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Los juicios de Nürnberg

Los juicios de Núremberg, las nuevas fronteras

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Erich Hartmann
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Mensaje por Erich Hartmann » Vie Dic 16, 2005 6:42 pm

Streicher al verdugo: ¡Te ahorcarán también a ti!"

Pasan varios minutos antes de que se oigan los tres golpes en la puerta del gimnasio. Ahora es el turno de Streicher. Antes que a él, en una hora, la cuerda ha matado ya a seis hombres. El ex Gauleiter de Franconia, violento e impetuoso, ha negado a vestirse y los guardianes de la cárcel se han visto obligados a usar la fuerza. Cuando aparece en el gimnasio Streicher no camina: parece saltar. Patalea, ruge y lanza gritos de "¡Heil Hitler!". Luego se para de golpe y retrocede. Los MP deben levantarlo en peso para llevarle al pie de la segunda horca.

A la pregunta ritual "¿Cuál es su nombre?", Streicher ríe sarcásticamente. "Lo sabe muy bien. No hagamos comedia". “Debe usted contestar", le dice tranquilamente el oficial americano. "Streicher, Julius Streicher", gruñe finalmente el condenado. Vuelve la espalda y, un poco por si mismo, un poco bajo el enérgico impulso de quien le sigue, sube los trece escalones. En la plataforma se vuelve a los presentes, golpeando deliberadamente con el codo al verdugo. Desde allí, una vez más, proclama su antisemitismo: "Este año —grita irónico— los judíos celebrarán de verdad la fiesta del Purim (el Purim recuerda a los judíos salvados del yugo persa)". Hace una larga pausa y añade: "¡Pero recordad que llegara un día en que todos vosotros seréis ahorcados por los bolcheviques!". Y mirando al verdugo, repite: "¡Te ahorcarán también a ti...!". Pero Woods le mantiene la mirada, rígido. Streicher se dirige al pastor protestante: "Estoy preparado para ir a Dios". El ejecutor pone el capuchón, los ayudantes le atan las piernas y las muñecas con las largas correas de cuero. La trampilla se abre y Streicher lanza un último grito. Es el recuerdo de su mujer: "¡Adele, querida mía!.

El cuerpo desaparece bajo el patíbulo, y en el silencio, tenso y tremendo, se oye salir de la trampilla —clarísimo— un lamento humano, débil pero profundo. Un periodista se desmaya, cayendo sobre su mesa. Militares, jueces y MP se miran estremecidos. Los dos médicos entran apresuradamente bajo el cadalso y salen en seguida, sacudiendo la cabeza con gesto negativo: "El ahorcado ha muerto. El fallecimiento ha sido instantáneo".

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Mensaje por Erich Hartmann » Vie Dic 16, 2005 6:48 pm

Momentos aterradores durante las ejecuciones

Pero este alucinante gemido se oye también en otra ejecución, la de Sauckel. También él, como Streicher, se ha negado a vestirse y no ha dejado que le pongan la chaqueta. Lleva sólo pantalones y jersey, y sus ojos vagan desesperadamente aquí y allá, y a intervalos se detienen en las negras lonas de los patíbulos. A la pregunta "¿Cuál es su nombre?". replica enojado: "No contesto". Luego murmura a regañadientes: "Fritz Sauckel". El oficial y un soldado se ven obligados a hacerle subir al patíbulo empujándole por los codos. Desde el cadalso. Sauckel habla brevemente y con ira:

"Muero inocente. La sentencia ha sido demasiado dura... Dios proteja a Alemania y la haga de nuevo grande. Dios proteja a mi familia". Cuando se hunde en la trampilla son las 2,28. Se oye aún un gemido sofocado, terrible. Algunos se llevan las manos a los oídos.

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Llaman de nuevo a la puerta y aparece Jodl en uniforme de generaloberst (capitán general, con pantalones de franjas rojas y las botas limpísimas. Solamente está pálido; no tiembla, no mira a nadie, y va derecho a la horca, como si conociese perfectamente lo que debe hacer. Con la cabeza alta, bajo el lazo que oscila, pronuncia pocas palabras: "Te saludo, Alemania mía".

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El ultimo condenado, Seyss-Inquart, entra en el gimnasio a las 2,45. El ex gobernador de Holanda, con chaqueta gris de una una de botones, camina como un sonámbulo y cojeando. Sube los trece escalones uno a uno, parando varias veces "Doctor Arthur Seyss-Inquart", dice. El ayudante del verdugo le quita las gafas, pero Seyss-Inquart no parece darse cuenta. Sus ojos están fijos en las vigas verduscas de las horcas. "¿Quiere decir aún algo?", pregunta el oficial. ”'". Un instante de silencio. "Espero que esta ejecución sea el último acto de la tragedia de la segunda guerra mundial y que la lección de esta guerra sirva para la paz y la comprensión entre los pueblos". La trampilla se abre mientras, con fuerza, exclama Seyss-Inquart: “¡Creo en Alemania!".

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Los relojes señalan las 2,48 del 16 de octubre. Las ejecuciones se han terminado. "Ten men in 103 minutes. That's fast work", comenta Woods. ("Diez hombres en ciento tres minutos. Esto es trabajar rápido".)

Ahora los féretros, abiertos, son alineados uno junto al otro al fondo del gimnasio. Cada cadáver tiene aún la camisa abierta, el lazo apretado en torno al cuello y el rostro cubierto de un paño negro. Los enterradores los levantan uno a uno y los llevan al local adjunto, el vestuario del gimnasio, colocándolos en otras tantas camillas y poniendo en el pecho de cada uno un letrero con la inicial del nombre y el apellido.


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Mensaje por Erich Hartmann » Sab Dic 17, 2005 8:32 pm

Para ellos, el último horno crematorio

Los cuatro fotógrafos autorizados pueden hacer centellear de nuevo sus "flashes". El pequeño grupo de testigos, silencioso, espera cerca de una pared. El tableteo de las máquinas de escribir cubre todos los demás ruidos. Ninguno de los ocho periodistas acreditados podrá dejar el gimnasio antes de que transcurran al menos dos horas. Las peticiones de los corresponsales de la agencia TASS y de Pravda —los cuales han de someterse a la censura de Berlín antes de transmitir sus artículos— no tienen resultado. A millares y millares de kilómetros de distancia, en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Australia, los periódicos se preparan a salir con un grueso titular: "Goering, ahorcado". Los corresponsales reunidos en el Press Camp de Nuremberg saben ya que las ejecuciones se han cumplido, pero obviamente no conocen el suicidio del ex mariscal del Reich y piensan que ha muerto en la horca como los otros diez. "Ese Goering", dice Woods. "me molesta que se haya salido con la suya. Era el que más me interesaba...". "¿Ha tenido problemas?", le pregunta un periodista. 'Yo, no, no he estado nada nervioso. Por lo demás, creo que no tengo nervios. ¿Cómo me arreglaría, si no, en un oficio como éste? En general estoy contento de haberlos ahorcado. Era un trabajo que debía haberse hecho hace tiempo...". Y añade: "Todos han muerto de golpe, apenas cayeron en la trampilla. Sólo uno, Streicher, tardó un poco, pero no mucho más. Para cada condenado usé una lazada y un capuchón distintos. Luego estos enseres los he dejado sobre los cuerpos. Así que serán destruidos no quedará nada para los coleccionistas de recuerdos".

