Los estrategas del Ejército Rojo

La guerra en el este de Europa

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Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por Garisded » Dom Feb 01, 2015 6:02 pm

Saludos a todos,

Después de presentarme como mandan los cánones, querría plantear una cuestión a los conocedores de este asunto. Picoteando los libros de divulgación o los documentales, es muy fácil encontrar elogios de los estrategas alemanes y sus sofisticadas maniobras. Los Guderian, Manstein, etc., siempre aparecen por aquí y por allá como virtuosos de la ciencia militar. Frente a estos generales, los soviéticos parecen ser una pandilla de rufianes sin escrúpulos, que ganan las batallas a pura fuezra de números y sin el menor conocimiento técnico. Ya he visto alguna discusión en otro foro sobre Zukov, pero me gustaría hablar en términos más amplios. ¿De verdad es posible ganar una guerra solo a base de lanzar ciegamente masas de infantería contra el enemigo? Realmente, serían masas embolsadas una vez detrás de otra, destruidas, y, nada, a esperar a embolsar a la siguiente oleada de divisiones lanzadas al combate sin ningún plan... Los alemanes se hubieran merendado a cincuenta ejércitos rojos, si de verdad se hubieran producido así las cosas. Alguna virtud estratégica debería tener el Ejército Rojo, ¿no? Ya sé que es más fácil ganar cuando se cuenta con más unidades. Pero no puede ser la única ventaja.

¿Qué pensáis de estas omisiones tan frecuentes?

Garisded

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Lun Feb 02, 2015 1:29 am

¡Hola a todos!
Garisded escribió: Frente a estos generales, los soviéticos parecen ser una pandilla de rufianes sin escrúpulos, que ganan las batallas a pura fuezra de números y sin el menor conocimiento técnico. Ya he visto alguna discusión en otro foro sobre Zukov, pero me gustaría hablar en términos más amplios. ¿De verdad es posible ganar una guerra solo a base de lanzar ciegamente masas de infantería contra el enemigo? Realmente, serían masas embolsadas una vez detrás de otra, destruidas, y, nada, a esperar a embolsar a la siguiente oleada de divisiones lanzadas al combate sin ningún plan... Los alemanes se hubieran merendado a cincuenta ejércitos rojos, si de verdad se hubieran producido así las cosas. Alguna virtud estratégica debería tener el Ejército Rojo, ¿no? Ya sé que es más fácil ganar cuando se cuenta con más unidades. Pero no puede ser la única ventaja.

¿Qué pensáis de estas omisiones tan frecuentes?
Hay que tener en cuenta quién o quiénes emiten las críticas y las alabanzas, su grado, y en qué fundamentan las mismas. Yo no concedo crédito alguno a las críticas o alabanzas procedentes del terreno de la propaganda oficial, ya sea en la época de los hechos o después. Descarto también como interesadas las críticas o alabanzas emitidas por historiadores (profesionales o aficionados) que obedecen a una agenda política o ideológica, propia o ajena. En resumen, ni me sirven las críticas desmesuaradas procedentes del anticomunismo visceral, ni acepto las alabanzas míticas procedentes del comunismo oficial. Y lo mismo en su vertiente fascista. Lamentablemente, estas dos visiones radicales que han dominado la historia hasta el final de la Guerra Fría son las que han puesto las etiquetas de competencia e incompetencia (cuando no otros calificativos más denigrantes) de los comandantes soviéticos que combatieron durante la IIGM. Y lo que es peor, muchas de esas etiquetas persisten todavía hoy entre muchos aficionados de la historia militar de la IIGM.

No son nada infrecuentes los espacios donde se vierten calificativos de todo tipo -comúnmente negativos, cuando no ofensivos- de los comandantes del Ejército Rojo en su desempeño durante la IIGM. La mayoría de la gente suele rechazar lo que no comprende, y de ese rechazo siguen conclusiones que muchas veces no tienen fundamento alguno. La comprensión precisa del conocimiento, y para comprender algo, en este caso la competencia o incompetencia de los comandantes soviéticos, es necesario conocer la historia del Ejército Rojo durante los años anteriores al inicio de la IIGM, así como las circunstancias militares y políticas bajo las cuales se desarrolló esa historia en la URSS. Ya he hablado de este tema en otros hilos del foro, y no me apetece realmente volver aquí sobre ello. Sólo lo apunto.

Por otra parte, también es necesario conocer cuál era la relación de los líderes del Ejército Rojo con el liderazgo político en la Unión Soviética; es decir, es preciso saber qué grado de autonomía tenía el liderazgo del Ejército Rojo en los asuntos propiamente militares durante los tiempos de paz y durante la guerra en la conducción de las campañas militares frente al liderazgo político.

Conocer éstas y otras cuestiones ayudará a comprender en gran medida el desempeño de los comandantes militares soviéticos durante la guerra. Como en todos los ejércitos de la época, en el Ejército Rojo hubo comandantes, en todos los niveles y escalafones, competentes e incompetentes, brillantes y mediocres, y también geniales y desastrosos. Es necesario examinar cada caso particular.

