Asesinos en serie

La vida cotidiana en la Alemania del Reich

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Eckart
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Asesinos en serie

Mensaje por Eckart » Vie Jun 17, 2005 9:23 pm

Bruno Lüdke - ¿Un asesino en serie?

Bruno Lüdke nació el 3 de Abril de 1908 en Köpenick, cerca de Berlín. Fue el cuarto de los seis hijos de Otto y Emma Lüdke. Desde 1914 hasta 1919 Bruno visitó la escuela local en Köpenick y pronto le fue detectado que tenía dificultades para llevar el ritmo de sus otros compañeros. No consiguió alcanzar el sexto grado y fue enviado a una escuela para niños con problemas de aprendizaje. Después de que dejara su "Hilfsschule" (Escuela de ayuda) en 1922, trabajó en la lavandería de sus padres hasta 1939. Cuando su padre, que sufría cáncer de garganta, murió en 1937, Bruno se convirtió en el responsable de conducir el caballo y la carreta y de enviar la colada a los clientes. Por este trabajo su madre le pagaba cincuenta pfenning al día. Los sábados recibía un Reichsmark extra. Regularmente, Bruno robaba parte del dinero que recibía de los clientes, lo cual provocó discusiones con su muy estricta madre. Lüdke fue un notorio fumador; mucho del dinero que ganaba lo gastaba en tabaco para su pipa y, ocasionalmente, en un vaso de cerveza. Fue conocido como "Dumme Bruno" (El tonto Bruno). Era conocido como hombre de buena fe y no peligroso. No tenía amigos ni enemigos. No se preocupó mucho por las chicas ni por el matrimonio.

Como no era muy apacible con su caballo, usando demasiado el látigo, los vecinos presentaron una queja a la policía de Köpenick a principios de 1938. Como resultado, fue examinado en la Casa de Salud Municipal de la Policía (Staatskrankenhaus der Polizei), para ver si era mentalmente y físicamente apto para ser jinete.
Algunos ejemplos de los resultados del test de Lüdke:
P: Somos sorprendidos por la niebla. Todo lo que podemos ver es un pueblo lejano.
R: Puede ser cierto
P: Un hombre cae por la ventana y se rompe una pierna. Para ser auxiliado corre al hospital.
R: No lo sé.
P: ¿Puedes decirme el alfabeto?
Respuestas correctas hasta la letra F.
P: ¿Cuántos días tiene un año?
R: No lo sé.
P: ¿Cuántas horas el día?
R: 24
P: ¿Cuántos minutos tiene una hora?
R: No lo sé.
P: ¿Quién fue Hindenburg?
R: Ese fue antes de nuestro Kaiser.
P: ¿Quién es nuestro Canciller del Reich?
R: Adolf Hitler, nuestro Führer
El resultado: Lüdke está físicamente sano, pero disminuido psíquicamente desde su nacimiento. Se orienta en el tiempo, lugar y personas. Pero no puede calcular o escribir y es incapaz de realizar desafíos mentales simples. Es, sin embargo, apto para trabajar como conductor de carro.

A pesar de ello, la Cámara Tercera del Erbgesundheitsgericht (Corte de la Salud Hereditaria) en Berlín, ordernó en Enero de 1939 que Lüdke fuera esterilizado, siguiendo las leyes concernientes a la "prevención de descendencia con enfermedades mentales". Esto se hizo en un hospital en Berlín el 22 de Mayo de 1940.

Lüdke y la policía local no eran extraños. Su expediente criminal no muestra violencia o crímenes sexuales, simplemente cosas como robar y vender madera habitualmente. No había duda de que eso no duraría mucho tiempo: primero, por que Köpenick es sólo un pequeño pueblo, y después, por que el nombre “Lavandería Lüdke” estaba escrito con letras grandes en el carro que usaba. Lüdke robó un total de 13x28 metros cúbicos de madera, valorados en 187,50 Reichsmarks. Él ganó 13 RM. Ello le costó tres meses en prisión. La policía de Köpenik anotó:

“No pensamos que Bruno Lüdke es un criminal”.

El crimen fue debido a su “estupidez”, resultado de su deficiencia psíquica.

Otro caso como este es el del pato robado. En la tarde del 16 de Febrero de 1940, Lüdke entró en el Café Fuchs, en el 20 de la Banhofstrasse en Köpenick: bajo el brazo, una bolsa con un pato muerto. Intentó vender el animal a un cliente del café por 15 RM. Otro cliente puso atención, ya que era oficial de la Sicherheitspolizei. Confiscó el pato y arrestó a Bruno. En la oficina de policía de Köpenick pronto concluyeron que Bruno había robado el pato a un granjero llamado Skole. Este denunció el robo y afirmó que le había costado 10 RM. Lüdke estuvo detenido bajo custodia cinco semanas pero nunca fue juzgado, ya que de acuerdo con la “Cláusula 51” del Código Penal, un disminuido psíquico no podía ser juzgado. Un mes después de que fuera liberado de la prisión, fue cogido con un gallo robado, el cual trató de vender en otro bar local.

El viernes 24 de Febrero de 1943, Frieda Rössner, una viuda de 59 años muy conocida en el pueblo, fue asesinada en el bosque cerca de su casa. Fue encontrada dos días después, estrangulada con su mantón. El asesino abusó de ella y robó su monedero, que contenía 1 RM. Inmediatamente después de encontrar el cuerpo, la policía de Köpenick alertó al Departamento de Homicidios de Berlín. Un grupo de tres detectives fue formado, dirigido por el Kriminalkommisar Heinz Franz. Los otros miembros del grupo fueron el KS Jachode y el KS Mahnke. Ese mismo domingo acudieron a la escena del crimen.