Inesperadamente, en la puerta del gimnasio se oyen de pronto tres nuevos golpes. El MP abre la hoja de par en par y, con una ráfaga de lluvia, aparecen las chaquetas blancas de dos enfermeros. Los hombres avanzan con paso grave y pesado, llevando una camilla cubierta con un paño. Es el cadáver de Goering, que es puesto con los otros. Los enterradores lo levantan colocándolo sobre uno de los camastros de campaña. Luego los cuatro fotógrafos —americano, ruso, inglés y francés— fotografían otra vez con los "flashes" los cadáveres de los jefes nazis: primero vestidos y luego sin ropa. El general francés Morel se vuelve a los presentes: "Comprueben también ustedes que Goering está muerto". Y tras un breve silencio: "Ahora está todo verdaderamente acabado".

Dos horas y media más tarde, en el alba lluviosa del 16 de octubre, dos camiones militares escoltados por motoristas y precedidos y seguidos por coches blindados, en los que se encontraban un general americano y un francés, dejaban el Palacio de Justicia, atravesaban las calles desiertas de Nuremberg y enfilaban la carretera hacia Furth. El reloj de una iglesia señalaba las 5,30. En las cajas de los camiones, vigilados por los centinelas, van los féretros con los cadáveres de los once jefes nazis. Autos de periodistas siguen el cortejo, pero en Erlangen, cerca del aeródromo, el coche blindado a la cola de la columna vira de golpe, se para y obstruye la carretera. De la torreta surge, sonriente, un capitán americano que empuña una metralleta. "Para ustedes es peligroso seguir", dice a los periodistas. "Harían mejor en volver atrás".



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Mensaje por Erich Hartmann » Dom Dic 18, 2005 7:35 pm

El fúnebre final en el Lager desierto

Los lúgubres camiones han desaparecido ya en la oscuridad y en la niebla que envuelve la zona. Van hacia Munich, hacia el campo de concentración de Dachau, a donde llegan a las tres horas de camino. Uno de los hornos del Lager, donde han sido quemados millares de antinazis y judíos, ha sido encendido ya desde el día anterior por un afilador de Munich que tiene un nombre y apellido famosos: Richard Wagner. Los féretros son descargados en la desierta explanada del campo, la "Appelplatz", y contados y controlados de nuevo. Finalmente, cuatro soldados levantan el primer ataúd, el de Keitel, y lo llevan a un barracón. Lentamente el ataúd es empujado a la boca incandescente del horno. Luego es el turno del féretro de Goering, y sucesivamente de todos los demás hasta el de Streicher.

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Unas horas más tarde (aún no es mediodía) se apaga el horno y se deja enfriar. Luego, por la abierta portezuela, los soldados recogen con palas las cenizas, dejándolas en dos bidones metálicos de basura. Los oficiales redactan el parte, lo firman, y lo hacen firmar a los soldados como testigos. Todos se comprometen a guardar secreto sobre esta operación.

Los recipientes son llevados en jeeps a la orilla del Isar, el río que baña Munich, y las cenizas, dispersadas a paladas en la corriente. Por decisión común, los aliados han establecido que no sea conocido el lugar donde se arrojaron los restos de los ex "amos del Tercer Reich".

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El río Isar en las cercanías de Múnich. ¿quién sabe? Tal vez fuera este el lugar donde fueron arrojadaos los despojos del Tercer Reich...

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Mensaje por Erich Hartmann » Mar Dic 20, 2005 3:02 am

SE CIERRAN LAS PUERTAS DE SPANDAU

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Para quienes se libraron de la horca de Nuremberg, comienza la expiación de la pena.

Es la madrugada del 18 de junio de 1947, Del portón de la Furtherstrasse en la cárcel de Nuremberg salen tres autos negros precedidos y seguidos por algunos jeeps. La columna marcha veloz hacia el aeródromo de Furth. Las calles están desiertas. Los viajeros querrían ver lo que queda de la "ciudad sagrada" del nazismo, pero no pueden. Espesas cortinillas cubren todas las ventanillas. Los siete que se libraron de la horca del sargento mayor Woods han recibido la orden de no abrir la boca, y obedecen. Así que el viaje se desarrolla en el más profundo silencio.

En el aeropuerto las operaciones de trasbordo son rápidas. La Fortaleza Volante que espera a este grupo de condenados tiene ya los motores en marcha. Apenas quitan la escalerilla, rueda por la pista y despega. La meta es Berlín, aeródromo de Gatow.

Sobre dicha meta se ha discutido durante casi un año. Americanos, ingleses, soviéticos y franceses han examinado con minuciosidad decenas de soluciones, declarándose siempre descontentos. El edificio seleccionado podía estar bien, respondía a un posible internamiento de hasta treinta años, pero la localidad resultaba siempre inadaptada para alojar una guarnición cuatripartita sin crear complicaciones diplomáticas.

Por fin, al cabo del tiempo, todos se han declarado de acuerdo sobre Berlín. En el sector inglés, a no más de doscientos metros del soviético, hay una prisión que ha quedado relativamente indemne de los bombardeos. Se llama Spandau, y los prusianos la han construido en 1878 para alojar a 660 detenidos. Es maciza, y en su cuerpo central las celdas están distribuidas en cinco plantas. El tiempo y el hollín de los incendios han ennegrecido los muros rojizos. Es una prisión trágica, pero "perfecta". Un grupo de albañiles y expertos han trabajado allí en secreto durante el invierno. Nadie, excepto los comandantes aliados, sabía que ese seria el último "refugio" para quienes escaparon a la horca del sargento mayor Woods. No lo sabía ni siquiera Andrus, el coronel encargado de la disciplina en Nuremberg.

Dos días antes de la salida, los condenados recibieron permiso para hablar con sus parientes. Saben que los van a evacuar, pero no saben a dónde. Y todo traslado lleva consigo un peligro. Lo intuyen especialmente Albert Speer y Baldur von Schirach, que en la noche del 15 de octubre de 1946, pocas horas después de la ejecución en la horca de sus compañeros, han sido llamados por un teniente americano para participar en las operaciones de desmontaje del gimnasio donde se habían levantado las horcas. Ahora los siete están afeitados y se han puesto ropas de paisano. Es casi una ilusión de libertad. Un soldado americano está en una esquina del pabellón-locutorio y mira con curiosidad a aquella gente. Para Baldur von Schirach llegan sus hijos Klaus y Robert, que tienen trece y diez años, y su yerno Heinrich Hoffmann. Su mujer no ha ido. Está en la cárcel por colaboracionismo.

Para Konstantin von Neurath llegan la esposa y una hija. La mujer del almirante Karl Doenitz se presenta vestida de enfermera. Para ganarse la vida está empleada en la clínica Rautenberg de Munich con el nombre falso de Inge Weber. Albert Speer recibe a su hermano y a su hijo mayor, que tiene quince años, y Walter Funk a un sobrino.

Los otros dos, Rudolf Hess y el Gran Almirante Erich Raeder, se limitan a mirar. Sus mujeres están internadas. La de Raeder en el Lager de Sachsenhausen, ahora en manos soviéticas. La visita dura tres horas, y condenados y parientes pueden incluso estrecharse la mano.