Sin embargo, hay un factor común que gobernó el liderazgo militar del Ejército Rojo, en todos sus niveles y escalafones, durante los primeros 18 meses de la guerra, especialmente durante sus 2 primeros meses: el caos generalizado, cuya explicación es multi-causal. Durante esta etapa, todos los comandantes del Ejército Rojo, desde un capitán hasta un mariscal, carecieron de autonomía para asumir -en medio del desgobierno general, comenzando en el Stavka- iniciativas propias a tenor de las circunstancias individuales y locales. Una situación que tenía sus raíces en las purgas militares ordenadas por Stalin a partir de 1937 y en el terror que siguió. Ante esto se comprende la conducta generalizada entre el cuerpo de oficiales de esperar las órdenes de arriba por el conducto reglamentario, órdenes que cuando llegaban a sus puestos de mando ya estaban desfasadas por la rápida evolución de los acontecimientos en los campos de batalla. Tanto en las operaciones defensivas como ofensivas de 1941 y buena parte de 1942, los comandantes soviéticos -ya en el Estado Mayor General, ya en los cuarteles generales de frentes y ejércitos- carecieron de libertad y autonomía en los escalones estratégico y operacional para la planificación y conducción de esas operaciones, teniendo que sujetarse rígidamente a las directrices del Stavka y el Comité de Defensa Estatal, ambos presididos por Stalin. Y esta situación fluía desde el escalón operacional al táctico, con los comandantes de cuerpo de ejército y división sujetos a la misma rigidez (y al mismo miedo a ser fusilado). Esta anómala coyuntura en el mando y control, unida a urgencias estratégicas (de distinta índole, pero que buscaban esencialmente ganar tiempo y desgastar al ejército alemán), ayudan a comprender gran parte de las causas que provocaron tantas operaciones -defensivas y ofensivas- decididas precipitadamente y ejecutadas de forma totalmente inadecuada, que produjeron multitud de bajas entre las filas soviéticas. Y de aquí surgió el origen principal de la mala reputación cosechada por la mayoría de los comandantes del Ejército Rojo, escarnecidos después por la mala baba, pero nulo conocimiento, del anticomunismo visceral.

El tema da para largo, pero por hoy, para mí, es suficiente.

Saludos cordiales
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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Lun Feb 02, 2015 10:44 am

Unos apuntes en:
http://forosegundaguerra.com/viewtopic.php?f=19&t=16988

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Lun Feb 02, 2015 2:25 pm

Y aquí hemosdebatido sobre Zhukov:
http://forosegundaguerra.com/viewtopic.php?f=5&t=16148

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por Garisded » Lun Feb 02, 2015 11:24 pm

Gracias por los aportes. Es cierto que hay un trasfondo político (la purga, la falta de autonomía en las decisiones, etc.) en la desastrosa actuación militar de la URSS al principio de la guerra. Estoy completamente de acuerdo. Tengo entendido que la artillería soviética era muy eficaz, y que tenían ingenieros muy hábiles, en la construcción de pontones, en convertir bosquecillos y pueblos en baluartes, también que sus cabezas de puente se convertían en un santiamén en una fuerza poderosa. Pero, posiblemente, esas omisiones al hablar de estrategia de altos vuelos en la URSS provengan de lo que dices: pura y simple propaganda. Al fin y al cabo, hemos oído durante años que fueron los EEUU quienes la ganaron, cuando basta ver el esfuerzo bélico alemán para saber de dónde vino el factor de más peso en su derrota.
Ya había leído el hilo de Zhukov, pero no conocía el otro, con datos interesantes sobre otros generales. Conste que no se trata de que yo sea filosoviético (por si hay suspicacias). Simplemente, la guerra en el frente oriental siempre me ha despertado enorme interés (y enorme horror). Me temo que mi perplejidad es inevitable cuando se trata de este tema.

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Mar Feb 03, 2015 7:50 am

¡Hola a todos!

En el siguiente enlace hay una relación (con fotos) de los comandantes de frentes y sus ejércitos al inicio de la guerra nazi-soviética:

http://forosegundaguerra.com/viewtopic.php?f=65&t=7433

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por maxtor » Mié Feb 04, 2015 12:19 pm

Saludos cordiales.

Muy interesante lo apuntado... Durante décadas, historiadores y aficionados a la historia de la Segunda Guerra Mundial en Occidente presentaron la lucha germano - soviética mayormente desde el punto de vista alemán dado que el acceso a los archivos y a las posteriores memorias de los alemanes han estado fácilmente disponibles como fuentes sobre esta lucha ya desde la década de los años 50, mientras que en el caso de los soviéticos hubo que esperar hasta el derrumbe de la URSS, y a partir de 1991 hubo un mayor acceso a algunos archivos, que no a todos. Durante la guerra fría los relatos soviéticos que se tradujeron estaban llenos de ideología y retórica, pero los relatos alemanes son, a menudo, tan parciales como sus homólogos soviéticos y deformaron la comprensión de la titánica lucha que sucedió sobre lo que los alemanes llamaron el Frente del Este. Oficiales alemanes como el Mariscal de Campo Erich von Manstein y el Mayor General F. W. von Mellenthin escribieron sobre la guerra en Rusia basándose principalmente en sus experiencias durante 1941 - 1943, cuando el ER todavía se estaba recuperando de las purgas de la década de 1930 y de la sorpresa de la invasión alemana. Los comandantes superiores alemanes de 1944 - 1945, el periodo de mayores triunfos soviéticos dejaron pocas memorias. Como dice David Glantz en su libro Choque de Titanes, la visión de las capacidades militares soviéticas y de su comportamiento fue tergiversado por un error equivalente al evaluar el comportamiento norteamericano en la guerra basándose en las derrotas norteamericanas inmediatamente después de Pearl Harbor.

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por Chepicoro » Dom Feb 08, 2015 6:49 pm

Respecto a la gran estrategia de los soviéticos, creo que gran parte de sus cálculos al principio de la guerra se basaban en que Alemania y los aliados se enfrascaran en una guerra de desgaste, como la primera guerra mundial. Pero debido al resultado de la campaña de Francia en 1940 los supuestos en los que se basaban sus cálculos fueron erróneos. En lugar de una Alemania debilitada, se encontraron con una fortalecida y que podía concentrar la mayor parte de su fuerza en un único frente... contra ellos.

Resultado de la gran estrategia de Stalin, países que hubieran sido neutrales como Finlandia o Rumanía acabaron participando activamente en el Eje y buena parte de la población de los países bálticos vio a los alemanes como libertadores. Por no hablar del suministro de materias primas a Alemania que terminó por ser usado en contra suya.

Si hubo algo afortunado en este primer periodo en mi opinión es que los aliados se limitaron a declarar la guerra a Alemania y no a la URSS. El que haya atacado a Polonia 2 semanas después de Alemania lo libró que el últimatum de los aliados se aplicara a la URSS y la fortuna de terminar con la guerra de invierno, antes que los aliados pudieran intervenir.

La previsión de industrializar la URSS más allá de los urales y tomar como modelo para su industria a Estados Unidos, fue muy meritoria, en mi opinión salvó a la URSS junto con la capacidad para movilizar sus recursos humanos en un periodo tan corto, no tiene igual en la historia.

