Así empezó a perderse la fe en Hitler

La vida cotidiana en la Alemania del Reich

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Así empezó a perderse la fe en Hitler

Mensaje por Eckart » Mié Ene 31, 2007 2:42 pm

La maquinaria propagandística del NSDAP, ayudada al principio por la necesidad psicológica latente en una parte importante de la población de disponer de un líder firme y unificador, y reforzada más tarde por los continuos logros en política exterior conseguidos sin derramar una sola gota de sangre, se encargó de fraguar todo un mito en torno a Hitler que funcionaría como un elemento de identificación y unión que relacionaría –casi místicamente- a las masas entre sí y a estas con su líder. El grado de popularidad y de adulación que alcanzó Adolf Hitler entre los alemanes fue, casi con total seguridad, el más alto que haya conocido un líder político en los últimos siglos. Sin embargo, esta nueva fe, igual que tuvo un principio, recorrió un camino hacia un final. El análisis de los informes periódicos de las oficinas regionales del SD y del Partido, así como el estudio de otros aspectos de la vida diaria que quedaron registrados en diarios personales, prensa, etc. a partir del importante invierno de 1941-42, ofrece claras muestras de un descenso de la popularidad y de la fe ciega en Hitler. Los primeros síntomas de declive coinciden con el estancamiento de la operación Barbarroja, la declaración de guerra a los EE.UU. y el empeoramiento de los bombardeos masivos sobre Alemania; justo cuando Hitler pierde una de las cualidades que más le habían caracterizado a ojos de los alemanes hasta ese momento: la infalibilidad. Si bien la dura prueba de la campaña del este no significó un desmoronamiento total de su popularidad, sí que supuso el inicio de una progresiva caída desde su culmen particular, alcanzado en el verano de 1940.

Antes de llegar a ese punto, la actitud de los alemanes frente al partido era muy distinta respecto a su actitud frente al deificado Hitler. El NSDAP y, sobre todo, sus dirigentes locales y regionales estaban muy mal considerados por los ciudadanos de a pie, habiéndose generalizado la idea de que aquellos representaban únicamente corrupción y holgazanería, mientras que se entendía que el Führer estaba por encima de todo eso. Para los alemanes en general, aquellos caprichosos dirigentes locales sencillamente deshonraban a Hitler con sus modos de vida sibaritas y lujuriosos. Las muestras de este descontento generalizado son constantes, desde casi la época de la toma del poder y hasta el final, en los informes empleados para registrar la opinión pública y las actitudes en la calle, obra de la policía, el SD y dirigentes locales del NSDAP, principalmente.

Entrando en el estudio de las fuentes que testimonian acerca del deterioro de la imagen de Hitler a partir del otoño de 1941, una curiosa muestra se obtiene del análisis de las esquelas de los soldados caídos que aparecían en los periódicos: se observa una progresiva e importante reducción de la inclusión de la fórmula "Caído por el Führer" (hasta entonces muy habitual) en ellas. Es el caso del Augsburguer Nationalzeitung, donde el 62% de las esquelas incluían la citada fórmula en junio de 1940, quedando reducida su aparición al 11,5% en noviembre y diciembre de 1942. En el Münchner Neuste Nachrichten, del 44 % entre mayo y junio de 1940, se pasa a tan sólo el 7% en octubre y noviembre de 1942.

En 1942-43, la actitud de los alemanes en la calle comenzaba a diferenciarse de la de años anteriores. Apreciaciones irónicas y chistes derrotistas podían escucharse con mayor frecuencia, como prueba el notable aumento de las denuncias registradas por tales motivos. Del mismo modo, circulaban ampliamente rumores de todo tipo sobre supuestas huidas al extranjero de dirigentes del partido cargados de divisas o sobre la salud física y mental de Hitler, estos últimos generados por su aislamiento en el cuartel general de Rastenburg y su consiguiente desaparición de la vida pública alemana. Incluso se comentaba que había entregado el poder a los militares y que los generales le habían pegado un tiro. Por otro lado, varios informes procedentes de diferentes ciudades, datados entre febrero y mayo de 1943, confirman de manera sorprendente que en el sur de Baviera el saludo alemán ya rara vez se utilizaba y que la esperanza de que una guerra perdida supusiera, al menos, la desaparición del partido, era más común de lo que aparentaba entre la población rural. Los informes que registraban estas realidades no cayeron en oídos sordos y la represión policial se hizo más intensa, al igual que las acrobacias propagandísticas del ministerio de Goebbels y las suyas propias, cuyo discurso de la guerra total fue tachado por algunos entre los círculos intelectuales de "comedia" y "teatro".

