Hitler y la iglesia

La vida cotidiana en la Alemania del Reich

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Hitler y la iglesia

Mensaje por José Luis » Dom Oct 04, 2009 8:36 am

¡Hola a todos!

Estimado Widerstand,

En primer lugar, como puedes comprender, es un poco absurdo debatir sobre el contenido de un libro que no se ha leído. En este caso, si tú no has leído el libro de Cornwell, parece injustificado que lo critiques o lo elogies.

En segundo lugar, hay base más que suficiente para cuestionar el liderazgo de Pío XII durante la IIGM y después, especialmente con respecto a sus respuestas o silencios acerca de los crímenes de genocidio nazis durante la guerra y su actitud ante el antisemitismo durante la posguerra. Hay historiadores, algunos reputados, que han sacado conclusiones, en sus obras de investigación publicadas, críticas hacia Pío XII; otros han llegado a conclusiones postivas; y luego están los partisanos de uno y otro lado con conclusiones radicales. El libro de Cornwell no es la obra de un partisano. En mi opinión personal, es un libro escrito a medio camino entre el periodismo de investigación y la historia académica, donde el autor hace uso anotado de fuentes primarias* y secundarias. A mí personalmente me hubiera gustado una información más amplia en las anotaciones. Sin que sea necesariamente una crítica, quiero ilustrar esta observación comparando el libro de Cornwell con el de Phayer**. Cornwell ha escrito en su libro 384 páginas desde el prólogo hasta el último capítulo (Sources, the “Silence” Debate, and Sainthood), dedicando otras 25 páginas más al capítulo de notas. Phayer escribió 233 páginas desde la introducción al epílogo, dedicando otras 46 páginas al capítulo de notas.

En tercer lugar, el libro de Cornwell no obedece a una campaña contra Pío XII, según confiesa su propio autor en el prefacio. Cornwell empezó su investigación con el propósito de vindicar la figura de Pacelli: "I was convinced that if his full story were told, Pius XII’s pontificate would be vindicated", pero acabó conmocionado por los resultados de su investigación: "By the middle of 1997, nearing the end of my research, I found myself in a state I can only describe as moral shock. The material I had gathered, taking the more extensive view of Pacelli’s life, amounted not to an exoneration but to a wider indictment".

Asimismo y con todos mis respetos, creo sinceramente que está fuera de lugar tildar de "campaña" las obras de los historiadores que han mostrado, en sus conclusiones y en base a sus investigaciones académicas sobre el material de archivo disponible, una historia crítica de la figura de Pío XII en el ejercicio de su liderazgo respecto a la cuestión judía durante y después de la IIGM. Mi propia conclusión, después de leer a algunos de esos autores (principalmente Phayer y Gallagher***), sobre Pío XII es que actuó más como el dirigente político de un estado (el Vaticano) que como el líder espiritual y moral de la Iglesia Católica, y que pesaron más en él, en sus notables silencios y en su comportamiento general sobre el Holocausto, sus propios prejuicios (por no decir, su propio odio) anti-comunistas que sus obligaciones morales. Así, fue más un diplomático (cuyo pie de apoyo es siempre la fortaleza del estado que representa) que el líder de una confesión religiosa (cuyo pie de apoyo es siempre la autoridad moral que fundamenta dicha confesión religiosa). Incluso después de la guerra, Pío XII siempre estuvo más preocupado con asentar la autoridad del Vaticano en las relaciones internacionales bilaterales y en su anti-comunismo acérrimo que en solventar el problema del antisemitismo impregnado en una parte de la Iglesia Católica. La Iglesia Católica tuvo que esperar a Juan XXIII para "solventar" oficialmente ese problema del antisemitismo. Pío XII, a mi juicio, fue un paréntesis negativo entre dos auténticos líderes morales de la Iglesia Católica: Pío XI y Juan XXIII.

* AAS Acta Apostolicae Sedis
ADSS Actes et Documents du Saint Siège relatifs à la Seconde Guerre Mondiale
(Records and Documents of the Holy See Relating to the Second
World War), Vatican, 1965–1981.
CAB Cabinet Office papers in Public Record Office, Kew
CIC Codex Juris Canonici (Code of Canon Law), Rome, 1917
DBFP Documents of British Foreign Policy
DGFP Documents of German Foreign Policy
FO Foreign Office papers, in Public Record Office, Kew
Osborne Letters in the keeping of Christian Lady Hesketh
SRS Sezione per i Rapporti con gli Stati, Vatican Secretariat of State Archive
Teste Testimonies for beatification process of Pius XII, in the keeping of
the Society of Jesus at the Borgo Santo Spirito, Rome

** Michael Phayer, The Catholic Church and the Holocaust, 1930–1965 (Bloomington: Indiana University Press, 2000).

*** Charles R. Gallagher, Vatican Secret Diplomacy, Joseph P. Hurley and Pope Pius XII (New Haven & London: Yale University Press, 2008).

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Mensaje por Mannerheim » Dom Oct 04, 2009 11:15 am

Hola a todos,

yo no centraria un debate sobre la figura de Pio XII en base al libro de Cornwell, ya que es un libro que ha sido "destrozado" al someterse al escrutinio de otros estudiosos. El libro de David G. Dalin, "El mito del Papa de Hitler", es bastante esclarecedor al respecto. Como Jose Luis indica, hay otras obras detractoras de la figura del Papa infinitamente mas serias y cuyas interpretaciones se basan en el rigor academico, no en la busqueda de vender a costa de lo que sea.

Un cordial saludo.
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Mensaje por José Luis » Dom Oct 04, 2009 11:42 am

¡Hola a todos!

Me gustaría divulgar en este hilo dos cuestiones fundamentales que acomete Phayer en su libro: la primera consiste en la respuesta a la pregunta: ¿cuándo conoció exactamente el personal del Vaticano la existencia del Holocausto? La segunda compete al silencio que el Vaticano mostró sobre su conocimiento del Holocausto.

Phayer documenta los informes (conocidos) enviados al y recibidos por el Vaticano:

-En octubre de 1941 el Vaticano obtuvo informes del Chargé d'Affaires en Eslovaquia, Giussepe Burzio, sobre judíos que estaban siendo ejecutados por los alemanes.

-En marzo de 1942, Burzio informó al Secretario de Estado del Vaticano Maglione que 80.000 judíos probablemente iban a ser deportados a una muerte cierta, y en mayo informó que habían sido deportados.

-Gerhart Riegner, Congreso Judío Mundial, envió un memorando en marzo de 1942 al nuncio en Berna, monseñor Filippi Bernardini, comunicando que había información suficiente de un número de fuentes para verificar el exterminio judío (este documento se omitió en la colección oficial publicada del Vaticano, Actes et Documents).

-El 12 de mayo de 1942, el sacerdote italiano Pirro Scavizzi escribió a Pío XII informándole del asesinato masivo de judíos; algunos detalles eran inexactos.

-En el verano de 1942, el abad Ramiro Marcone escribió a Maglione diciéndole que los judíos croatas iban a ser deportados a Alemania y asesinados, y que dos millones de judíos ya habían encontrado este destino.

-El obispo Szeptyckyj de Lwow, Polonia, notificó a la Santa Sede que “el número de judíos matados en esta pequeña región ha pasado ciertamente de doscientos mil”.

-El 26 de septiembre de 1942, el Secretario de Estado Maglione recibió memorandos del embajador Kazimierz Papée (Polonia) y del enviado (de Roosevelt) Myron C. Taylor, informando sobre la liquidación del gueto de Varsovia, ejecuciones masivas en centros de matanza especiales, y deportaciones masivas de judíos de varios países europeos.

-El 3 de octubre de 1942, el embajador polaco para el Vaticano informó que por toda Polonia los judíos estaban siendo reunidos en campos para ser asesinados.

-En algún momento de mediados-finales de 1942, el informe del oficial SS Gerstein, testigo presencial, fue conocido en el Vaticano (documento omitido en Actes et Documents).

-El Chargé d'Affaires Tittman presentó un memorando el 23 de noviembre de 1942, informando sobre el exterminio masivo de judíos en Polonia mediante gas venenoso en cámaras especialmente preparadas para ese propósito y mediante fuego de ametralladoras.

-En diciembre de 1942, el ministro británico en el Vaticano, Francis d'Arcy Osborne, tuvo una audiencia con Pío XII en la que le dio al Papa el informe anglo-americano-soviético sobre la sistemática muerte por hambre y masacre de judíos.

-El arzobispo Anthony Springovics escribió a Pío XII el 12 de diciembre de 1942, que la mayoría de los judíos de Riga, Latvia, habían sido asesinados.