El resto de la guerra, asegurándose el apoyo de los aliados occidentales en la "extraña alianza", el extender el modelo soviético hasta Europa Central, la conclusión de la guerra contra Japón que a un bajísimo precio reporto ventajas importantes, me parece intachable desde el punto de vista de asegurar el mayor beneficio posible a la URSS.


A nivel estratégico y operacional, en el desastre de junio de 1941, la responsabilidad no solo es de Stalin, también de los militares que desplegaron las tropas en la forma en que se hizo. Hasta que se pongan a disposición de los historiadores los archivos soviéticos, no lo sabremos con seguridad. Pero independientemente de las intenciones de este despliegue provocaron un desastre militar que abrió el país a la invasión.

Sin embargo mejoran rápidamente, la intención de cercar a las tropas alemanas cada que fuera posible, ya se nota a principios de 1942 con la Bolsa de Demyansk, que aunque los alemanes escapan, ya mostraban lo que sería su desempeño, para la campaña de 1942, sus operaciones, Marte, Saturno y lo que acabo siendo pequeño saturno ya demuestran que están al nivel de los alemanes en este terreno.

Su plan para 1943, de defensa en profundidad frente a la ofensiva alemana de verano, el prever el lugar del ataque alemán y su objetivo (que no es que los alemanes hubieran estado imaginativos), la ofensiva en Orel al norte de Kursk para obligar a los alemanes a retirarse o ser cercados, o el cerco de Korsun-Cherkassy ya no tienen nada que envidiar a los planes alemanes. Si bien es cierto que concentrar fuerzas para romper un punto en el frente siempre es más fácil con superioridad numérica.



Finalmente Bragation creo que es el mejor ejemplo de como operacionalmente los soviéticos fueron progresando.

En cambio tácticamente, no estoy tan seguro de su mejora, las bajas soviéticas aun contando con amplia superioridad material y numérica y con armas por lo menos tan buenas y dependiendo el periodo o de que estemos hablando mejores, una y otra vez resultan en bajas fuera de toda proporción.

Para ello cito a Zhukov

If we come to a minefield, our infantry attacks exactly as it were not there.
traducción aproximada.
"Si encontramos un campo minado, nuestra infantería ataca exactamente como si no estuviera ahí"
To General Eisenhower, 1945. Quoted in "Russia: The People and the Power" - Page 207 - by Robert G. Kaiser - History - 1984
Lo tomo de la wikipedia por comodidad.

Los recursos humanos de la URSS, al contrario de la propaganda tanto comunista que la pinta como invencible o fascista que utiliza el argumento de justificar todas sus derrotas por la inferioridad numérica, no eran infinitos. El daño a largo plazo de 26-27 millones de muertes en la parte Europea más la hambruna en la parte no ocupada, las decenas de millones de heridos supusieron un desastre para la URSS que se puede argumentar aun hoy que Rusia no ha terminado de recuperarse y que fueron causa directa para el estancamiento económico de la URSS en los 70´s y posterior crisis.

El balance entre hombres y mujeres que provoco la carnicería, que fueran los rusos los que más murieran entre las nacionalidades de la URSS, la ausencia de "boom" de la natalidad en la inmediata posguerra, de hecho una nueva hambruna entre 1946 y 1947 consecuencia de falta de mano de obra, destrucción de capital y suspensión de la ayuda de los aliados. El precio que pagó la URSS por ganar la guerra fue terrible, y el mal desempeño táctico que se tradujo en millones de muertos y heridos tuvo un peso enorme para el desarrollo del país.
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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por Garisded » Dom Feb 08, 2015 8:55 pm

Gracias por el apunte, Chepicoro. Va por la línea que yo insinuaba al iniciar este hilo. Con masas de infantería sin organizar, tácticas de andar por casa, millones de muertos y crueldad implacable con las propias tropas, por todo recurso, no se puede ganar una guerra. Tiene que haber algo más. Me alegro de que apuntes operaciones concretas, para ver si encuentro por ahí información fácilmente accesible.

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por Chepicoro » Mar Feb 10, 2015 5:38 pm

Garisded

Si te sirve de indicativo de como fueron mejorando los soviéticos

Imagen
Red Army Handbook 1939-1945 J. Zaloga y Leland S. Ness

Si incluimos otros AFV, como cazacarros y artillería autopropulsada, el ratio tiende a mejorar para los soviéticos.
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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Mié Feb 11, 2015 9:43 am

¡Hola a todos!

Un análisis del desempeño del generalato soviético durante la guerra nazi-soviética de 1941-1945 necesita previamente establecer el marco histórico que moldeó la organización y desarrollo del Ejército Rojo durante, al menos, los últimos años previos al inicio de dicha guerra. Esto rige igualmente para cualquier análisis del desempeño del generalato de cualquier otro ejército en la IIGM. No sólo los aspectos puramente militares de la carrera de un oficial militar durante los tiempos de paz van a influir en su desempeño en combate durante la guerra, sino también cualquier otro aspecto no puramente militar que, sin embargo, afecte sustancialmente a la organización y funcionamiento de las fuerzas armadas como institución del estado.

La crítica más extendida en los foros de historia de Internet y en incontables historias populares publicadas sobre la guerra en el Frente Oriental acerca del desempeño de sus comandantes de campo, especialmente en el nivel operacional y estratégico, durante la guerra viene a concluir en que eran unos “carniceros”, unos oficiales incompetentes a quienes poco o nada importaban la vida de sus tropas, que utilizaban como carne de cañón. Estas críticas se basan en constatar la anomalía de un hecho cierto, cual es la horrible cantidad de bajas que produjeron sus operaciones de combate, pero en vez de analizar sus causas, extraen, sin ningún tipo de análisis, una conclusión totalmente subjetiva y carente de fundamento en su generalidad: el desprecio absoluto de los comandantes que condujeron esas operaciones hacia las vidas de sus tropas. Una conclusión que, en la mayoría de los casos, casa perfectamente con los prejuicios ideológicos, de quienes la sostienen, hacia el comunismo y con su comprensible repulsión hacia el régimen criminal de Stalin, si bien no suelen seguir este mismo parámetro cuando tocan el caso nazi. Piensan que si Stalin era un criminal que no sentía respeto alguno en absoluto por las vidas ajenas, también sucedía lo mismo con los oficiales militares que estaban bajo sus órdenes. La realidad fue mucho más compleja y producto de causas más profundas de lo que ofrece esta simplista conclusión. En esta intervención sólo voy a hablar de una de sus causas, quizá la más importante por sus múltiples consecuencias negativas futuras para el Ejército Rojo y los militares que lo lideraban. Me refiero a lo que supusieron las purgas militares ordenadas por Stalin a partir de 1937.