Otro hecho que contribuyó a crear un ambiente de crispación frente al partido y del que no se libró Hitler, fue las nuevas medidas contra la Iglesia que Bormann impulsó hacia el otoño de 1941. La más impopular fue el intento de retirar los crucifijos de las aulas de las escuelas. En Baviera, zona predominantemente católica, la decisión provocó oleadas de descontento contra los funcionarios del partido y contra el propio Hitler, del que se informó que sus retratos habían sido retirados de muchas viviendas como protesta. En algunas regiones de Baviera, se registró el sentimiento de algunas gentes de que se restaurara la monarquía. En Munich, se llegó a detener a particulares por decir que preferían a "Guillermo, por la gracia de Dios", que al "idiota de Berchtesgaden". De todos modos sería muy arriesgado considerar que el grueso de la población veía a Hitler como el responsable de esas decisiones, pues la mayoría –no equivocadamente- le exculpaba encontrado la responsabilidad en la jefatura del partido. Como muestra, una manifestación de unas 40 personas que tuvo lugar en un pueblo y que finalizó su recorrido en la escuela municipal, ofreciendo un rezo "por los soldados, los soldados caídos y también por el Führer" frente un crucifijo y el retrato de Hitler. El final de todo este ajetreado capitulo es de sobra conocido: las nuevas medidas contra la Iglesia quedaron aplazadas indefinidamente.

A pesar de todas las muestras de descontento registradas, que no dejan lugar a la duda, el grado de adulación alcanzado por Hitler era tan inmenso que no podía darse una ruptura total de su imagen en un período corto de tiempo. Lo que hemos señalado aquí son algunos ejemplos que nos indican cuando y de qué modo la confianza en Hitler –por lo tanto, su mito- comenzó a venirse abajo y qué sucesos contribuyeron a ello en mayor o menor medida, sin pretender que la crisis fuera absoluta en apenas unos meses: hubo que esperar hasta que prácticamente todo se hubiera venido abajo para que esa gran crisis se diera.

Y aunque la apariencia pudiera ser otra, fue el estancamiento del avance en el este y la prolongación de la guerra el motivo principal que abrió el camino hacia la ruptura, y no, como se ha generalizado en ocasiones, el hecho concreto de la derrota de Stalingrado. Sobre este hecho sí que podríamos decir que tuvo un efecto importantísimo para la imagen pública de Hitler, es obvio, pero principalmente porque fue el catalizador definitivo para que al fin comenzaran a aflorar con menos reservas los sentimientos y opiniones negativas que desde hacía tiempo interiorizaban las gentes. Antes de la derrota de Stalingrado, la popularidad de Hitler, aunque todavía alta, ya no era la de antes. Desde que la guerra se había empantanado en 1941-42 y no se atisbaba un final rápido y victorioso –anhelado, deseado, y tantas veces prometido y asegurado-, los ciudadanos comenzaron a perder la fe en su líder. Tras Stalingrado, Hitler ya no era invencible y ya no lo podía todo. Aquella fue la válvula de escape por la que el desencanto contenido comenzó a liberarse; ahora, las percepciones que los alemanes tenían de Hitler y del partido, hasta entonces separadas por un mundo, comenzaban a entrelazarse turbiamente.


He tomado todos los datos de Ian Kersahw, El mito de Hitler. Imagen y realidad en el Tercer Reich. Ed. Paidós, 2003.
Última edición por Eckart el Mié Ene 31, 2007 9:31 pm, editado 1 vez en total.
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Mensaje por josan » Mié Ene 31, 2007 8:48 pm

En mi opinion,el cambio gradual del pueblo aleman desde la franca admiracion,hasta el rechazo casi absoluto de hitler,se puede notar,individualizandolo claro,en las memorias de Rommel por ejemplo.Los sentimientos hacia el,por parte de Rommel en 1939-1942,no tienen nada que ver,con los posteriores a esa fecha.Un saludo.