-En enero de 1943, Pío XII recibió una carta de Wladislas Raczkiewicz, presidente del gobierno polaco en el exilio, detallando los horrores nazis en Polonia.

-El 6 de marzo de 1943, el obispo Preysing escribió a Pío XII contándole sobre la redada de judíos en Berlín que había tenido lugar desde el 27 de febrero al 1 de marzo. Preysing indicaba que su deportación probablemente significaba su muerte. De hecho, esos judíos fueron enviados directamente desde sus lugares de trabajo en Berlín a Auschwitz y gaseados inmediatamente, sin siquiera ser registrados.

-Nada más recibir Pío XII ese llamamiento de Preysing para intervenir con respecto a los judíos de Berlín, el activista católico húngaro Margit Slachta le solicitó en una audiencia personal su intervención para salvar a los judíos eslovacos.

-El 16 de julio de 1943, el padre Marie-Benoit Peteul de Marsella tuvo una audiencia con el Papa para rogarle por su ayuda para rescatar a los judíos en la parte de Francia ocupada por italianos.

-En octubre de 1943, la Santa Sede fue ella misma testigo de la redada de judíos de Roma.

-De abril a julio de 1944, el nuncio en Hungría, Angelo Rotta, notificó a la Santa Sede la deportación de judíos a Auschwitz.

A finales de 1943 ya era del todo imposible para el Vaticano negar que Alemania estaba perpetrando un genocidio. Ya en la primavera de ese año, el mismo Maglione escribió que de los 4,5 millones (su cifra) de judíos polacos que vivían en Polonia antes de la guerra, sólo quedaban 100.000:

After months and months of transports of thousands and thousands of persons about whom nothing more is known, this can be explained in no other way than death. . . . Special death camps near Lublin and near Brest Litovsk. It is told that they are locked up several hundred at a time in chambers where they are finished off with gas. (Phayer, 50).

Ante toda esta información el Vaticano guardó secreto. El Secretario de Estado Maglione no compartió “su terrible conocimiento acerca del asesinato de judíos” con nadie fuera del Vaticano. El Vaticano no comunicó esos conocimientos al mundo. Así que se puede hablar con todo rigor de una política de ocultación del genocidio por parte del Vaticano, que siguió recibiendo informes del Holocausto desde mediados de 1943 a finales de 1944. Todos esos informes los mantuvo para sí mismo.

Phayer escribe sobre un obispo alemán en 1941 que se quejaba de que los obispos del país no habían oído nada de Roma, nada del nuncio Orsenigo (nuncio en Alemania nombrado especialmente por Pío XII. Orsenigo era pro-nazi y anti-semita), y poca cosa entre unos y otros.

Las cartas de Pío XII a sus prelados individuales durante la guerra superaron el ciento. Solo al obispo Presysing ya le escribió 18 cartas, 11 al cardenal Bertram, y 9 al cardenal Faulhaber. Pero Pío XII jamás les contó las noticias que el Vaticano había conocido en 1942 y confirmado en 1943, es decir, que Alemania había construido centros de exterminio en la Polonia ocupada, donde se estaba asesinando a millones. Por el contrario, Pío XII se compadecía con los obispos alemanes por el bombardeo de sus iglesias y ciudades. Pero jamás dijo una palabra sobre los judíos.

Pío XII despachó al obispo Preysing, el obispo católico que más le presionó para que hablara sobre el Holocausto, diciendo que la culpa la tenía Estados Unidos, escabulléndose así de lo que Preysing creía que era su propia responsabilidad.

En noviembre de 1943, el cardenal Bertram escribió a Maglione para solicitar la ayuda del Vaticano para que se pudieran conceder los últimos sacramentos a los que estaban siendo condenados a muerte y sumariamente ejecutados en la Polonia ocupada. En vez de responder a Bertram que sería imposible conseguir permiso para dar los últimos sacramentos a las víctimas porque los alemanes las estaban asesinando por decenas y cientos de miles, Maglione le aseguró que el Vaticano estaba haciendo todo lo posible para conseguir el permiso para dar los últimos sacramentos. “Había una clara intención aquí de ocultar los hechos sobre el genocidio” (Phayer, 52).

Tampoco compartió la Santa Sede su información sobre el Holocausto con los movimientos de resistencia católicos que estaban intentando salvar a los judíos. Dice Phayer que el historiador Gerhard Weinberg cree que si Pío XII hubiera hablado sobre el asesinato de los judíos, muchos católicos más habrían tenido el valor de ocultar a los judíos.

Estas dos cuestiones, por tanto, están objetivamente cristalinas: es indudable el conocimiento del Holocausto por parte del Vaticano ya en 1942, y es innegable que jamás hizo públicos sus conocimientos (fuera del Vaticano) y que Pío XII jamás denunció públicamente el Holocausto ni mencionó pública y explícitamente a sus víctimas, los judíos.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensaje por Mannerheim » Dom Oct 04, 2009 11:31 pm

Hola a todos,

estimado Jose Luis, me ha llamado la atencion especialmente, de los casos que has mencionado, el de los judios eslovacos, ya que se habla de el en el libro del "The myth of Hitler's Pope: how Pope Pius XII rescued Jews from the Nazis" que ya he citado.
José Luis escribió:
-En marzo de 1942, Burzio informó al Secretario de Estado del Vaticano Maglione que 80.000 judíos probablemente iban a ser deportados a una muerte cierta, y en mayo informó que habían sido deportados.

-Nada más recibir Pío XII ese llamamiento de Preysing para intervenir con respecto a los judíos de Berlín, el activista católico húngaro Margit Slachta le solicitó en una audiencia personal su intervención para salvar a los judíos eslovacos.
El mio no lo tengo en casa, pero me ha dado tiempo de acercarme a la libreria y traducir los fragmentos que se refieren a este caso(paginas 97 a la 99) y dejan clara la intervencion de Pio XII para detener estas deportaciones expresando claramente en Marzo de 1942 que equivalen a una condena de muerte a manos de los alemanes.

A través de persistentes protestas diplomáticas, Pio XII y otros responsables de la iglesia fueron capaces de rescatar a decenas de miles de judíos eslovacos de la deportación y eventual exterminio en campos nazis. Cuando se supo en Marzo de 1942 que 80.000 judíos iban a ser desalojados por la fuerza de sus hogares en Eslovaquia, la respuesta del Vaticano fue instantánea. El Secretario de Estado del Vaticano(Luigi Maglione) presento inmediatamente una protesta ante el gobierno eslovaco. Actuando en nombre del Papa Pío XII, protestas oficiales llegaron también de otros representantes papales en Bratislava y del nuncio papal en Hungría. El representante oficial del Vaticano en Eslovaquia protesto el 9 de Mazo indicando que: "la deportación de 80.000 personas a Polonia, a la misericordia de los alemanes, es equivalente a condenarlos a una muerte segura". El 21 de Marzo de 1942, una carta pastoral fue leída por orden episcopal en todas las iglesias eslovacas. Esta carta, inspirada por el Vaticano, hablo del "lamentable destino de miles de inocentes ciudadanos, sin ninguna culpa, como resultado de su ascendencia o nacionalidad".

Cuando una segunda ronda de deportaciones fue programada en 1943, el Vaticano de nuevo denuncio la propuesta. El 7 de Abril de 1943, el propio Pío XII escribió una carta con duras palabras de protesta al gobierno eslovaco deplorando las deportaciones.


A continuación vienen fragmentos de la carta que me ahorro traducir....

Más tarde, cuando pareció que todavía más deportaciones se iban a llevar a cabo, el Papa ordeno al representante del Vaticano en Eslovaquia que hablara directamente con el Presidente Tiso(que era un cura católico) en nombre del Pontífice. LAs instrucciones del representante papal eran mostrar claramente "que la Santa Sede implora desesperadamente al gobierno eslovaco.... que asuma una actitud acorde con los principios católicos y los sentimientos de la gente de Eslovaquia". El Presidente Tiso relajo la presión sobre los judíos eslovacos y redujo el plan de deportaciones después de la intervención papal.