El fusilamiento, encarcelamiento o expulsión de prácticamente toda la cúpula militar del Ejército Rojo que tuvo lugar, principalmente, a partir de 1937 produjo las consecuencias que más tarde afectarían de forma más negativa al desempeño profesional de los comandantes soviéticos durante la guerra. A mi juicio, las dos más importantes fueron la práctica abolición de la doctrina militar vigente hasta 1937 y el terror político que dominó el cuerpo de oficiales del Ejército Rojo a partir de entonces.

La doctrina militar soviética se desarrolló fundamentalmente a partir de 1926, y sus principios quedaron recogidos en una serie de regulaciones de campaña provisionales (PU en sus siglas rusas) del Ejército Rojo que se publicaban cada cierto tiempo. Las PU de 1936, publicadas por la Orden Nº 245 del Comisario de Defensa de la URSS el 30 de diciembre de 1936, recogían los principios de la “Operación Profunda”, que desarrollaba a nivel operacional los principios formulados a nivel táctico en los años anteriores para la “Batalla Profunda”. La doctrina militar de la “Operación Profunda” era, en mi opinión, la más avanzada y acertada que existía en esos momentos en cualquier ejército del planeta. Sin embargo, quedaba un largo camino por recorrer, no sólo en el plano teórico (algo que llevó a cabo principalmente, y desde la marginación, Isserson en los años siguientes), sino también y fundamentalmente en el campo práctico -a través de las maniobras de campaña, academias, entrenamiento, armamento y organización- para que esta innovadora doctrina del arte operacional se consolidara en el Ejército Rojo. Tal proceso de aprendizaje, desarrollo y consolidación fue abortado por las purgas militares de Stalin, y la “Operación Profunda”, tal como venía formulada en el PU-36, quedó virtualmente abolida durante los siguientes cuatro años, un precioso tiempo perdido que ya no se pudo recuperar a tiempo para la guerra. Los autores intelectuales de la “Operación Profunda” fueron fusilados o encarcelados, y sus ideas completamente marginadas, implantándose un terror de tal naturaleza que cualquier oficial que fuese relacionado con esos autores, o cualquiera que defendiese sus ideas, quedaba expuesto a sufrir la misma suerte. Con ello, con el terror, se cortó de raíz toda posibilidad de pensamiento e iniciativa propios, instalándose, en cambio, la costumbre nefasta de esperar a recibir las órdenes pertinentes por el conducto reglamentario.

Cuando la Guerra de Invierno de 1939-40 mostró las enormes carencias, defectos y errores del alto mando y del mando de campo del Ejército Rojo en la planificación y conducción de la campaña, especialmente en su primera fase, Stalin y los jerarcas del Ejército Rojo se vieron en la necesidad de revisar y enmendar todos los males que habían introducido desde 1937, unos males que, además, quedaron en una vergonzosa evidencia ante el espectacular éxito conseguido pocos meses después por la Wehrmacht en la campaña del Oeste, campaña que fue, obviamente, estudiada por Estado Mayor General del Ejército Rojo. Fruto de todo ello fue un proceso de reorganización del ER (en varios aspectos fundamentales, armamento incluido) y de reanudación de las PU-36 iniciado durante el verano-otoño de 1940, un proceso planificado para desarrollar en varias fases que se estimaba estaría completo a finales de 1942 o principios de 1943. La invasión nazi de junio de 1941 cogió al ER en medio de dicho proceso.

Probablemente no hay mejor ejemplo para ilustrar lo anterior que una comparación con lo que sucedió en el caso alemán.

Las regulaciones provisionales de campaña del Ejército Rojo de 1936, la “Operación Profunda”, habían supuesto el mismo hito doctrinal, diferencias y matices al margen, que lo que habían supuesto las regulaciones provisionales de campaña del Reichsheer de 1933-34 (Heeresdienstvorschrift 300, o más popularmente Truppenführung). Ambas eran producto del desarrollo doctrinal llevado a cabo durante los años anteriores, y sólo quedaba ponerlas a prueba mediante maniobras de campaña y refinarlas a medida que avanzaba el desarrollo tecnológico de aplicación militar. A este laborioso proceso había que añadir otro no menos arduo, cual era educar, entrenar y equipar las nuevas incorporaciones a filas que produjeron, en ambos bandos, una continua y rápida expansión de sus fuerzas armadas, especialmente en el ejército de tierra. Pues bien, la diferencia crucial entre uno y otro bando fue que el proceso doctrinal soviético fue abortado de raíz en 1937, mientras que el alemán siguió su curso de forma acelerada.

