¡Hola a todos!
Herman Hoth escribió: Es muy facil ver las cosas sentado en un despacho, calentito y con las leyes plasmadas en hermosos volumenes forrados en piel, y con un concepto generico y global de las cosas.
La realidad, bajo el fuego enemigo, el frio insoportable, los camaradas muertos, heridos de gravedad o desaparecidos, la vision de aldeas arrasadas y civiles masacrados, hacen que a veces, los conceptos generales sobre el bien y el mal, se tambaleen y no nos acordemos de los articulos y las leyes.
Hoth, la cita de referencia es un argumento débil. Efectivamente, yo juzgo los hechos desde otra perspectiva (que no tiene necesariamente que coincidir con la que tú expones, de comodidad), pero en mi perspectiva estoy juzgando las perspectivas de quienes fueron protagonistas de los hechos. Hablando de la Wehrmacht, por ejemplo, algunos oficiales superiores alemanes (desgraciadamente una minoría) vivieron los horrores de la guerra en el Frente Oriental exactamente igual (al margen de las distintas impresiones individuales) que el resto de sus colegas de armas, y en y desde esa tesitura decidieron no obedecer ni hacer cumplir las órdenes ilegales recibidas desde arriba. Así que tenemos diferentes reacciones ante una misma situación de y en guerra. No conozco un solo caso de entre esos oficiales que optaron por ignorar órdenes criminales (por ejemplo, la orden de los comisarios del OKW) cuya familia fuese víctima de represalias por parte del régimen nazi. A lo más que se exponían dichos oficiales era a ser relevados de su mando. Casos más graves de desobediencia directa de órdenes de otra naturaleza completamente diferente y mucho más decisiva para el desarrollo de la campaña militar en el Este no tuvieron como consecuencia más que la destitución del mando de los afectados y algún que otro consejo de guerra que jamás desembocó en pena capital (la de Hoepner fue conmutada).
Lo que diferenció al escaso número de oficiales superiores alemanes que ignoró órdenes criminales del número abrumadoramente mayoritario que les dio continuidad, fue que el primer grupo no dimitió de su responsabilidad propia.
Herman Hoth escribió:Por supuesto, y en el tema que nos ocupa, la SGM, un genocidio programado como el nazi, es totalmente incomprensible y deleznable. El asesinato de prisioneros, sean del bando que sean, son igualmente condenables, aunque quizas explicables, lo cual no quiere decir que sean permisibles, ni que este a favor.
Efectivamente, la necesidad de comprender por qué ciertos individuos se convierten en asesinos no equivale a justificar sus actos criminales, sino a racionalizar algo tan deleznable. El caso alemán es paradigmático, ya sea en su ejército, ya en su sociedad. En principio no entendemos cómo un ejército liderado en su mayor parte por oficiales tan honorables como los de cualquier otro ejército similar (británico, estadounidense o francés, por ejemplo), acabó convirtiéndose en un ejército liderado por oficiales que acabaron perdiendo todo sentido del honor militar, del respeto por las leyes internacionales y las leyes más básicas de la humanidad, y que habían dimitido de aquella responsabilidad moral irrenunciable de la que había hablado el coronel general Ludwig Beck antes de la guerra y antes de renunciar a su jefatura del Generalstab. Tampoco entendemos cómo una sociedad relativamente moderna y sin duda con elites de entre las más cultas del mundo se prestó, en general, a ese horror de estado criminal que fue el Tercer Reich. Es entonces cuando necesitamos recurrir a la explicación racional de por qué las cosas fueron como fueron, y, en consecuencia, indagamos en las causas históricas, políticas, culturales, sociales, económicas, militares, etc., que hicieron posible esa degeneración moral general de la sociedad alemana en todos sus estamentos, incluido en este caso el militar.
Pero al hacer esa racionalización no estamos justificando (y nadie intelectualmente honesto debiera hacerlo) una conducta criminal, no tratamos de buscar y presentar atenuantes, sino que simplemente buscamos explicar y comprender cómo y por qué pasó lo que pasó.
Y es un hecho que, en medio de la vorágine criminal que desencadenó el régimen nazi allí donde dominó, hubo alemanes que se negaron a participar de la misma. Y esos alemanes (que, aunque minoritarios, no fueron tan pocos como se cree) estuvieron en la guerra en el frente o en retaguardia soportando sus horrores y exponiéndose al peligro (de cualquier clase). Por ello, incluso desde mi perspectiva actual, me siento completamente identificado para hablar como ellos actuaron y para manifestar aquí y en cualquier otro lugar que la responsabilidad individual y la conciencia moral son irrenunciables e intransferibles, incluso y con más motivo en la carrera militar y en el ejército, en tiempos de paz y de guerra.
Saludos cordiales
JL