Las 6 protestas oficiales del Papa Pío XII y las numerosas intercesiones orales por los judíos eslovacos en su nombre fueron factores determinantes para detener las deportaciones nazis de los judíos eslovacos. Las solicitudes insistentes de Pío XII fueron escuchadas. Aunque 70.000 judíos habían sido deportados de la pro-nazi republica eslovaca, el nuncio papal en Bratislava consiguió una promesa del régimen de que las deportaciones ya no seguirían. El estudioso judío francés Leon Poliakov ha concluido,"el final de las deportaciones en verano de 1942-y la supervivencia de alrededor del 25% de los judíos eslovacos- debe atribuirse a la presión ejercida por el Vaticano sobre Monseñor Tiso, el jefe del estado títere eslovaco." El Papa Pío XII jugo un papel directo en la salvación de las vidas de aproximadamente 20.000 judíos eslovacos.


Para mi esta bastante claro que en el Vaticano fueron de los primeros en enterarse de las atrocidades nazis. Tambien que fueron los primeros en denunciarlas, en la pagina 74 se lee:

El 19 de enero de 1940, siguiendo instrucciones del Papa, Radio Vaticano y el periódico vaticano L'Ossevatore Romano revelaron al mundo las "terroríficas crueldades e incivilizada tiranía" a que los nazis estaban sometiendo a los judíos y católicos polacos. La siguiente semana, el Jewish Advocate de Boston publicaba la emisión de Radio Vaticano, alabando "su denuncia sin paliativos de las atrocidades cometidas por los nazis en la Polonia ocupada, expresando que violaban la conciencia moral de la humanidad". El New York Times decía en una editorial: "Ahora el Vaticano ha hablado, con autoridad que no puede ser cuestionada, y ha confirmado los peores presentimientos de terror que vienen de la oscuridad polaca". En Inglaterra, el Manchester Guardian alababa a Radio Vaticano como "el mas poderoso abogado de la torturada Polonia".

Posteriormente se cuenta la famosa entrevista del Papa con Ribbentrop de MArzo de 1940 cuando este fue a pedirle cuentas por su apoyo a los Aliados. Bueno, en este libro tambien vienen documentos relativos a las persecuciones en Francia y otros lugares de Europa que demuestran los esfuerzos del Papa y del VAticano por salvar a los judios mencionando claramente los palabras muerte y exterminio en las misivas a los gobiernos afectados.

Supongo que como Jose Luis defendia en el debate que mantuvimos en el otro hilo relacionado con el tema de Pio XII, se podia esperar mas del lider moral de una religion, pero de ahi a mencionar que no se hizo nada desde el Vaticano como parece que se defiende en el libro de Phayer..... pues parece que no es cierto.

Un cordial saludo.
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Mensaje por fermat » Lun Oct 05, 2009 1:58 am

Widerstand escribió:
fermat escribió:Lo que no es lógico es que cada vez que se critica la actuación de Pio XII frente al nazismo, se hable de campaña, de que se quiere lesionar la imagen del Papa, o de la Iglesia, etc. Parece como si ambos fueran inatacables y estuvieran más allá de toda crítica o duda. Mejor harían aquellos que defienden su actuación proporcionando pruebas que avalen lo que dicen, o explicaciones creibles para sus actos, sus omisiones y su conducta.
¿Llegas a esa conclusión por los mensajes aquí expuestos? Es tu punto de vista, el cual no comparto. ¿Quieres decir que no ha habido una campaña contra Pío XII referente a su papel durante la Segunda Guerra Mundial?
No. Llego a esa conclusión después de haber leido bastante sobre el asunto; y no solo libros que defienden una postura concreta (por ejemplo en contra de Pio XII), sino también otros que defienden lo contrario.
Widerstand escribió:A todas luces se puede ver que la portada del libro se basa en una foto sacada de contexto y, a mi entender, me da una primera impresión sobre la credibilidad de lo que en el libro se expone. Naturalmente nunca he llegado a leerlo. Prefiero gastar mi tiempo en textos menos tendenciosos y sensacionalistas.

Lo que antes era una clara prueba de "la campaña contra Pio XII" ahora resulta que solo una foto sacada de contexto...
Por otro lado, sin entrar a valorar el libro de Cornwell, ¿como puedes calificarlo de ningún modo sin haberlo leido? No es una buena postura leer tan solo aquello que puede confirmar tus propios puntos de vista.
Widerstand escribió:Un libro sensacionalista que, después de leer el hilo que ha indicado José Luis, veo que finalmente su propio autor tuvo que recular en sus acusaciones:


A la vista de la que le cayó el propio Cornwell se retractó de buena parte de sus opiniones 5 años después de publicar su libro:

Ahora diría, a la luz del debate y las evidencias suscitadas por el "Papa de Hitler", que Pio XII tenia tan poco margen de maniobra que es imposible juzgar los motivos de su silencio durante la guerra, mientras Roma estaba bajo el talón de Mussolini y mas tarde ocupada por Alemania
Lo primero te pediría que citases la fuente de esta afirmación, ya que en el hilo mencionado no se encuentra. En segundo lugar, la frase que citas habla tan solo de la imposibilidad de "juzgar los motivos de su silencio durante la guerra". Es decir que el autor se reafirma en que Pio XII calló, y no protestó ni mantuvo una postura clara y firme frente al nazismo. Lo que queda por dilucidar es si tuvo motivos fundados para dicho silencio, o si realmente no podía hacer nada ante los acontecimientos. ¿Tu que crees?
Widerstand escribió:Para finalizar, recalcar la conclusión a la que llega Ion Mihai Pacepa, un antiguo agente rumano de la KGB, sobre la campaña de desprestigio que llevó a cabo el KGB sobre la figura de Pío XII:


«Hoy en día mucha gente que nunca vio “El vicario” está sinceramente convencida de que Pío XII fue un hombre frío y despiadado que odiaba a los judíos y que ayudó a Hitler a eliminarlos. Como solía decirme Yury Andropov , las personas están más dispuestas a creer en la maldad que en la santidad».
No creo que nadie piense que Pio XII "fue un hombre frío y despiadado que odiaba a los judíos y que ayudó a Hitler a eliminarlos". Pio XII no fue culpable por lo que hizo, sino más bien por lo que no hizo. La Iglesia Católica reconoce los pecados tanto por acción como por omisión; y de estos últimos es de los que se acusa a Pio XII, no de los primeros.

Por otro lado decir que coincido plenamente con los dos recientes mensajes de José Luis y su análisis sobre la actuación y los motivos del proceder de Pio XII.
Tan solo quisiera añadir un par de cosas:

En junio de 1942, el diplomático norteamericano Tittmann le pidio al Secretario de Estado del Vaticano que condenasen las represalias nazis por el asesinato de Heydrich. El Vaticano se negó aduciendo que "eso solo empeoraría las cosas".
En octubre de 1942 se recibieron el Vaticano informes del testigo ocular Jan Karski que había viviodo en el gueto de Varsovia y en el campo de Belzec.
También en octubre de 1942 se recibieron informes en el Vaticano de las deportaciones de judíos franceses a Auschwitz.

Y por último que decir de la "Encíclica Oculta"...

Creo que los datos son más que suficientes. En mi opinión Pio XII puso en una balanza su deber frente a la gente inocente perseguida; y su deber frente al futuro de la Iglesia Católica como institución, y éste último pesó mucho más.
Nunca se hace el mal tan plena y alegremente como cuando se hace por motivos de conciencia (B. Pascal)

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Mensaje por Mannerheim » Lun Oct 05, 2009 8:54 am

fermat escribió:
Widerstand escribió:Un libro sensacionalista que, después de leer el hilo que ha indicado José Luis, veo que finalmente su propio autor tuvo que recular en sus acusaciones:


A la vista de la que le cayó el propio Cornwell se retractó de buena parte de sus opiniones 5 años después de publicar su libro:

Ahora diría, a la luz del debate y las evidencias suscitadas por el "Papa de Hitler", que Pio XII tenia tan poco margen de maniobra que es imposible juzgar los motivos de su silencio durante la guerra, mientras Roma estaba bajo el talón de Mussolini y mas tarde ocupada por Alemania
Lo primero te pediría que citases la fuente de esta afirmación, ya que en el hilo mencionado no se encuentra. En segundo lugar, la frase que citas habla tan solo de la imposibilidad de "juzgar los motivos de su silencio durante la guerra". Es decir que el autor se reafirma en que Pio XII calló, y no protestó ni mantuvo una postura clara y firme frente al nazismo. Lo que queda por dilucidar es si tuvo motivos fundados para dicho silencio, o si realmente no podía hacer nada ante los acontecimientos. ¿Tu que crees?
The Economist, December 9, 2004, p. 82-83
http://www.economist.com/books/displays ... E1_PQSTTPS
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Mensaje por José Luis » Lun Oct 05, 2009 10:23 am

¡Hola a todos!
Mannerheim escribió: estimado Jose Luis, me ha llamado la atencion especialmente, de los casos que has mencionado, el de los judios eslovacos, ya que se habla de el en el libro del "The myth of Hitler's Pope: how Pope Pius XII rescued Jews from the Nazis" que ya he citado.
José Luis escribió:
-En marzo de 1942, Burzio informó al Secretario de Estado del Vaticano Maglione que 80.000 judíos probablemente iban a ser deportados a una muerte cierta, y en mayo informó que habían sido deportados.