Para cubrir la purga de tantos y tan cualificados (teóricamente al menos) oficiales superiores que desaparecieron del Ejército Rojo en 1937-1938, principalmente, se echó mano de oficiales que no estaban preparados en absoluto para ejercer las funciones dejadas por los purgados. Ahora bien, el ER ya venía arrastrando un problema “colosal” (según lo calificó uno de sus mandos) con la formación de oficiales desde hacía años. En 1937 el ER, entonces una fuerza de 1,3 millones de hombres, tenía un déficit de 10.000 oficiales; las purgas de 1937-38 sacaron unos 27.000 oficiales del ER. Si se comprueba la ampliación del cuerpo de oficiales entre 1934 y 1939, uno no puede dejar de quedar asombrado. Con base 100 para 1934, el crecimiento del cuerpo de oficiales en servicio activo por arma hasta 1939 fue:

Infantería: 281%
Caballería: 166%
Blindaje: 254%
Artillería: 224.5%
Aviación general: 248%
Pilotos: 284%
Técnicos de aviación: 901%

Voy a copiar aquí lo que ya escribí en otro hilo (donde doy la fuente de toda esta información):
José Luis escribió: Para empezar, cualquier empresa que se principie para la expansión acelerada del personal de un ejército se va a encontrar siempre con unos problemas que pueden ser irresolubles si el tiempo que se concede es muy corto. Tomemos el caso, pues lo conozco muy bien, del Reichswehr. Hitler quería multiplicar por cuatro la fuerza de su ejército en un plazo de dos años escasos. Ludwig Beck, el jefe del Generalstab, se pronunció rotundamente en contra del plazo concedido, pues era evidente que, al margen del equipamiento de las nuevas unidades, no podía acompasar proporcionalmente al incremento de tropas el debido incremento de oficiales. Seguir el plan de Hitler (que se siguió) sólo podía traer consigo una importante reducción en la calidad de los nuevos oficiales. Y eso fue lo que sucedió en 1939: había un ejército de casi 4 millones de hombres, pero no había suficientes oficiales para dirigirlo, y de los que había, una buena parte dejaba mucho que desear. Y esto teniendo en cuenta, no lo olvidemos, que el Reichswehr de 100.000 hombres de 1933 era el mejor ejército profesional del mundo, años luz por encima del soviético de la época.

En el ER pasó lo mismo que en el Heer, pero mucho peor. Casi el 60% de sus oficiales provenía del partido, y una parte no desdeñable era Komsomol. Los oficiales subalternos, especialmente a nivel de sección y compañía, carecían, en general, de experiencia de guerra (la Guerra Civil rusa en la que se había curtido la gran mayoría del generalato superior), y falta de entrenamiento. Sus comisiones no estaban a la altura táctica que se espera de unos líderes de unidades de combate (aquí empleo, como casi siempre, el término "unidad" al estilo británico. Es decir, la unidad se aplica de batallón para abajo; la formación de regimiento para arriba). Y debemos tener en mente que fue precisamente de esos cuadros de oficiales con los que se suplió buena parte de los oficiales purgados por Stalin.

A los problemas de reclutamiento de oficiales y a la escasez de los mismos -situación que las purgas contribuyeron a empeorar gravemente-, debemos añadir los problemas inherentes al equipamiento de las nuevas unidades del ER en su expansión. Una unidad que no está mínimamente equipada, difícilmente puede ser mínimamente entrenada. Y donde más problemas había en este aspecto era precisamente con la mecanización del ER. Porque a las purgas de oficiales también acompañó la purga de doctrina militar, especialmente la del arma blindada, y la de los técnicos e industriales que la apoyaban. Cuando alguien se pregunte cómo fue posible que las formaciones y unidades blindadas del ER se comportasen tan incompetentemente en las batallas del verano de 1941, debe tener presente lo que aquí se está diciendo.
Y ahora cito un extracto del Voyenno-istorichevskiy Zhurnal, de un artículo que traduje en ese mismo hilo:
Voyenno escribió: (…) En los años de preguerra, en las Fuerzas Armadas soviéticas había habido un rápido proceso de promoción de jóvenes comandantes que habían servido tanto en las tropas como en los estados mayores, así como graduados de las escuelas y academias militares que estaban incrementando constantemente el ritmo de su trabajo. En un año justo (del 1 de marzo de 1937 al 1 de marzo de 1938) el RKKA promocionó 39.090 personas de personal de mando (sin contar personal político), incluyendo 12 personas a posiciones de comandantes de distritos militares, 35 a comandantes de cuerpo, 116 a comandantes de brigadas y divisiones, y 490 personas a comandantes de escuadrones y regimientos. La edad media de los comandantes regimentales en ese tiempo era de 29-33 años, de comandantes divisionales de 35-38 años, comandantes de cuerpo y comandantes de ejército de 40-43 años. Cuando en abril de 1939, N. G. Kuznetsov fue nombrado Comisario de la Armada del Pueblo todavía no tenían los 37 años (de acuerdo a los documentos tenía realmente 35 años). Pero la juventud significaba una falta de experiencia en los comandantes que acababan de ser promocionados a puestos cruciales. Muchos de ellos no tenían ninguna experiencia en absoluto en trabajo de mando de tal nivel. A comienzos de 1940, hasta el 70% de los comandantes regimentales y sobre el 70% de los comandantes divisionales habían trabajado sólo un año justo en esas posiciones.
Véase para toda la información citada http://forosegundaguerra.com/viewtopic. ... e&start=15

Aunque la Wehrmacht se vio sometida igualmente a las tiranías del reloj en la formación de oficiales y suboficiales, el alcance de este problema en el ER es incomparable porque, más allá de su escala, que fue muy superior, el factor central fue que esos oficiales fueron educados y entrenados al margen de los principios doctrinales de las PU-36, algo que no sucedió en el Heer.

Recapitulando, el Ejército Rojo se vio obligado a hacer una guerra en junio de 1941 para la que no estaba preparado. A modo de comparación, y salvando los matices y diferencias pertinentes, es como si el Heer y la Luftwaffe (para equipararlo al ER) se viesen obligados a hacer una guerra en 1933-1935 contra un enemigo que lo superara ampliamente en los aspectos que he señalado. Si a ello añadimos los grandes problemas de estructura de mando, mando y control, y urgencias estratégicas (problemas que podemos analizar individualmente en otra ocasión) que padeció el Ejército Rojo en 1941 (y después, aunque progresivamente menos), entonces podremos entender el porqué de ese número inaceptable de bajas en las operaciones soviéticas, que no fue, en términos generales, debido a una perversa y criminal naturaleza de sus comandantes, o a una nefasta influencia de la ideología comunista, sino a un cúmulo de circunstancias mayormente exógenas (políticas) que obligaron a los comandantes del ER a aprender de su inexperiencia y errores, y muchas veces urgidos por necesidades estratégicas ineludibles, en el campo de batalla durante la guerra y no en los juegos de guerra y maniobras de campaña durante los tiempos de paz. Y para ello contaron, desgraciadamente, con los mejores maestros: los alemanes del Ostheer.

