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El III Reich y la Iglesia

La vida cotidiana en la Alemania del Reich

Moderador: José Luis

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Francis Currey
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El III Reich y la Iglesia

Mensajepor Francis Currey » Sab Ene 21, 2006 10:09 pm

Mucho se ha escrito sobre las relaciones del III Reich y la iglesia , me gustaría en este topic recopilar toda la información posible sobre la postura de los nazis frente a la iglesia alemana.

Saludos cordiales

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Mensajepor Francis Currey » Sab Ene 21, 2006 10:11 pm

Discurso pronunciado por Hitler el 12 de abril de 1922 e impreso en el Volkischer Beobachter el 22 de abril de 1922:

"No importa si el judío individual es decente o no. Posee ciertas características que le han sido dadas por la naturaleza y nunca podrá librarse de ellas. El judío es dañino para nosotros... Mis sentimientos como cristiano me inclinan a ser un luchador por mi Señor y Salvador. Me llevan a aquel hombre que, alguna vez solitario y con sólo unos pocos seguidores, reconoció a los judíos como lo que eran, y llamó a los hombres a pelear contra ellos... Como cristiano, le debo algo a mi propio pueblo"

Lo cual muestra que independientemente de la fe de Hitler, este uso el cristianismo para atacar al pueblo judío.

Por otro lado en el artículo 24 de los estatutos del partido nazi se recogía: "El partido está a favor del Cristianismo positivo"

Sin duda los nazis conscientes del poder de la iglesia trataron de ganarse el favor de la mísma para su causa. Sin embargo estos en su mayoría decidieron permanecer de forma independiente, criticando en ocasiones con dureza desde los púlpitos, las atrocidades que se cometían, viéndo como ejemplo: la condena de la eugenesia que consiguió frenar de forma momentánea las operaciones de exterminio.

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Mensajepor Paradise Lost » Sab Ene 21, 2006 10:23 pm

Hola a todos.
Os coloco el extracto de una conversación entre Traudl Junge y Adolf Hitler:

A veces surgían discusiones interesantes sobre la Iglesia y el desarrollo de la humanidad. Decir "discusiones" tal vez sea una exageración: a partir de una pregunta u observación de alguna de nosotras, Hitler desarrollaba sus pensamientos y nosotras escuchábamos. Hitler no estaba vinculado a ninguna Iglesia, sino que consideraba a todas las confesiones cristianas, unas instituciones superadas, hipócritas y proselitistas. Su religión eran las leyes de la naturaleza. A ellas les podía subordinar su poderosos dogma mejor que a la doctrina cristiana del amor al prójimo y al enemigo. "La ciencia todavía no sabe de que raíz brota la especie humana. Nosotros somos el estadio supremo del desarrollo desde el reptil al mamífero, tal vez pasando por el mono hasta llegar al ser humano. Somos un eslabón de la Creación e hijos de la naturaleza, y para nosotros valen las mismas leyes que para los demás seres vivos. Y en la naturaleza impera desde el principio la ley de la lucha. Todo lo no apto para la vida y todo lo débil es eliminado. Pero el ser humano y sobre todo la Iglesia se han puesto la meta de mantener artificialmente vivo lo débil, lo incapaz de vivir, lo inferior".

Extracto de "Hasta el último momento", de Traudl Junge.
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"Heute hängt ihr uns, aber morgen werdet ihr es sein." Hans Scholl

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Mensajepor Francis Currey » Dom Ene 22, 2006 7:15 pm

Una popular cancioncilla de las juventudes Hitlerianas decía lo siguiente:

Seguimos no a Cristo, sino a Horst Wessel,
lejos con incienso y agua santa,
la iglesia podrá caer para todos los ciudadanos,
la svástica traerá la salvación en la tierra.

La cual nos muestra el profundo rechazo hacía la iglesia y sobre todo el cambio de valores dentro de la sociedad.