-Nada más recibir Pío XII ese llamamiento de Preysing para intervenir con respecto a los judíos de Berlín, el activista católico húngaro Margit Slachta le solicitó en una audiencia personal su intervención para salvar a los judíos eslovacos.
El mio no lo tengo en casa, pero me ha dado tiempo de acercarme a la libreria y traducir los fragmentos que se refieren a este caso(paginas 97 a la 99) y dejan clara la intervencion de Pio XII para detener estas deportaciones expresando claramente en Marzo de 1942 que equivalen a una condena de muerte a manos de los alemanes.
Estimado Mannerheim,

Si te fijas un poco en mi intervención verás que trato dos cuestiones. La primera intenta demostrar que ya en 1942 el Papa tenía conocimiento del Holocausto, y para ello se enumeran los informes conocidos que sobre ese crimen recibió el Vaticano. No trata para nada de si el Papa dio respuesta positiva o no a las peticiones de intervención.
Mannerheim escribió: Para mi esta bastante claro que en el Vaticano fueron de los primeros en enterarse de las atrocidades nazis. Tambien que fueron los primeros en denunciarlas, en la pagina 74 se lee:

El 19 de enero de 1940, siguiendo instrucciones del Papa, Radio Vaticano y el periódico vaticano L'Ossevatore Romano revelaron al mundo las "terroríficas crueldades e incivilizada tiranía" a que los nazis estaban sometiendo a los judíos y católicos polacos. La siguiente semana, el Jewish Advocate de Boston publicaba la emisión de Radio Vaticano, alabando "su denuncia sin paliativos de las atrocidades cometidas por los nazis en la Polonia ocupada, expresando que violaban la conciencia moral de la humanidad". El New York Times decía en una editorial: "Ahora el Vaticano ha hablado, con autoridad que no puede ser cuestionada, y ha confirmado los peores presentimientos de terror que vienen de la oscuridad polaca". En Inglaterra, el Manchester Guardian alababa a Radio Vaticano como "el mas poderoso abogado de la torturada Polonia".

Posteriormente se cuenta la famosa entrevista del Papa con Ribbentrop de MArzo de 1940 cuando este fue a pedirle cuentas por su apoyo a los Aliados. Bueno, en este libro tambien vienen documentos relativos a las persecuciones en Francia y otros lugares de Europa que demuestran los esfuerzos del Papa y del VAticano por salvar a los judios mencionando claramente los palabras muerte y exterminio en las misivas a los gobiernos afectados.
Estimado Mannerheim,

Como quedó claro, las dos cuestiones que he tratado anteriormente hacían referencia a la época exacta del conocimiento del Holocausto por parte del Vaticano y a su silencio (fuera del Vaticano) sobre la información al respecto recibida. Como tú sabes o debieras saber, el proceso de toma de decisiones para la "Solución Final" no tuvo lugar hasta julio-diciembre de 1941 (las dataciones varían entre esos meses según las tesis de los diferentes historiadores. Ese es el periodo de tiempo que cuenta con más consenso entre la mayoría de historiadores especializados en el tema), y la puesta en práctica de la "Solución Final" comenzó a finales de 1941. Quiere esto decir que con anterioridad a esas fechas no se puede hablar con propiedad de Holocausto, es decir, del asesinato planificado, masivo y sistemático, de los judíos de Europa (si bien desde el comienzo de la Operación Barbarroja ya se comenzó un exterminio asistemático de judíos habitantes de las URSS, que fue creciendo progresivamente en su escala, en el género y edad de las víctimas y en su sistema).

Los judíos polacos venían a representar, antes de la guerra, sobre un 10% de la población total de Polonia, es decir, unos tres millones y pico de personas. Durante la campaña de Polonia y después, los alemanes (las unidades con esas tareas asignadas) no se dedicaron únicamente a asesinar polacos judíos, sino también a polacos católicos, a la intelectualidad y élite política, a la nobleza y al clero. Y no es cuestión de contar, pero los polacos judíos asesinados durante esa época -es decir, antes de la puesta en práctica de la "Solución Final"- fueron una cantidad notablemente menor que la de polacos no-judíos. Fíjate, hasta 1942 hubo más polacos gentiles en Auschwitz que judíos. De los aproximadamente 6 millones de ciudadanos polacos que murieron durante la guerra, unos 3 millones fueron polacos gentiles que murieron durante la ocupación de Polonia; y de estos 3 millones de gentiles, unos 600.000 murieron combatiendo contra la Wehrmacht. Del resto -unos 2.400.000-, la mayor parte -es imposible decir exactamente cuántos- murió entre 1939 y 1941 (datos de Phayer, 22). Es necesario dejar este hecho bien sentado antes de proseguir con el tema que estamos tratando.

Pío XII se enteró de que los alemanes sólo permitieron de 70 a 80 sacerdotes para los 3,5 millones de polacos en la Warthegau, polacos a los que sólo les estaba permitido acudir a misa el domingo entre las 09.00 y 10.00 a.m. En Danzig, Greiser suprimió la religión totalmente.

Junto con políticos, médicos, abogados y profesores, los alemanes también seleccionaron a los sacerdotes para su exterminio. Según informó la policía de seguridad alemana: "En Wroclaw murió el 49% del clero". Unos 2.600 (el 20%) sacerdotes polacos murieron a manos de los nazis, y un número mucho mayor fue encarcelado. Cinco de los seis obispos de la provincia de Warthegau fueron encarcelados, y 500 de sus sacerdotes estaban en campos de concentración en 1941.

Esta situación de los católicos polacos provocó una protesta por la intercesión del Papa. Adam Sapieha, obispo de Cracovia, escribió a Pío XII diciendo que la situación "es trágica en extremo. Nos han privado de todos los derechos humanos. Estamos expuestos a atrocidades a manos de gente que carece de cualquier noción de sentimiento humano....". (Phayer, 22). Sapieha pidió explícitamente a Pío XII en noviembre de 1941 que hablara contra las atrocidades nazis. El obispo Radonski, exasperado por el silencio papal, escribió que "las iglesias son profanadas o cerradas, la religión es desdeñada, el culto cesa, los obispos son retirados [de sus sedes], cientos de sacerdotes son muertos o encarcelados........., y el Papa guarda silencio como si lo que sucede a su rebaño no le concierne" Phayer, 23).

Tras escribir a la Santa Sede varias veces buscando su intervención, el administrador de la provincia de Warthegau le dijo al Papa que "los católicos preguntan repetidamente si el Papa no podía aliviar [sus dificultades] y por qué mantiene silencio" (Phayer, 23). Incluso los miembros de la Gestapo quedaron sorprendidos por el silencio del Papa. El cardenal Hlond, voluntariamente en el exilio, le dijo a Pío XII que su silencio favorecía a los alemanes y que podía tener el efecto desastroso de alienar a los polacos de Roma. También le dijo que su prestigio sería mayor en Polonia y en todo el mundo si denunciaba la situación en Polonia. Al ver que sus peticiones no surtían efecto, Hlond también llegó a exasperarse, diciendo al Vaticano que dudaba "que fuese la voluntad de Dios que las atrocidades y programas anti-cristianos [de los nazis] tuvieran que pasar en silencio" (Phayer, 23). Wladislas Raczkiewicz, el presidente polaco en el exilio, era de la misma opinión.

Las presiones de obispos y sacerdotes polacos al Papa continuaron (Phayer las detalla), pero para nuestroi propósito es suficiente. ¿Qué hizo Pío XII?

