PRÓLOGO
En la década de 1960 investigadores alemanes, entre ellos Klaus Kannapin, empleando documentos de los archivos de Postdam por entonces vedados a los escritores occidentales, dieron por sentada la existencia de ambiciones imperiales alemanas previas y posteriores a 1933 en el hemisferio occidental, en particular en la Argentina.
En el libro
Hitler sobre América Kannapin defendió la tesis del éxito germano en conseguir cierta influencia sobre grupos dominantes locales y la neutralidad pronazi sobre la base de las siguientes condiciones favorables:
a) Importante influencia germana sobre el sector militar argentino.
b) Un grupo bien organizado de emigrados bajo la influencia nacionalista mediante un trabajo de años en la colectividad alemana.
c) Propaganda demagógica concerniente a la política “antiimperialista” de Alemania, con la intención de beneficiarse del sentimiento antiimperialista de las masas populares.
d) Empresas alemanas en posiciones económicas relativamente sólidas, representadas sobre todo por AEG y Siemens.
De las cuatro hipótesis la a) tiene cierto asidero, premisas unilaterales como la b) y la c) están desacreditadas desde la apertura de archivos diplomáticos de los aliados de finales de la década de 1970, en tanto que la d) resulta exagerada al interpelarla con la presencia británica y estadounidense en el intercambio comercial y en especial en las inversiones radicadas en el país sudamericano, si la influencia es directamente proporcional a las inversiones y al comercio, entonces la Argentina debía ser forzosamente proaliada, más precisamente probritánica. (1)
La disparidad en favor de Gran Bretaña y Estados Unidos tiene correspondencia con la atención considerablemente mayor que recibieron las relaciones bilaterales y trilaterales con las potencias anglosajonas, en tanto las germano-argentinas fueron enfocadas hasta hace pocos años desde el aspecto ideológico-político. Contradiciendo a dicho enfoque, es legítimo pensar que si la neutralidad fue en buena medida un producto de los tradicionales lazos económicos con el Reino Unido –sin olvidar la oposición también tradicional a las aspiraciones hegemónicas de los Estados Unidos en el continente americano-, entonces las relaciones con Alemania previas a la conflagración –una vez comenzada la guerra prácticamente no existieron operaciones- de igual modo se centraron en cuestiones económicas, y por consiguiente, ya descartado el mito de la Argentina nazificada, es válido preguntarse por el comercio entre ambos países, sus limitaciones y la importancia real del capital alemán.
Esta exposición describirá las relaciones germano-argentinas, los acuerdos comerciales, las inversiones fijas alemanas y el intercambio de armas, para el último rubro la germanofilia de sectores militares -que supuestamente jugó un rol determinante- estará enmarcada en las tensiones con los Estados Unidos. Para ello he tomado como
fuentes principales a:
Cisneros, Andrés y Escudé, Carlos,
Historia general de la relaciones exteriores de la República Argentina, Buenos Aires, Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) – Grupo Editor Latinoamericano, 2000.
Musacchio, Andrés, “La Alemania nazi y la Argentina en los años ’30: crisis económica, bilateralismo y grupos de interés”, en
Revista Ciclos en la historia, la economía y la sociedad, Vol. II, Nº 2, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas UBA, 1er semestre de 1992.
Newton, Ronald C.,
El cuarto lado del triángulo: la “amenaza nazi” en la Argentina 1931-1947, Buenos Aires, Sudamericana, 1995.
Quijada, Mónica y Peralta, Víctor, “España como lugar de tránsito de bienes y personas desde la Alemania nazi hasta la Argentina durante la Segunda Guerra Mundial y la Posguerra”, Buenos Aires, Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA), 1998.
Rapoport, Mario,
¿Aliados o neutrales?: la Argentina frente a la Segunda Guerra Mundial, Buenos Aires, EUDEBA, 1988.
Rapoport, Mario y Musacchio, Andrés, “Transacciones del Banco Central de la República Argentina en oro y divisas con países del Eje y neutrales y su relación con el comercio internacional en la Argentina”, Buenos Aires, Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA), 1998.
Debido a que las relaciones con Alemania son subsidiarias del vínculo anglo-argentino y que es necesario explicar ciertas características de la estructura socioeconómica argentina, he agregado como
fuentes complementarias a:
Díaz Alejandro, Carlos F.,
Ensayos sobre la historia económica argentina, Buenos Aires, Amorrutu, 1983.
Hora Roy,
Los terratenientes de la pampa argentina. Una historia social y política 1860-1945, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002.
Rapoport, Mario,
Gran Bretaña, Estados Unidos y las clases dirigentes argentinas: 1940-1945, Buenos Aires, Belgrano, 1981.
Smith, Peter H.,
Carne y política en la Argentina, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986.
Vázquez-Presedo, Vicente,
Crisis y retraso: Argentina y la economía internacional entre las dos guerras, Buenos Aires, EUDEBA, 1978.
NOTAS:
(1) Me parecen convincentes y bien fundamentados los puntos de vista presentados en dos artículos disponibles en internet: Mario Rapoport, “La Argentina y la Segunda Guerra Mundial: mitos y realidades”, Leonardo Senkman, “El nacionalismo y el campo liberal argentinos ante el neutralismo: 1939-1943”, en
Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe (EIAL), Universidad de Tel Aviv, Vol. 6, Nº 1, Enero-Junio 1995 (
http://www1.tau.ac.il/eial/). Análisis de otros autores en diversos aspectos de las relaciones internacionales de este período tienen líneas de interpretación cercanas a las de los trabajos pioneros de Rapoport, por ejemplo Raanan Rein,
Entre el abismo y la salvación. El pacto Franco-Perón, Buenos Aires, Lumiere, 2003, Mónica Quijada, “El comercio hispano-argentino y el Protocolo Franco-Perón, 1939-1949. Origen, continuidad y límites de una relación hipertrofiada”, en
Revista Ciclos en la historia, la economía y la sociedad, Vol. I, Nº 1, Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas UBA, 2do semestre de 1991.
Sigue...
PS: antes de enviar el segundo mensaje de la serie reedité el mensaje inicial con objeto de agregar bibliografía y corregir detalles de forma.