia de las órdenes de Hitler para que el 6. Armee se mantuviese firme en Stalingrado, urgiendo, en cambio, la ruptura del Kessel. La mayoría de los historiadores destaca ese aspecto del memorando, pero ya no son tantos los que se detienen a considerar el agudo análisis que este valiente general de ilustre apellido hizo sobre la situación del 6. Armee el 25 de noviembre de 1942. Sus predicciones sobre las consecuencias mortales que supondrían el establecimiento de una posición defensiva de erizo y el mantenimiento de los sectores en el Kessel fueron confirmadas, fatalmente, punto por punto por los acontecimientos futuros. En este sentido, Seydlitz le dio una lección de realismo militar al legendario Manstein.

Sin embargo, Manstein no cita en sus memorias este importante memorando de Seydlitz. ¿Por qué? Sólo él podría responder. La respuesta quizás está en Stahlberg, su edecán, que se refiere al asunto:

[El memorando de Seydlitz no pasó por mi despacho. Aparentemente Manstein lo había recibido de su jefe de estado mayor, el general Schulz. La puerta que conducía de mi sala a la suya estaba siempre abierta, y lo oí dar grandes gritos. Fui a su sala y le pregunté si podía hacer algo por él. Me miró y dijo, en un estado de gran agitación: “el general von Seydlitz ha escrito un memorando con el que estoy en completo desacuerdo. Es simplemente increíble que Seydlitz se atreva a mezclarse en asuntos tales como éste"”

Regresé a mi sala para preparar el mapa de situación. Cuando volví junto a Manstein con mi informe, observé que el memorando estaba sobre su mesa. Le pregunté si podía leerlo. Manstein todavía estaba agitado y me respondió con un seco “No”. Fue la primera vez que el mariscal de campo no quiso mostrarme un documento que le había sido remitido a él. Lo leí por primera vez después de la guerra
].

Marcel Stein comenta y cita este pasaje (que yo he traducido de él, p. 134, no directamente del libro de Stahlberg en inglés). Stein se pregunta el porqué de la rabia de Manstein, qué quiere significar el mariscal con lo de que Seydlitz “se atreva a mezclarse”, y si repentinamente había olvidado Manstein la famosa sentencia del príncipe Friedrich-Karl de Prusia (“Señor, Su Majestad le ha hecho un oficial de estado mayor para que sepa usted cuándo no tiene que obedecerle”), o la del rey Friedrich-Wilhelm I de Prusia (“un oficial prusiano debe obediencia a menos que viole su honor”). Stein trae igualmente un ejemplo del propio Manstein en 1924. Resulta que en ese año Manstein se había quejado por la calidad del apartamento que le habían destinado en Berlín. Von Seeckt, un espartano y seguidor de la máxima de que los oficiales del Generalstab debían permanecer anónimos, se enfadó y eliminó a Manstein de la lista de oficiales que, por haber recibido el acostumbrado curso de dos años, tenían derecho a la retroactividad de su rango al entrar en el Generalstab. Manstein tuvo que esperar 13 años antes de que esos dos años le fueran retroactivamente acreditados.

Pero Stein no profundiza más en este asunto. Yo creo que Manstein se enfadó porque el memorando de Seydlitz agitó vivamente la dudosa conciencia del mariscal. Seydlitz era un oficial altamente capacitado y tenía experiencia propia en operaciones de rescate de fuerzas cercadas en un Kessel (Dmyansk), algo de lo que Manstein carecía en esos momentos. Seydlitz era un comandante de línea de frente, tenía una visión más real que la de Manstein (que jamás voló al Kessel) sobre lo que allí sucedía y sobre cuál era el estado anímico de sus tropas. Seydlitz había hablado con todos sus compañeros comandantes de cuerpo, con Paulus y Schmidt, y con los expertos de la Luftwaffe. Y ahora, en su memorando, exponía con fundadas razones una apreciación de la situación estrictamente profesional, y, apelando a la responsabilidad de Paulus ante su ejército y el pueblo alemán, llamaba a romper el cerco desobedeciendo las órdenes de Hitler. Esto era mucho para el cauto y frío Manstein, y por eso imagino que estalló a solas en su despacho. Guardó ese memorando en su caja fuerte y de ahí no salió hasta acabada la guerra.