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Sab Feb 14, 2015 9:12 am

¡Hola a todos!

Quisiera ahora analizar brevemente la situación en la estructura de mando soviética y los problemas que la aquejaron al inicio de la guerra.

Cuando se produjo la agresión nazi el 22 de junio de 1941, la máxima autoridad del Ejército venía desempeñada por la Comisaría de Defensa (NKO) que entonces presidía Timoshenko, si bien, pronto, el 30 de junio de 1941, Stalin creó el Comité de Defensa Estatal (GKO), del que se hizo presidente. El GKO sería, desde entonces, la máxima autoridad del estado para la conducción de la guerra. Su composición inicial, además de Stalin, incluía a Molotov (vicepresidente), Voroshilov, Beria y Malenkov; en 1942 se sumarían Voznesensky, Kaganovich y Mikoian, con la inclusión de Bulganin en 1944.

El 23 de junio de 1941 se creó el Cuartel General (STAVKA) del Mando Principal, cuyos miembros iniciales fueron Stalin, Timoshenko, Voroshilov, Molotov, Zhukov, Budenny y Kuznetsov. Al mismo tiempo, el GKO creó una junta permanente de asesores del Stavka, que inicialmente incluía a Shaposhnikov, Meretskov, Vatutin, N. N. Voronov, Mikoian y otros. El 10 de julio de 1941, el Stavka fue reorganizado como el Stavka del Alto Mando con Stalin como presidente y la entrada de Shaposhnikov. El 8 de agosto de 1941 Stalin recibió el título de Alto Comandante Supremo y, a partir de entonces, el Stavka del Alto Mando pasó a llamarse el Stavka del Alto Mando Supremo. Con el tiempo ingresarían en el Stavka hombres como Bulganin, Vasilevsky y A. I. Antonov.

La Comisaría de Defensa Popular (NKO) se había creado en junio de 1934, y consistía inicialmente de varios directorios centrales, de entre los cuales los más importantes eran:

-El Estado Mayor General
-El Directorio Político Principal del Ejército Rojo (que antes de junio de 1940 era Directorio Político del ER)
-El Directorio para la Preparación de Combate (Entrenamiento) del ER
-El Directorio de las fuerzas aéreas del ER
-El Directorio de las fuerzas navales del ER
-La Inspección del ER

A partir del 30 de diciembre de 1937, cuando se creó el NKO de las Fuerzas Navales como una comisaría independiente, el Directorio de las Fuerzas Navales, con sus flotas y flotillas, pasó a la jurisdicción de esta comisaría independiente. En otras palabras, la marina de guerra pasó a ser una rama independiente del ER, lo que no ocurrió con su fuerza aérea.

Bien, el GKO dirigía las actividades de todos los departamentos e instituciones gubernamentales, apoyando todos los aspectos del esfuerzo de guerra. Sus resoluciones tenían toda la fuerza de leyes de guerra, y todas las instituciones del estado, partido incluido, eran absolutamente responsables del cumplimiento de las mismas. El GKO ejercía el liderazgo estratégico del esfuerzo de guerra a través del Stavka, que era el “más alto órgano de liderazgo estratégico de las Fuerzas Armadas de la URSS”.

El Stavka trabajaba bajo la dirección específica del Poliburó y del GKO. Era responsable de la valoración de las condiciones político-militares y estratégicas para alcanzar decisiones estratégicas y operacionales, crear grupos de fuerzas y organizar la cooperación y coordinación de grupos de frentes, frentes, ejércitos independientes, ejércitos de campaña y las fuerzas partisanas. Era responsable de la formación y entrenamiento de las reservas estratégicas y del apoyo material y técnico de las fuerzas armadas, resolviendo todas las cuestiones relativas a las operaciones militares.

El órgano que daba cuerpo a las decisiones estratégicas del Stavka era el Estado Mayor General (EMG en adelante) del ER, que le estaba subordinado. Todas las decisiones del Stavka relativas a la preparación y conducción de las campañas militares y operaciones estratégicas tenían su raíz en las discusiones de propuestas realizadas por el EMG y los comandantes de frentes. Mediante este proceso el Stavka supervisaba los frentes, flotas, aviación de largo alcance, asignándoles misiones, aprobando planes operacionales y apoyándoles con las fuerzas y armamento necesarios. Los representantes más importantes del Stavka para este control de supervisión fueron Zhukov, Vasilevsky, Voroshilov, Timoshenko, Shaposhnikov, A. I. Antonov, Novikov (fuerzas aéreas), Kuznetsov, Govorov y Voronov (artillería). Para más información al respecto, véase Glantz, Companion to Colossus Reborn.

Bien, esta estructura de mando para la conducción de la guerra se vio seriamente lastrada por una serie de problemas de diferente naturaleza que voy a sintetizar como sigue. En primer lugar, Stalin, como comandante supremo de las fuerzas armadas, ninguneó en continuas ocasiones durante el primer año de la guerra con los nazis al EMG, “puenteándolo” continuamente. Utilizó al Stavka, que presidía, para cursar instrucciones directas o solicitar informes a las formaciones de combate (incluso a nivel de división) sin pasar por el EMG. Y los cuarteles generales de estas formaciones de combate cumplían las instrucciones y devolvían las respuestas a las solicitudes directamente al Stavka, de tal forma que el EMG, que era el lugar donde estaban los cerebros militares más capacitados, quedaba completamente al margen de lo que sucedía en los campos de batalla.

En segundo lugar, en las veces que el EMG ejerció plenamente el papel que le correspondía durante las primeras semanas de la guerra, su jefe, Zhukov, no estaba realmente capacitado para ejercer con eficiencia esta jefatura, pues era un hombre impulsivo y poco dado a escuchar pacientemente las opiniones y consejos de sus subordinados. Esto cambió cuando Shaposhnikov asumió la jefatura del EMG, crucial en la organización de cualquier ejército.

