Conocimiento "Plan Urano"

La guerra en el este de Europa

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HPG
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Conocimiento "Plan Urano"

Mensaje por HPG » Lun Oct 30, 2006 11:49 pm

Hola a todos:

Voy a pasar a detallar la información que tenían los oficiales Alemanes en Octubre- Noviembre de 1942 sobre los materiales y planes del Ejercito Rojo para la contraofensiva Urano.


El 27 de Octubre, en el cuartel general de la 376. División de infantería los Generales Paulus y Schmidt recibían información del teniente Kart Ostarhild oficial del servicio de información. Kart Ostarhild les predecía un inminente desastre. Había pasado semanas reuniendo los datos proporcionados por aviones de reconocimiento, prisioneros, observaciones visuales e interferencias por radio y no tenía ninguna duda acerca de su información:
Hemos visto gran cantidad de hombres y material que se concentraban en la región de Klátskaia -dijo Ostarhild, bosquejando el peligro en el Norte-. Hemos llevado a cabo SUS ÓRDENES DE EFECTUAR EL RECONOCIMIENTO DE ESTA CONCENTRACIÓN…
Se trata de un ejército armado hasta los dientes y de una envergadura considerable. Poseemos información acerca de las unidades, su armamento, de dónde proceden, incluso los nombres de sus comandantes. También sabemos sus planes de ataque, que se prolongan hasta el mar Negro.

Los Aliados títeres del Eje empezaron a dar la alarma. Hacia la segunda semana de octubre, el III Ejército rumano había acabado de ponerse en posición a lo largo del flanco izquierdo del VI Ejército. Casi de inmediato, el servicio de información rumano comprobó lo que el teniente Kart Ostarhild le había dicho a Paulus. El general rumano Dumistrescu quiso saber que iba a hacer el Ejército alemán al respecto, el asunto fue transmitido a Prusia Oriental para obtener una respuesta de hitler. Dimitrescu creía que la situación presente revestía un riesgo intolerable. Cuando protestó ante los alemanes, le respondieron que debía apañárselas con ese problema.

El general Richthofen hizo lo que pudo para hostigar los preparativos rusos. Envió sus aviones a las zonas de las cabezas de puente de Klátskaia y Serafimóvich para atacar las líneas férreas y las concentraciones de tropas
En su descorazonamiento y frustración, Richthofen confió a su Diario:
- 12 de noviembre . Los rusos están resueltos a llevar adelante sus preparativos de una ofensiva contra los rumanos… Ahora están concentrando reservas. Me pregunto cuándo atacarán… Están empezando a hacer su aparición los cañones en los emplazamientos de la artillería. Solo tengo esperanzas de que los rusos no abran zanjas muy grandes en las trincheras…-


Fuente de información: “La Batalla por Stalingrado” de William Craig.

Saludos Hernán

quetzacoal
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Mensaje por quetzacoal » Mar Oct 31, 2006 12:09 am

Hola a todos:

Si, parece evidente que el estado mayor del VI ejercito Aleman y sus aliados sabian que los rusos estaban concentrando tropas frente a las posiciones rumanas y que si conseguian romper sus lineas ( y era bastante probable que lo hicieran) su situacion seria insostenible (si ya no lo era por esos dias).
La pregunta es: Por que dejar agonizar al VI ejercito?
Por que perder a un numero tan considerable de tropas de excelente calidad? Que mueve a Hitler y su estado mayor a semejante error?
Falta de realismo? Parece dificil que nadie en el estado mayor aleman pensase que se podia salir de Stalingrado, ni tan solo mantener el frente, en ese sector.
Por que no replegarse y combatir formando una linea defensiva con Manstein y su ejercito hasta la llegada del verano?
Solo soberbia? Se tendria que ser muy cinico. Habeis escuchado el discurso de navidad de Hitler a las tropas de Stalingrado?
Despues del Alemein, Hitler prohibe a Rommel retirarse hacia Libia, el dia siguiente se arrepiente (echo que no evita la perdida de miles de hombres y equipo considerable) pero el hecho es que rectifica.
Por que no hacerlo tambien en Stalingrado?
La verdad, se corrompe tanto con la mentira, como con el silencio. Ciceron

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José Luis
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Mensaje por José Luis » Mar Oct 31, 2006 4:27 am

¡Hola a todos!