Durante los primeros meses de la guerra, informa Phayer, la Santa Sede trató los asuntos de la guerra y las atrocidades de forma independiente. El mensaje de Pío XII sobre la invasión de Finlandia por la URSS y de Polonia por Alemania fue tan vago que ni siquiera los invasores fueron mencionados por sus nombres. En su encíclica de 1939, Summi Pontificatus, Pío XII condenó la guerra, pero no la invasión alemana. Los franceses le urgieron a que condenara la agresión alemana, pero Pío XII rehusó alegando repercusiones para los católicos romanos del Reich. El Cardenal Hlond también quería que el Papa condenara la agresión de Alemania contra Polonia; junto con el general de los jesuitas, el polaco Wladimir Ledóchowski, y el embajador Papée, se reunió con Pío XII el 30 de septiembre de 1940, pero quedó (quedaron) profundamente desilusionado cuando el Papa, aun expresando sus simpatías por Polonia, se negó a condenar a la URSS y a Alemania por la destrucción de ese país. Pío XII se negó a hacerlo, según apunta Phayer, porque "no quería que el Vaticano se convirtiera en una plataforma para las objeciones polacas contra Alemania" (Phayer, 24). En vez de una transmisión radiada, apareción un artículo en el periódico oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, diciendo vagamente que el Papa sufría por causa del destino de una nación católica, pero que la Santa Sede permanecería imparcial y hablaría en nombre de la verdad y la justicia (Phayer, 24). La católica Polonia, que esperaba que el Vaticano condenara a los alemanes, "se sintió abandonada y dejada a su destino" (Phayer, 24).

Sin embargo, Pío XII habló de las atrocidades contra el clero, mujeres y niños en un discurso al Colegio Cardenalicio en diciembre de 1939. El Vaticano también utilizó la radio y la prensa para informar al mundo en enero de 1940 del aterrorizamiento del pueblo polaco. Parte de Polonia había sido organizada en un Gobierno General, continuaba la transmisión de radio de enero de 1940, en la que los polacos están siendo forzados "en la profundidad de uno de los inviernos más severos de Europa, con principios y métodos que sólo pueden ser descritos como brutales"; y "Judíos y polacos están siendo apiñados en guetos separados, herméticamente sellados donde se enfrentan a la inanición mientras el grano polaco se embarca a Alemania" (Phayer, 25). La transmisión, dada en varios idiomas, acusaba a los alemanes de robo desvergonzado y de privar a la gente de su libertad religiosa mediante el envío de sus sacerdotes a campos de concentración.

Hubo otra transmisión del Vaticano en noviembre de 1940, pero ya sin los detalles específicos de la de enero. Su propósito era desmentir los informes que decían que habían mejorado las condiciones religiosas en Polonia durante la última mitad del año. A partir de entonces, la radio del Vaticano mantuvo silencio con respecto a Polonia y la mortandad de su población. Sólo de forma muy vaga aludió Pío XII a las atrocidades en la Pascua de 1941, cuando dijo que la manera de cómo trata un país a sus civiles en tiempos de guerra es un índice de su nivel de civilización. "Buscando aplacar al embajador polaco en la Santa Sede, el cardenal Secretario de Estado Luigi Maglione le explicó que cuando el Papa hablaba con palabras veladas sobre las atrocidades, tenía realmente a Polonia en mente, aunque nunca mencionara al país por su nombre" (Phayer, 25).

Esta actitud vacilante del Vaticano se ha querido justificar desde dentro (Maglione) por el temor del Papa a que hubiera represalias contra los polacos caso de ser el Vaticano más claro y contundente en sus vagas alusiones y denuncias. Pero es mucho más creíble que el temor fuese realmente contra posibles represalias nazis contra el propio Vaticano, que hizo siempre todo lo posible para no incomodar a los nazis. Por ejmplo, cuando murió el obispo polaco, Leon Wetmanski, en octubre de 1941, L’Osservatore Romano tomó nota de su muerte, pero no informó que el obispo estaba prisionero en esos momentos en Auschwitz.

Durante el resto de la guerra, el Vaticano intentó salvar la situación en Polonia "mediante la caridad y la diplomacia". Pío XII pidió a Estados Unidos que diera toda la publicidad posible, tanto allí como en Polonia, a su donación de 50.000 $ al Comité Americano para la Ayuda Polaca. Los americanos rechazaron vincularse con el plan del Papa. El Vaticano también buscó mejorar la situación en Polonia mediante su negociación con los nazis para convencerles de que hicieran honor al Concordato entre Polonia y el Vaticano, esfuerzo completamente vano, como se demostró. Finalmente, el Vaticano actuó de mediador entre británicos y la resistencia alemana para derrocar a Hitler.

Finalmente para acabar (aunque dejo otras citas de Mannerheim para contestar en otra intervención), quiero reseñar un hecho. En el otoño de 1942, seis países -Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil, Uruguay, Bélgica y Polonia- realizaron varias gestiones ante Pío XII que le advertían de la pérdida de la autoridad papal: "Una política de silencio con respecto a tales ofensas [en Polonia] contra la conciencia del mundo debe implicar necesariamente una renuncia del liderazgo moral y la consecuente atrofia de la influencia y autoridad del Vaticano" (Phayer, 28). Y téngase en cuenta que estas gestiones, a pesar de que el Holocausto ya estaba en marcha, no se referían a los judíos, sino a las atrocidades en general en Polonia.

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Mensaje por José Luis » Lun Oct 05, 2009 12:55 pm

¡Hola de nuevo!

Para finalizar:
Mannerheim escribió: A través de persistentes protestas diplomáticas, Pio XII y otros responsables de la iglesia fueron capaces de rescatar a decenas de miles de judíos eslovacos de la deportación y eventual exterminio en campos nazis. Cuando se supo en Marzo de 1942 que 80.000 judíos iban a ser desalojados por la fuerza de sus hogares en Eslovaquia, la respuesta del Vaticano fue instantánea. El Secretario de Estado del Vaticano(Luigi Maglione) presento inmediatamente una protesta ante el gobierno eslovaco. Actuando en nombre del Papa Pío XII, protestas oficiales llegaron también de otros representantes papales en Bratislava y del nuncio papal en Hungría. El representante oficial del Vaticano en Eslovaquia protesto el 9 de Mazo indicando que: "la deportación de 80.000 personas a Polonia, a la misericordia de los alemanes, es equivalente a condenarlos a una muerte segura". El 21 de Marzo de 1942, una carta pastoral fue leída por orden episcopal en todas las iglesias eslovacas. Esta carta, inspirada por el Vaticano, hablo del "lamentable destino de miles de inocentes ciudadanos, sin ninguna culpa, como resultado de su ascendencia o nacionalidad".

Cuando una segunda ronda de deportaciones fue programada en 1943, el Vaticano de nuevo denuncio la propuesta. El 7 de Abril de 1943, el propio Pío XII escribió una carta con duras palabras de protesta al gobierno eslovaco deplorando las deportaciones.


A continuación vienen fragmentos de la carta que me ahorro traducir....

Más tarde, cuando pareció que todavía más deportaciones se iban a llevar a cabo, el Papa ordeno al representante del Vaticano en Eslovaquia que hablara directamente con el Presidente Tiso(que era un cura católico) en nombre del Pontífice. LAs instrucciones del representante papal eran mostrar claramente "que la Santa Sede implora desesperadamente al gobierno eslovaco.... que asuma una actitud acorde con los principios católicos y los sentimientos de la gente de Eslovaquia". El Presidente Tiso relajo la presión sobre los judíos eslovacos y redujo el plan de deportaciones después de la intervención papal.

Las 6 protestas oficiales del Papa Pío XII y las numerosas intercesiones orales por los judíos eslovacos en su nombre fueron factores determinantes para detener las deportaciones nazis de los judíos eslovacos. Las solicitudes insistentes de Pío XII fueron escuchadas. Aunque 70.000 judíos habían sido deportados de la pro-nazi republica eslovaca, el nuncio papal en Bratislava consiguió una promesa del régimen de que las deportaciones ya no seguirían. El estudioso judío francés Leon Poliakov ha concluido,"el final de las deportaciones en verano de 1942-y la supervivencia de alrededor del 25% de los judíos eslovacos- debe atribuirse a la presión ejercida por el Vaticano sobre Monseñor Tiso, el jefe del estado títere eslovaco." El Papa Pío XII jugo un papel directo en la salvación de las vidas de aproximadamente 20.000 judíos eslovacos.
Tiso, monseñor y presidente del Partido Popular que gobernó Eslovaquia, promulgó la primera legislación antisemita en 1939 y 1940. Declaró que las personas bautizadas después de 1918 debían ser tratadas como judíos. Hasta esa fecha, el Vaticano no se preocupó de los sucesos que ocurrían en Eslovaquia, sino que estaba encantado de ver un nuevo estado católico en Europa oriental. Pío XII le dio la bendición apostólica al presidente Tiso.