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Mensaje por José Luis » Jue Feb 01, 2007 5:24 pm

¡Hola a todos!

Querido Paco,

El deterioro de la imagen de Hitler entre la gran masa del pueblo alemán es un tema realmente interesante, y que tú ya has resumido muy bien. Pero quisiera recordar que el entusiasmo inicial de gran parte de la ciudadanía alemana por Hitler se cimentó y desarrolló, en buena medida y gracias a, bajo montones de cadáveres y presos alemanes.

La imagen de un Hitler nombrado canciller por Hindenburg en olor de multitudes es falsa, o al menos no enteramente cierta. La idea de un Hitler vencedor en olor de multitudes en las primeras elecciones que convocó como canciller del Reich es igualmente falsa, o no enteramente cierta. La idea de un pueblo alemán entregado fervorosamente a su líder (a su Führer) desde que Hitler se aupó al poder es igualmente falsa, o no enteramente cierta.

Antes de que se estableciera firmemente el papanatismo popular de una especie de fe ciega en Hitler (y cualquier fe ciega en un líder político es, a mi juicio, papanatismo popular) en la Alemania de 1938-1939, el régimen nazi eliminó o recluyó a más de 300.000 alemanes. Y otra cifra menor pero igualmente significativa de alemanes tuvo que abandonar Alemania. Es importante, a mi juicio, tener esto presente, porque una sociedad que pierde a sus líderes políticos, sindicalistas, intelectuales, sociales, etc., por la acción criminal de un gobierno criminal es una sociedad huérfana y desamparada. No existe ni ha existido ninguna sociedad en la Historia capaz de oponerse exitosamente a una tiranía si no está organizada, dirigida e impulsada por individuos notables. Y fueron estos prohombres a los que el régimen nazi primeramente eliminó de la circulación. Cómo llegaron a permitir que se produjese esa situación es algo que hay que anotar en su debe, pero no seamos muy rigurosos. Con Hitler en la Cancillería del Reich y con un aparato del poder que suspendió el derecho a las libertades cívicas, y unas fuerzas paramilitares dedicadas a extender el terror social por todas las calles de las grandes ciudades alemanas, con todo ello el Partido Nazi no fue capaz de conseguir la mayoría necesaria para formar gobierno en las primeras elecciones generales convocadas por Hitler. No lo debemos olvidar.

Por otra parte, la "fe ciega" popular en Hitler fue una "realidad" que sólo duró el tiempo que duraron los éxitos de Hitler; siendo generosos, desde 1936 hasta 1942. Es decir, la mitad del tiempo en que Hitler criminalizó el Estado alemán. Y no fue una "fe ciega" de todo el pueblo alemán; sólo de una mayoría, posiblemente una gran mayoría. Pero era una "fe ciega" artificial, como se demostró cuando los éxitos de Hitler dieron paso a los fracasos. Y mucho tiempo después, cuando el régimen nazi asistía agonizante (pero todavía con fuerza y poder suficiente para seguir asesinando por miles) a sus últimos meses de existencia, sólo los fanáticos o quienes tenían sus manos manchadas de sangre de los crímenes nazis seguían defendiendo inevitablemente a su Führer, porque en el fondo lo que defendían era ni más ni menos que su propia existencia. Como bien había dicho Goebbels, con sus crímenes horrorosos habían roto todos los puentes, no había marcha atrás posible.

Y tampoco debemos olvidar que durante todo ese tiempo de tiranía nazi, surgieron ciudadanos alemanes (militares, políticos, ex militares, ex políticos, civiles, estudiantes, sindicalistas, trabajadores, católicos, sacerdotes, teólogos, etc.) que se levantaron como líderes de grupos opositores al régimen. Las dificultades que tuvieron en semejante tarea bajo un régimen asesino que controlaba absolutamente todos los resortes del poder y la propaganda, sólo las podemos imaginar.