En tercer lugar, la mayoría de los miembros de estas organizaciones que he citado no tenía autonomía, y en algunos casos carecía de la capacidad necesaria, para tomar decisiones propias y oportunas. Todos estaban sujetos a la rigidez de mando que produjo la tiranía personal de Stalin.

Cuando se desató la guerra con la invasión nazi el 22 de junio de 1941, la ruptura de las comunicaciones causada por las fuerzas del Ostheer en los cuarteles generales de las formaciones de combate del Ejército Rojo provocó un caos general en el mando y control del Ejército Rojo. Como norma, los cuarteles generales de los frentes no podían comunicarse con los cuarteles generales de sus ejércitos; éstos tampoco podían comunicar con los cuarteles generales de sus cuerpos de ejército, y así sucesivamente hasta los puestos de mando de las unidades. También se interrumpieron las comunicaciones con el EMG y el Stavka. Nadie sabía dónde estaban las formaciones y unidades que tenía subordinadas; nadie tenía una idea clara de la situación en su sector del frente. Las órdenes (luego de que los comandantes abriesen los sobres lacrados con las instrucciones para la defensa, momento en el que ya estaban desfasadas por la rapidez del avance alemán) llegaban tarde, cuando llegaban, y quedaban obsoletas. En esta coyuntura tan demencial, la falta de iniciativa de los comandantes de campo (producto del terror imperante en el ER desde 1937) añadió sal a la herida. Se tomaron, en todos los niveles de mando pero especialmente en el Stavka, decisiones unas veces tardías, otras veces precipitadas, sin tener una idea clara de la situación general ni del lugar donde los alemanes estaban desplegando el centro de gravedad de su ofensiva. Rápidamente, el terror stalinista comenzó a cobrar sus primeras víctimas, volviendo más rígida la camisa de fuerza que ataba a los comandantes de campo soviéticos. Éstos se vieron atenazados por órdenes absurdas, teniendo que montar contraataques sin ton ni son que aumentaron innecesariamente las bajas y propiciaron los envolvimientos y cercos de sus formaciones y unidades de combate. Más tarde, ya a partir de julio, cuando se había restaurado un cierto orden en el mando y control y en las comunicaciones, el Stavka se vio en la urgencia estratégica, para ganar un tiempo vital, de ordenar contraataques e incluso contraofensivas sin tiempo para su planificación, reunión de fuerzas y reconocimiento del terreno y del enemigo, y ejecutadas con ataques frontales ante un enemigo muy diestro y bregado que causó bajas enormes. Pero se ganó el tiempo que se precisaba y se desgastó a la apisonadora nazi, que comenzó a empantanarse y desangrarse.

Bajo éstas y otras circunstancias que mi tiempo no da para exponer, debería situarse la perspectiva bajo la cual valorar el desempeño del alto mando y los comandantes soviéticos durante 1941. Con el transcurso de la guerra irían tomando nota de las terribles lecciones aprendidas, mejorando poco a poco en todos los terrenos hasta el punto de rivalizar por igual con sus homólogos alemanes. A partir de aquí, cada caso (cada comandante) debe estudiarse aparte.

Saludos cordiales
JL
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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por Garisded » Dom Feb 22, 2015 8:45 pm

Gracias a todos por vuestra abundante información.

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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por Eriol » Mié Mar 04, 2015 12:30 am

Hola Jose Luis!

Creo recordar algún tema donde ampliabas información sobre la doctrina soviética ¿es así o me lo he imaginado?

En mi opinión, respecto a cual era la mejor doctrina operativa hay que verlo desde el punto de vista de los recursos del país. Para Alemania la doctrina soviética era impensable por su "escasez" de recursos humanos e industriales para llevar a cabo sucesivas operaciones en múltiples sectores del frente. Por el contrario la Blitzkrieg, permitaseme usar el termino como resumen general de la doctrina operacional alemana, se adecuadaba mucho mejor a los medios germanos y su concepción tradicional de guerras rápidas.

Respecto a la superior cantidad de bajas en el bando soviético hay un factor que creo jugaba en contra de los soldados de a pie: el cuerpo de oficiales y suboficiales del ejército rojo era, a mi entender, inferior a su homólogo alemán en el apartado táctico aunque llegasen a igualar ,o superar, al Heer en los aspectos operacionales y estratégicos.

Saludos
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José Luis
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Re: Los estrategas del Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Mié Mar 04, 2015 5:46 pm

¡Hola a todos!
Eriol escribió: En mi opinión, respecto a cual era la mejor doctrina operativa hay que verlo desde el punto de vista de los recursos del país. Para Alemania la doctrina soviética era impensable por su "escasez" de recursos humanos e industriales para llevar a cabo sucesivas operaciones en múltiples sectores del frente. Por el contrario la Blitzkrieg...
La doctrina militar (DM en adelante) es un término realmente complejo. Yo no he encontrado una definición que me satisfaga, y la que más se acerca a lo que yo entiendo por este término es la que define la DM como “un marco analítico racional para la formulación de las ideas de guerra de un estado, su preparación, conducción y prevención” (*). Yo, sin pretender ser dogmático, la definiría como el conjunto de principios políticos y militares formulados a raíz del estudio racional sobre el carácter, naturaleza, preparación y conducción de una futura guerra. Por tanto, la DM no se reduce exclusivamente a la formulación de unos principios militares sobre cómo debe conducirse una campaña, una operación o una batalla; en otras palabras, la DM no consta sólo de las regulaciones provisionales del ejército que los estados mayores generales suelen publicar cada cierto tiempo para sentar los principios militares para conducir una campaña en la guerra. Estas regulaciones sólo son, o sólo debieran ser, una parte integral más, aunque fundamental, dependiente de la otra parte también integral de la DM. Así pues, la DM tiene una vertiente político-militar que deriva del análisis sobre el origen, la naturaleza, preparación y los objetivos de una guerra futura, y una vertiente técnico-militar que procede del estudio de los recursos y procedimientos militares para hacer esa guerra. Fue en la integración de estas dos vertientes donde la DM soviética se diferenció de la alemana, superándola, pues la DM alemana nunca transcendió de su parte técnico-militar. Intentaré explicarlo.