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Mensajepor Calígula » Mié Mar 01, 2006 3:12 am

La religion de Hitler era la nacion alemana. Esto no quiere decir que fuese pagano como creian muchos, aunque bajo el III Reich se practico el paganismo. El movimiento de la Fe alemana, bajo la bandera del sol-rueda de oro, con la "cancion de los godos" como himno, celebraba fiestas paganas e invocaba a los dioses de la Alemania precristiana. Las SS generaron una teologia pagana, una litugia pagana, hasta un credo pagano.
Muchos cristianos se sintieron ofendidos por el nazismo. En las filas de la oposicion alemana habia miles de sacerdotes de todas las confesiones; 6.000 de ellos murieron en los campos de concetracion o prisiones. Sin embargo la mayoria de los cristianos alemanes veia la defensa de la nacion como un deber para evitar el riesgo de un anticlericalismo mas violento. Pero el nazismo y el cristianismo estaban reñidos en lo fundamental y el partido se esforzaba poco por ocultarlo.
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Heinrich Heine Allí donde se queman los libros, se terminaran quemando personas

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Mensajepor Eckart » Vie Mar 03, 2006 9:21 pm

Hola, amigos. Este tema me había pasado desapercibido en su día y ahora, afortunadamente, observo con alegría que contiene un extracto de un discurso de Hitler (aportado por Francis Currey) que tiene mucho jugo y es, a mi juício, muy importante:

Francis Currey escribió:Discurso pronunciado por Hitler el 12 de abril de 1922 e impreso en el Volkischer Beobachter el 22 de abril de 1922:

"No importa si el judío individual es decente o no. Posee ciertas características que le han sido dadas por la naturaleza y nunca podrá librarse de ellas. El judío es dañino para nosotros... Mis sentimientos como cristiano me inclinan a ser un luchador por mi Señor y Salvador. Me llevan a aquel hombre que, alguna vez solitario y con sólo unos pocos seguidores, reconoció a los judíos como lo que eran, y llamó a los hombres a pelear contra ellos... Como cristiano, le debo algo a mi propio pueblo"


El rápido éxito alcanzado durante los primeros años del partido nacionalsocialista y la toma de conciencia plena de sí mismo que experimenta Hitler, que puede ser situada entre los años 1922 y 1924, van formando a ese Führer que luego reconoceremos ya como hombre de ideas inamovibles e irrenovables. Pero mientras esto sucedía, al principio de todo, Hitler aparenta ser un civil que no se preocupa por la Iglesia, pero que tampoco la rechaza. No se muestra ni como un cristiano convencido ni como un anticristiano firme, sin embargo, fue desarrollando su anticristianismo a medida que su ideal del nacionalsocialismo y de sí mismo se fue formando y asentando. Parece ser una relación proporcional: tanto triunfaba su movimiento y sus ideas se hacían "graníticas" (parafraseando al propio Hitler), tanto tomaba conciencia de sí mismo como el encargado de una misión y la figura de la Iglesia se iba desplazando a un lado, o, mejor, empieza a aparecer como perniciosa. Entre esas ideas graníticas, es de vital importancia para su posterior rechazo a la Iglesia, el desarrollo en su mente de esa doctrina que se ha llamado "sociodarwinismo" (progreso, supervivencia y mejora personal y comunitaria mediante la lucha, a la que sólo sobreviven los más fuertes) la cual es totalmente incompatible con los ideales humanitarios -con esa palabra y en tono muy despectivo los definía Hitler- de la iglesia. Con ello, se observa como el asentamiento en su mente de las teorías sociodarwinistas y el llegar a considerarse a sí mismo un elegido de la Providencia, son dos elementos básicos para explicar, al menos en parte, su desprecio a la Iglesia.

Bien se puede ver en el extracto de discurso que aporta Francis como Hitler se define como cristiano y se nos muestra como creyente, aunque no se conservan testimonios favorables a esta condición ni que nos hablen de un Hitler que acudiera a la Iglesia con más o menos frecuencia (al menos hasta dónde yo sé), así que con el ejemplo que cita Francis surge, a bote pronto, la duda de si estamos ante una de estas dos cosas:

- ante un uso interesado de la fe cristiana en su discurso para afear más aun a los judíos.
- o bien ante un período de ideas todavía poco claras respecto al cristianismo y al mundo en general, donde Hitler se nos aparece como asimilando un nuevo argumento que le reafirma en sus convicciones antisemitas todavía no racionalizadas y que, muy posiblemente, le convence realmente. Estamos hablando del período de formación política e ideológica de Hitler y es muy posible que, en eso momentos, él mismo no tuviera una posición firme ante el cristianismo. Lo que está muy claro es que en ese año, 1922, su nacionalsocialismo distaba mucho de ser para él una religión o una fe.

Yo me quedo con esta última opción, y me atrevería a añadir aun más: sus palabras del discurso de 1922 son un claro y temprano ejemplo de identificación propia con el camino recorrido por Jesucristo:

“(...) aquel hombre que, alguna vez solitario y con sólo unos pocos seguidores, reconoció a los judíos como lo que eran, y llamó a los hombres a pelear contra ellos.”