Después de examinar a varios “sospechosos”, el KK arrestó a Bruno Lüdke el 18 de Marzo de 1943 , de su informe:

“El 18 de Marzo de 1943 supimos que un trabajador llamado Bruno Lüdke era un disminuido psíquico que era conocido por causar problemas a mujeres del pueblo. Como nos figuramos que este hombre, que vive en el área de la Elisabethstrasse, podría saber más sobre el crimen, le intorrogué en su trabajo. Tras esta entrevista informal, tuve la impresión de que él debía de saber más”

Las primeras confesiones de Bruno Lüdke
Bruno Lüdke fue arrestado por la sola razón de que el KK Franz tuvo la “impresión” de que él debía saber más sobre el caso de Frieda Rössner, pero no había absolutamente ninguna evidencia contra Lüdke y nadie le denunció a la policía. No está claro qué preguntó Franz a Bruno cuando le interrogó por primera vez, pero dado el nivel intelectual de Bruno, este debió actuar de una manera que resultó extraña a Franz, quien interpreto esta conducta de una manera que satisfizo sus investigaciones.

De acuerdo con las confesiones que hizo Lüdke inmediatamente después de ser arrestado, él había violado o tratado de violar a “cincuenta mujeres” en un periodo de varios años. Es extraño, sin embargo, que esto no vuelve a ser mencionado en el caso Lüdke. También, durante los años en que se suponía que Lüdke había hecho esto, ni una sola denuncia fue interpuesta contra él por nadie. Parece que esta primera versión, silenciosamente, se convirtió en un detalle menor cuando Lüdke “confesó” el crimen de Frieda Rössner y, poco después de esto, los crímenes de Käthe Mundt, Bertha Schulz y los Ulmann. KK Franz pretendió dar la impresión de que conoció los casos de Schulz y Mundt por mediación de Lüdke, pero, por los archivos policiales originales, sabemos que Franz seleccionó esos casos previamente a las “confesiones” de Bruno. Los archivos prueban que Franz buscó casos de crímenes en el área de Köpernick en los archivos del Dpto. de Homicidios de Berlín inmediatamente después de que Lüdke le hablara acerca de las cincuenta mujeres y de Rössner. Tras esto, habló a Lüdke en la dirección correcta y este inmediatamente “confesó” los casos de Schulz y Mundt. Extrañas actitudes de Lüdke encajan perfectamente en los métodos usados por Frank. Por ejemplo: cuando Lüdke confesó el asesinato del señor y la señora Umann, no mencionó el crimen de la señora Gutermann. Esto es extraño por que ese asesinato tuvo lugar justo dos días antes de que los señores Umann fueran asesinados. Meses después, cuando Franz le preguntó sobre la señora Gutermann, Lüdke de pronto “recordó” haberla matado, pero no pudo dar correctos detalles sobre el crimen. Sólo cuando el KK Franz lo llevó a la escena del crimen, Lüdke consiguió hacerlo un poco mejor, pero este viaje también demostró que Lüdke apenas conocía la zona.

En todo el caso sólo hubo un lugar que era bien conocido por Lüdke: el lugar de Freda Rössner. No sorprende, siendo que era él quién recogía y enviaba su colada cada semana, pero, incluso en este caso, primero indicó como el lugar donde se encontró con la señora Rössner, un punto equivocado. Además, el debía de haber sido capaz de indicar el punto exacto incluso antes de que visitara el lugar con el KK Franz. No fue este el caso. No pudo dar ninguna información correcta sobre la situación de los crímenes en ninguno de los casos. Ni en el caso de Rössner, ni en el de Mundt, ni en el de los Umann. Lo mismo para los objetos robados a los Umann y a Rössner. Durante las primeras entrevistas, Lüdke no pudo dar información útil alguna sobre los objetos robados: ni lo que robó, ni qué hizo con ellos. Sus incoherentes historias sobre los lugares y sobre los objetos robados, combinadas con una serie probada de coartadas, deberían haber abierto los ojos del KK Franz y sus hombres, pero, en lugar de esto, las “confesiones” rápidas y fáciles de Lüdke despertaron euforia en Franz. Mientras, nosotros sólo podemos sospechar cuales fueron las razones de Lüdke para confesar estos primeros crímenes, pero parecen ser el resultado de sus inestables capacidades mentales, combinadas con violencia física, intimidación, interrogatorios sugestivos y manipulación de sus confesiones.


¿Entonces cómo consiguió el KK Franz más confesiones de Lüdke?
Por los archivos originales de los 51 crímenes “confesados” queda claro que las “confesiones” hechas por Bruno Lüdke son el resultado de los métodos de interrogatorio del KK Franz. En otras palabras: Lüdke no habló a Franz sobre los crímenes, Franz habló a Lüdke sobre ellos. De esta forma, Bruno Lüdke confesó exactamente en el orden que Frank quería que lo hiciera: los primeros veinte casos en Berlín, pero luego el caso de Hosang en Genthin abre el camino al KK Franz para hacerse cargo de los crímenes sin resolver en el resto de Alemania.