El cuatrimotor despegado del aeródromo de Furth llega a Berlin después de dos horas y media de vuelo. Las formalidades de entrega de los últimos criminales de guerra nazis son largas. Luego el grupo de espectros es cargado en otros automóviles y llevado hacia el sector inglés. El pequeño convoy pasa delante de los restos de la Cancillería del Reich y se detiene en el número 23 de la Wilhelmstrasse. Es cosa paradójica, pero la prisión de Spandau está precisamente allí, a pocas manzanas de casas del lugar en que Hitler y sus cómplices concibieron y desencadenaron el ataque contra Europa y el mundo. Son las 11 de la mañana. Por el alambre de espino que corre en torno a los muros de la prisión se ha conectado ya la corriente eléctrica a seis mil voltios. En las torres montan la guardia los soldados del coronel Burke-Murphy, de Su Majestad Británica. Los siete prisioneros pasan el gran portón y son reunidos en una sala. Los observa, discutiendo, un grupo de altos oficiales aliados. Allí tiene comienzo la distribución de las celdas y de los números de prisión. Desde ahora en adelante, estos hombres serán llamados únicamente por su número. Baldur von Schirach, jefe de la Hitlerjugend y Reichsstthalter de Viena, es el primero. Recibe el número 1 y la celda 27. El Gran Almirante Doenitz tendrá el número 2 y la celda 23. Konstantin von Neurath, ex ministro del Exterior y ex protector de Bohemia y Moravia, el número 3 y la celda 25. El oficial inglés que se encarga de la distribución tiene una voz monótona: Erich Raeder, celda 11 y número 4; Albert Speer, número 5 y celda 21; Walter Funk, número 6 y celda 19; Rudolf Hess, número 7 y celda 13.

En la inmensa prisión, la sección destinada a los siete detenidos se encuentra en el ángulo posterior del tétrico edificio, en la primera planta. Las celdas están situadas en un largo corredor de vago estilo Liberty, aislado del resto del edificio por una gran puerta de hierro. Miden cuatro metros por tres, y no tienen luz diurna ni calefacción. En cada puerta, una mirilla permite a la guardia echar un vistazo al interior. A lo largo del corredor, los prisioneros han sido distribuidos de modo que ninguno pueda golpear en la pared y escuchar la respuesta del vecino. El aislamiento es, pues, perfecto. Han hecho falta largos estudios antes de llegar a un acuerdo. Al final, las discusiones han llegado a la unanimidad sobre esta distribución considerada perfecta. Celda 27, Von Schirach; celda 26, biblioteca; celda 25, Von Neurath; celda 24, depósito de escobas y enseres de limpieza; celda 23, Doenitz; celda 22, depósito de los aperos y semillas del huerto; celda 21, Speer; celda 11 (enfrente de Speer), Raeder (que tiene al lado la celda 10, convertida en local de duchas); celda 20, deposito de pintura y brochas; celda 19. Funk: celda 13 (enfrente de Funk), Hess. Luego están la capilla, obtenida derribando el muro de división de dos celdas, y la sala de ejecuciones, que ha sido transformada en gabinete quirúrgico eliminando la guillotina, los cepos y las hachas que servían al verdugo durante la guerra para decapitar también a los detenidos políticos.

En cada celda los siete llegados de Nuremberg encuentran fijado el reglamento. El acordado por los aliados durante las fiestas navideñas y dado a conocer el 29 de diciembre de 1947 dice textualmente: 1) Los prisioneros no pueden hablar entre sí excepto cuando lo requieran las exigencias del trabajo. 2) Los prisioneros deben saludar a la guardia cada vez que ésta entre en la celda. 3) Los prisioneros deben recoger su comida uno a uno. 4) La guardia no debe hacer observaciones ni discusiones de política en presencia de los prisioneros".

Los detenidos pueden tener papel, lápiz y periódicos. Pueden escribir una carta al mes, pero en ella no pueden aludir al lugar donde se encuentran ni hablar de sus compañeros. Los familiares pueden escribirles sólo una vez al mes.

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Mensaje por Erich Hartmann » Vie Dic 23, 2005 4:02 am

Cómo viven los detenidos

El horario de la jornada está regulado al minuto. Por la mañana, despertarse a las 6. Inmediatamente después, de dos en dos, los prisioneros son acompañados por un vigilante al lavabo. De las 6,45 a las 7,30, primera comida. De las 7,30 a las 8, primera inspección de las celdas y limpieza. De las 8 a las 11,45, limpieza del corredor. Se reparten escobas y trapos, y los detenidos se afanan para que todo quede como un espejo. De las 12 a las 12,30, almuerzo. De las 12,30 a las 16,45, paseo por el corredor, desde la última celda a la pesada puerta de hierro; ninguno debe hablar. A las 17, la cena, y luego todos a la celda. Hasta las 22 está prohibido echarse en el camastro. Los prisioneros sólo pueden hacerlo cuando el timbre eléctrico dé la señal de "silencio". Cada lunes, miércoles y viernes, de las 13a las 14, llega el barbero, que procede velozmente a las operaciones de afeitado y de corte de pelo, siempre en el silencio general. Los prisioneros son llevados a las salas de las duchas cada lunes, solos o en parejas.

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Los detenidos se organizan. Baldur von Schirach es pronto llamado por los guardias "el hacendoso de Spandau", porque, para hacer algo, una vez a la semana lava la ropa blanca de todos. Luego Speer, para pasar el tiempo, sigue su ejemplo. Los otros se niegan. En los largos meses invernales, Speer baja cada mañana al sótano de la prisión y enciende la estufa para el cuerpo de guardia. Por su celo recibirá permiso para usar una pipa y pintar de verde las paredes de su celda. Luego hará lo mismo en los locales de sus compañeros y, sin lamentarse nunca, pintará toda la prisión.

Raeder, que habla correctamente el ruso y comprende lo que dicen los guardias del Ejército Rojo, que nunca se darán cuenta, ha escogido el trabajo de bibliotecario. Sobre la mesita de la celda, la más ordenada y limpia de todas, ha colocado una estatuilla de Jesús. El Gran Almirante Doenitz sufre diabetes y acusa dolor en el corazón. Se ocupa sobre todo de los tomates del huerto, aunque no estén destinados a los prisioneros. Funk interpreta a Bach en el armonium de la capilla. Cuando posa sus largos dedos en el teclado, vienen a escucharle hasta los guardias soviéticos. La celda de Hess está siempre en desorden. El sucesor de Hitler continúa dando preocupaciones. Algunos quieren ocuparse de él, pero una orden del 2 de febrero de 1948 recuerda en el punto 1.°: "El prisionero número 7 debe ser tratado como todos los demás. Si rehúsa obedecer, comunicarlo al director".

La cárcel está defendida por nueve posiciones situadas a lo largo del muro en los puntos más estratégicos. Por la noche, potentes reflectores con lámparas de 500 vatios primero, y luego luces de yodo, iluminan el edificio. Las luces seguirán encendidas también durante el bloqueo de Berlín, y la prisión será una isla blanca en el profundo mar de oscuridad. Los centinelas se turnan cada ocho horas. Los guardias del corredor tienen a su disposición linternas eléctricas con las que lanzan haces de luz en el interior de las celdas cada cuarto de hora.

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La inspección general ocurre dos veces por noche. Los aliados se turnan en guarnecer la prisión cada mes, según un calendario establecido. El relevo ocurre a las 12 en punto de cada primer día de mes. Un oficial y 24 soldados sustituyen a los otros, que les dan las consignas. Carteles en cuatro lenguas prohíben a los civiles acercarse o hacer fotografías. Los berlineses que pasan por aquella zona apresuran voluntariamente el paso. Ante la esquina de la prisión reservada a los siete supervivientes de Nuremberg hay un patio con las oficinas de la administración, las de los cuatro comandantes, los cuartos para los guardias y los depósitos de víveres. Del personal de servicio forman parte también dos italianos —Giacomo Speroni, de Várese y Aroldo Bariani, de Ferrara— que preparan la comida de los prisioneros.