En esa frase, Hitler se está comparando con Jesucristo; encuentra paralelismos entre la “carrera” de Cristo y la suya, la cual se encontraba en ese momento - tras surgir de la nada- en un período de éxito creciente, al menos regional. Frases y exhortaciones de contenido casi mesiánico, parecidas a esta, empezaron a ser comunes a partir de esa época, la época en la que Hitler comienza a tomar conciencia de sí mismo y, como nos dice Joachim Fest, “a desprenderse de sus ejemplos vivientes y de sus dependencias”. El camino hacia la convicción de ser un elegido de la Providencia acababa de comenzar.

Más tarde, a pesar de que despreciara a la Iglesia, no tuvo más remedio que negociar con ella y tenerla en cuenta, ya que contrariar a millones de creyentes no sería nunca positivo para el gobierno. Una vez en el poder, por tanto, tuvo que acercarse a la Iglesia cuando le convino. Hitler quería dejar fuera de juego lo que él llamaba “catolicismo político”, y por ello, hacia el verano de 1933, se firmó el concordato con el Vaticano, paso que satisfizo y calmó a los obispos tras los disgustos generados por una creciente persecución a la Iglesia. Aquellos eran unos tiempos todavía tempranos (tan sólo unos meses en el poder) para encrespar los ánimos en tan delicado tema, pero también había que silenciar que Alemania se encontraba en la antesala de una de las acciones más despreciables de los primeros años de gobierno: la Ley de Esterilizacón. Nadie en el gobierno dudaba de que semejante programa recibiría el rechazo de la Iglesia, por lo que, estratégicamente, se firmó el concordato con la Santa Sede apenas una semana antes de la aprobación de la nueva ley. Mediante este éxito diplomático, la Iglesia católica empezó a ser “domesticada”. Respecto a la Iglesia protestante, estaba tan sumamente dividida, que el intento hitleriano de hacerles pasar por el aro resultó un fracaso y Hitler pasó a dejar el tema totalmente aparcado.

El Führer tenía muy claro que la Iglesia era un parásito más en el cuerpo del pueblo, aunque hay que dejar bien claro que no suponía una de sus principales preocupaciones. Por encima de ello había otros muchos planes estratégicos, con absoluta prioridad. Aun así, durante la guerra, se decretó en Baviera la retirada de los crucifijos de las aulas de las escuelas. Esta medida provocó un rechazo tal, que hubo de rectificarse y aplazar hasta el final del conflicto la solución del problema de la Iglesia, tal y como pensó Hitler.

Idealmente, la Iglesia cristiana debía desaparecer, quedando su lugar para la nueva fe y visión del mundo del nacionalsocialismo; pero este no era un trabajo sencillo y rápido de desarrollar, ya que sería complicado explicar al creyente que de pronto se iba a quedar sin su fe. Aun en su determinación e implacabilidad, Hitler fue plenamente consciente de ello y supo guardar las apariencias en un tema que, al fin y al cabo, nunca llegó a ser relevante para él.

Un saludo.
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Mensajepor Eckart » Jue Mar 16, 2006 2:14 am

¡Hola a todos!

Como ejemplo de la alineación de la Iglesia con el régimen antes citada, he topado con la siguiente noticia (en inglés):
http://service.spiegel.de/cache/interna ... 22,00.html

Existe todavía en Berlín una iglesia que en su ornamentación interior está plagada de símbolos que representan la naturaleza e ideales del régimen nazi. Es la única que queda. En las fotos (las cuales pongo yo aquí también, por si el enlace de arriba deja de funcionar algún día) se ve como entre imágenes de Jesucristo, coronas de espinas, etc. aparecen soldados alemanes e incluso, una figura que me atrevería a decir que es el propio Hitler, o, al menos, está hecha a semejanza de este. Esta iglesia es un claro ejemplo no de alineación con el régimen, sino de total asimilación de los valores del régimen. Actualmente, está en desuso y los parroquianos de la zona pretenden restaurarla y conservarla para convertirla en elemento de “advertencia” para el futuro e instalar en ella un centro de documentación.