La reconstrucción de los interrogatorios formales da una clara visión de los métodos de usados por el KK Franz:
La pregunta habitual a Bruno Lüdke en cada caso era si él había estado alguna vez en alguna villa o pueblo concreto. Muchas veces la primera reacción de Lüdke a esta pregunta es “no”. Durante varias entrevistas, casi todo el tiempo dando suficientes evidencias de que Lüdke no sabe de que va el asunto, es llevado a una confesión que encaja un poco en el caso. Tan pronto como es posible, en varios casos, sin una entrevista previa, el lugar del crimen es visitado. Aquí el caso es “reconstruido” y la “confesión” completada. Entre la negación original y la confesión, Franz sólo necesita un número mínimo de entrevistas. Si alguna evidencia no está todavía clara, Franz hace que todo encaje en su informe final (Morgenmeldung). A menudo, la información que Franz da en esos informes es, simplemente, falsa.

Franz y Lüdke: el interrogador y el interrogado.
KK Franz es la única persona que entrevistó a Bruno Lüdke durante las investigaciones. Así, no sorprende que un cierta “empatía” surgiera entre Franz y Lüdke, desembocando en una gran confianza de Lüdke en KK Franz. Bruno se convenció de que Franz era el único hombre en el que podía confiar, y está claro que Franz lo advirtió. Por otra parte, este no tenía otras evidencias más que las confesiones de Lüdke, y tuvo que tomar ventaja para conseguir tanta información como pudiera. Pronto se dio cuenta de que Lüdke era disminuido psíquico. Creando el ambiente correcto, podía conseguir de él lo que quisiera. Una táctica agresiva era inútil, pero, por otro lado, un suave acercamiento funcionó perfectamente. Lüdke, por su parte, se sintió seguro debido a su “cláusula 51”. Por esta cláusula (él era deficiente y por tanto no responsable de sus actos) sintió que no tenía razones para temer a la policía. “Si dice la verdad”, podrá volver a su trabajo y estar en casa por Navidad.

Otra cosa pasó al algo primitivo Lüdke: parece que estaba bastante contento con el interés que había en su persona. Un hombre que, hasta el 18 de Marzo, sólo había tenido que tratar con la policía por casos menores de robo, repentinamente se encontró a sí mismo como centro de enorme interés por parte de la policía, no sólo en Berlín, sino también en Alemania entera. Viajaron por el país con él, le entrevistaron, le observaron y le fotografiaron. Tenía su propio “Comisario”, quién le prestó atención y cuidó de sus comidas y cigarrillos diarios. Toda la atmósfera creada causó satisfacción a Lüdke y para prolongar esta maravillosa situación, todo lo que tenía que hacer era hablar mucho y “confesar”. Leyendo los informes, uno tiene la impresión de que Bruno Lüdke no quería decepcionar al “Herr Kommissar Franz” e hizo lo posible por “recordar” los detalles de las cosas que hizo.

Las preguntas
Bruno Lüdke pudo ser deficiente, pero no un completo estúpido. Tras algún tiempo, se dio cuenta de qué tipo de preguntas tenía que hacer al KK Franz para obtener ayuda cuando estaba “confesando”. Esto queda claro por los interrogatorios formales: cuando KK Franz se refiere a un punto que ya discutieron en una entrevista informal anterior, este siempre usa una especie de señal de “presta atención” diciendo: “Quiero pensar profundamente”. Cuando Lüdke no tenía una respuesta correcta a una pregunta, siempre trataba de imaginarse cual sería la respuesta deseada, haciendo semi-retóricas preguntas. Por ejemplo: “tengo en la punta de la lengua el nombre del pueblo”, “debí de haber tomado algo más, pero no puedo recordar qué” o “No pudo haber sido en verano, debía ser invierno”. KK Franz le abordaba entonces haciéndole una nueva pregunta “sugestiva” o acabando la entrevista. En muchos casos Lüdke sabía ya la respuesta en la siguiente entrevista.

Las reconstrucciones
Un hombre que no es capaz de robar un gallo de una granja sin ser visto, ¿sería el mismo hombre que consiguió asesinar a cincuenta y una mujeres en un periodo de veinte años sin haber sido visto? Viajó por Alemania en tren, en bicicleta y a pie, asesinando mujeres en cada rincón del país, para inmediatamente volver a Köpenik, porque nadie allí lo echo en falta ni siquiera un día (ni su madre ni el jefe de su trabajo). La verdad es que Lüdke no tenía conocimiento geográfico de Alemania en absoluto e incluso no sabía como comprar un billete de tren. Un ejemplo:

KK Franz: ¿Cómo compras ese billete?
Lüdke: Fácil, simplemente digo que quiero un billete a allí y a allí.
KK Franz: ¿Pero adonde?
Lüdke: Pensaré sobre ello esta noche.
A la mañana siguiente:
KK Franz: ¿Cómo compras un billete para ese sitio?
Lüdke: Fui a una ventanilla y pedí un billete para Silesia.
KK Franz: ¿Qué es Silesia?
Lüdke: Una ciudad.
KK Franz: Bruno, Silesia es una región. Eso es más que una ciudad. Es más grande, con muchos pueblos.
Lüdke: Yo llamo a eso una ciudad.

Esto no contuvo a Franz de informar que el conocimiento de Lüdke de muchos lugares fuera de Berlín “es sorprendente”

En todo el archivo del caso Lüdke, no hay ni siquiera una mención sobre ningún camionero que llevara al caminante Lüdke con él. Es ridículo incluso considerar que Lüdke consiguió viajar durante los años de guerra, 1939/1943, de la manera que contó al KK Franz. La policía y otros cuerpos examinaban constantemente a cada viajero, buscando trabajadores forzados y prisioneros de guerra huidos. No se encontró ningún policía que hubiera chequeado a Lüdke durante alguno de sus viajes.