Los primeros alcaides de Spandau son, para la posterioridad, el comandante francés Darbois, el coronel inglés Burke-Murphy, el comandante americano Maxwell Miller y el comandante soviético Kartmasov. Los guardias rusos se dirigen a los detenidos en alemán chapurreado: "Was Du Wollen, nummer I? Du wollen Wasser?" ("Qué querer tú, número I? ¿Tú querer agua?").


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Última edición por Erich Hartmann el Vie Dic 23, 2005 9:01 pm, editado 3 veces en total.

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Mensaje por Erich Hartmann » Vie Dic 23, 2005 6:19 pm

Hess: un caso clínico, no un caso criminal

Los directores se reúnen para discutir cada detalle, como la entrada en la celda de una fotografía o de un cepillo de dientes. Toda decisión ha de ser adoptada por unanimidad. Los soviéticos tienden a conservar en la detención un tono muy áspero. Funk tiene crisis de nervios y sufre de hipertrofia de la próstata. Cada diez días los médicos deben intervenir para facilitarle el orinar. El médico soviético se niega a darle morfina. En 1949 tiene que ser sometido a una intervención quirúrgica por parte del teniente coronel americano F. T. Chamberlain, pero los soviéticos se oponen. El prisionero no puede dejar la cárcel. Entonces el comandante médico francés Guinchard realiza la operación en la cárcel, ayudado por la enfermera mademoiselle Aseglio. El guardia americano Brackmayer ha recibido la orden de preparar un ataúd, pero su actividad resultará inútil.

Raeder, por su parte, es operado en la ingle por el teniente coronel americano. A pesar de la intervención, sufre y se alimenta con dificultad.

La aspereza del reglamento carcelario cede lentamente hacia formas más soportables. En diciembre de 1948 los prisioneros tienen una dieta diaria incluso superior a la media de los alemanes libres: 2.072 calorías. En ciertos periodos del día pueden hablarse (se dirigen unos a otros con el apelativo alemán Herr, "señor", como si fueran burgueses de vacaciones), y echarse en la cama. Cada dos meses tienen derecho a una visita de quince minutos de sus familiares. Es el comandante americano Maxwell-Miller quien ha dado esta disposición, pero pronto será relevado del cargo. Hess lee la "Historia de Roma", de Mommsen, y cuando sale al huerto junto con sus compañeros, vaga como un sonámbulo hablando consigo mismo. El 27 de mayo del mismo año es visitado por el psiquiatra americano Maurice N. Waisch., quien concluye: "Este hombre no sufre de ninguna perturbación mental. No he encontrado ningún síntoma de tendencia a la alucinación, la ilusión o la desilusión. Por tanto, no puedo clasificarlo entre los paranoicos. En el momento del examen el sujeto estaba perfectamente normal".

El 12 de diciembre de 1951 le visitó el doctor Francois Bayle, neuropsiquiatra francés que ya le había sometido a examen en 1947, en Nuremberg, sorprendiéndolo mientras comía de su escudilla como un animal, tendido sobre el vientre en su celda. Bayle lo visita en presencia de otros dos médicos franceses, dos americanos y tres soviéticos, y cuando habla con los colegas de París, Hess sonríe. El ex estudiante del liceo francés de Alejandría, en Egipto, comprende todo. Bayle descubre en él un individuo de doble personalidad, con notables taras hereditarias, y concluye: "Como ha dicho Winston Churchill, éste es un caso clínico, no un caso criminal".

Un reportero del "Münchner Illustrierte", apostado durante tres meses en el techo de una casa cercana a la prisión, consigue sorprender dos veces con su teleobjetivo a los siete que por la mañana trabajan en el huerto. Hess participa de mala gana en lo que hacen los otros y maneja con poco empeño la azada. Sólo cambia algunas palabras con Von Schirach, el cual no parece nada triste y discute con Doenitz. Apenas despunta el sol entre las nubes, Von Schirach y Doenitz se quitan abrigo y bufanda y se calientan bajo los tibios rayos. Speer remueve la tierra con calculado empeño, como si quisiese realizar un ejercicio deportivo. Funk lleva en la cabeza una especie de capacete y anda apoyándose en el bastón. Von Neurath y Raeder trabajan con ganas, y en invierno no llevan guantes. Cuando los soviéticos ponen cerco a Berlín los días del "puente aéreo", Speer aparece muchas veces contando los aviones americanos que surcan el cielo. El 22 de junio de 1950, Henriette, la joven mujer de Von Schirach, obtiene el solicitado divorcio de su marido. El mes siguiente, el 16 de julio, al ex jefe de la Juventud Hitleriana le llega la carta de un hijo: "Papá, pregunta a tus jefes si pueden tener un perrito. Te mandaría a 'Nylon'". Dos días antes de que Henriette obtenga el divorcio, el canciller Adenauer ha dirigido un mensaje al embajador André Francois Poncet, representante de la Alta Comisaría aliada, pidiendo clemencia para aquellos prisioneros que están en malas condiciones de salud. El 29 de enero de 1951 Adenauer escribe también una carta a John McClay, alto comisario americano. McClay contesta que hará todo lo posible. Visita la cárcel, pero decide que para modificar la situación hace falta la unanimidad de las cuatro potencias. Winifned von Mackensen, hija de Von Neurath y esposa del ex embajador nazi en Roma, dirige dos meses después una petición al generalísimo Stalin pidiéndole que tenga compasión de su padre, que sufre arteriosclerosis y angina pectoris. Stalin no contesta. Winifred había sido recibida en audiencia por Pío XII en octubre de 1950. El Pontífice le había dicho: "Cuanto ha sucedido a su padre es un acto de gran injusticia". La mujer salió del Vaticano con muchas esperanzas. Pero durante bastante tiempo no sucedió nada. El ex ministro del Exterior del Tercer Reich fue liberado el 6 de noviembre de 1954, después de ocho años de cárcel, cuando ya tenía ochenta y uno. Uno de los primeros en saludarlo será Adenauer. El anciano prisionero no vivirá mucho. Morirá dos años después, el 14 de agosto de 1956.

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Von Neurath junto a su hija a su salida de Spandau, el 6 de noviembre de 1954

Después de nueve años de cárcel sale también el almirante Raeder. Fue el 26 de septiembre de 1955. El hombre que dirigió la reconstrucción de la marina de guerra alemana vivirá todavía cinco años y morirá el 6 de noviembre de 1960 a la edad de ochenta y cuatro años. El 30 de septiembre de 1956 fue libertado su sucesor en el mando de la Kriegsmarine, el almirante Doenitz. A pesar de la dureza de la cárcel, el hombre está todavía fuerte, y vuelve a su casa de Aumühle, en SchIeswig-Holstein, donde se dedica a escribir sus memorias. Cuando van a verle, dice: "Reconozco que Hitler era verdaderamente un diablo". Dönitz falleció el 24 de diciembre de 1980 y a su funeral, celebrado el 6 de enero de 1981, asistieron cientos de ex miembros de la Kreigsmarine y de la Wehrmacht en general.

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Dönitz a su salida de Sapnadau, a la derecha, su última morada...