En septiembre de 1941, la nueva legislación antisemita de Tiso no gustó al Vaticano, porque el Código Judaico que se aprobó estaba basado en las Leyes de Nuremberg (poniendo fin a los derechos legales de los judíos) y los judíos ya no se podían convertir. Las restricciones de matrimonios entre judíos y católicos inquietó a Roma por causa del principio de la gracia sacramental. Los obispos eslovacos también rechazaban ese código, pero fueron más lejos al decir a Tiso que estaba actuando contra los principios de la religión al perseguir a la gente por su raza. Este desacuerdo movió al Vaticano a retirarle a Tiso el título de "monseñor".

Cuando, más tarde, la comunidad judía reaccionó contra las inminentes deportaciones apelando a Tiso como sacerdote y líder civil para intervenir, su respuesta fue iniciar una investigación para ver cómo se habían enterado los judíos del plan de deportaciones. El Vaticano desaprobó la conducta de Tiso y lo relegó, pero jamás informó a los obispos europeos de la participación de Tiso en el Holocausto. El cardenal Michael Faulhaber de Munich se encontró en una situación comprometida cuando después de la guerra intercedió por Tiso, que había escapado a Alemania, ante las fuerzas de ocupación americanas: "Me siento obligado a notificar al Santo Padre de [su] arresto del Dr. Tiso, pues como prelado de buena posición es un miembro de la familia papal". (Phayer, 46). Cuando Tiso fue devuelto a Eslovaquia, juzgado y colgado, la radio del Vaticano rehusó defenderlo, diciendo: "Hay ciertas leyes que deben ser obedecidas sin importar cuánto ama uno a su país" (Ibid.). El mundo se enteró demasiado tarde de la desaprobación del Vaticano de la participación de Tiso en el Holocausto.
Mannerheim escribió: Supongo que como Jose Luis defendia en el debate que mantuvimos en el otro hilo relacionado con el tema de Pio XII, se podia esperar mas del lider moral de una religion, pero de ahi a mencionar que no se hizo nada desde el Vaticano como parece que se defiende en el libro de Phayer..... pues parece que no es cierto
Estimado Mannerheim, dime una sola frase de mis intervenciones donde yo haya dicho que el Vaticano no hizo nada para ayudar a los judíos. Te vuelvo a reiterar lo dicho en mi intervención precedente: la lista de informes que he expuesto, documentadas en Phayer, sólo tiene como objeto demostrar el conocimiento del Holocausto por el Vaticano, y en ningún momento se dice que la Santa Sede no hiciera nada para defender a los judíos. Y la segunda cuestión que traté se refiere al silencio que el Papa mostró sobre toda esa información que recibió, que la ocultó al mundo y no salió del Vaticano.

No encuentro, pues, justificación a tus suposiciones. Por otra parte, Phayer no pasa por alto en su libro las vidas de judíos que salvó Pío XII, bien por intervención directa, bien a través del personal del Vaticano. Su libro es realmente equilibrado, pero no parecen tan equlibradas, perdona que te diga, tus suposiciones, sobre todo cuando carecen de base en que agarrarse.

Cuando yo comencé mi intervención inicial, dejé meridianamente claro que iba a tratar dos cuestiones: a) Cuándo conoció el Vaticano del Holocausto; y b) el silencio del Papa sobre lo que sabía. No hablé para nada de los intentos o pasividades de la Santa Sede para ayudar a los judíos. Pero aún estoy a tiempo de hacerlo :wink:

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Mensaje por Mannerheim » Lun Oct 05, 2009 1:39 pm

José Luis escribió:
Mannerheim escribió: Supongo que como Jose Luis defendia en el debate que mantuvimos en el otro hilo relacionado con el tema de Pio XII, se podia esperar mas del lider moral de una religion, pero de ahi a mencionar que no se hizo nada desde el Vaticano como parece que se defiende en el libro de Phayer..... pues parece que no es cierto
Estimado Mannerheim, dime una sola frase de mis intervenciones donde yo haya dicho que el Vaticano no hizo nada para ayudar a los judíos. Te vuelvo a reiterar lo dicho en mi intervención precedente: la lista de informes que he expuesto, documentadas en Phayer, sólo tiene como objeto demostrar el conocimiento del Holocausto por el Vaticano, y en ningún momento se dice que la Santa Sede no hiciera nada para defender a los judíos. Y la segunda cuestión que traté se refiere al silencio que el Papa mostró sobre toda esa información que recibió, que la ocultó al mundo y no salió del Vaticano.

No encuentro, pues, justificación a tus suposiciones. Por otra parte, Phayer no pasa por alto en su libro las vidas de judíos que salvó Pío XII, bien por intervención directa, bien a través del personal del Vaticano. Su libro es realmente equilibrado, pero no parecen tan equlibradas, perdona que te diga, tus suposiciones, sobre todo cuando carecen de base en que agarrarse.
Estimado Jose Luis,

por mi culpa y mis prisas para escribir parece que he provocado un par de malentendidos. Como en tu intervencion sobre el libro de Phayer no mencionabas nada de las gestiones del Vaticano para resolver el problema de los judios eslovacos he asumido, al parecer incorrectamente, que no se trataban, asi que me ha parecido conveniente mencionarlas. Tambien puede ser que las fuentes que yo uso no sean las correctas, estoy aqui en este foro para aprender y contrastar datos, ya me metieron un gol con el libro del Cornwell que creo que se nota que aun me duele :-D . Cuando me referia a que no era justo decir que el VAticano no habia movido un dedo, he pensado que quedaba claro que me referia al libro de Phayer, no a ti, que solo lo has usado como base para tu intervencion.

Por otro lado, al hablar de cuando se entero el Vaticano del Holocausto, ya he comentado que no necesitaba muchos argumentos para entender que fue bastante pronto, casi seguro que antes que los enemigos de Alemania, asi que ese tema lo he dejado de lado. Al citar las comunicaciones publicas de 1940, solo queria reflejar que el Vaticano fue el primero en publicitar y condenar los primeros crimenes nazis. El por que el PApa fue mucho mas tibio posteriormente cuando empezo el Holocausto, fracamente es algo que todavia se me escapa, lo que si tengo claro es que no fue por que Pio XII apoyara a los nazis. Por si acaso ya dejo claro que al decir esto no me refiero a que tu seas critico con la figura de Pio XII por que pienses eso.:)

En fin, que por mi encantado de que intervengas aportando informacion contrastada a favor o en contra en este tema, estoy seguro que me ayudaras a formarme una vision mas ecuanime, mi mente esta abierta. PAra mi la Iglesia esta formada por hombres y estos se pueden equivocar en sus decisiones o tomar a conciencia caminos que los alejan de lo que deberian defender.

Un cordial saludo,
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Mensaje por José Luis » Lun Oct 05, 2009 8:48 pm

¡Hola a todos!
Mannerheim escribió: En fin, que por mi encantado de que intervengas aportando información contrastada a favor o en contra en este tema, estoy seguro que me ayudaras a formarme una visión mas ecuánime, mi mente esta abierta. Para mi la Iglesia esta formada por hombres y estos se pueden equivocar en sus decisiones o tomar a conciencia caminos que los alejan de lo que deberían defender.
Bueno, yo procuro aportar, en este caso particular, información de historiadores especializados en la materia (entiendo por especializado en un tema al historiador que ha investigado durante años el material de archivo disponible y ha publicado varios artículos académicos y varios libros, formando parte de la historiografía), cuya reputación me consta, pero estoy lejos de ponerme a contrastar sus informaciones anotadas, pues las doy por bien tratadas. Sólo si algo me llama la atención, por ser una interpretación contraria a lo que he leído, sólo entonces lo contrasto. Michael Phayer es uno de estos historiadores.

En mi opinión personal, basada en lo que he leído al respecto, creo que el tema de Pío XII y el Holocausto se ha convertido, en buena parte, en una historia que muestra a autores tomando claro partido a favor o en contra de Pío XII. Lo que digo es de fácil comprobación cuando se leen sus libros o artículos, pues muestran una actitud de defensa o crítica a ultranza de Pío XII. A mi entender, es una postura errada, y en muchos casos se nota que los autores ya tenían un partido tomado antes de comenzar sus investigaciones: defender o criticar a Pío XII. No obstante, en honor a la verdad, en tanto en cuanto lo que yo conozco, debo decir que hay mucho más partidista defensor de Pío XII que crítico con él.

Lo lógico, lo que reclama el verdadero ejercicio de historiador, es no tomar partido de antemano, trabajar todo el material de archivo disponible, interpretarlo, y exponer desapasionadamente todos los pros y los contras del papel jugado por Pío XII ante el Holocausto en base a la documentación trabajada. También, presentar las tesis que defienden y critican a Pío XII y considerar si se sostienen o no en base a la documentación existente disponible; es decir, hacer un poco de crítica historiográfica. Y, por último, intentar explicar, cuando sea posible, las razones o motivos de los silencios o actuaciones de Pacelli.