La firma del asesino
El asesino no dejaba ninguna “firma”, entendiéndose que no hay similitudes claras en los casos de asesinato que prueben que son el trabajo de un mismo hombre. Todos los casos muestran diferentes hechos, diferentes formas de asesinato y diferentes motivos. El Dr. Wehner le dijo a Blauw (un entonces Jefe de Policía que revisó el caso tras jubilarse) que incluso la Reichskriminalpolizeiamt (Oficina de Policía Criminal del Reich) nunca consiguió conectar los asesinatos. En ninguna de las escenas de los crímenes, la policía consiguió huellas dactilares útiles.

La liquidación de Bruno Lüdke
Bruno Lüdke es liquidado en una prisión de Viena. Esto queda claro por un mensaje de Telex del KK Franz fechado el 1 de Marzo de 1944. La razón para ello: debido a la “Cláusula 51”, hubiera escapado si hubiera sido juzgado. Por otro lado, el fenómeno de un asesino en serie en el estado policial Nacional Socialista era impensable y debía permanecer “bajo la manta”. También era muy posible que Bruno Lüdke, una vez en juicio, hubiera entendido que Franz no le protegía y hubiera revocado sus “confesiones”. Junto a esto, un juez (pero también el D.A.) tras un serio estudio de los informes, hubiera llegado a la conclusión de que todas las evidencias eran cuestionables y basadas en falsos testimonios. Semejante derrota era impensable para el RKPA (Nebe) y el RSHA (Kaltenbrunner), especialmente tras la conmoción que el caso Lüdke había causado incluso a Himmler.

Conclusión
Nos deja con la pregunta de cómo el caso Lüdke se conviertió en lo que es hoy. Lo que empezó como investigaciones normales en un caso normal de asesinato, se convirtió en el caso de asesinato más increíble en la historia criminal de Alemania. La verdad es que el asesino en serie Bruno Lüdke nunca existió. Todas las “confesiones” que el KK Franz obtuvo de él eran falsas. ¿Entonces, cómo ocurrieron?
No es tan difícil, ya que todos los ingredients estaban allí: el disminuido psíquico, el ambicioso Kriminalkommisar Franz, quién fue se dejó llevar por la necesidad de fama y honor, una autoridad como el Reichskriminalpolizeiamt, un sistema donde no había justicia real, un sistema donde no había verdadera prensa, un grupo de débiles superiores de Franz y un grupo de débiles autoridades que no consiguen penetrar en la psiqué de Lüdke.

Tras la Guerra, la policía no hizo nada por investigar las serias dudas que el Kriminalrat Faulhaber tenía sobre el caso, y la película "Nachts, wenn der Teufel kam” ("Por la noche, cuando el diablo viene") completó el retrato del “asesino en serie Bruno Lüdke” y le dio casi proporciones míticas.
Finalmente, deja a Alemania con 51 crímenes sin resolver.

Fuente:
"Bruno Lüdke: Seriemoordenaar" por J.A. Blaauw (Uitgeverij De Fontein, Baarn, 1994 - ISBN 9026 10732-3)

Texto de Timo Worst.
Última edición por Eckart el Sab Mar 24, 2007 10:08 pm, editado 2 veces en total.

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Mensaje por José Luis » Vie Jun 17, 2005 11:54 pm

¡Hola a todos!

Jamás creí que iba a tener la ocasión de hablar sobre los asesinos en serie en un foro de historia militar. Sin embargo, el que haya un subforo dedicado a la vida de la sociedad alemana durante la etapa de poder nazi es, sin duda, un buen argumento para tratar el tema del crimen, y el buen post de Eckart es otro argumento más.

El asesino en serie (serial killer) es una expresión relativamente moderna, al igual que el asesino de masas (mass murder). La razón es sencilla, pues este tipo de crímenes comenzó a hacerse notorio y relativamente frecuente en las décadas de 1960 y 1970, especialmente en los Estados Unidos. Pero muchos años antes ya se habían dado casos que entraban perfectamente dentro de esta futura categoría. Tales son los ejemplos del barón Gilles de Rais en el siglo XV o, quizás el más famoso y misterioso de todos los tiempos, el del sádico asesino del East End de Londres de finales de siglo XIX que se conoció como Jack el Destripador.

A partir de la década de los sesenta del siglo XX comenzaron a hacerse tristemente famosos asesinos como Jon Wayne Gacy, Edmund Kemper, David Berkowitz, Albert DeSalvo (el estrangulador de Boston), Henry Lee Lucas (que decapitó a su madre y mantuvo su cabeza durante varios días sobre la mesa del comedor) y un largo etcétera que no viene al caso detallar.

Pero en los años veinte y treinta del siglo XX hubo un asesino que sembró el pánico en Alemania: Peter Kürten, tristemente famoso como el Vampiro de Dusseldorf.

Jack el Destripador llevó el terror a las inmundas calles del East End de Londres en el verano y otoño de 1888, pero Peter Kürten levantó una ola de terror inaudito en la ciudad de Dusseldorf en el período de entreguerras.

El primer asesinato de Kürten tuvo lugar en la ciudad de Köln el 25 de mayo de 1913: una niña de 10 años a quien Kürten degolló después de haber abusado sexualmente de ella (en estado inconsciente pues la había semi-estrangulado). El nombre de la víctima era Christine Klein.