Funk, liberado a causa de sus malas condiciones de salud el 16 de mayo de 1957, morir el 31 de mayo de 1960 a la edad de sesenta y nueve años.

Ya en Spandau sólo quedan tres: Hess y Von Schirach a un lado del largo corredor, y Speer al otro. Los gastos de mantenimiento de la prisión suben a 20.000 libras esterlinas al año. Los aliados imponen al Senado de Berlín un impuesto-contribución de 260.000.000 marcos anuales. Es una situación casi absurda. pero los aliados -especialmente por la negativa de los rusos a cualquier modificación— no consiguen trasladar los tres espectros a una prisión más pequeña y menos costosa. El párroco francés P. Nicola lleva a Spandau un montón de discos. Entre los tétricos muros los condenados escuchan absortos las sinfonías de Beethoven, los quintetos de Schubert, las óperas de Mozart y las cantatas de Bach. Von Schirach lee "La divina comedia". Speer pide papel en cantidad, escribe a lápiz sus memorias y esboza chalets y casas de una imaginaria ciudad futura. Hess recibe de su familia un libro de Scheisky que le interesa especialmente: "Las consecuencias sociales de la automación". Después se lanza a estudiar la economía social de mercado, el arte moderno, la historia de Napoleón y las teorías de Schopenhauer. No da ninguna molestia. Cada semana escribe a casa las 1.200 palabras que le permite el reglamento, y en cierto momento piensa incluso en su testamento.

Von Schirach está casi ciego. El 1 de febrero de 1965 es llevado al hospital militar inglés y operado del ojo derecho. En mayo vuelve allí y el profesor Mayer-Schwickerat le opera del ojo izquierdo.

A medianoche del 30 de septiembre de 1966 saldrá de Spandau a la edad de cincuenta y nueve años, después de haber cumplido enteramente la pena. Con él está Albert Speer (sesenta y un años), libre y con buena salud. Cuatrocientos periodistas les esperan a los dos, que cruzan en un gran Mercedes el gran portón que da a la Wilhelmstrasse. Von Schirach va al Hilton Hotel, brinda con champán francés y declara por el micrófono: "Das mit der Nazizeit ist vorbei" ("Todo lo de la época nazi ha terminado"). Podría ser rico. Siendo su madre americana, tiene derecho de herencia en la fábrica de locomotoras Norris de Filadelfia. Pero todas sus propiedades están bloqueadas. Ahora logra su primer dinero del semanario "Stern", que fleta un avión para él y le lleva a Munich para unas declaraciones exclusivas.

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Conferencia de Prensa de Baldur von Schirach, tras su liberación de Spandau

Albert Speer se retira por la noche al hotel Gehrhus en Grünewald y agradece a los alemanes, ingleses y franceses sus atenciones. Luego, de madrugada, corre al aeropuerto de Tempelhof para marchar a Hannover con el vuelo 631 de la Pan Am. "Es verdaderamente abrumador —declara— salir de la cárcel y encontrar que los hijos se han convertido ya en adultos". También él escribirá sus memorias, y con el anticipo de los editores podrá organizarse una vida modesta, pero cómoda. "Hitler fue mi destino dice a sus íntimos — y me tenía como embrujado. Todos nosotros no éramos más que lacayos y delatores, o aún peor".

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Speer tras su salida de la cárcel de Spandau

Quedaba en Spandau un solo prisionero: Rudolf Hess. El 26 de abril de 1978 cumplió ochenta y cuatro años, y recibía la visita de sus parientes, a los que antes siempre había rechazado. Margarethe, su mujer, tenía una pensión del Gobierno de Bonn, y los seis hijos ya estaban todos graduados. El mayor era ya padre de familia, se había hecho un buen nombre como arquitecto y se dedicaba a grandes trabajos de urbanística. ¿Cuándo saldría su padre? Nadie lo sabía. Su padre costaba todavía al mundo 800.000 marcos al año. Era una sombra de hombre, y en la prisión lo custodiaban 400 soldados y cuatro comandantes, además de cincuenta guardianes y cuatro médicos. Hubo que esperar casi 20 años más para vaciar Spandau. En 1986 se difundió públicamente la primera foto de Hess “oficial” desde el proceso de Nuremberg. La tragedia estaba llegando a su fin. El 17 de agosto de 1987, Hess pasaba un cable por una viga sobre él, y se ahorcaba. Esta es la versión oficial. Las malas lenguas afirman que fueron los guardias los que lo ahorcaron, para terminar de una vez con la su vida. No les faltan argumentos en los que basarse. Resulta impensable que un hombre de 94 años tuviera el suficiente vigor para pasar una soga por una viga ubicada a 3 metros del piso, luego atársela al cuello y arrojarse desde semejante altura. Suponiendo que esto fuera posible, no se entiende por qué Hess esperó medio siglo para poner fin a su vida y en todo caso resulta curioso que la demolición de Spandau estuviera sujeta a la muerte de su último prisionero. En la actualidad, en el solar donde los restos del Tercer Reich expiaron su culpa, se levanta un bonito centro comercial. Realmente apropiado.


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Mensaje por Erich Hartmann » Sab Dic 24, 2005 6:51 pm

Unas cuantas fotos de Hess;

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Con su hijo Wolf Rüdiger

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Informes de inteligencia acerca de la captura de Hess

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Paseando por el jardín de la prisión de Spandau

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En su celda de Spandau, en 1985



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Certificado de Competencia

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Certificado de identificación

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Certificado de defunción

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Registro de su muerte

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Tumba de Hess en Wunsiedel Fichtelgebirge Hills


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Mensaje por Erich Hartmann » Sab Feb 25, 2006 6:06 am

Cronología

DIARIO DE NUREMBERG

:arrow: 1945, NOVIEMBRE

14 de noviembre - Moción Krupp.

15 de noviembre - Exposición del procedimiento por parte del Presidente. Objeción de la defensa.

20 de noviembre - Lectura del pliego de cargos. Se alternan los señores Alderman, Maxwell-Fyfe, Mounier y Rudenko.

21 de noviembre - Habla el juez Jackson.

22 de noviembre - El coronel Storey procede a la presentación de documentos.

23 de noviembre - Wallis y Dodd presentan los documentos referentes a la preparación de la guerra de agresión.

26-27-28 29 de noviembre - Habla el Sr. Alderman sobre el cargo 1.

30 de noviembre - 1 de diciembre - Es interrogado por el coronel Amen el primer testigo de cargo de los Estados Unidos.

:arrow: 1945, DICIEMBRE

3-4-5 de diciembre – Alderman informa sobre la guerra de agresión: Checoslovaquia. Shawcross, sobre la segunda parte del pliego de cargos. Maxwell-Fyfe, sobre la cuestión de los tratados. El coronel Jones, sobre la agresión a Polonia.

6 de diciembre - El coronel Jones informa sobre la agresión a Polonia, Francia e Inglaterra. El Sr. Elwyn Jones, sobre la agresión a Noruega y Dinamarca.

7-8 de diciembre - Él Sr. Roberts informa sobre la agresión a Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

9 de diciembre – Phillimore informa sobre Grecia y Yugoslavia.

10 de diciembre: Alderman informa sobre la agresión a Rusia y a los Estados Unidos.

11 de diciembre – Documentos filmados ilustran el plan de agresión.

12 de diciembre - El Sr. Dodd informa sobre trabajos forzados y campos de concentración.

13 de diciembre – Después de Dodd, el comandante Walsh informa sobre la persecución a los judíos.