Estimado Hernán, efectivamente los servicios de reconocimiento de tierra y aire de la Wehrmacht, así como los informes de los servicios de inteligencia alemanes, anunciaban claramente una contraofensiva soviética contra el debilitado y extendido flanco del VI Ejército en Stalingrado. Por otra parte, cualquier ojeada al mapa de ese teatro de operaciones tendría que advertir ese peligro.

Pero una cosa era anticipar el lugar de la contraofensiva soviética y otra era conocer la verdadera envergadura y alcance de ese ataque. Y aquí fue donde apostó Hitler, que menospreciaba o rechazaba como absurdos los informes sobre las capacidades soviéticas que le llegaban de diferentes fuentes a través del OKH.

Gehlen, el jefe de de inteligencia de la sección Ejércitos Extranjeros del Este, tuvo bastante que decir en sus memorias sobre lo anterior. Con las reservas que han de tenerse con este tipo de memorias, es interesante leer lo siguiente, que aun siendo un poco extenso (sólo escribiré una pequeña parte, sin embargo), creo que es reseñable:

[Cuando comenzó el contraataque soviético, el 19 de noviembre de 1942, contraataque que, en última instancia, debía llevarnos al desastre de Stalingrado, mi unidad, Ejércitos Extranjeros del Este, había predicho, con toda claridad, exactamente diez días antes, el lugar en que el golpe nos sería infligido, y qué ejércitos alemanes serían los afectados.....Como sea que el expediente completo formado por nuestra rama, con el título "Breves informes sobre la situación del enemigo", está a disposición de cuantos quieran leerlo, no hace falta hacer hincapié en el hecho de que nuestra advertencia fue certera.

Entre el 25 de octubre y el 9 de noviembre, los informes que llegaban a nuestras manos creaban la impresión de que, de un modo leve pero constante, acudieran refuerzos al frente guarnecido por el Tercer Ejército rumano, aun cuando las intenciones soviéticas no fueron patentes a nuestros ojos hasta la segunda parte de esta fase. Desde el principio, recibimos informes de la llegada de más tropas a Serafimovich, población del Don, a unas cien millas al noroeste de Stalingrado. Había gran actividad de transporte y carga a lo largo de la vía férrea que llevaba a dicha población; nuestros aviones de reconocimiento podían ver el movimiento de luces por la noche, y también advirtieron intenso tránsito cruzando el río, a la altura de Kletskaya, unas veinte millas más cerca de Stalingrado (desde Serafimovich y Kletskaya se lanzaron los primeros contraataques soviéticos). El día 29 de octubre di el siguiente informe al general Zeitzler, un hombre calvo, extraordinariamente activo, rechoncho y bullicioso, que un mes antes había sustituido a Halder en su puesto: "No hay indicios de preparación de un ataque importante, pero es preciso vigilar constantemente la totalidad de esta zona." Dos días después, repetí esta opinión, aunque añadiendo que teníamos la impresión de que quiza se produjeran ataques localizados a las posiciones rumanas de Serafimovich, a lo que añadí, en dos de noviembre: "Con referencia al creciente movimiento de tropas al Oeste de Serafimovich, debemos esperar que prosiga el refuerzo, e incluso un ataque a éste. Debemos aguardar más indicios."

Al mismo tiempo, observamos la correspondiente retirada de tropas y material en las vecinas unidades rusas -en especial los ejércitos Sesenta y cinco y Veintiuno-, para reforzar los sectores de los que partiría el ataque soviético. El día 2 de noviembre comuniqué los primeros indicios de lo anterior, conseguidos mediante la escucha de mensajes radiados, y el día siguiente cité diversos casos en que los reconocimientos aéreos habían observado tanques y artillería de campaña al norte de Stalingrado, a lo largo del frente alemán, material que desapareció para reaparecer pocos días después cerca de Serafimovich: "Se vislumbra un cuadro, cada vez más claro, de preparativos para un ataque dirigido contra el Tercer Ejército rumano, pese a que estos preparativos se encuentran todavía en sus primeras etapas." Escribí estas palabras en 3 de noviembre, y añadía: "Todavía no podemos saber si se trata de un ataque encaminado a distraer nuestras fuerzas de Stalingrado, o de una operación de muy superior envergadura." A la sazón, consideraba más probable la primera alternativa.