Imagen Imagen
Imagen
(Fuente: www.spiegel.de)

Conectando con lo dije en mi anterior mensaje respecto al necesario y estratégico acercamiento del gobierno nazi a la Iglesia para no provocar conflictos importantes, guardar las apariencias y conseguir la connivencia de esta, me parece interesante e ilustrativo citar unas líneas del libro “Historia social del Tercer Reich”, donde este destaca la importancia del Concordato de 1933 y relata diferentes “concesiones” que hizo el estado nazi a la Iglesia católica para asegurarse su alineamiento con el régimen:

[Tomado de: “Historia del Tercer Reich”, de Richard Grunberger. Ediciones Destino, 1974, páginas 462-463]

La toma de poder por parte de este “gran movimiento” nacional colocó a ambas iglesias cristianas en una situación excepcionalmente compleja. Aunque algunos aspectos básicos del Tercer Reich, tales como la naturaleza cuasi mesiánica del Movimiento nacional y la injustificada reclamación por parte del estado de un poder político ilimitado, afectaban por igual a las dos iglesias, cada una de ellas se encontró en una situación diferente. Los protestantes, con su organización sinoidal y su división en iglesias regionales (Landeskirchen) de orientaciones diversas, estaban más expuestos a la pentreación nazi que los católicos, más autónomos y de organización más compacta, y que formaban parte, además, de una iglesia universal con una cabeza supranacional. En el Tercer Reich, el universalismo de los católicos pudo haber sido considerado como una característica especialmente odiosa, aunque los hechos mostraron que los católicos alemanes, tanto los sacerdotes como los laicos, no eran un ápice menos patriotas que los seguidores de Lucero o Calvino. Se consideraba también que se podía llegar a algún tipo compromiso entre el nazismo y un sector del protestantismo para el establecimiento de una Iglesia Estatal Cristiana de Alemania, mientras que el catolicismo quedaba, por definición, totalmente al margen de esta posibilidad. Por todo ello, los dirigentes cristiano, tanto clericales como laicos, decidieron, durante las primeras etapas de consolidación del poder nazi, establecer un modus vivendi con Berlín mediante el Concordato de junio de 1933, en virtud del cual conservaban un restringido control sobre la educación y las instituciones municipales a cambio del reconocimiento del régimen por parte del Vaticano y de la sumisión política de la jerarquía católica alemana. Para tranquilizar a los aprensivos conservadores de los dos campos religiosos, los nazis recurrieron a una serie de golpes de efecto durante sus primeros meses de gobierno. Por ejemplo, reconocieron como legales siete fiestas católicas. El gobierno prusiano abolió gradualmente las escuelas interconfesionales, declaró obligatoria la instrucción religiosa e impuso esta en escuelas de formación profesional en las que antes no se impartía. (…) Los miembros del partido que habían abandonado las prácticas religiosas volvieron a ellas por orden de sus superiores, y, en 1933, en Berlín, el número de bautizos llegó a superar al de nacimientos. Estas cortinas de humo provocaron una rápida y favorable reacción de los círculos eclesiásticos.


En el resto del capítulo dedicado a la religión, Grunberger nos muestra una Iglesia católica que se mueve por la senda de la ambigüedad durante todo el período nazi: una actitud de aceptación del régimen de manera generalizada y “oficial” frente a múltiples muestras de desagrado a titulo individual por parte de obispos y clérigos. Estas muetras de rechazo a título individual o por parte de pequeñas comunidades, se encuentran el polo opuesto a la postura y opinión de otros muchos sacerdotes que no dudaron en justificar, más o menos veladamente, las acciones del régimen. Hemos de concluir, pues, que la Iglesia se alineó con el régimen de manera interesada, pasando por encima de escrúpulos y principios, y jugando con la ambigüedad de la interpretación del mundo.

Por otra parte, la orientación paganizadora del régimen, fue contrarestada por los clérigos durante la época de la guerra en mayor medida, sobre todo durante los últimos años, cuando la descomposición del estado era más que notable. Entonces, afirma Grunberger, se dieron casos de (y cito a modo de pequeño ejemplo) informes de oficinas de las SS que denunciaban que los grupos de la Hitlerjugend, se alejaban de sus celebraciones y costumbres paganas para ser encauzados de nuevo por los párrocos hacia la comunidad cristiana.

Saludos.
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Mensajepor Eckart » Mar May 16, 2006 1:24 am

Siguiendo con el asunto de la pretensión del NSDAP de eliminar progresivamente las prácticas religiosas, creo interesante considerar una carta enviada en Mayo de 1941 desde la oficina de Martin Bormann a Alfred Rosenberg (Nazi Conspiracy and Aggression Volume III, Document No. 070-PS):

Al Comisionado del Führer para la Supervisión de la Educación Mental y Filosófica del NSDAP

Asunto: Servicios escolares nacionalsocialistas.