14 de diciembre – Después de Walsh, el capitán Harris informa sobre la germanización y expolio de los territorios ocupados.

15-18 de diciembre - Storey, sobre la organización del Partido.

19 de diciembre - El comandante Farr, sobre las SS.

20 de diciembre - Storey, sobre la Gestapo.

:arrow: 1946, ENERO

2-3 de enero – Los "Einsatzgruppen". Kaltenbrunner a través de las Organizaciones.

4 de enero - El coronel Taylor, sobre el Estado Mayor y el Alto Mando.

5 de enero - Continúa Taylor. Informe del coronel Wheeler sobre la persecución de las confesiones religiosas.

8 de enero - El Sr. Elwyn Jones habla de la "agresión como idea básica nazi". Albrecht habla de la responsabilidad individual de los acusados: Goering. Maxwell-Fyfe, sobre Von Ribbentrop.

10-11 de enero - Baldwin, sobre Frank. Coronel Jones, sobre Streicher. Teniente Meltzer, sobre Funk. El Sr. Dodd interroga a un testigo contra Rosenberg, Funk, Frick y Sauckel. Kaltenbrunner con relación a los campos de concentración.

14-15 de enero – Coronel Phillimore, sobre Doenitz. El Sr. Jones, sobre Raeder.

16 de enero - Capitán Sprecher, sobre Von Schirach. Teniente Lambert, sobre Bormann. Teniente Atherton, sobre Seyss-Inquart. Dr. Kempner, sobre Frick.

17 de enero - Habla la acusación francesa sobre los cargos 3 y 4.

18 de enero - El Sr. Faure habla de la explotación de los recursos de los países ocupados. El Sr. Herzog, sobre el trabajo obligatorio (Francia).

19 de enero - El Sr. Herzog, sobre Sauckel y su programa para el trabajo obligatorio en Francia. El Sr. Gerthoffer, sobre el saqueo de las propiedades públicas y privadas en Dinamarca, Noruega y Holanda.

21-22 de enero - El Sr. Delpech, sobre el expolio de Bélgica y Luxemburgo. El Sr. Gerthoffer, sobre el expolio de Francia. Se concluye la declaración de la acusación francesa.

23 de enero - El coronel Sprecher, sobre Fritzsche. Sir David Maxwell-Fyfe, sobre Von Neurath

24-25 de enero - Sigue la acusación francesa.

28-29-30-31 de enero - Dubost: la política de terrorismo. Muerte de rehenes. Ejecuciones en masa, Métodos de tortura en los departamentos de la policía alemana (interrogatorio de testigos). Atrocidades en los campos de concentración (interrogatorio de testigos). Delitos contra los prisioneros de guerra. Acciones de terrorismo de las SS y del ejército contra patriotas franceses.

:arrow: 1946, FEBRERO

1-2-3-4-5 de febrero – El Sr. Faure, sobre las atrocidades en los territorios occidentales; aspecto jurídico de la cuestión. Imposición de las leyes alemanas. Medidas contra Alsacia y Lorena. Deportación y colonización de Alsacia y Lorena, de Luxemburgo, de Dinamarca (interrogatorio de testigos), de Noruega, de Holanda y de Bélgica. Imposición de las leyes alemanas en Francia y anulación de la soberanía francesa.

6-7 de febrero - El Sr. Gerthoffer, sobre el saqueo de obras de arte en Europa occidental. El Sr. Mounier, sobre responsabilidades individuales de los acusados en relación con los argumentos de la acusación francesa. El coronel Jones habla sobre Hess.

8-9 de febrero - Habla la acusación rusa. Rudenko, sobre el derecho internacional, la constitución de un tribunal interaliado, el problema legal y el plan alemán de agresión.

Karev, sobre el número y contenido de los documentos presentados por la acusación rusa (pág. 4.174). El coronel Pokrovsky, sobre delitos contra la paz. Agresión a Checoslovaquia, Polonia y Yugoslavia.

11-12 de febrero - El general Zorya, sobre la agresión a Rusia (interrogatorio del testigo Paulus y del testigo Buschenhagen). Rumania y Hungría en la agresión a Rusia.

13 de febrero - El coronel Pokrovsky, sobre las violaciones de las leyes y convenciones de guerra y tratamiento de los prisioneros.

14-15-16-18 de febrero – El coronel Pokrovsky, sobre Katyn.

19 de febrero - Smirnov, sobre delitos contra la población pacifica de la URSS, Checoslovaquia, Yugoslavia y Polonia.

20 de febrero - Shenin, sobre expolio y saqueo de la propiedad.

21 de febrero - Rayinsky, sobre la destrucción y el saqueo de los tesoros culturales y científicos; destrucciones de ciudades.

22 de febrero - El general Zorya, sobre los trabajos forzados y la deportación a Alemania.

23 de febrero – Cuestiones de procedimiento.

25-26-27 de febrero - Smirnov, sobre delitos contra la humanidad perpetrados en la URSS, Polonia, Yugoslavia, Checoslovaquia y Grecia (interrogatorio de testigos). La acusación rusa ha terminado.

28 de febrero - Jackson, sobre las Organizaciones. La cuestión desde el punto de vista jurídico. Maxwell-Fyfe, sobre la culpabilidad de las Organizaciones. Relaciones con los acusados en la responsabilidad de los delitos. La acusación francesa y rusa sobre el mismo tema.

:arrow: 1946, MARZO

1-2 de marzo - Hablan los abogados en defensa de las Organizaciones. Responden Jackson, Sir David y Rudenko.

4 de marzo - El coronel Smirnov lee un informe sobre la muerte de cinco oficiales de la RAF.

5-6-7 de marzo - Los abogados de la defensa presentan los documentos y los testimonios que recabarán. Se discute sobre la oportunidad de aceptarlos.

8-11-12-13 de marzo – Son interrogados los testigos a favor de Goering: Bodenschatz, Milch, Von Brauchitsch y Kesselring.

13-14-15-16-18 de marzo – Es interrogado Goering.

19 de marzo - Un testigo a favor de Goering: el Dr. Dahlerus.

20-21-22 de marzo – Sigue Goering, que concluye.

23-25 de marzo - La defensa presenta documentos y testimonios (en favor de Streicher, Rosenberg, Seyss-Inquart y Sauckel). El abogado Seidl, en favor de Hess; presentación de documentos y testimonios (Bohle, Stroelin, A. Hess).

26 de marzo - El abogado Seidl, en favor de Hess. Presentación de la declaración escrita del hermano de Hess y del testigo Gauss. La defensa habla del Tratado de Versalles y su divergencia con los 14 puntos del presidente Wilson. El abogado Horn, en favor de Von Ribbentrop. Presentación de documentos.

27-28 de marzo - Testigos en favor de Von Ribbentrop: Von Steengracht, Blanck y Schmidl.

28-29-30 de marzo - 1-2 de abril - Es interrogado Von Ribbentrop.

:arrow: 1946, ABRIL

3-4-5-6-8 de abril - Es interrogado Keitel.

8-9-10 de abril - Interrogatorio de los testigos en favor de Keitel: Lammers, Westhof y Wielen.

11-12-13 de abril - Es interrogado Kaltenbrunner.

14-15-16-17 de abril – Testigos de Rosenberg. Otros testigos de Rosenberg.

18 de abril - Es interrogado Frank.

23-24 de abril - Testigos a favor de Frank: Bilfinger, Kurt von Burgsdorfy Buheler. Documentos de descargo.