Yo he llegado a varias conclusiones sobre la figura de Pío XII y el papel que jugó en los seis primeros años de su papado, pero la más importante para mí es la que expongo a continuación.

Pacelli era más un diplomático que un pastor, y esto no cambió en absoluto cuando se convirtió en Pío XII. Así, fue más el jefe del estado del Vaticano que el Vicario de Cristo. Quizás la razón de tal comportamiento estriba en su formación y funciones ejercidas durante su periodo pre-papal. Tal vez el primer ejemplo notorio de que Pacelli prefería la diplomacia, por muy sucio que fuera el asunto, a la denuncia rotunda, fue su postura ante las violaciones nazis del Concordato entre el Tercer Reich y el Vaticano de 1933, del que él mismo había sido el artífice principal. Pío XI quería denunciar rotundamente cada violación, mientras que Pacelli se inclinaba por el silencio, esperando mejorar la situación a través de una diplomacia clandestina. Es claro que Pío XI condenaba a los nazis, y así lo expresó en su Mit brenneder Sorge de marzo de 1937, donde condenaba explícitamente los mitos raciales nazis y la persecución de la Iglesia. Y aunque Pacelli, como escribe Frank J. Coppa, jugó su parte en la elaboración de la encíclica por órdenes del Papa, se esforzó por no romper relaciones entre Berlín y el Vaticano. Pío XI se quejó ante Pacelli diciendo: “¿Cómo puede continuar la Santa Sede manteniendo un nuncio allí? ¡Está en conflicto con nuestro honor!”. Pero Pacelli convenció al Papa: “Si retiramos al nuncio, ¿cómo podemos mantener contactos con los obispos alemanes?” (1).

Bien, ésta fue la postura que adoptó Pacelli cuando se convirtió en Pío XII: intentar siempre no romper relaciones con Berlín para poder mantener contacto entre la Santa Sede y la Iglesia alemana. Ya he explicado en el enlace que puso más arriba el compañero Widerstand cómo se gestó y murió la encíclica que Pío XI había encargado en secreto al jesuita americano John La Farge, Humani Generis Unitas. Pío XI no dijo nada de este cometido a Pacelli, ni siquiera lo consultó, como más tarde confirmó el propio Pacelli. Quizás el motivo de Pío XI para mantener ignorante a su secretario de estado fue evitar los probables esfuerzos de éste para frustrar la encíclica. Lo cierto es que Pacelli leyó finalmente la encíclica, o mejor dicho, lo que debía ser una encíclica pero que murió, junto a su inspirador, por el camino. Pacelli, ya Pío XII, incorporó partes de Humani Generis Unitas en su primera encíclica, Summi Pontificatus, de 20 de octubre de 1939, en la que reconocía que estaba obligado a enseñar que en Cristo no había ni gentiles ni judíos y a rechazar las afirmaciones del estado absolutista o totalitario. Pero Pío XII rechazó incluir la condena explícita del antisemitismo que estaba en la de Pío XI. “Y durante todo su pontificado, Pío XII jamás condenó explícitamente el antisemitismo y el fascismo” (Coppa, 182).

También sabemos que Pío XII prefirió guardar silencio sobre el Holocausto al no denunciar públicamente el genocidio nazi contra los judíos. Prefirió utilizar su clandestina diplomacia, cuando lo hizo, para ayudar a los judíos. No entro a especular sobre los motivos que le impulsaron a obrar así, pues hay para dar y prestar.

Ahora, ¿jugar el papel de un diplomático más que el de un líder espiritual es criticable en Pío XII? Pues, a mi juicio, depende de cómo se considere cuál ha de ser el papel del Papa, sobre todo en los momentos más difíciles. Si consideramos que es el jefe de estado del Vaticano, entonces quizás su conducta puede parecer lógica y justificada, pues su prioridad sería mantener lo más intacta posible la autoridad, privilegios y permanencia del Vaticano. Si lo consideramos Vicario de Cristo, entonces su papel puede ser legítimamente criticado. Lo más seguro es que intentó compaginar ambos papeles, pero está claro que no lo logró, y tengo mis dudas que alguna vez puedan ser compatibles (no se puede servir a Dios y al Diablo, creo recordar dicen las Escrituras).

Y éste es el meollo de la cuestión, en mi opinión, con respecto a Pío XII. Lo demás es secundario y muchas veces se confunde: era germanófilo, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que fuese nazi. No sé lo que pensaría en su fuero interno, pero yo no conozco ninguna prueba por la que pueda acusarse a Pío XII de antisemita, más allá de su confrontación confesional con el judaísmo. Es cierto que no condenó explícitamente el antisemitismo, pero eso no lo convierte en antisemita, al menos no es una prueba. Ayudó a los judíos, aunque es absurdo hablar de cifras de judíos salvados, porque no se pueden documentar. Era notoriamente anti-comunista y hay base para suponer que eso influyó sensiblemente en la toma de decisiones de su política, sobre todo en la posguerra y especialmente con su postura oficial ante el antisemitismo.

(1) Frank J. Coppa, The Papacy, the Jews, and the Holocaust (The Catholic University Press, 2005), p. 182.

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Mensaje por Mannerheim » Lun Oct 05, 2009 11:08 pm

Hola José Luis,

la opinion que tienes de que Pio XII se comportaba mas como un diplomatico que como un lider(espiritual o no) esta bastante extendida y la verdad es que hay unos cuantos ejemplos que apuntan en esa direccion. Uno bastante claro esta relacionado con el cardenal exiliado de Posen, Hlond, cuyas denuncias en 1942 sobre la situacion en Warthegau tú has mencionado en una de tus ultimas intervenciones. Estas denuncias dieron lugar durante el verano de ese año a numerosas protestas diplomaticas del Vaticano y otros estamentos eclesiasticos. Todas estas protestas, de las cuales solo una fue respondida por los nazis, acabaron "encerradas en el secreto de las Cancillerias"[1]. Al no haber en este caso, como en el de los judios eslovacos, ni siquiera un mensaje pastoral que fuera leido en las Iglesias, los catolicos polacos se sentian abandonados por el Papa ya que de todas las protestas diplomaticas ellos nada sabian.

Hasta el 2 de junio de 1943 no se decidio el PApa a condenar publicamente y con energia, como habia hecho el primer año de la guerra, los excesos cometidos por los nazis contra los catolicos polacos satisfaciendo las suplicas de Hlond y otros. Realmente no detuvo en nada a los nazis, pero tampoco empeoro especialmente la situacion en Polonia, dificilmente empeorable, por cierto, y por lo menos los catolicos polacos tuvieron la ayuda de un cierto respaldo moral.

Bueno, en mi opinión muchas vidas se salvaron gracias a su intervencion en la sombra, pero seguramente muchos de los que murieron, aunque no fuera por su responsabilidad, lo hicieron desalentados pensando que su silencio era señal de que los habia abandonado. Para mi, su error fue posiblemente bajar el tono de sus denuncias públicas tras la derrota de Francia, lo que hizo difícil retomarlas cuando las matanzas se intensificaron y el Holocausto comenzó. A pesar de todo me resulta dificil condenarlo, me pongo en su lugar y me parece una situacion tan complicada.... Al final cuenta lo que decia Stalin, cuantas divisiones tiene el Vaticano?

Un cordial saludo.


[1]"Pío XII y la segunda guerra mundial", de Pierre Blet, pag 127 en adelante
Última edición por Mannerheim el Mar Oct 06, 2009 12:12 am, editado 1 vez en total.
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Mensaje por fermat » Mar Oct 06, 2009 12:08 am

Mannerheim escribió:fermat escribió:
Widerstand escribió:
Un libro sensacionalista que, después de leer el hilo que ha indicado José Luis, veo que finalmente su propio autor tuvo que recular en sus acusaciones:


A la vista de la que le cayó el propio Cornwell se retractó de buena parte de sus opiniones 5 años después de publicar su libro:

Ahora diría, a la luz del debate y las evidencias suscitadas por el "Papa de Hitler", que Pio XII tenia tan poco margen de maniobra que es imposible juzgar los motivos de su silencio durante la guerra, mientras Roma estaba bajo el talón de Mussolini y mas tarde ocupada por Alemania

Lo primero te pediría que citases la fuente de esta afirmación, ya que en el hilo mencionado no se encuentra. En segundo lugar, la frase que citas habla tan solo de la imposibilidad de "juzgar los motivos de su silencio durante la guerra". Es decir que el autor se reafirma en que Pio XII calló, y no protestó ni mantuvo una postura clara y firme frente al nazismo. Lo que queda por dilucidar es si tuvo motivos fundados para dicho silencio, o si realmente no podía hacer nada ante los acontecimientos. ¿Tu que crees?