Estamos induciendo más y más a las escuelas a reducir y abolir los servicios religiosos matinales. Igualmente, los rezos confesionales y generales en muchas partes del Reich han sido ya reemplazados por lemas Nacionalsocialistas. Le estaría muy agradecido de saber su opinión sobre un futuro servicio matinal nacionalsocialista en lugar de los actuales servicios matinales confesionales que se realizan, habitualmente, una vez a la semana.

¿Deberían estos servicios aplicarse en fechas designadas, esto es, una vez por semana o una vez a la quincena, o deberían aplicarse solo en ocasiones especiales? Apreciaría mucho su consejo si ha preparado sugerencias concretas para la planificación de estos servicios escolares nacionalsocialistas. Si es así, le estaría muy agradecido de recibirlo.

Heil Hitler!
Firmado: Krueger

Un saludo.
Última edición por Eckart el Mar May 16, 2006 2:06 am, editado 2 veces en total.
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Mensajepor Eckart » Mar May 16, 2006 1:56 am

En Junio de 1941, Martin Bormann emitió un decreto dirigido a los Gauleiters, titulado "Relaciones del nacionalsocialismo y la Cristiandad" (Nazi Conspiracy & Aggression, Volume I, Chapter VII). Se hace referencia en él a la incompatibilidad de ambos "sistemas" y a la idea de la extinción del cristianismo por abandono:

Los conceptos nacionalsocialistas y cristianos son irreconciliables. Nuestra ideología nacionalsocialista es mucho más elevada que los conceptos de la Cristiandad, los cuales, en sus puntos esenciales, han sido asumidos de la judería. También por esta razón no necesitamos a la Cristiandad. Si, por consiguiente, en el futuro nuestra juventud no aprende nada más de esta Cristiandad, cuyas doctrinas están muy por debajo de nosotros, la Cristiandad desaparecerá por sí misma. De la irreconciabilidad de los conceptos nacionalsocialistas y cristianos, surje que un refuerzo de las confesiones existentes y cada demanda de originar confesiones cristianas ha de ser rechazada por nosotros. Una diferenciación entre las varias confesiones cristianas no ha de hacerse aquí. Por esta razón, también, el pensamiento de la erección de una Iglesia Evangélica Nacional por unión de las varias iglesias Evangélicas ha de ser, definitivamente, rendido, porque la Iglesia Evangélica es tan enemistosa para nosotros como la Iglesia Católica. Cualquier refuerzo de la Iglesia Evangélica, simplemente reaccionaría contra nosotros.

Por primera vez en la historia alemana el Führer, consciente y completamente, lleva el liderazgo del pueblo en su propia mano. Con el Partido, sus componentes y unidades adjuntas, el Führer ha creado para él mismo, y por tanto para el liderazgo del Reich alemán, un instrumento que le hace independiente de la Iglesia. Todas las influencias que puedan lesionar o dañar el liderazgo del pueblo ejercido por el Führer, con la ayuda del NSDAP, debe de ser eliminado. Más y más el pueblo debe ser separado de las iglesias y sus órganos, los pastores. Por supuesto, las iglesias deben y desean, visto desde su punto de vista, defenderse contra la pérdida de poder. Pero nunca más debe una influencia sobre el liderazgo del pueblo ser cedida a las iglesias. Esta influencia ha de romperse completa y definitivamente.

Sólo el gobierno del Reich y, por su dirección, el Partido, sus componentes y unidades adjuntas tienen derecho al liderazgo del pueblo.

Tal y como las influencias deletéreas de astrólogos, videntes y otros falsificadores son eliminadas y suprimidas por el Estado, la posibilidad de influencia de la Iglesia debe también ser apartada totalmente. Hasta que no haya pasado esto, el liderazgo del estado no tendrá influencia en los ciudadanos individuales. No hasta entonces estarán el pueblo y el Reich seguros en sus existencia para todo el futuro.

Fuentes:
http://www.nizkor.org/ftp.cgi/imt/nca/n ... lity-02-09
http://fcit.usf.edu/HOLOCAUST/resource/ ... cJac05.htm

Nota: En la carta de Bormann a Rosenberg que cité en mi anterior post, he corregido un error, sustituyendo la palabra "postulados" por "lemas".