24-25-26 de abril – Documentos y testimonios a favor de Frick: Gisevius.

26-27 de abril - Es interrogado Streicher.

:arrow: 1946, MAYO

6 de mayo - Es interrogado Funk.

9-10 de mayo - Es interrogado Doenitz.

11-13-14 de mayo – Documentos y testigos a favor de Doenitz: Wagner, Godt y Hessler.

5 de mayo - Testigos a favor de Funk: Puhl y Toms.

15 16 17-18 20 21 de mayo Es interrogado Raeder.

21-22 de mayo - Testigos de Raeder: Severing, Weiszaker, Schulte y Moentig. Presentación de documentos.

23-24-27 de mayo – Es interrogado Von Schirach. Testigos a favor: H. Lauterbacher, Hoepken y Wieshofer.

28-29 30 31 de mayo – Es interrogado Sauckel.

:arrow: 1946, JUNIO

1-3 de junio - Testigos a favor de Sauckel: Max Tim, Stothfang y Jaeger. Documentos de descargo.

3-4-5-7 de junio – Es interrogado Jodl.

7-8 de junio - Testigos a favor: general Von Brandezfeld, general Winier.

10 11 12 de junio - Es interrogado Seyss- Inquart.

12-13-14 de junio- Testigos a favor: Glaise, Horstenau, Rainer, Schmidt, Wimmer y Hirschfeid.

14 17 18 19 de junio - Es interrogado Von Papen. Testigo a
favor: H. Kroll.

19-20 21 de junio - Es interrogado Speer. Documentos.

22-24-25 de junio – Es interrogado Von Neurath.

25-26 de junio - Testigos a favor: Koepke, Diehholf y Voelkers.

26-27-28 de junio – Es interrogado Fritzsche. Testigo a favor: Moritz von Schinneister.

29 de junio - El abogado de Bormann presenta documentos.

:arrow: 1946, JULIO

1-2-3 de julio - Son interrogados testigos sobre la matanza de Katyn. Los abogados presentan documentos para completar sus casos. El abogado de Bormann interroga a un
testigo: Kempka.

4 de julio - El problema de la legalidad visto por la defensa. Habla el doctor Jalvreis. El pliego de cargos, a examen de la defensa. Habla el doctor Stahmer.

5 de julio - Discurso de Goeríng.

5-8 de julio - Discurso de Von Ribbentrop.

8-9 de julio - Discurso de Keitel.

9 de julio - Discurso de Kaltenbrunner.

9-10 de julio - Discurso de Rosenberg.

11 de julio - Discurso de Frank. Discurso de Frick.

12 de julio - Discurso de Streicher.

12-15 de julio - Discurso de Funk.

15 de julio - Discurso de Schacht.

15-16 de julio - Discurso de Doenitz.

15-16-17 de julio - Discurso de Raeder.

17-18 de julio - Discurso de Von Schirach.

18 de julio - Discurso de Sauckel.

18-19 de julio - Discurso de Jodl.

19-22 de julio - Discurso de Seyss-Inquart.

22 de julio - Discurso en nombre de Bormann.

22-23 de julio - Discurso de Von Papen.

23 de julio - Discurso de Speer.

23-24 de julio - Discurso de Von Neurath.

24-25 de julio - Discurso de Fritzsche.

25 de julio - Discurso de Hess.

26 de julio - Conclusiones de Jackson (EE. UU.). Conclusiones de Shawcross (Inglaterra).

29 de julio - Conclusiones de Champetier des Ribes (Francia). Conclusiones de Rudenko (URSS).

30-31 de julio - Son presentados documentos a favor de las Organizaciones.

:arrow: 1946, AGOSTO

Del 1 al 19 de agosto - Testigos a favor de las Organizaciones.
Documentos.

20 de agosto - Es interrogado de nuevo Goering.

21-22 de agosto – Declaraciones juradas y documentos a favor de las Organizaciones.

22 de agosto - Discurso en nombre de los jefes políticos.

23 de agosto - Discurso de descargo de la Gestapo.

26 de agosto - Discurso de descargo de las SS. Discurso de descargo del SD.

27 de agosto - Discurso de descargo del Estado Mayor. Discurso de descargo del Alto Mando.

28 de agosto - Discurso de descargo de las SA.

29-30 de agosto – Conclusiones contra las Organizaciones. Hablan Maxwell-Fyfe (Inglaterra), coronel T. Taylor (EE. UU.), Champetier des Ribes (Francia) y Rudenko (URSS).

31 de agosto – Declaraciones finales de los acusados.

:arrow: 1946, SEPTIEMBRE-OCTUBRE

30 de septiembre - 1 de octubre - Lectura de la sentencia.

Noche del 15 de octubre - Ejecuciones.


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Mensaje por Calígula » Dom Abr 02, 2006 8:21 am

Karl Doenitz, de cincuenta y cuatro años, para la historia será el efímero jefe de estado que fue designado por Hitler para recoger su sucesión, pero que en tal situación tendrá la tristeza y el amargo valor de reconocer la derrota de su país y poner término a las hostilidades mediante la capitulación
Su nueva responsabilidad lo condeno, uno no puede esperar que los aliados dejaran libre sin cargos al nombrado Fuhrer del III Reich, sucesor de Adolf Hitler.
Quiza por esto Speer, rechazo la proposicion de Hitler de combertirse en el nuevo Fuhrer, tras su muerte. Ademas, sabia que era algo mas en el saco para hecharle a la cara en los procesos posteriores de postguerra.
"Se me reprocha haber hecho hundir barcos sin aviso previo", dirá todavía Doenitz en el transcurso de su defensa (había declarado sonriendo, después de la primera lectura del pliego de cargos: "Nada de esto tiene que ver conmigo. Es humor yanqui"), "pero el comandante en jefe de la flota americana del Pacífico, almirante Chester Nimitz, ¿ no ordenó acaso que también sus submarinos atacaran sin aviso previo a los barcos japoneses después de Pearl Harbor?"...
En los dialectos del interrogatorio aqui mostrado sobre Donitz, se hace notar la falta del acarreado a Nimitz. Gracias a la defensa del Almirante aleman, se consiguio una declaracion bajo juramento de Nimitz reconociendo como jefe naval del teatro de operaciones del pacifico, la guerra submarina sin restricciones, asi como el abandono de naufragos

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Mensaje por Hiroo Onoda » Lun May 22, 2006 10:53 pm

Mi pequeña aportacion con la portada de Time dedicada al juicio de Nuremberg, el 10 de Diciembre de 1945.

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Un saludo

Hiroo

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Mensaje por Calígula » Mar Jun 06, 2006 8:37 am

Como curiosidad de Nuremberg, decir que Eva Braun tambien fue juzgada a titulo postumo en este proceso. El jurado por unanimidad la declaro como inocente de todos los crimenes.
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Mensaje por nibelugen » Mié Jul 12, 2006 1:42 am

Aunque me registré hace algún tiempo, pues me apasiona el tema; es la primera intervención.
Aquí os dejo un link donde se pueden ver escenas de los acusados declarando su inocencia: http://www.ushmm.org/wlc/sp/
Poco a poco iré interviniendo más en los diversos foros.
Un saludo a todos.

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UNA DUDA

Mensaje por geraceronte » Jue Mar 29, 2007 4:27 am

¿Se puede ser juez y parte a la vez?