Porlo demás, y en lo que es el propio tema del topic, suscribo todo lo que has apuntado.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensaje por Eckart » Jue Feb 01, 2007 6:50 pm

Totalmente de acuerdo, amigo José Luis. Simplemente decidí centrar mi redacción en los años en que el mito de Hitler comenzaba a caer, sin profundizar en las etapas previas de creación y consolidación del mismo; creación y consolidación que, como tu oportunamente has señalado -y no debe olvidársele a nadie-, se ayudó de una intolerable "depuración" de opositores y descontentos para alcanzar el grado que alcanzó.

Por añadir algo más de información al topic, indicaremos que el periodo que señalas -generosa y acertadamente- como de máximo auge de la imagen de Hitler (1936-1942) comienza con la remilitarización de Renania, se continua con los siguientes "logros" territoriales alcanzados primero sin guerra (Austria, Sudetes, Checoslovaquia, Memel...) y después con guerra (pero con una guerra hasta ese momento poco costosa para el pueblo alemán) y comienza a acabar, como ya hemos visto, con el fango de la campaña del este.

Un abrazo.
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Mensaje por Shindler » Vie Feb 02, 2007 9:31 pm

Para mi la fé que le tenian a él (Hitler) era una fé aparente o una mascarada pues como bien dice José Luis , Hitler se "encargaba" de todo aquél que pusiera en duda su manera de pensar. Pero también estaba el otro extremo, que no perdió la fé ni aunque Hitler se hubiese matado, yo los llamaría FANATICOS de un IDEAL.


Gracias por estar
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Mensaje por Badoglio » Vie Feb 02, 2007 11:44 pm

Tiene que haber un momento en el que Goebels se qude sin ideas.
Pero aún así simpre había un grupo de fanáticos que le seguian.

SALU2
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Gröfaz

Mensaje por enigma » Mar May 01, 2007 2:28 am

Uno de los tantos inmigrantes alemanes que he conocido en mi país, y que vivieron la guerra, me contó que al final de ella (él estaba en Berlín) a Hitler se le colgó el apodo de "Gröfaz" un burlesco apòcope de "Grössten Führer alles Zeiten" ( el más grande conductor de todos los tiempos).

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Mensaje por Landzer » Jue May 24, 2007 1:21 am

Es como en la pelicula de la caida en la esena del Bunker cuando se Suicida Hitler a los pocos segundo todos se ven libres del influjo del Fhurer
se ponen a fumar dentro del bunker y a tomar y a bailar
aunque es una pelicula realmente me dio una clara idea de como debio haber sido
"Tengamos razón o no, tenemos que ganar. Y cuando hayamos ganado, ¿quién nos preguntará por el método? Adolf Hitler

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La victoria muchos padres suele tener que la adopten........

Mensaje por Kar98k » Dom Sep 02, 2007 4:01 am

Mensaje editado y usuario excluido del Foro.

La Administración
A algunos historiadores se les a dado un poder del que ni siquiera gozan los dioses: Alterar los hechos ocurridos...

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Mensaje por Werto » Dom Sep 02, 2007 4:56 am

Hola a todos.
Hitler debe haber sido, como bien dicen por ahi el lider politico que ha logrado la mayor adhesion en su propia tierra
Por citar algún lider que logro una aquiscencia y adhesion superior a la Hitler -electoralmente infinitamente superior desde luego, y además democrática- y que nos queda más cerca: Felipe Gonzalez.

Por lo demás el contenido del mensaje que deja Kar98k me parece absolutamente fuera de lugar, además de, simplemente, falaz.

Saludos a todos.
Última edición por Werto el Dom Sep 02, 2007 3:02 pm, editado 1 vez en total.
Jonny coge el Bombardero,
y lo eleva por el cielo,
no hay cañón que alcance a Jonny,
ni rival que lo derribe...

Jonny no mata a la gente.
elimina el objetivo,
Jonny no es un asesino;
Jonny es frio..., y profesional.

Tal vez no veamaos en el ESTAIR, Supendereis.