The Economist, December 9, 2004, p. 82-83
http://www.economist.com/books/displays ... E1_PQSTTPS
Estimado Mannerheim tras consultar la fuente que proporcionas es claro que que no hubo una retractación como tal. Tan solo una posible comprensión de los motivos que llevaron a Pio XII a actuar como lo hizo. De hecho en fecha tan reciente como septiembre de 2008, John Cornwell declaraba a The Bulletin (Philadelphia) lo siguiente:

"While I believe with many commentators that the pope might have done more to help the plight of the Jews, I now feel, 10 years after the publication of my book, that his scope for action was severely limited and I am prepared to state this," he said. "Nevertheless, due to his ineffectual and diplomatic language in respect of the Nazis and the Jews, I still believe that it was incumbent on him to explain his failure to speak out after the war. This he never did."
Widerstand escribió:A la vista de la que le cayó el propio Cornwell se retractó de buena parte de sus opiniones 5 años después de publicar su libro:

Ahora diría, a la luz del debate y las evidencias suscitadas por el "Papa de Hitler", que Pio XII tenia tan poco margen de maniobra que es imposible juzgar los motivos de su silencio durante la guerra, mientras Roma estaba bajo el talón de Mussolini y mas tarde ocupada por Alemania
Esto último tampoco tiebne justificación. Una de las omisiones de Pio XII, que ya ha sido mencionada en este hilo, fue la falta de condena a las deportaciones de los judíos húngaros a Auschwitz. Dichas deportaciones tuvieron lugar a partir de mayo de 1944. En concreto para los judíos de Budapest empezaron en julio de 1944 y finalizaron a finales de dicho mes (Raul Hilberg "La destrucción de los judíos europeos"). Pues bien, como es sabido Roma fueliberada por los Aliados el día 4 de junio de 1944. Por tanto en aquel momento Roma ya no estaba ni "bajo el talón de Mussolini" ni "ocupada por Alemania". Aún así, Pio XII siguió sin alzar su voz.
Hace unas semanas estuve en Budapest y tuve la oportunidad de visitar la principal sinagoga de la ciudad. Está en la zona donde se levantó el gueto de Budapest y ahora alberga un museo sobre la deportación. En el exterior, sobre el pavimento hay una lápida con los nombres de una serie de personas que ayudaron a los judios de Budapest a escapar de los nazis. Personas que se arriesgaron para proteger a otras personas a las que no conocían en absoluto. He aquí una fotografía de dicha foto.
Imagen

Como podeis ver el nombre de Eugenio Pacelli no figura en la lista.
Nunca se hace el mal tan plena y alegremente como cuando se hace por motivos de conciencia (B. Pascal)

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Mensaje por Mannerheim » Mar Oct 06, 2009 12:37 am

Estimado Fermat,

no entiendo muy bien el sentido de tu intervencion. Independientemente de que Cornwell se retracte, matice o se desretracte, lo importante es que su libro ha sido desmenuzado de manera nada favorable para él por los academicos. Incluso algunos criticos con la figura de Pio XII se lamentaron de la publicacion de tamaño panfleto que perjudicaba gravemente los analisis serios que son criticos con la figura del Papa. Yo fue el primer libro que lei sobre Pio XII y francamente, desde el principio se hacian raras muchas de las cosas contaba. Uno de los libros que yo he citado, el del Mito del Papa de Hitler, esta disponible para un preview en Google Books, ni siquiera te hace falta comprartelo si no quieres gastar en literatura papista.

Respecto al caso de Budapest, a bote pronto el nombre que mejor leo ademas del de Wallenberg, el de Gennaro Verolino, creo recordar que era un alto funcionario de la Santa Sede en Hungria que colaboro con WAllenberg. Evidentemente Pio XII, aunque hubiera condenado publicamente las deportaciones, estaba en Roma y mucho no arriesgaba su vida, no. Supongo que actuo en su linea, él quieto en la mata y moviendo hilos por detras.

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José Luis
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Hitler y la iglesia

Mensaje por José Luis » Mar Oct 06, 2009 6:33 am

¡Hola a todos!
Mannerheim escribió: Hasta el 2 de junio de 1943 no se decidio el PApa a condenar publicamente y con energia, como habia hecho el primer año de la guerra, los excesos cometidos por los nazis contra los catolicos polacos satisfaciendo las suplicas de Hlond y otros.
¿Puedes darme la fuente de esa información?

Gracias
JL
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fermat
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Hitler y la iglesia

Mensaje por fermat » Mar Oct 06, 2009 7:04 am

Mannerheim escribió:Estimado Fermat,

no entiendo muy bien el sentido de tu intervencion.
Pues con gusto te lo aclaro. Se trta de que tu y el compañero Wiederstand habeis afirmado que el autor de El Papa de Hitler se retractó de buena parte de sus acusaciones; lo cual indica que ni él mismo se cree lo que escribió en dicho libro. Analizando las declaraciones de Cornwell al completo, y teniendo en cuenta incluso otras posteriores, tal retractación resulta no existir. Así pues es solo exponer las cosas tal como son. Nada más.
Mannerheim escribió:Independientemente de que Cornwell se retracte, matice o se desretracte, lo importante es que su libro ha sido desmenuzado de manera nada favorable para él por los academicos. Incluso algunos criticos con la figura de Pio XII se lamentaron de la publicacion de tamaño panfleto que perjudicaba gravemente los analisis serios que son criticos con la figura del Papa. Yo fue el primer libro que lei sobre Pio XII y francamente, desde el principio se hacian raras muchas de las cosas contaba.


Veamos, el libro de cornwell se basa sobre todo en fuentes primarias y secundarias, a partir de las cuales el autor saca sus conclusiones. Se puede no estar de acuerdo, por supuesto; pero de ahí a hablar de panfleto media un abismo. ¿Donde está lo panfletario del libro? ¿Que cosas se hacían tan raras desde el principio?
Mannerheim escribió:Respecto al caso de Budapest, a bote pronto el nombre que mejor leo ademas del de Wallenberg, el de Gennaro Verolino, creo recordar que era un alto funcionario de la Santa Sede en Hungria que colaboro con WAllenberg. Evidentemente Pio XII, aunque hubiera condenado publicamente las deportaciones, estaba en Roma y mucho no arriesgaba su vida, no. Supongo que actuo en su linea, él quieto en la mata y moviendo hilos por detras.
Efectivamente Verolino era un colaborador del Nuncio de Roma en Budapest. ¿Y bien? Nadie ha negado que muchos miembros de la Iglesia Católica arriesgaron su vida para hacer todo lo posible por ayudar a los judíos perseguidos. Pero eso no es un mérito atribuible a Pio XII. Antes al contrario, hace aún más chocante su silencio. Decir que Pio XII actuó moviendo los hilos por detrás es eso, una suposición. Lo mismo se podría "suponer" que detrás de Ángel Sanz Briz estaba Franco... ¿y detrás de Angelo Rotta quien? ¿Mussolini?

Vamos a ser serios. Muchos eclesiásticos católicos prestaron auxilio a judios ofreciendoles lugares para esconderse, documentación, etc... Pero al Papa se le puede y se le debe exigir algo más, algo que solo está a su alcance. El Papa es la máxima autoridad en materia de ética y moral para muchos millones de católicos, y para el resto del mundo es una importantísima referencia en esos mismos asuntos. El efecto de una postura clara por su parte; de una condena explícita, sin paliativos, sin rodeos, sin lenguaje diplomático y sin leer entre líneas, podría haber supuesto mucho más que todas las ayudas "individuales" de obispos y sacerdotes. Y seguro que hubiera desencadenado muchas más acciones a favor de los perseguidos, por parte de gobernantes de otros paises (por ejemplo Hungría). Aunque fuera verdad que en todo momento Pio XII estuvo actuando en la sombra protegiendo a cuantos judios pudo, ello significaría un grave menosprecio de su propio poder como Papa, en un momento en que un liderazgo firme y decidido era fundamental. En resumen, significaría que en el mejor de los casos, no supo estar a la altura de las circunstancias.
Nunca se hace el mal tan plena y alegremente como cuando se hace por motivos de conciencia (B. Pascal)

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