No cabía la menor duda, a juzgar por el activo refuerzo de Stalingrado y por los duros ataques aéreos soviéticos a nuestras posiciones allí, que el enemigo en modo alguno había renunciado a la defensa de la plaza, añadí en mi informe del día 4, mencionando por vez primera que había indicios de que los rusos planeaban llevar a cabo operaciones de auxilio, a partir de Beketovka, al sur de Stalingrado. El refuerzo de las tropas soviéticas se Serafimovich, a expensas de la defensa de su frente entre el Volga y el Don, prosiguió durante los días siguientes. Nuestro reconocimientos aéreos nos indicaron la presencia de dos mil o dos mil quinientos vehículos al norte de Kletskaya, y pudimos identificar el nuevo fusil ruso, así como las divisiones acorazadas allí presentes. Por fin, el día 10 de noviembre, advertí: "La aparición del cuartel general soviético al mando del frente Suroeste, en cierto lugar situado al noroeste de Serafimovich, indica que el enemigo se dispone a iniciar una vasta operación de ataque."

Pocos días antes, "Max", uno de los mejores agentes de la Abwehr en Moscú, había enviado el siguiente mensaje que me fue retransmitido:

Un agente informa que el día 4 de noviembre, Stalin presidió la Comisión de Guerra, en Moscú, a la que asistieron doce mariscales y generales. En esta reunión se sentaron los siguientes principios básicos:

a) Hay que dirigir las operaciones con gran cautela, a fin de evitar las bajas cuantiosas.

b) La pérdida de terreno carece de importancia

c) Es de vital importancia salvaguardar la industria y las instalaciones de servicios públicos y hacerlo a tiempo mediante la evacuación, lo cual explica la dispersión de refinerías y fábricas de máquinas-herramienta, con emplazamiento en Grozny y Majachkala, a Nuevo Baku, Orsh y Tashkent.

d) Hay que confiar únicamente en la capacidad rusa, sin contar con la ayuda aliada.

e) Hay que tomar severas medidas para evitar deserciones, ya mediante más eficaz propaganda y raciones, ya mediante el pelotón de fusilamiento y más rígida vigilancia a cargo de la GPU.

Y por último:

f) Todas las operaciones de ataque planeadas deben efectuarse antes del 15 de noviembre, si es posible, y en tanto el tiempo lo permita. Estas operaciones son: la que parte de Grozny en dirección a Mozdok; la de Nizhny-Mamon y Verkhny-Mamon, en la cuenca del Don; y la de Voronezh, Rzhev, al sur del lago Ilmen, y la de Leningrado. Las precisas tropas serán conseguidas de la reserva y transportadas al frente
.

Los acontecimientos de los meses siguientes demostraron la veracidad de este informe.

Sin embargo, ¿de qué sirven los mejores partes de información cuando no se hace caso de su contenido, o cuando las propias fuerzas están demasiado debilitadas para contener el embate del enemigo? Al llegar el día 11 de noviembre, sabíamos con claridad que la afluencia de refuerzos rusos al frente de Serafimovich y Kletskaya comenzaba a disminuir, y el día doce afirmé en mi informe al general Zeitzler:

"Frente al Cuerpo de ejército del Don, las intenciones de ataque del enemigo, que durante tanto tiempo hemos sospechado, se definen con creciente claridad. Además de establecer dos principales grupos de fuerzas, grupos que hemos descubierto ante las dos alas del Tercer Ejército rumano, en donde bien cabe decir que el enemigo ya está dispuesto para el ataque, hay crecientes indicios de que se están concentrando fuerzas más al Oeste, principalmente en la zona de Kalach (hemos interceptado mensajes radiados entre el Sesenta y tres ejército ruso y seis o siete unidades no identificadas, hemos descubierto la probable llegada del Primer Ejército de Guardias, el tráfico ferroviario hacia Kalach probablemente es de secciones del Quinto Ejército Acorazado, y la Abwehr comunica que están llegando refuerzos a Kalach), y probablemente ante los húngaros también."] Reinhard Gehlen, Servicio Secreto (Editorial Noguer S.A., primera edición, noviembre de 1972), pp. 75-78

Gehlen continúa aportando más información, pero creo que con esto es suficiente para hacerse una idea.