Un saludo.
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Mensajepor Francis Currey » Mar Ago 08, 2006 3:22 pm

Obras religiosas manipuladas

En mayo de 1939, un grupo de teólogos evangélicos fundó, en Eisenach, una institución con el fin de "limpiar los textos sagrados de la influencia no aria".

Uno de los frutos de la operación, fue el volumen "Los alemanes con Dios. Un libro de fe alemán". En él los teólogos del fuehrer introdujeron entre otras cosas un compendio de 12 mandamientos, dos más que los tradicionalmente conocidos.

Además, incluyeron otro volumen de cantos religiosos titulado "Gran Dios, nosotros te alabamos".

De este modo, términos judíos, como "Jehová" y "Aleluya", fueron simplemente eliminados, mientras pasajes enteros de las Escrituras fueron reelaborados en clave antijudía.

El director, Walter Grundmann, fue nombrado "profesor" por Hitler, entusiasmado, por su trabajo de "limpieza".

Fuente: Diario la Nación

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Mensajepor Eckart » Mar Ago 08, 2006 11:00 pm

Desconocía ese caso, caso muy en la línea del más puro nacionalsocialismo. Gracias, Francis.
¿Por casualidad sabes como se llamaba esa institución?

Un saludo.
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Mensajepor Francis Currey » Mié Ago 09, 2006 2:51 am

Yo me quede igual que tu amigo Eckar ando buscando a ver si encuentro el nombre de la sociedad de teologos, cualquier ayuda será bien recibida seguro que entre todos podemos ampliar la información.

Saludos cordiales

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Mensajepor Francis Currey » Mié Ago 09, 2006 8:44 am

He localizado más información sobre este curioso tema en este enlace:
http://news.sky.com/skynews/article/0,, ... 61,00.html

Los doce mandamientos son:

1 Honren a Dios y crean en él con todo el corazón
2. Busquen la paz de Dios
3. Eviten toda hipocresía
4. Sagrada es tu salud y tu vida
5. Sagrado es tu bienestar y tu honor
6. Sagrada es la verdad y la lealtad
7. Honra a tu padre y a tu madre, tus hijos son tu auxilio y sos su ejemplo
8. Mantén la sangre pura y tu honor sagrado
9. Mantén y multiplica la herencia de tus ancestros
10. Está listo para ayudar y perdonar
11. Honra a tu Führer y amo
12. Alegremente sirve a la gente con trabajo y sacrificio

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Mensajepor fangio » Mar Ago 15, 2006 10:11 am

Que sociedad de teologos tan extraña, poner en una misma lista de mandamientos que hay que honrar a Dios y también al Führer!?

Pero bueno, en realidad sucede que estaba leyendo el libro "Fallschirmjäger - German Paratrooper 1935-45" de la serie Osprey (Warrior 38 ) y en su página 18 me encontré con la descripción de una foto de un capellán alemán que de inmediato me hizo recordar este tema del Tercer Reich y la Iglesia. No es que vaya a hacer un gran aporte pero me pareció interesante el dato que da la descripción. Traduzco:

"Cerca del 80% de los hombres de la Wehrmacht se mantuvieron Cristianos a pesar del Nazismo, y muchos de los que concurrían a la Iglesia en la vida civil encontraban gran consuelo en los servicios dominicales hechos por el Capellán (Geistliche), que en este caso se trata de un Oficial del Ejército. Nótese el brazalete con una cruz violeta, que al principio fue otorgado para proteger a los clérigos durante la campaña rusa."

Capellán del Ejército Alemán
ImagenImagen
Fuente: Fallschirmjäger - German Paratrooper 1935-45 - Bruce Quarrie

A lo que voy con esta descripción es que, más allá de cualquier acción por parte del Nazismo por interferir o ser un obstáculo para la Iglesia, la gran mayoría de la gente permaneció fiel a la misma.

Saludos,

FANGIO

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Mensajepor Tamerlan » Vie Sep 29, 2006 9:32 pm

Supongo que Hitler toleraba a la Iglesia o al cristianismo siempre y cuando no supusiera oposición o le serviera para extender su ideario o hacerlo más digerible a la población.

Recuerdo haber leído en algún libro (y seguro que alguien lo habrá ya recogido en el foro) que Hitler en referencia a Franco decía que algún día habría que ocuparse de ese régimen gobernado por curas.

También es curioso observar que cuando Alemania invadió Rusia; Stalin rehabilitó a la Iglesia Ortodoxa y a sus clérigos con el único y exclusivo fín de servirse de ella.


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