Cuando los teóricos y jefes militares del naciente Reichswehr analizaron a principios de la década de 1920 cómo sería una guerra futura en la que Alemania estuviera involucrada, a la fuerza o voluntariamente, establecieron como punto de partida cuáles serían las naciones potencialmente enemigas. Entonces se barajaron como más probables Polonia, Checoslovaquia y Francia. Al margen de los diferentes posicionamientos que surgieron (los de Seeckt, Stülpnagel, Blomberg, Hammerstein, Groener, por ejemplo), y que aquí no tengo tiempo ni espacio para exponerlos, la conclusión final a la que llegaron todos ellos es que la Alemania de entonces, por razón de su momento político-económico-militar-social, no podía enfrentarse con éxito a esas potencias enemigas al mismo tiempo. Por tanto, se adoptó una DM basada en una estrategia defensiva, doctrina que se mantuvo vigente hasta 1936. Había que evitar a toda costa una guerra generalizada, aunque fuese local, en dos frentes, pues en una guerra así, Alemania sería derrotada. En su parte técnico-militar los alemanes conservaron su DM clásica, es decir su forma de hacer la guerra, Bewegungskrieg (guerra de movimiento), actualizándola y desarrollándola al compás de las innovaciones y el desarrollo tecnológico. Era una forma de hacer la guerra que no se diferenciaba esencialmente de la realizada en la época de Moltke el Viejo, concebida como una “batalla de aniquilación” (Vernichtungsschlacht) para conseguir una rápido fin a la guerra, una rápida decisión, materializada mediante las batallas de cerco (Kesselschlachten). Lo único que cambiaba, aunque sustancial, era la introducción del armamento y equipamiento nuevos, y su desarrollo tecnológico. Alemania no tenía más margen para la Bewegungskrieg que enmarcarla en una estrategia defensiva de cara a su DM. Y esto fue lo que hizo hasta 1936. Pero a partir de entonces, y dado que Hitler iba a la guerra sí o sí, los teóricos y jefes militares de la Wehrmacht que sucedieron a la vieja guardia encabezada por Fritsch y Beck despreciaron la parte político-militar de su DM y lo confiaron todo a su parte técnico-militar. Primero, hipnotizados por Hitler, pensaron que podían hacer una guerra localizada; luego, cuando descubrieron que tal no era el caso, quisieron suplir las deficiencias inherentes de su DM exclusivamente mediante la Bewegungskrieg der verbundenen Waffen (guerra de movimiento de armas combinadas). Pero precisamente por haber ignorado la parte político-militar de su DM, ahora se encontraban con que no tenían los recursos y medios suficientes para organizar a sus fuerzas armadas para hacer ese tipo de guerra en una guerra generalizada, que era además una guerra prolongada y total.

Los teóricos y jefes militares soviéticos, ya desde 1921, comenzaron a analizar y discutir cómo sería el carácter y la naturaleza de una futura guerra para la Unión Soviética. Al margen de los diferentes posicionamientos, todos ellos coincidieron en que la próxima guerra sería prolongada y total, por lo que desde un principio habría que poner todos los recursos políticos, económicos y sociales al servicio de las fuerzas armadas. Aparte de las diferencias estratégicas sobre la DM (unos, como por ejemplo Trotsky y Svechin, querían adoptar una DM defensiva; otros, como por ejemplo Frunze y Shaposhnikov preferían la ofensiva), los soviéticos adoptaron una DM que integró adecuadamente tanto la parte político-militar como la técnico-militar. A diferencia de Alemania, la URSS podía optar por varias formas de hacer la guerra, en base a si creía que la guerra futura sería posicional (como la IGM) o de movimiento (como la Guerra Civil rusa), aunque finalmente apostó por esta última. Y también a diferencia de Alemania, la URSS podía (y de hecho así lo hizo) organizar su economía, su industria y sus recursos humanos y materiales para crear unas fuerzas armadas capaces de combatir una guerra de movimiento prolongada y total. Svechin, en la década de 1920, consideraba que los alemanes eran unos ilusos al creer en que podrían combatir una guerra corta, y pensaba que eso llevaría a Alemania al desastre. También era partidario de priorizar en una guerra prolongada y total, la que él creía tendría lugar en el futuro, los objetivos económicos a expensas de la destrucción de las fuerzas enemigas, que siempre se podrían reconstruir.

Así pues, al hablar de DM no se trata sólo de analizar la “guerra de movimiento” alemana o la “operación profunda” soviética, sino más bien se debe considerar si esas formas de hacer la guerra estaban en consonancia o eran adecuadas para el carácter y naturaleza de dicha guerra, y, fundamentalmente, si podían sostenerse en el tiempo. Los soviéticos adoptaron una DM integral conforme a lo que pensaron que sería una futura guerra; los alemanes se equivocaron inicialmente al creer que podrían combatir una guerra corta y localizada (Polonia), y luego, cuando despertaron de su error, quisieron confiarlo todo a su “guerra de movimiento” persistiendo en el error de no comprender que estaban combatiendo una guerra prolongada y total. Ni siquiera cuando no tuvieron más remedio que aceptar la realidad de una guerra prolongada, a finales de octubre-principios de diciembre de 1941 (aunque Hitler ya lo había aceptado dos meses antes), tuvieron la voluntad de movilizar todos los recursos políticos, económicos, humanos y materiales de su nación. Y cuando quisieron hacerlo no pudieron conseguirlo de forma inmediata, sólo de forma paulatina, porque habían descuidado prepararse para ello cuando era el momento oportuno, antes de la guerra, si alguna vez existió tal oportunidad. Los soviéticos jamás se habrían podido reponer de sus desastres militares del verano de 1941 si previamente no hubieran organizado todos los instrumentos del estado para poder sostener una guerra total de desgaste. No han comprendido nada quienes creen que el Ejército Rojo derrotó finalmente a la Wehrmacht exclusivamente por la fuerza bruta de sus números.

(*) Willard C. Frank Jr. & Philips S. Gillette (eds.), Soviet Military Doctrine from Lenin to Gorbachev, 1915-1991 (Westport: Greenwood Press, 1992), p. 2.

Saludos cordiales
JL
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