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Mensaje por José Luis » Mar Oct 31, 2006 6:13 pm

¡Buenos días a todos!

Dos cosas más de Gehlen:

[Advertí con toda claridad: “Si bien no cabe la posibilidad de efectuar una valoración general de la situación del enemigo, debido a la vaguedad del cuadro actual, también es cierto que debemos esperar que en breve lance un ataque contra el Tercer Ejército rumano, con la finalidad de cortar nuestra vía férrea a Stalingrado, lo que pondría en precaria situación a todas las fuerzas alemanas situadas más al Este, y obligaría a nuestras fuerzas de Stalingrado a emprender la retirada, y, al mismo tiempo, volvería a abrir la navegación por el río Volga.” Un oficial ruso que cayó en nuestras manos confirmó que el ferrocarril que unía Morozovsk con Stalingrado era el objetivo de ese ataque. Añadí que no habíamos podido determinar si también debíamos esperar una ofensiva rusa importante contra el Octavo Ejército italiano y el Segundo Ejército húngaro, también en el Don, o si los rusos preferían lanzar simultáneamente ataques de menor envergadura contra italianos y húngaros. Mientras las tropas rusas ante el Tercer Ejército rumano seguían situándose en sus posiciones de ataque (según las manifestaciones de un desertor, tres nuevas brigadas de tanques habían entrado en posición ante el Sexto Cuerpo de Ejército rumano), comuniqué, el día 18, que no se podía descartar la posibilidad de un simultáneo ataque ruso, que partiría de Beketovka, al sur de Stalingrado, al sector defendido por dicho Cuerpo de Ejército.

El día siguiente, 19 de noviembre de 1942, a las cinco de la mañana, comenzó la ofensiva soviética, precisamente en el lugar que habíamos previsto, es decir, partiendo de las cabezas de puente de Kletskaya y Serafimovich, bajo el mando general del “Frente Suroeste” ruso. En la mañana siguiente comenzó una segunda ofensiva desde Beketovka, al sur de Stalingrado. Aquel día dije en mi informe: “Si bien por el momento no es posible investigar detalladamente la situación táctica en los lugares de ruptura del frente, sí cabe estimar probable que se avecina una crisis importante, particularmente a consecuencia de la brecha abierta en la Quinta División de infantería rumana. Debemos esperar que estos ataques ejerzan mayor presión hacia el Sur, utilizando las fuerzas mantenidas en reserva, a retaguardia, a este propósito”. El día veintidós, los dos brazos del movimiento de pinza soviético entraron en contacto en Kalach, dejando a nuestro Sexto Ejército rodeado en Stalingrado, juntamente con otras unidades de menor cuantía, que en conjunto representaban 250.000 de nuestros mejores hombres, cien tanques, 1.800 cañones y más de diez mil vehículos. El resto de la tragedia es de domino histórico.

Como es natural, lo ocurrido me produjo profunda amargura. Pocos días después de que se dispararan los últimos proyectiles en Stalingrado, y de que los depauperados restos del bravo ejército de Paulus fueran hechos cautivos, escribí un resumen de las lecciones a tener en cuenta y de las causas de la derrota:

“Cualquier consideración retrospectiva de los hechos ocurridos a partir de mediados de noviembre forzosamente ha de quedar influida por la circunstancia de que todos los antes mencionados acontecimientos –con la excepción de las primeras operaciones de ataque al Tercer Ejército rumano- fueron consecuencia de una serie de básicos errores de nuestro mando, de cuya magnitud y efectos las autoridades militares fueron perfectamente conscientes desde el instante en que se cometieron. Sería improcedente estudiar, en este texto, las razones por las que estos errores se cometieron.