Creo que los jueces debieron de haber sido de naciones neutrales, que no hayan participado en acciones belicas; sino o de lo contrario se incurre en una falsa justicia, ( OJO NO ESTOY JUSTIFICANDO A LA ALEMANIA NAZI OK?), por que son un poco delicaditos aqui, pero tanto estadisticamente, y psicologicamente, los jueces, jurados o magistrados estaban influenciados por los acontecimientos en contra de sus naciones.

Y cualquier persona que sepa algo de esto sabe que NUNCA podra ejercer opinion Totalmente Neutral.

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Mensaje por Blue_Max » Lun Abr 23, 2007 8:03 pm

Estimados compañeros,

En primer lugar quisiera dirigir mis palabras a Erich Hartmann por el magnífico trabajo tan escrupulosamente elaborado en estas ocho páginas. Te felicito por tu labor y paciencia en ello, pues en raras ocasiones, como ésta, es capaz un lector de pasar varias horas delante de la pantalla de su “pc” leyendo y releyendo sin cansarse, tomando notas y apuntes de gran utilidad. Sinceramente consideraba un “ultraje” a tan delicado trabajo, publicar algo a continuación pero, a la vista del último comentario, del forista Geraceronte, anudado al hecho que, hace unos días encontré por el foro una pregunta de un compañero relativa a la legitimidad o no de los “Juicios de Nuremberg” (que por cierto, soy incapaz de encontrar ahora) y lo que a continuación vengo a decir, creo que, con tu permiso, estimado Erich Hartmann, puedo hacer un comentario que es el siguiente.

En el último número, correspondiente al mes mayo de 2.007, de la revista HISTORIA Y VIDA (núm. 413) aparece publicado un dossier denominado “La caída del Tercer Reich. De la Batalla de Berlín al Juicio de Nuremberg”. En éste me ha llamado particularmente la atención un artículo del periodista Javier Moncayo, titulado “Nuremberg. El ajuste de Cuentas”. La lectura del mismo deja entrever que pese a que estos juicios constituyeron el pilar fundamental para la creación de un nuevo y vigente Derecho Internacional no dejaron de suscitar entonces y ahora una seria y sana polémica sobre la legitimidad de origen de los Tribunales que juzgaron a la cúpula del III Reich, y sin duda alguna el enfrentamiento entre dos concepciones jurídicas diferentes. Así el propio autor al enfrentarse al tema viene a decir “… voces críticas tanto aliadas como alemanas, señalaron las contradicciones jurídicas y morales del proceso. Cuestionaban sobre todo la naturaleza, la composición y la legitimidad del Tribunal Militar Internacional, así como la legalidad de los cargos imputados” (1)

Al detenernos en el estudio, por somero que sea, de la Segunda Guerra Mundial, creo que todos, o casi todos, nos hemos hecho la misma pregunta. Sobre la base de la certeza y la imposible negación de los crímenes y atrocidades que se cometieron en Europa y la entonces Unión Soviética por una parte importante de aquéllos que servían al III Reich, sobrevuela aún la duda de la, llamémosle “capacidad” de los Aliados para juzgar a los vencidos, y la justicia o rectitud de las Sentencias dictadas. Todos hemos oído hablar de la “falta de jurisdicción” que excepcionaron muchos de los jerarcas nazis frente a las acusaciones del Tribunal, entendiendo que no era competente para juzgarlos. Algunos de los directamente afectados por ellas profundizan más en el detalle anteriormente citado, como el propio K. Dönitz en sus memorias: “Diez años y veinte días”. Ed. La Esfera de los Libros. 2.005, páginas 60 y ss.
Muchos “revisionistas” han utilizado los Juicios y Sentencias de Nürmberg para acusar a aquéllos que las dictaron, igualmente de criminales, usando para ello argumentos de lo más variopinto; a modo de ejemplo cito el comentario del forista Genaceronte. Las democracias occidentales, ni siquiera han tenido la necesidad de defenderse de tales acusaciones, en la mayoría de los casos por cuanto que las mismas eran insostenibles desde su origen, y sobre todo, porque por encima de todo, dichos Tribunales y las Sentencias que dictaron sirvieron, como ya he apuntado anteriormente, a la creación de un nuevo Orden y Derecho Internacional basado no sólo en la proscripción del uso de la Guerra para la resolución de controversias internacionales, sino en el establecimiento de un “Orden Penal” internacional con el que poder castigar en el futuro a los responsables de atrocidades como las vividas durante los seis años que duró la contienda.

Pero, pese a todo ello, la polémica sigue viva. Muchos son los artículos y obras que aún siguen tratando de analizar la cuestión. Cuestión que, del modo más simple posible no es otra que: “¿qué derecho tenían las potencias aliadas a juzgar y castigar, incluso con la pena capital, a los miembros de los Estados vencidos?”. Y digo que sigue viva porque no es otra cosa que la traducción real de una vieja polémica filosófica surgida en el campo del Derecho. El iusnaturalismo frente al positivismo. Para describir ambas posturas de un modo simple diré que mientras el iusnaturalismo sostiene la necesaria conexión intrínseca entre derecho y moral, el positivismo la niega sobre la vieja máxima de “ la ley es la ley”.

Ambas posturas filosóficas (el positivismo y el iusnaturalismo) se enfrentan en el punto de conexión entre el derecho y la moral.

Así que, tras leer el artículo referido, tiré de un viejo libro que siempre ha de recomendarse los alumnos desde el primer curso. Una obra clásica, de fácil lectura, que siempre, por mucho que pase el tiempo, ha de tenerse a mano y a la que ya he hecho referencia en algún otro “Tópic”: INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS DEL DERECHO, Carlos Santiago Nino. Editorial Ariel Derecho. 1983. El autor, al tratar de aclarar las diferentes posturas que pueden adoptarse en relación a la conexión derecho – moral , por las dos corrientes filosóficas propone una dramatización idealizada de una sentencia judicial, inspirada en los procesos de Nürmberg. y ello porque “…estos procesos ofrecieron la particularidad de reavivar el debate entre el positivismo y el iusnaturalismo y de llamar la atención sobre el hecho de que la posición que se adoptara en ese debate podría tener consecuencias prácticas muy significativas” (2)
Así las cosas, consideré la utilidad que podría tener para todos nosotros la lectura de lo que a continuación transcribo de la obra citada. Como bien dice el autor, y sobre la base de lo antes expuesto, no se trata más que de una mera reconstrucción ficticia de una sentencia judicial que podría haber sido citada en uno de esos procesos “…no se pretende respetar la verdad histórica sobre los argumentos realmente aducidos por los jueces (…) y cualquier parecido con la realidad, será una coincidencia”. Pese a todo ello la lectura de esta “recreación” no tiene desperdicio.

Para evitar que resulte difícil su lectura evitaré el uso de la letra cursiva, propia de las citas, y me limitaré a dejar la totalidad del texto, "entrecomillado”, con la cita de las páginas y la obra (de nuevo) para aquéllos que quisieran acudir a la fuente, y por encima de todo por el respeto que personalmente me merece el autor.

(...) Continúa.


_______________________________________
(1) Revista “HISTORIA Y VIDA” . Núm. 413. Mayo 2.007, pág 56
(2) Carlos S. Nino, Ibid. Pág 18
"Si vas a Esparta caminante, diles que cumpliendo la Ley, hemos caído"

"Austria es sin duda el pueblo más inteligente de toda Europa; nos hizo creer que Mozart era austríaco y Hitler alemán "(En algún sitio escuché esto)

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