Tras un largo período de “inactividad” (hoy se sabe que entre el primer asesinato de un asesino en serie y el siguiente hay un intervalo que puede durar años) en el que Kürten se casó y llevó una vida aparentemente tranquila trabajando en una fábrica, Kürten se trasladó a Dusseldorf, y en esta ciudad comenzaría una orgía criminal.

El 9 de febrero de 1929 la policía de Dusseldorf encontró el cadáver de una niña de ocho años, Rosa Ohliger, debajo de un seto. Había sido apuñalada trece veces y había pruebas de que el asesino había intentado quemar el cuerpo con petróleo. El asesino también la había apuñalado en los órganos genitales, y había rastros de semen sobre el cuerpo de la criatura.

Seis días antes del brutal asesinato de Rosa Ohliger, una mujer llamada Kühn fue atacada y apuñalada veinticuatro veces por un hombre que, después, se dio a la fuga.

Cinco días después del asesinato de Rosa Ohliger, se halló en una carretera de Flingern el cuerpo de un hombre llamado Scheer (un mecánico de 45 años) que había sido apuñalado veinte veces hasta la muerte.

El 21 de agosto, en un suburbio occidental de Lierenfeld, tres personas fueron apuñaladas cuando se dirigían de noche a sus casas. Dos días más tarde, dos hermanas adoptivas de cinco y catorce años, Gertrude Hamacher y Louise Lenzen, fueron estranguladas y degolladas.

En la tarde siguiente al crimen de las hermanas adoptivas, Gertrude Schulte fue acosada sexualmente por un hombre que, ante la negativa de mujer, la apuñaló. La mujer sobrevivió al ataque y dio una buena descripción del atacante a la policía: un hombre de presencia agradable de unos 40 años.

En septiembre, una joven llamada Ida Reuter fue violada y asesinada; el 12 de octubre, otra joven muchacha llamada Elizabeth Dorrier fue golpeada hasta la muerte. El 25 de octubre, dos mujeres más fueron asesinadas.

Por entonces Dusseldorf hacía recordar al Londres victoriano de Jack el Destripador. El 7 de noviembre desapareció una niña de cinco años llamada Gertrude Albermann; dos días después el periódico “Libertad” recibió una carta con un mapa incluido señalando el lugar donde se encontraría el cuerpo de la niña. Así fue; la víctima había sido estrangulada y el asesino la había apuñalado treinta y cinco veces.

Como suele ocurrir, cuando ocurre, con los criminales en serie, la captura del Vampiro de Dusseldorf tuvo lugar por pura casualidad. El 14 de mayo de 1930, una sirviente en paro llamada Maria Budlick paseaba buscando trabajo cerca de Dusseldorf. En la estación de Dusseldorf fue abordada por un hombre que la invitó a ir a un hotel. Caminaron por las calles iluminadas y cuando se disponían a entrar en un parque, la muchacha, recordando las recientes y terribles historias de asesinatos relatadas por los periódicos, rechazó la oferta de su acompañante. Como el hombre insistía, comenzaron a discutir cuando en esos momentos se acercó una tercera persona que hizo ahuyentar al hombre de la estación. Fraulein Budlick se quedó a solas con su salvador, Peter Kürten.

Kürten llevó a la muchacha a su habitación del 71 de Mettmanner Strasse, pero Budlick manifestó que no quería tener relaciones sexuales. Entonces la llevó hasta el Bosque de Grafenberger, donde la obligó al acto sexual. Luego la acompañó hasta la estación y se despidió de su pareja. La muchacha escribió una carta el 17 de mayo dando cuenta del suceso y describiendo la dirección de Mettmanner Strasse a una tal Frau Bruckner. Con las señas equivocadas, la carta fue recibida por Frau Brugmann, que la abrió, leyó su contenido y la entregó a la policía.

Maria Budlick fue localizada inmediatamente e interrogada a fondo. Después de mucho tiempo y considerables dudas, el inspector jefe Gennat, acompañado de Budlick, se dirigió al número 71 de Mettmanner Strasse. La casera abrió la habitación y Budlick la reconoció inmediatamente. Pronto se descubrió que el inquilino de la habitación respondía a las señas de Peter Kürten.

Peter Kürten confesó sus crímenes a su mujer, sabedor de que la policía ya estaba tras su pista, y el 24 de mayo la esposa del sádico acudió a la policía para acordar la detención de su marido. Tal como habían acordado, Kürten apreció a las 3 de la tarde en la iglesia de St. Rochus, donde fue detenido sin ofrecer resistencia alguna por la policía.

Bajo arresto, Kürten confesó sus fechorías con total franqueza al eminente psicólogo alemán profesor Karl Berg, quien más tarde escribió un libro sobre Kürten titulado “El sádico”.

En el juicio abierto el 13 de abril de 1931, el “Vampiro de Dusseldorf” fue acusado de un total de nueve asesinatos y siete intentos de asesinato. El jurado sólo tardó hora y media en alcanzar un veredicto unánime: culpable de todos los cargos.

Peter Kürten, nacido el 26 de mayo de 1883, fue ajusticiado en la guillotina el 2 de julio de 1932 en el patio de la prisión de Klingelputz.