Pero había más en ese memorando, un apéndice que no suele mostrarse en los pocos casos en que los historiadores han tenido a bien dar copia del original. Sin embargo, Joachim Wieder da cuenta del apéndice que ahora traduzco:

[Añadido a 603/42 g.K (Referencia del memorando de 25-11-42)
Situación de suministros del LI AK en la noche del 23-11

1. Munición (excluyendo la 3ª (mot), 60ª (mot), y 94ª divisiones de infantería)
-Granadas de mano: 30% del complemento
-Proyectiles morteros 8cm: 20%
-Proyectiles infantería ligera: 8%
-Proyectiles infantería pesada: 12%
-Obuses de campaña ligeros, 16: 60%
-Obuses campaña ligeros, 18: 30%
-Obuses campaña pesados, 18: 25%
-Cañones 10cm: 12%

Munición perforante aproximadamente 30-40%
Escasos stocks de granadas de mano
Munición trazadora y de señales muy pocos stocks

3ª (mot), 60ª (mot) y 94ª divisiones de infantería, al 22-11:
Obuses campaña ligeros: 60%
Obuses campaña pesados: 50%
Infantería pesada: 25%
Infantería ligera: 40%

Requerimientos de munición diarios del Cuerpo (basados en el combate defensivo hasta la fecha):
a- 400 toneladas en caso de combate ligero (50 toneladas por división) = 200 Ju
b- 800 toneladas en caso de combate pesado (100 toneladas por división) = 400 Ju

2. Situación de Combustible
No disponibles informes exactos de las divisiones
Stocks agotados
Sólo por poco tiempo más se puede avanzar urgentemente para subir suministros, despliegue de tropas antitanque, cañones de campaña.
Requerimientos diarios del Cuerpo bajo economías extremas:
80mcb (10mcb por división) = 40 Ju

3. Situación de víveres
Como media, las divisiones disponen de:
7 días completos de comida blanda
4 días completos de pan
3.5 días de harina

No obstante, debemos suponer que las operaciones de panadería ha cesado puesto que el grueso de la compañía de panadería está desplegado en el valle de Karpovka.

Requerimientos diarios del Cuerpo (en medias raciones):
80 toneladas de comida blanda = 40 Ju
70 toneladas de comida enlatada = 35 Ju

Asumiendo medias raciones, el suministro del cuerpo requerirá en total:
(a) en caso de combate ligero: 598 toneladas de suministros = 295 Ju
(b) en caso de combate pesado: 990 toneladas de suministros = 495 Ju
] (Wieder, op. it., p. 296)

Bien, si tenemos en cuenta que los suministros mínimos requeridos por el Intendente del 6. Armee se establecieron inicialmente en 750 toneladas/día, la estimación de Seydlitz para su cuerpo puede parecer exagerada. Sin embargo, hasta la fecha, que yo esté enterado, nadie la ha refutado. Tan sólo se ha desechado como errada, pero no se han dado razones. Probablemente las estimaciones de Seydlitz fueron exageradas, pero….¿cómo lo veían en el OKW?

Helmuth Greiner (op. cit., p. 134), anota (la negrita mía):

[27 November 1942
Situation Report:
East: Army Group Don took over its sector this morning at 0800 hours. The distribution of the enemy forces in the Stalingrad area seems to favor the Sixth Army's intentions considerably. The Sixth Army's food situation is better than had been assumed hitherto. Only 27 Ju 52 Model planes flew to the Stalingrad area yesterday. There are 298 of these planes available, capable of carrying 600 tons of supplies to Stalingrad dally. At present, 700 tons are required daily, and this requirement will increase to 1,500 tons daily once the stockpiled supplies are exhausted
]

Así que una vez agotados los suministros almacenados en el 6. Armee, según el OKW los requerimientos diarios se elevarían a 1.500 toneladas de suministros. Hace tiempo escribí un topic sobre los problemas del suministro aéreo de Stalingrado:

http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=1151

En cualquier caso, ni siquiera se podían suministrar las 550 toneladas de suministros diarios que acepta Manstein, pues aunque había una fuerza operacional de poco más de 500 aviones (Ju y He), la disponibilidad operacional era mucho menor. Para poder llevar a cabo esos requerimientos mínimos de 550 toneladas diarias, Richthofen debía contar con una fuerza operacional de al menos 1.000 aviones de transporte, algo que no estaba al alcance de la Luftwaffe.

Esto era lo que Manstein debió haber consultado el 24 de noviembre, y lo que debió turbarle cuando leyó el memorando de Seydlitz, entre otros pasajes del mismo.

Ya iremos con la carta de Paulus.

Saludos cordiales
José Luis
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)


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