Prescindiendo de los fracasos de nuestros aliados, los rusos pueden muy bien atribuir sus grandes victorias al hecho de haber aplicado básicos principios militares alemanes. Zukov, en su calidad de comandante militar, goza de completa libertad de acción, dentro de los límites de la tarea que le es asignada. Los rusos han adoptado tácticas alemanas, y doctrinas estratégicas alemanas. Pero nosotros hemos copiado de los rusos su anterior sistema, consistente en regularlo todo rígidamente y preocuparnos de los más ínfimos detalles. Ahí es donde se encuentra la causa de nuestras derrotas. Los jefes militares alemanes capaces de pensar y actuar con independencia no gozan de predicamento, y el solo hecho de poseer estas dos cualidades puede conducir a un consejo de guerra. Hemos prescindido de dos de los más fundamentales requisitos del mando militar sabio y eficaz. Hemos quedado paralizados, somos incapaces de tomar activas decisiones estratégicas….”

En estas palabras quedaba claramente de manifiesto mi crítica al mando de Adolfo Hitler. Proseguía el informe pasando revista a las constantes militares que habíamos tenido ocasión de percibir desde el mes de noviembre, y señalaba que siempre habíamos descubierto las intenciones del enemigo, con gran anticipación. Continuaba con un resumen de la ofensiva de mediados de noviembre, dirigida contra el Tercer Ejército rumano y nuestro Sexto Ejército:

“Después de que el general Halder (antecesor del general Zeitzler en el puesto de jefe del estado mayor) hubiera advertido repetidas veces la posibilidad de que el enemigo lanzara una ofensiva en el Don, entre el afluente Joper y el gran meandro, identificamos, a fines de octubre y primeros de noviembre, los primeros signos de una inminente ofensiva, que más adelante terminaría cercando a nuestro Sexto Ejército. A partir del 9 de noviembre, nuestro resumen de información indicaba que los rusos preparaban una gran ofensiva contra el Tercer Ejército rumano, y, aproximadamente en esta misma época, comunicamos repetidas veces que el enemigo efectuaba preparativos para atacar el Octavo Ejército italiano y el Segundo Ejército húngaro, en Voronezh. El día 21 de noviembre hicimos especial hincapié en el propósito enemigo de aislar al Sexto Ejército, y tres días después el Sexto Ejército estaba cercado.

A efectos históricos, debemos hacer constar aquí que el Estado Mayor General tuvo el convencimiento de que únicamente la inmediata retirada del Sexto Ejército podía salvarle de ser aniquilado, proporcionándonos con ello las fuerzas que íbamos a necesitar inmediatamente para la dura batalla que debía librar el Grupo de Ejércitos del Don. Ya entonces advertimos –al menos en nuestros resúmenes de información- que sólo la virtualmente inmediata retirada del grupo de ejércitos A, a retaguardia del Don (decisión ciertamente audaz, pero muy propia de las doctrinas de un estado mayor alemán), conservando una cabeza de puente al Este de la península de Taman, nos daría la oportunidad de utilizar dichas fuerzas para neutralizar la ofensiva rusa en la parte media del curso del Don, y conservar la iniciativa precisa para lanzar una ofensiva, en el Sur. En aquel entonces se indicó que las condiciones del terreno en invierno impedirían la realización de tales operaciones, pero los posteriores acontecimientos demostraron amargamente la improcedencia de esta objeción. Ludendorff también consiguió llevar a cabo “operaciones” en Polonia, durante el invierno.” (Gehlen, obra citada, pp. 78-81)

Saludos cordiales
José Luis
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HPG
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Mensaje por HPG » Mié Nov 01, 2006 8:38 pm

Hola:

Estimado José Luis dados los informes de Gehlen (jefe de de inteligencia de la sección Ejércitos Extranjeros del Este) cada vez mas estoy convencido de la gran responsabilidad que tuvo Paulus en la perdida del VI ejercito, ya que los informes cada vez mas precisos de la inminente contraofensiva rusa llegaban a manos de general Zeitzler, se hacia claro que Stalingrado no era un objetivo primordial. La capacidad productiva había sido erradicada, seguir en una ciudad en ruinas ya no tenia sentido y previendo una posible contraofensiva aunque sin tener total conocimiento de los planes del enemigo, me imagino que estaban al tanto de las defensas de los ejércitos títeres, no tomar medidas efectivas para tal ocasión era totalmente irresponsable en primer lugar de Hitler, en segundo lugar de Zeitzler y en tercer lugar Paulus, sin contar al general Rumano Dumistrescu que también era responsable de su ejercito. Paulus tenia pleno conocimiento de los movimientos rusos creo que no podía quedarse de manos cruzadas esperando que Hitler envié refuerzos a los Rumanos, si estos no se hacían efectivos hubiera tenido que tomar medias ya que el desastre era inminente.
Creo que la decisión en definitiva era de Hitler, pero todos los demás generales (Zeitzler, Paulus, Dumistrescu) siempre fueron libres o bien de desobedecer o bien de deponer a su cargo, ya que al final eran responsables de sus hombres y teniendo en cuenta que eran realmente concientes de los acontecimientos futuros no tomar la medidas pertinentes los hace cómplices en la responsabilidad de la toma de decisiones.