Saludos cordiales
José Luis
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Rosita Serrano
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Bruno Ludke

Mensaje por Rosita Serrano » Mar Jun 21, 2005 6:32 am

Hola a todos:

Sin duda este es un tema muy interesante, sobre todo las "políticas de reinserción". Quisiera compartir el siguiente artículo con todos los miembros del foro:

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El alemán Bruno Ludke, maníaco sexual y perturbado mental, cometió no menos de 85 asesinatos antes de ser arrestado en 1943. Desde los 18 años violaba, robaba, apuñalaba y estrangulaba a sus víctimas solo por placer. Cuando no podía hacerlo con humanos recurría a animales. Cuando finalmente le arrestaron por delito sexual, la SS de Himmler le esterilizó. Al confesar todos sus crímenes, las autoridades se dieron cuenta de que, en muchos casos, habían ejecutado a otras personas inocentes por los asesinatos de Ludke. El escándalo se silenció y enviaron a Ludke a un hospital en Viena, donde se convirtió en conejillo de indias para experimentos médicos y psiquiátricos. Murió allí en 1944.

Fuente: Chancellor Press 1990

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Bruno el Bruto

Mensaje por Rosita Serrano » Mar Jun 21, 2005 6:39 am

Os adjunto más información de este despiadado "serial killer".

Bruno el Bruto

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Terminaba el mes de enero de 1943 cuando unos niños que jugaban al escondite en un bosque del distrito berlinés de Köpenich se encontraron de golpe con el cadáver de una mujer. Los muchachos corrieron a avisar a la policía. El aparato policiaco de los nazis se encontraba en su mejor momento y funcionaba como una máquina de relojería. Nada se le escapaba, así que cuando se estimó que la victima, una mujer de unos cincuenta años, había sido estrangulada y luego violada reinó el mayor de los desconciertos ¿Quién podía atreverse a realizar semejante asesinato?.

Un crimen sexual no era común es esa época. El distrito fue investigado palmo a palmo y sus vecinos entrevistados en una amplia labor policial. Algunas personas declararon que por aquellos lugares merodeaba un sujeto con ropas de obrero industrial, que parecía algo atrasado mentalmente.

No tardó en ser localizado. Se trataba de Bruno Lüdke, apodado el “tonto” Los vecinos lo conocían muy bien. Lo tenían por un gigante bonachón al que ayudaban con ropa y comida. Reconocían que tenía la mente de un niño, era asustadizo, tímido e incluso los chavales del barrio solían burlarse de él, lo que le había creado miedo a los niños.

Su figura en la zona era tan común que durante las entrevistas muchos habitantes ni lo habían nombrado. Cuando se le encontró un policía vio algo extraño en su ropa: se trataba de sangre. Al preguntarle sobre su origen dijo que se trataba de sangre de pollo. Sin pensar que era el asesino fue llevado a comisaría para aclarar las cosas ¿Cómo iba a ser Bruno si se asustaba hasta de los niños?.
Mientras hablaban con él un policía encontró plumas de pollo cerca de la mujer asesinada. Pensando que Bruno podría haber visto al asesino se le preguntó sobre el origen de la sangre:

- Yo había agarrado el pollo, lo reconozco. La vieja estaba sentada en el tronco de un árbol y yo me acerqué.

- ¿Y tú que le dijiste? –preguntó el comisario.

- Pues, eso, que si quería... Pera ella me dijo que no.

- ¿Y tú que hiciste?.

- La agarré por el cuello.

Aunque sorprendidos los policías dieron el caso por resuelto, pero Bruno aún no había terminado de hablar. Como un “inocente niño” empezó a contar que había hecho lo mismo en 1928 y 1940 en Hamburgo, como también en 1938 en Munich. Desde 1923 había sentido el placer y la necesidad de atacar a mujeres solitarias, estrangularlas y violar sus cadáveres. Los investigadores no podían creer aquello. Sin embargo, al revisar sus archivos descubrieron que en las fechas y los lugares descritos por Bruno se habían dado casos de asesinatos que se parecían como gotas de agua.

Bruno Lüdke nació cerca de Berlín, en 1908. En su infancia sufrió un fuerte golpe en la cabeza, que le trajo graves secuelas para toda la vida. No pudo volver a la escuela. Luego permaneció durante un tiempo atado a una silla, sin poder moverse. Todos le consideraban un débil mental. Sus maestros le habían tenido por un retrasado. Así creció hasta que su constitución fue la de un verdadero gigante, que se movía con la rapidez de un mono. Corría inclinado hacia delante, dejando que los brazos, enormemente largos, se balanceasen a lo largo del cuerpo durante su rápida marcha. Su frente era estrecha y huidiza. La cabeza aparecía cubierta por una capucha de pelos. En su juventud comenzó realizando algunos pequeños robos. En una ocasión fue sorprendido y se le sometió a juicio. La sentencia resultó favorable al acusado, en virtud del artículo 51 sobre atenuantes de la responsabilidad de los débiles mentales.

De todos modos aquellos antecedentes no eran los de un asesino sistemático. La policía descubrió 60 casos que se acoplaban a los descritos por Bruno. Cuando se le preguntó por el número de sus víctimas Bruno “el tonto” elevó la cifra a 85 crímenes sexuales.

La policía criminal se encontraba supeditada al Departamento para la Seguridad del Estado; es decir a los S S. El informe del caso llegó a manos de Himmler, su jefe superior, que consideró imposible que semejante asesino hubiera actuado impunemente durante la época del Tercer Reich. Himmler ordenó que el asunto fuera investigado a fondo y se descubriera si Bruno no estaba fantaseando o atribuyéndose crímenes para llamar la atención.