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Mensaje por Kasparov » Dom Sep 02, 2007 11:55 am

Los habitantes de la Alemania nazi podían llevar una vida relativamente exenta de temores. A pesar de todas las investigaciones académicas que, cargadas de razón, hacen hincapié en que la Gestapo dependía, en gran medida a las denuncias presentadas por ciudadanos corrientes para hacer su trabajo, no deja de ser cierto que la mayor parte de la población alemana -casi con toda seguridad hasta el mismo final de la guerra- se hallaba sumida en tal seguridad y felicidad personales que habría votado la permanenia de Hitler en el poder incluso de haber tenido unas elecciones libres y justas.

Auschwitz, los nazis y la solución final, Laurence Rees



Comporta la opinión del productor y director de la BBC.
Y por si fuera poco, si hemos de comporar el régimen nazi con cualquier otro, respecto a los climas de terror de los que hablais, el de Hitler y su partido es uno de los menos significativos.

Saludos
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"Nosotros no queremos que triunfe un partido ni una clase sobre los demás; queremos que triunfe España como unidad, con una empresa futura que realizar en la que se fundan todas las voluntades individuales. Esto hemos de conseguirlo aún a costa de los mayores sacrificios, pues es mil veces preferible caer en servicio de tal empresa que llevar una vida lánguida, falta de ideal, sin otra meta ni ambición que llegar al día de mañana"

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Mensaje por Eckart » Dom Sep 02, 2007 12:18 pm

Respecto a la afirmación de Rees, estoy totalmente de acuerdo con ella si exceptuamos el gran temor al que los alemanes tenían que hacer frente a diario: el propio partido nazi, que ya es más que suficiente. Si Rees no pensó en eso mismo cuando escribió esas palabras, no puede ser más desafortunada su afirmación. Bajo una dictadura brutal como fue la nacionalsocialista, se podía vivir exento de temores siempre que se acatara el pensamiento único. Así sí que no hay que tener miedo a nada, salvo a la propia conciencia de uno.

Y, Kasparov, disculpame si te parezco ofensivo -no es mi intención-, pero creo que no escribes con suficiente conocimiento de causa cuando dices que el regimen nazi fue de los menos significativos en cuanto a los climas de terror. En este mismo foro tienes disponibles topics sobre las consecuencias del incendio del Reichstag, la prohibición de los partidos políticos, la disolución forzosa de todas las asociaciones independientes no nacionalistas, la noche de los cuchillos largos, el boicot de abril de 1933, la Kristallnacht, el programa de eutanasia, las deportaciones, los campos de concentración y exterminio, la Gestapo y el SD, etc. que, posiblemente, te den mucho que pensar.

Un saludo.

Un saludo.
Última edición por Eckart el Dom Sep 02, 2007 2:35 pm, editado 1 vez en total.
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Mensaje por Kasparov » Dom Sep 02, 2007 1:35 pm

Incito, respecto a otros, como por ejemplo el comunismo de Stalin.

Por cierto, tu comentario es desatinado e irracional. Hay maneras y maneras de decir las cosas y no ha sido la mejor cuando hablas de poco conocimiento de causa
Yo porque llevo algo de tiempo en el foro pero a un usuario nuevo no le sentaría nada bien que le tachasen de "falta conocimiento".
Hay que escribir con un poco más de pulcritud.

Me tomaré tu comentario como una broma absurda de mal gusto.


Auf Wiedersehen
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Mensaje por Eckart » Dom Sep 02, 2007 2:22 pm

No se trata de una broma de mal gusto, Kasparov. Es lo que me dicta el sentido común cuando leo algún comentario con aire de declaración de descargo en favor del régimen nazi. Sin más.

No es el objetivo de este post comparar el grado de brutalidad de dos dictaduras y por ello no vamos a entrar en ello, pero el que unos dictadores fueran más o menos salvajes que otros, no es óbice para que cuando tratemos la Alemania nazi y los alemanes que vivieron aquel periodo, nos cuidemos de considerar que vivian sometidos a una dictadura altamente represora y terrorífica.

Un saludo.
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Mensaje por Kasparov » Dom Sep 02, 2007 2:46 pm

Es obvio que respecto a este tema, ambos tenemos diferentes puntos de vista al respecto.

Compañero Eckart, por desgracia he visto y leído mucho respecto a este tema.

Dejo el asunto por zanjado

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