Con respecto al informe de Gehlen quiero realizar las siguientes preguntas:

(Ya entonces advertimos –al menos en nuestros resúmenes de información- que sólo la virtualmente inmediata retirada del grupo de ejércitos A, a retaguardia del Don (decisión ciertamente audaz, pero muy propia de las doctrinas de un estado mayor alemán), conservando una cabeza de puente al Este de la península de Taman, nos daría la oportunidad de utilizar dichas fuerzas para neutralizar la ofensiva rusa en la parte media del curso del Don, y conservar la iniciativa precisa para lanzar una ofensiva, en el Sur. En aquel entonces se indicó que las condiciones del terreno en invierno impedirían la realización de tales operaciones).

Yo me he hecho la misma pregunta. ¿Era posible utilizar el grupo A, o bien antes del cerco como fuerza de apoyo a los ejércitos títeres o bien una vez que el VI ejercito estaba cercado para a ayudar a Manstein formar un corredor?.¿El grupo de ejércitos A era realmente importante en cuanto a materiales y solados para desequilibrar a los rusos?
En todo caso el escenario hubiera cambiado pero ¿seria posible? ¿Se podría haber salvado al VI ejercito? ¿Del desastre se hubiera podido tener una gran victoria al estilo Alemán? La verdad se que estas respuestas son solo de conjetura, pero nunca tuve la oportunidad de leer si eran posibles.

Muchas gracias y saludos.
Hernán

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Mensaje por José Luis » Jue Nov 02, 2006 12:33 am

¡Hola a todos!

Hernán, la responsabilidad de Paulus en la suerte final del VI Ejército es, a mi juicio, incuestionable. Que por encima de él hubiera otros responsables mayores (sigue el orden jerárquico de mando hasta llegar a Hitler, que no olvidemos era el comandante en jefe del Heer), no quita que el destino de las unidades bajo su mando fuera, en primera instancia, de su directa incumbencia. Pero éste es debate de otro topic.

En cuanto a la posibilidad de replegar el Grupo de Ejércitos A (dos ejércitos, el 1º panzer y el 17º) a retaguardia del Don, estamos en lo mismo. Hitler jamás consentiría en ceder terreno conquistado previamente. La operación era posible, y aconsejable viendo lo que sucedió luego :wink: , pero para ello habría que prever con suficiente antelación todo lo sucedido desde el 19 de noviembre en adelante, diciembre incluido.

En el siguiente enlace tienes un mapa de situación general bastante sugerente:

http://www.military.com/Resources/Resou ... _map23.htm

Esa situación (noviembre de 1942), sabiendo la precariedad y debilidad del frente alemán y sabiendo las fuerzas que podían lanzar los soviéticos, es para echarse a temblar.

Pero la situación del frente alemán, con un ala de frente tan extendida y tan débilmente defendida, ya era inquietante en el mes de octubre.

Hitler, sin embargo, decía (al igual que hizo más tarde en diciembre de 1944) de los que le entregaban informes sobre los enormes recursos que podía desplegar el Ejército Rojo, digo que decía que tenían que estar en el manicomio con una camisa de fuerza. Pero nunca se paró a pensar que el único loco de la películo era él. Y es que entre locos (pero locos criminales) andaba el nazismo.

Saludos cordiales
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Mensaje por HPG » Vie Nov 03, 2006 10:04 pm

Hola a todos:

Muchas gracias jose luis, el mapa me ayudo a tener mas idea de la situación en el sur de rusia.

Saludos Hernán

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