Fue trasladado en coche al lugar del asesinato por el que había sido detenido. Mientras se adentraban en el bosque de Nöpenich Bruno dijo de repente “que los señores se han pasado de sitio”. El conductor hizo marcha atrás. Se le quitaron las esposas y se le dejo que indicara el lugar donde habían ocurrido los hechos. Sin titubear se adentró entre los árboles hasta que señaló: “Aquí la encontré, aquí la golpeé, aquí la estrangulé y aquí la violé”.

No existía ya dudas sobre su culpabilidad. De nuevo en comisaría fue interrogado minuciosamente, dando detalles sobre los otros crímenes imposibles de ser conocidos por el público. Bruno “el tonto” pasó a ser Bruno “el bruto” Los asesinatos sexuales no procedían de las fantasías de un pobre loco pervertido, sino de los crímenes de un pervertido.

Aquel placer que mostraba en sus declaraciones... Su manía enfermiza de vanagloriarse de sus acciones... Los nazis estaban estupefactos ante semejante criatura. No es extraño que el propio Joseph Goebbels, ministro de propaganda, quisiera tomar cartas en el asunto. Por escrito, y con el indicativo de “Cuestiones secretas del Reich”, Goebbels exigió a Himmler que “el bestial asesino y violador de mujeres no fuese sometido a una pena de muerte normal”:

-Le propongo –añadía Goebbels- que se le pegue fuego hasta convertirlo en una antorcha humana o que se le descuartice.

Himmler no admitió las propuestas de Goebbels. A la jefatura de la policía alemana les interesaba saber cómo se podía explicar, desde el punto de vista científico y criminológico, la actuación de un asesino de semejante dimensión. Se investigó las particularidades de su familia. Cada uno de los crímenes fue reconstruido meticulosamente, aunque con graves dificultades, pues apenas quedaban testigos con vida y casi todos los escenarios de los asesinatos habían sido destruidos por los bombardeos aliados.

Bruno fue remitido a Viena, donde en un instituto criminológico continuó las investigaciones. A lo largo de varias semanas fue sometido a varias clases de experimentos. Los resultados finales coincidieron con las teorías que necesitaba la ideología nacionalsocialista: Bruno Lüdke era el prototipo de “infrahombre”, un verdadero peligro social, un individuo que demostraba palpablemente la necesidad de la depuración de la raza.

No se sabe exactamente que ocurrió con Bruno “el bruto” aunque es de sospechar que fue ajusticiado. Su “record” de 85 asesinatos permaneció siendo el primero durante bastantes años.

Fuente: editorialbitacora

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Mensaje por Eckart » Mié Jun 22, 2005 5:31 am

Hola Rosita,
¿Podrías indicar exactamente si la información que aportas en el anterior mensaje la has obtenido de algún libro en concreto y de que año es el texto?

Gracias por tu contribución.
Saludos.

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Mensaje por WHA » Mié Jun 22, 2005 6:51 pm

http://www.editorialbitacora.com/armage ... /bruno.htm

Procuremos poner las fuentes bien claras :wink:

Saludos

Troya
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Asesinos en serie

Mensaje por Troya » Dom Nov 15, 2009 6:51 pm

Hola a todos !!
Interesante hilo este de los asesinos en serie y fijaros que curioso que hasta el siglo XVIII, se creyó que el crimen psicopático era obra del Diablo, será con la llegada de la Ilustración cuando cambiará radicalmente la perspectiva de acercamiento al problema, que empezará a ser sistemático y regido por los patrones de la Naturaleza, en definitiva, por el método científico.
Os recomiendo leer este interesante artículo para dilucidar la raiz del grave problema que supone la psicopatía.

Psicopatía, una realidad preocupante por RAFAEL SANTIAGO DE LA TORRE

Cleckley, (1978) "El psicópata, inocente, insensible, asocial, encantador, algunas veces impulsivo o violento, es el más peligroso de los criminales, el más depredador de los políticos y el negociador con menos escrúpulos.
El libro del Apocalipsis anuncia para el final de los tiempos la llegada de un Ángel del abismo, ABBADON, o exterminador, que castigará a los idólatras con graves suplicios. (Nuevo Testamento, Apocalipsis 8:3-6, 9:11).
Hay que tener claro, que los trastornos de personalidad aparecen en personas psíquicamente NORMALES, que razonan bien y con un sentido claro de la realidad. No son, por tanto, enfermos mentales. Se diferencian en 4 aspectos básicamente, (Vázquez, Ring y Avia, 1990),:

1°- Son estables en el tiempo, y no un conjunto de síntomas que aparecen en una situación determinada.

2°- Reflejan alteraciones Globales de la persona y menos circunscritas a síntomas concretos.

3°- Son egosintónicos, (es decir, no molestos subjetivamente), al menos no en la medida que los síntomas de las enfermedades mentales.

4°- Son, por ello, menos cambiables.
Fuente: http://www.psicologiajuridica.org/psj86.html

Un saludo.

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Asesinos en serie

Mensaje por Audie Murphy » Lun Nov 16, 2009 1:32 am



Foto tras la detención de Peter Kürten
Imagen
fuente http://4.bp.blogspot.com/_pjeDshzxsmY/S ... 8rders.jpg


En 1931, Fritz Lang recogió los hechos en el film "M, el vampiro de Düsseldorf"
http://es.wikipedia.org/wiki/Peter_K%C3 ... seldorf.22



existe incluso un "pasaje del terror" radiofónico en el programa de "la rosa de los vientos", con la estupenda locución del desgraciadamente desaparecido Juan Antonio Cebrián (pinchar sobre el texto rotulado en rojo)
http://larosadelosvientosporsecciones.w ... usseldorf/
"El mal existe cuando las personas buenas no hacen lo que es correcto"

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Mensaje por Hundi » Lun Nov 23, 2009 1:36 am

quien se hubiera imaginado esta serie de actos en el III Reich
[size=85]Hago de mi futuro una utopía, pues pretendo comprender, esta voluble vida...[/size]
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Asesinos en serie

Mensaje por von Thoma » Dom Jun 20, 2010 6:30 pm

Mencionar también,aunque esto se sale de nuestros temas,la existencia de otro individuo de estas caracteristicas,como fué Fritz Haarmann el Carnicero de Hannover,casi coetáneo de Peter Kürten,en los años veinte.
Fué ejecutado en 1925 por 40 asesinatos,y dato "macabro",su cabeza se conserva hoy en día en un frasco de formol.

Imagen

Fritz Haarmann.

Foto:http://einestages.spiegel.de/external/S ... 31157.html
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Re: Asesinos en serie

Mensaje por Vasilii » Mié Dic 15, 2010 5:10 am

Hola como todos estoy sorprendido con este hilo en un foro dedicado a la II Guerra Mundial pero es evidente que en un estado policial como fue la Alemania nazi tambien existieron serial killers. El motivo de mi mensaje es si alguien pudiera decirme cuanto de cierto hay en la existencia de un serial killer en las novelas de Phillip Kerr motivo por el cual el detective protagonista goza de cierta reputacion.Asimismo en Berlin 1945 de PIerre Frei el hilo argumental es otro serial killer aunque sus acciones sean ya al final de la guerra.Lamento no poder dar mas datos precisos pero estoy en el infierno de una mudanza.
Pero sabe usted cuanto odio yo este uniforme?

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Re: Asesinos en serie

Mensaje por Hundi » Mié Dic 15, 2010 8:55 am

Perdon por otro off-topic, aun se conserva la cabeza de Peter Kurten, resulta curioso que la cabeza momificada del vampiro de Dusseldorff, fue seccionada para poder estudiar a fondo el cerebro de este personaje, ya que segun ellos su masa encefalica era diferente a la de una persona normal.

En este sitio podran ver dicha imagen.

http://www.flickr.com/photos/somethingm ... 893029006/" onclick="window.open(this.href);return false;
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Asesinos en serie

Mensaje por Juan M. Parada C. » Jue Feb 10, 2011 9:47 pm

Estimados foristas: El caso de "Bruno el Bruto" no es más que la punta del témpano de una sociedad,que aparentaba estar sometida al orden más estricto,la cual se había entregado a la vorágine de la violencia y al culto a la muerte como logró Hitler influir en una buena parte del conglomerado de sus ciudadanos de esa época.Con la diferencia que Bruno Ludke no pasó de ser más que de un caso criminal interno que fue mal abordado por las autoridades,que adoleció en consecuencia de varias fallas en la construcción del sumario investigativo y transferido después como una suerte de conejillo de indias para ser liquidado en una clínica de Viena.No obstante,fueron muchos los "Brunos Brutos" que el régimen nazi se anotó para el esfuerzo bélico que lograron canalizar sus taras mentales con objetivos concretos,que la propaganda y la disciplina militar enfatizaba con medios bien expeditos, para explayar así sus instintos criminales sin reparos de ninguna clase.
Claro está,que tales elementos criminales al comienzo de la guerra eran sometidos a sus respectivas penas capitales y condenas de prisión, pero las enormes sangrías que estaba sufriendo la Whermacht en sus costosas campañas militares obligan al ejército alemán a echar mano de estas personas perturbadas y son asignadas a los batallones de castigo junto a los desertores y demás efectivos con serios problemas de disciplina que no lograban los procedimientos ordinarios en hacer cumplir.Tales unidades eran comandadas por oficiales muy estrictos y enérgicos que los lanzaban a las misiones más peligrosas o repulsivas,que las demás unidades regulares no aceptarían de buena manera,y con el tiempo se convirtieron en las más condecoradas.Un ejemplo de esto,para una mayor referencia,son las obras escritas por el autor austríaco,llamado Sven Hassel,que casualmente sirvió en una de ellas y han sido llevadas a la gran pantalla,como: "LOS PANZERS DE LA MUERTE" y "CAMARADAS DEL FRENTE".Gracias por la atención.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

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Re: Asesinos en serie

Mensaje por Audie Murphy » Vie Ene 17, 2014 8:05 pm

Paul Ogorzow conocido como el asesino del S-Bahn, aprovechaba los apagones nocturnos para asaltar a mujeres que viajaban en los trenes berlineses. En algún caso eran incluso violentadas sexualmente y siempre acababan arrojadas a las vías desde un tren en marcha. El hecho de que por aquella época había muertos casi a diario por los accidentes debidos a los apagones de luces, entorpeció en sobremanera la investigación.Arrestado por la Kripo y tras largo interrogatorio, finalmente admitió haber cometido 8 asesinatos, llevado a cabo seis intentos de asesinato y realizado 31 agresiones entre septiembre 1940 y julio 41. Fue juzgado, sentenciado y ejecutado en la guillotina en la prisión de Plotzensee.
Más detalles enhttp://wikihistorias.blogspot.com.es/2011/12/el-asesino-en-serie-nazi.html

este libro reciente narra su caso: "A Serial Killer in Nazi Berlin’ por Scott Andrew Selby. 320 pags. Edita Berkeley
Imagen
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